El dato que asusta en el Espanyol: 21 puntos de 90 en 2026 y una proyección de descenso que amenaza a Manolo González

22 de octubre de 2026
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Resumen: El Espanyol está firmando un 2026 que resulta difícil de justificar mirando los números. Como recoge Iván Molero en un artículo publicado en AS, el conjunto blanquiazul ha disputado 30 partidos de Liga durante el año natural, con un balance de cuatro victorias, nueve empates y 17 derrotas. Son apenas 21 puntos de 90 posibles, un 23,3%, que trasladados a una temporada completa de 38 jornadas supondrían aproximadamente 27 puntos. Una proyección alarmante que ayuda a entender por qué el futuro de Manolo González vuelve a estar en discusión. A esta dinámica se añaden los cuatro puntos perdidos en los últimos minutos durante el presente campeonato, un lastre que ha contribuido a dejar al equipo con ocho puntos en nueve jornadas, decimosexto y a uno del descenso. Racing, Sestao y Villarreal aparecen ahora como tres pruebas importantes para comprobar si el Espanyol es capaz de romper definitivamente con esta tendencia.

Cinco puntos clave

    • 21 puntos de 90 posibles: el Espanyol ha sumado solo el 23,3% de los puntos disputados en Liga durante 2026.
    • Proyección de descenso: su promedio de 0,7 puntos por partido equivale a unos 27 puntos en 38 jornadas.
    • Solo cuatro victorias: Athletic, Osasuna y, esta temporada, Levante y nuevamente Osasuna, las únicas alegrías ligueras.
    • Cuatro puntos perdidos al final: los goles tardíos han empeorado una clasificación que podría ser bastante más favorable.
    • Manolo, bajo presión: Monchi mantiene su confianza en el técnico, pero la visita a Santander abre una semana especialmente delicada.

El Espanyol arrastra un 2026 de pesadilla: los números de Iván Molero en AS ponen los pelos de punta

Hay estadísticas que necesitan muchas explicaciones y otras que se entienden con solo echarles un vistazo. El Espanyol ha sumado 21 puntos de los 90 que ha disputado en Liga durante 2026. Así de crudo. El dato lo recoge Iván Molero en un artículo publicado en el diario AS, donde analiza el peso que está adquiriendo esta larguísima mala dinámica sobre Manolo González. Y lo preocupante es que no hablamos de una racha de cuatro o cinco jornadas, de un mal mes o de un calendario especialmente complicado. Son 30 partidos repartidos entre dos temporadas, con únicamente cuatro victorias, nueve empates y 17 derrotas. Cifras que explican bastante bien por qué, pese a haber conseguido la permanencia el pasado mayo, el entrenador vuelve a encontrarse en una situación muy delicada. Porque el Espanyol se salvó, sí, pero nunca terminó de dejar atrás los problemas que lo habían llevado al límite.

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La proyección de puntos del Espanyol en 2026: unos 27 en una Liga completa

La segunda parte del dato es todavía más inquietante. Esos 21 puntos en 30 partidos suponen una media de apenas 0,7 puntos por encuentro. Si trasladamos ese rendimiento a una temporada completa de 38 jornadas, el resultado es de 26,6 puntos, es decir, alrededor de 27. Molero sitúa la proyección en 26 puntos, una cifra que, más allá del redondeo, refleja una realidad evidente: con este promedio, el Espanyol sería un candidato clarísimo al descenso. Conviene matizar que no estamos hablando de una predicción matemática sobre cómo terminará la actual Liga, sino de una extrapolación de lo que el equipo ha hecho durante el año natural. Pero precisamente por eso resulta tan incómoda. Porque demuestra que el problema viene de lejos y que el paso de una temporada a otra, con fichajes, nuevos objetivos y expectativas renovadas, no ha servido para cambiar de manera convincente la trayectoria del equipo.

