Ander Mirambell no ha logrado convertirse en presidente de la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton, la IBSF, pero su candidatura ha dejado huella. El catalán, muy conocido también en el entorno blanquiazul por su activismo perico y por su papel como colaborador de La Grada, terminó como segunda opción más votada en el Congreso celebrado en Salzburgo, Austria. No ganó, vale. Pero tampoco fue una candidatura testimonial de esas que pasan sin hacer ruido. Mirambell compitió, presentó una alternativa y obligó a mirar hacia otro modelo.
Heike Groesswang gana con 27 votos de 45
La vencedora fue la alemana Heike Groesswang, secretaria general de la IBSF desde 2012, que obtuvo 27 votos de los 45 posibles y fue elegida ya en la primera votación. Mirambell recibió 10 apoyos, por delante del jamaicano Nelson Christian Stokes, que sumó 5, y del letón Martins Dambergs, que se quedó en 3. Groesswang se convierte así en la sexta presidenta de la historia de la IBSF y en la primera mujer en ocupar el cargo. La lectura política es bastante clara: la Federación ha apostado por una figura de continuidad.
“La Federación no está preparada para un cambio”
Tras conocerse el resultado, Mirambell habló con MARCA desde Salzburgo y no escondió su lectura de lo ocurrido. El catalán fue muy directo: “No he salido por la política deportiva. Como proyecto era el mejor, era de cambio y la Federación no está preparada para un cambio y modernización. Han preferido un liderazgo continuista siguiendo los 16 años de Groesswang ya en la Federación”. La frase tiene ese punto de decepción, claro, pero también de diagnóstico. Mirambell quería sacudir el árbol. La mayoría, esta vez, prefirió dejarlo bastante parecido a como estaba.
Un proyecto de cambio que no encontró mayoría
La candidatura de Mirambell venía con un mensaje claro: modernizar la IBSF, cambiar el modelo y abrir una etapa nueva para el bobsleigh y el skeleton. No era una propuesta para decorar la papeleta. Había trabajo detrás, apoyos y una idea muy marcada de hacia dónde debía caminar la Federación. Él mismo lo explicó a MARCA con orgullo por el camino hecho: “Estoy satisfecho y orgulloso del trabajo que hemos hecho estas semanas. Hemos propuesto un cambio de modelo, he tenido suerte de los compañeros de viaje, el apoyo de LaLiga, de S2, de la Federación Española de Deportes de Hielo, del Comité Olímpico Español y el Consejo Superior de Deportes. He aprendido mucho, hemos competido hasta el último segundo”. Y ahí está una parte importante del asunto: perder no borra todo lo construido.
“Puedes tener el mejor proyecto pero hay cosas que no controlas”
Mirambell también dejó una reflexión bastante potente, de esas que sirven para entender la política deportiva por dentro. En declaraciones a MARCA, comparó lo vivido con otros procesos conocidos del deporte español: “Me voy entendiendo más lo que ha pasado en la historia del deporte de España como la candidatura de Madrid o las elecciones de Juan Antonio Samaranch. Puedes tener el mejor proyecto pero hay cosas que no controlas que pueden hacer que no ganes”. Y es una frase que duele un poco porque todos la entendemos. A veces no basta con tener ideas, equipo y ganas. En unas elecciones internacionales pesan alianzas, historia, equilibrios internos y ese miedo tan humano a cambiar demasiado.
Un perico acostumbrado a ir contracorriente
Para el entorno del Espanyol, el nombre de Ander Mirambell no es uno cualquiera. Es un activista perico, un rostro habitual en la defensa del sentimiento blanquiazul y también colaborador de La Grada, donde siempre ha mostrado esa mezcla de pasión, discurso y compromiso que conecta mucho con la afición. En el hielo ya fue durante años el ejemplo de quien compite casi sin red, peleando contra la falta de medios y abriendo camino en un deporte muy poco habitual aquí. Y ahora, en los despachos, ha vuelto a hacer algo parecido: presentarse donde otros quizá ni se atreverían. Mirambell no suele elegir caminos fáciles. Y quizá por eso se le reconoce tanto.
Groesswang, continuidad desde dentro del sistema
Heike Groesswang no llega de nuevas a la IBSF. Tiene 54 años, entró en el organismo como directora ejecutiva en 2010 y dos años más tarde fue nombrada secretaria general. También ha formado parte de grupos de trabajo y comisiones del Comité Olímpico Internacional, de la Comisión de Diversidad e Igualdad de Género de la ASOIF y del Consejo de la Fundación WADA. Entre 2020 y 2023 estuvo al frente de la secretaría general de las Federaciones Olímpicas de Invierno. Es decir, hablamos de una dirigente con mucho recorrido dentro del sistema. Su victoria no rompe la línea de los últimos años; más bien la alarga con otra cara.
La elección fue entre continuidad y modernización
La votación dejó dos caminos encima de la mesa. Por un lado, Groesswang, una figura conocida, interna y con experiencia dentro del aparato federativo. Por el otro, Mirambell, que representaba un cambio de modelo y una manera distinta de mirar el futuro de la IBSF. La mayoría eligió la primera opción. Y ahí encaja perfectamente la lectura del catalán: la Federación no quiso dar ese salto. Tal vez lo vea más adelante. Tal vez no. Pero esta vez, el mensaje de las urnas fue bastante claro. La IBSF optó por moverse poco justo cuando Mirambell pedía moverse mucho.
Una derrota que no borra el camino
Mirambell se queda sin presidencia, sí. Pero no se va de vacío. Lograr 10 votos en una elección de este nivel, acabar como segunda opción y poner sobre la mesa un proyecto de cambio tiene valor. Sobre todo porque hablamos de un deporte donde España no ha tenido históricamente el peso de las grandes potencias. Su candidatura, apoyada por LaLiga, S2, la Federación Española de Deportes de Hielo, el COE y el CSD, consiguió que el debate no fuese solo una sucesión ordenada dentro del poder establecido. No ganó, pero obligó a hablar de cambio. Y eso, en política deportiva, ya es bastante.
El bobsleigh y el skeleton abren etapa con sabor continuista
Con Groesswang al frente, la IBSF abre una nueva etapa tras los 16 años de presidencia del italiano Ivo Ferriani, aunque con una sensación bastante evidente de continuidad. Los retos siguen ahí: modernización, visibilidad, desarrollo de países con menos tradición, equilibrio competitivo y una mayor conexión con las nuevas generaciones. Mirambell quería liderar ese proceso desde la presidencia, pero la votación le cerró la puerta. Ahora tocará ver si parte de sus ideas acaban entrando en el debate federativo o si todo sigue por un camino más parecido al de siempre.
Mirambell, orgulloso pese al golpe
La derrota escuece, claro. Nadie se presenta a una elección así solo para hacerse una foto en Salzburgo. Pero Mirambell ha salido con un mensaje de orgullo, aprendizaje y realismo. El activista perico y colaborador de La Grada sabe bien lo que es pelear desde una posición incómoda, tanto en el deporte como en la vida blanquiazul. Esta vez no pudo ser. La IBSF eligió continuidad. Él defendió cambio. Y quizá esa sea la imagen final: Ander Mirambell no ganó, pero volvió a demostrar que cuando cree en algo, va hasta el final.







