
Resumen: Leandro Cabrera ha comparecido este jueves en la Ciutat Esportiva Dani Jarque con un mensaje especialmente contundente para sus compañeros. El central uruguayo considera que al Espanyol le falta picardía para proteger los resultados, asume personalmente parte de los errores y pide que los futbolistas dejen de esconderse detrás de Manolo González. También ha hablado de los cambios de alineación, la defensa de cinco, el Racing, las críticas que recibe y su futuro como jugador.
5 puntos clave
- Responsabilidad de los jugadores. Cabrera defiende a Manolo y reclama que la plantilla dé la cara.
- Falta de picardía. Cree que los goles finales ante Málaga y Atlético podían evitarse.
- Ganar por encima de todo. Considera que los tres puntos son ahora la prioridad.
- Santander, una oportunidad. Advierte de la presión y verticalidad del Racing, pero confía en ganar.
- Su futuro y las críticas. A los 35 años sigue disfrutando del fútbol y asegura que los reproches ya no le duelen como antes.
Leandro Cabrera da la cara: el Espanyol necesita más picardía y asumir responsabilidades
Leandro Cabrera ha comparecido este jueves ante los medios de comunicación después del entrenamiento del primer equipo en la Ciutat Esportiva Dani Jarque. Y el central uruguayo no ha esquivado prácticamente ninguna cuestión. En un momento complicado para el Espanyol, con cuatro jornadas sin ganar, el descenso a un punto y las dudas creciendo alrededor de Manolo González, uno de los capitanes ha querido poner el foco en los futbolistas y no únicamente en el entrenador. Ha hablado de los goles encajados en los últimos minutos, de las decisiones que deben tomarse sobre el césped y de la necesidad de volver a ganar. Su mensaje ha sido claro: el equipo necesita competir con más oficio, y él es el primero que debe dar ejemplo.
«Hay que cerrarlos, hay que tener picardía, hay que ser perros, hay que tener un poco de maldad»
La rueda de prensa ha comenzado con una pregunta de Gonzalo de Martorell, sobre los puntos que se están escapando en los últimos minutos. Cabrera no ha buscado excusas. «Hay que cerrarlos, hay que tener picardía, hay que ser perros, hay que tener un poco de maldad, que no se tiene en muchos momentos», ha reconocido. Para el defensa, no todo se explica desde la pizarra ni por la elección de unos jugadores u otros. Hay acciones que exigen experiencia, intuición y saber cuándo hay que detener el juego. Lo ha definido con una expresión muy futbolera: «Yo creo que es ser perro, es tener picardía, es ser… Es ser canchero». Y ha ido todavía más lejos: «Ya el buenismo ese que muchas veces tenemos y la nobleza, yo creo que hay que tirarla por la borda, porque para ganar hay un punto que tiene que ser malo».
Los cuatro puntos perdidos ante Málaga y Atlético siguen haciendo daño
Cabrera ha puesto ejemplos concretos de esa falta de oficio. Los dos últimos partidos terminaron con goles encajados en los instantes finales, cuando el Espanyol parecía tener controlada la situación. «Pecamos en Málaga, sin lugar a dudas», ha admitido. Sobre aquella acción ha explicado: «Una jugada que tenía que haber terminado en su córner, dejamos transitar y un remate en la frontera». Su reflexión sobre el Atlético ha sido igual de contundente: «El día del Atlético de Madrid, tiene que terminar en el córner. Con una falta, con lo que sea». El central considera que el equipo ha permitido demasiado en momentos decisivos. «Duele perder, en definitiva, cuatro puntos en las últimas dos jornadas, que ya sabemos la situación que nos pondría», ha lamentado. Son cuatro puntos que habrían cambiado bastante la lectura de la clasificación.
Cabrera explica por qué Manolo González está cambiando tanto las alineaciones
Martelli también le ha preguntado por las modificaciones constantes en el once, una diferencia evidente respecto a la temporada anterior, cuando las alineaciones parecían mucho más reconocibles. Cabrera cree que los cambios responden a un rendimiento colectivo que todavía no ha encontrado continuidad. «Yo creo que la estabilidad en el once obviamente te lo da más allá de los resultados, creo que el buen rendimiento del equipo», ha razonado. Después ha reconocido: «Y creo que hasta ahora el rendimiento del equipo no ha sido del todo regular». No ha señalado a ningún compañero ni ha cuestionado las decisiones de Manolo. Su explicación es que el entrenador sigue buscando una versión del equipo que sea capaz de mantener su nivel durante los noventa minutos.