Cuatro victorias en diez meses: una cifra que explica el sufrimiento del espanyolismo

Si uno repasa las victorias del Espanyol durante 2026, la lista se termina demasiado pronto. Dos triunfos consecutivos ante el Athletic Club, por 2-0, y Osasuna, por 1-2, permitieron salvar la categoría al final de la pasada temporada. Ya en la actual campaña llegaron el 3-0 contra el Levante en el estreno liguero y el 0-2 en El Sadar. Y hasta aquí. Cuatro partidos ganados en diez meses de competición. Es difícil construir ilusión con semejante balance, especialmente en un club que había comenzado el verano hablando de crecimiento y de aspiraciones más ambiciosas. Entre medias queda aquella racha de 18 encuentros consecutivos sin ganar, que estuvo a punto de costarle al Espanyol otro descenso. Y ahora, cuando parecía que lo peor había quedado atrás, el equipo acumula cuatro jornadas sin vencer y vuelve a mirar hacia abajo. La sensación de estar reviviendo una historia demasiado conocida empieza a resultar agotadora.

La permanencia de mayo salvó la temporada, pero no borró los problemas

Aquí aparece una de las claves para entender el debate sobre Manolo González. El entrenador consiguió salvar al Espanyol cuando todo parecía complicarse y ese mérito nadie se lo puede quitar. Como tampoco se puede olvidar el ascenso de 2024 ni su papel en las dos últimas permanencias. Pero una cosa es reconocer lo que ha conseguido y otra pensar que aquellos éxitos convierten en irrelevante todo lo sucedido desde enero. Las dos victorias que evitaron el descenso en mayo fueron fundamentales, aunque también quedaron rodeadas de una cantidad enorme de partidos sin ganar. El Espanyol acabó celebrando la salvación porque la alternativa era terrible, pero esa alegría no podía esconder que el equipo llevaba meses ofreciendo un rendimiento muy pobre. El nuevo curso debía servir para corregir esa tendencia. Nueve jornadas después, la realidad es que la plantilla ha cambiado, pero las dificultades para ganar continúan siendo demasiado parecidas.

De la ilusión del verano a los ocho puntos en nueve jornadas

El contraste con las expectativas de hace unos meses tampoco ayuda. La llegada de Monchi, el proyecto de Alan Pace y los movimientos del mercado habían alimentado la esperanza de ver a un Espanyol capaz de dar un salto deportivo. Nadie exigía clasificarse para Europa, pero sí abandonar esa sensación de vivir permanentemente pendiente de la zona baja. Y lo que ha ocurrido ha sido casi lo contrario. El equipo suma ocho puntos en nueve jornadas y ocupa la decimosexta posición, con el descenso a solo uno. Dos victorias, dos empates y cinco derrotas representan un comienzo muy alejado de lo que se esperaba, especialmente porque las sensaciones han ido empeorando a medida que avanzaba la competición. El Espanyol arrancó con goles, energía y cierta capacidad ofensiva, pero ha terminado refugiándose en una versión cada vez más defensiva, en la que cuesta muchísimo generar ocasiones. Lo que debía ser una temporada para crecer vuelve a parecer, al menos por ahora, otra carrera para escapar de los problemas.

Los cuatro puntos perdidos en los últimos minutos agravan la situación del Espanyol

Hay otro dato que ayuda a entender por qué la clasificación resulta tan dolorosa. Como ha analizado Marc Marín en SPORT, el Espanyol ha dejado escapar cuatro puntos por goles recibidos en los últimos minutos de los partidos. Uno ante el Real Madrid, dos en Málaga y otro frente al Atlético. Si hubiera conservado esos resultados, ahora tendría doce puntos en lugar de ocho y ocuparía una hipotética séptima posición, según el ejercicio publicado por el periodista. Naturalmente, los partidos duran noventa minutos más el añadido, y no se pueden borrar los finales que no convienen. Pero el contraste resulta llamativo. El Espanyol está pagando carísimo errores que aparecen cuando parecía haber hecho lo más difícil: mantenerse vivo hasta el tramo decisivo. Y cuando un equipo pierde tantos puntos de esa manera, cuesta atribuirlo todo a la mala suerte. Hay problemas de concentración, de gestión de los partidos y de capacidad para reaccionar que necesitan una solución.