«Yo creo que siempre se necesita ganar»: los tres puntos están por encima del juego
Otro de los asuntos ha sido el eterno debate entre jugar bien o ganar, especialmente cuando la situación clasificatoria aprieta. Cabrera no ha dejado demasiado espacio a las interpretaciones. «Yo creo que siempre se necesita ganar», ha respondido. Y ha añadido: «Lo he dicho mil veces en estos años, y al final, por mucho mareo que hagamos todos, al final del día lo que cuenta es que el Espanyol tenga tres puntos más cada fin de semana». No ha negado la necesidad de mejorar futbolísticamente, pero considera que ahora mismo el objetivo principal no admite muchas vueltas. «Vale solo ganar, sí, creo que tenemos que mejorar en nuestro fútbol para ganar, sin lugar a dudas, pero principalmente hay que ganar». Un mensaje que encaja con la urgencia del partido del sábado en Santander.
«Estamos a muerte con el entrenador»: defensa de Manolo y autocrítica de los jugadores
La pregunta de Quique Iglesias, de la Cadena COPE, ha llevado la comparecencia directamente al futuro de Manolo González. Y aquí Cabrera ha dejado una de las respuestas más importantes del día. «Sí, a ver, obviamente creo que hablo por todos cuando digo que estamos a muerte con el entrenador, pero tampoco entiendo esa necesidad de ratificarlo fin de semana tras fin de semana, rueda de prensa tras rueda de prensa», ha afirmado. El uruguayo no entiende que cada comparecencia de un futbolista deba convertirse en una especie de votación sobre la continuidad del técnico. Cree que la responsabilidad de lo que está ocurriendo pertenece principalmente a quienes saltan al campo. Por eso ha insistido: «O sea, estamos con él y la responsabilidad es nuestra, y la responsabilidad siempre, al final del día, es de los jugadores».
«Leandro Cabrera el primero»: el capitán se señala antes que a sus compañeros
El central ha querido acompañar su defensa del entrenador con una reflexión sobre el trabajo diario. «Yo he tenido entrenadores buenos, malos, y que entrenan muy, muy bien y no ganan», ha explicado. También ha recordado que ha conocido técnicos con peores métodos que conseguían resultados. Su valoración de Manolo ha sido positiva: «Yo creo que acá tenemos un entrenador con un buen día a día, que entrena muy bien, que tiene muy buenos conceptos, y ahora mismo no estamos ganando». A partir de ahí, ha señalado quién debe responder. «Leandro Cabrera el primero y todos los que vengan detrás». Y ha terminado con una frase que resume buena parte de su comparecencia: «es también tiempo de los jugadores, sinceramente, de dejar de taparnos en el entrenador y dar la cara». Una autocrítica poco habitual por su claridad, especialmente cuando el banquillo concentra tantas miradas.
La afición está sufriendo más que el vestuario, según Cabrera
El defensa también ha hablado de cómo se vive esta situación dentro del equipo y entre los aficionados. Y ha reconocido que, a su juicio, la gente lo está pasando peor porque no tiene la posibilidad de intervenir directamente para cambiar los resultados. «Creo que se sufre más en el ambiente, en la gente, que nosotros, obviamente, entendemos la situación», ha señalado. Dentro del vestuario existe preocupación porque el equipo ni juega como debería ni está sumando lo esperado, pero los futbolistas tienen algo a su favor: pueden entrenar y trabajar cada día para darle la vuelta. Cabrera ha explicado que los jugadores conocen esa responsabilidad y cree que todavía están a tiempo de reaccionar sin perder la confianza en todo lo que venían haciendo bien.
Los errores se han analizado en vídeo, pero falta trasladar las lecciones al campo
Preguntado por qué se repiten fallos que los propios futbolistas ya han identificado, Cabrera ha asegurado que no se trata de falta de análisis. «No es que no se haya tocado el tema, no es que no se haya puesto un vídeo y se nos haya machacado, no es eso», ha respondido. El problema aparece cuando los jugadores deben interpretar una acción en apenas unos segundos. Ha insistido en que «hay que ponerse en la cabeza que, faltando diez minutos, no tiene que pasar nada», especialmente cuando el equipo está ganando. La cuestión se ha tratado después de los partidos y durante los entrenamientos, con conversaciones exigentes y autocrítica. Pero el capitán cree que ha llegado la hora de ejecutar esas correcciones. «Uno tiene que asumir, en el momento que toca, esta es la jugada de cortar, pues esta». No puede depender siempre de que aparezca otro compañero para solucionar el problema.
El Racing, un rival agresivo y vertical que exigirá mucho al Espanyol
La visita al Racing de Santander también ha ocupado parte de la rueda de prensa. Cabrera no ha querido hablar de una final, porque todavía es pronto para llegar a ese extremo, pero sí considera que es uno de los encuentros importantes para empezar a cambiar la situación. «Sí, yo creo que es un partido muy, muy importante. No es definitivo, tal y como dijiste», ha explicado. El central ha descrito a un rival que presiona con intensidad y que busca atacar rápidamente los espacios. «Pero es un rival duro, es un rival que te presiona, es un rival muy, muy agresivo a la hora de presionar la salida del rival». También ha advertido de su verticalidad: «Puede ser de los equipos que más te exige correr a la espalda». Pese a las dificultades que espera encontrar en El Sardinero, Cabrera ha transmitido confianza: «Creo que tenemos todas las armas para ganar este fin de semana».
Una victoria en Santander para devolver algo de tranquilidad al espanyolismo
El partido llega en un momento especialmente sensible, con Racing y Espanyol empatados a ocho puntos y después de varias jornadas sin ganar. Cabrera sabe que una victoria puede cambiar tanto la clasificación como el ambiente alrededor del equipo. Por eso ha insistido en la necesidad de afrontar el encuentro con ilusión, pero también con plena conciencia de la situación. «Creo que es un buen fin de semana para volver a ganar y poner un poco de tranquilidad a todo el mundo», ha afirmado. El central también ha pedido que los resultados negativos no lleven al equipo a rechazar todo su trabajo. «O sea, no quememos todo por el resultado», ha reclamado. Reconoce que deben corregir muchas cosas, pero considera que existen aspectos del juego que siguen funcionando y que pueden dar resultados cuando el Espanyol recupere la confianza.
La defensa de cinco ante el Atlético: Cabrera cree que funcionó
La elección de tres centrales contra el Atlético de Madrid también ha salido durante la comparecencia. Cabrera ha defendido la decisión de Manolo González y ha explicado que el dibujo respondía a las características ofensivas del conjunto rojiblanco. «El Atlético de Madrid es un equipo que te pone muchos jugadores en la última línea y que todos se desmarcan entre lateral y central», ha detallado. A su juicio, reforzar la última línea permitía proteger mejor los espacios y evitar que el rival generara ventajas al cambiar rápidamente el juego de banda. «La verdad que el otro día creo que la línea con tres centrales funcionó bien, pero también ha funcionado bien en línea de cuatro, con Vania, con Riedel, con Unai», ha explicado. No tiene una preferencia cerrada por un sistema: cree que la elección depende de cada rival.
Cabrera niega que el Espanyol haya entrado en una situación de ansiedad
Con cuatro jornadas consecutivas sin ganar, era inevitable preguntarle si la necesidad de sumar podría convertirse en un problema psicológico. Cabrera reconoce que los malos resultados alteran la manera de afrontar algunos momentos de los encuentros y pueden llevar a precipitar decisiones. Pero no considera que el vestuario haya llegado a una situación de ansiedad. «Yo creo que no sé si es ansiedad, sino es la responsabilidad de volver a ganar», ha explicado. Y ha terminado aclarando: «Creo que no estamos en ese punto todavía de ansiedad, sinceramente». El capitán distingue entre sentir la obligación de reaccionar y perder por completo el control emocional del partido. Su mensaje vuelve a ser parecido: hay que competir con cabeza, incluso cuando el marcador no acompaña.