Manolo González, entre el crédito de las permanencias y una dinámica que no mejora

El gran señalado vuelve a ser Manolo González, aunque sería demasiado sencillo cargarle absolutamente toda la responsabilidad. El técnico ha demostrado capacidad para sacar adelante situaciones límite, pero también lleva muchos meses sin conseguir que el Espanyol encuentre una regularidad mínimamente aceptable. Los cambios de sistema, las dudas en el centro de la defensa, los problemas para proteger las bandas y el aislamiento de Roberto Fernández están alimentando las críticas. En el artículo de AS se recuerda que el propio Manolo ya era consciente de que esta situación podía llegar. El entrenador lo admitió antes del encuentro ante el Atlético: “Desde el primer día de la pretemporada tuve muy claro que a la que no ganara habría debate”. Y ese debate ha llegado. No solo por las últimas derrotas, sino porque los 21 puntos de 90 disputados durante 2026 dibujan una trayectoria que va mucho más allá de una mala racha puntual. Ese es el verdadero peso que Manolo lleva ahora sobre sus espaldas.

Dani Sánchez Llibre también expresa su preocupación por el año del Espanyol

La inquietud ha llegado incluso a voces que acostumbran a mantener un discurso prudente cuando hablan del club. Dani Sánchez Llibre, expresidente del Espanyol, se mostró preocupado por la trayectoria del equipo durante una intervención en el programa 6.000 de Tiempo de Espanyol. “Me preocupa el año 2026 en general, porque ha sido un año muy malo para el Espanyol”, reconoció, contraponiendo esta trayectoria al buen rendimiento del segundo semestre de 2025. También dejó claro que “No es para estar contentos” y recordó que el equipo está ocupando posiciones que no se corresponden con las expectativas del espanyolismo. Sánchez Llibre evitó señalar directamente a un culpable, pero tampoco escondió que algo debe cambiar. Y cuando le preguntaron qué haría él en la situación actual, respondió: “Supongo que todo el mundo ya lo sabe, pero yo no lo voy a decir, cada presidente hace lo que tiene que hacer”. Una respuesta que deja entrever su postura sin formular una petición expresa de destitución.

Monchi tendrá que valorar si el problema es de entrenador, de plantilla o de proyecto

La decisión sobre el futuro de Manolo González corresponde, en el ámbito deportivo, a Monchi, que ha respaldado al técnico desde su llegada al Espanyol. Y no es una decisión sencilla. Cambiar de entrenador puede provocar una reacción, pero tampoco garantiza resolver todos los problemas de un equipo que lleva tanto tiempo ofreciendo un rendimiento irregular. La plantilla también tiene responsabilidad, igual que una planificación que no ha conseguido cubrir todas las carencias detectadas durante el verano. Ahora bien, mantener al entrenador tampoco puede convertirse en una cuestión de fe si los resultados y el juego continúan empeorando. Monchi tendrá que valorar si Manolo sigue siendo la persona adecuada para recuperar al equipo o si ha llegado el momento de buscar otra dirección. No consta ningún ultimátum oficial, pero el peso acumulado de 2026 obliga a examinar la situación con una perspectiva mucho más amplia que la de los últimos cuatro partidos.

Racing, Sestao y Villarreal: tres partidos para empezar a cambiar un año que asusta

El calendario coloca ahora al Espanyol ante tres compromisos consecutivos fuera de casa: Racing de Santander, Sestao River en la Copa del Rey y Villarreal. Una secuencia que puede cambiar el ambiente si llegan los buenos resultados, pero también complicarlo muchísimo si el equipo mantiene su dinámica. Santander aparece como la primera oportunidad para recuperar una victoria que empieza a ser urgente, especialmente porque el Racing tiene los mismos ocho puntos que los blanquiazules. Después llegará la Copa, una competición que también exige seriedad, y finalmente la visita a La Cerámica. Tres encuentros que no resolverán por sí solos todos los problemas acumulados, pero que pueden indicar si el Espanyol sigue teniendo capacidad para salir de esta situación con Manolo González al frente. Los números de 2026 son suficientemente malos como para no buscar excusas. Cuatro victorias, 21 puntos de 90 y una proyección de descenso. El Espanyol necesita dejar de vivir de las permanencias que consiguió y empezar a construir resultados que permitan mirar hacia delante. Porque, de momento, el pasado reciente pesa demasiado.