«Han querido más que nosotros»: la crítica de Cabrera a la actitud en los momentos decisivos
La intervención más severa del uruguayo ha llegado al hablar de la capacidad del equipo para interpretar los momentos de cada partido. Cabrera considera que la plantilla tiene futbolistas preparados para hacerlo y que no se trata necesariamente de una cuestión de edad o de experiencia. A su juicio, hay algo mucho más básico que está fallando: la determinación para imponerse cuando la jugada exige contundencia. «Yo creo que es querer ganar. Es querer ganar y darle valor a todo», ha resumido. Y acto seguido ha pronunciado una frase especialmente dura: «Pero han querido más que nosotros. Han querido más que nosotros». Esa es su impresión de algunas acciones que han terminado costando puntos. También ha confiado en que el equipo haya aprendido la lección: «espero que este sábado, en Santander, se demuestre que el equipo aprende y no que somos masoquistas».
El vestuario ya ha hablado, con Manolo González al frente
Cabrera ha confirmado que el equipo ha mantenido conversaciones internas para analizar los errores y reclamar una reacción. No ha presentado esas charlas como una iniciativa del vestuario al margen del entrenador. Todo lo contrario: ha situado a Manolo González al frente de ese proceso de autocrítica. «Hemos tenido esta charla, pero con el entrenador por delante», ha señalado. Y ha añadido: «El entrenador como abanderado en esta causa, obviamente». El central es consciente de que el técnico es quien más expuesto está cuando los resultados no llegan, porque su puesto suele ser el primero que se cuestiona. Precisamente por eso reclama que los jugadores asuman las responsabilidades que les corresponden, sin dejar que todas las críticas terminen siempre en el banquillo.
A los 35 años, Cabrera sigue disfrutando del fútbol y no piensa en una retirada inmediata
La rueda de prensa también ha dejado espacio para una cuestión más personal. Preguntado por cómo afronta el tramo final de su carrera, Cabrera ha reconocido que empieza a ser consciente del paso del tiempo, aunque todavía se encuentra en buenas condiciones. «Me toca un poco pensar en eso, sí, sin lugar a dudas», ha admitido. Pero enseguida ha dejado claro que sigue disfrutando de su profesión: «la verdad que me siento muy bien, no siento que tenga 35 en ese sentido. Creo que me queda margen de jugar». El uruguayo sabe que llegará el momento de dejar el Espanyol, pero no quiere adelantar ese día. «Estoy cumpliendo mi sueño, que es ser jugador de fútbol», ha recordado. Su intención es seguir disfrutando de cada minuto y representar la camiseta blanquiazul con la misma responsabilidad de siempre.
El papel de Cabrera con los jóvenes: exigencia, consejos y experiencia
Su veteranía también le concede una función especial dentro del vestuario, donde convive con futbolistas que están empezando sus carreras. Cabrera ha explicado que intenta ayudarles a partir de lo que ha vivido, sin pretender dar lecciones continuamente. «Uno tiene mil ejemplos de situaciones similares», ha señalado al referirse a la experiencia acumulada durante sus años como profesional. Cree que a veces un consejo o una llamada de atención pueden servir para que un compañero joven interprete mejor una situación. Eso sí, ha reconocido con humor que los veteranos también pueden resultar algo pesados. Su intención es «Transmitir responsabilidad, seriedad y, obviamente, que lo disfruten». Y ha dejado una reflexión sobre el tiempo que le queda en el fútbol: «A mí me queda menos que antes y a ellos les queda mucho».
Las críticas ya no duelen como antes: «sé lo que hago, sé lo que soy»
La última pregunta de Gonzalo, ha estado dedicada a las críticas personales que recibe el central. Por su trayectoria, su condición de capitán y su peso en el equipo, Cabrera acostumbra a estar entre los primeros señalados cuando las cosas van mal. Pero asegura que, con los años, ha aprendido a convivir con ello. «Y la verdad que a esta altura ya las llevo normal», ha respondido. Después ha sido todavía más claro: «Antes dolían, ahora no». No ha querido entrar en confrontaciones con quienes le cuestionan, aunque sí ha defendido su propia trayectoria. «Sé lo que hago, sé lo que soy, y por algo yo estoy acá y el resto no», ha afirmado. Cabrera entiende que los aficionados y los medios puedan opinar sobre su rendimiento, pero prefiere concentrarse en su trabajo. El sábado tendrá otra oportunidad para responder donde realmente cuenta: sobre el césped de El Sardinero.







