El Espanyol también necesita más de sus jugadores: la reacción no puede depender solo de Manolo

22 de octubre de 2026
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Resumen: El Espanyol atraviesa un momento delicado y casi todas las miradas apuntan a Manolo González, cuestionado por los resultados, sus planteamientos y la falta de soluciones. Pero hay otra parte de la historia que no puede quedar escondida: la responsabilidad de unos jugadores que tampoco están ofreciendo el rendimiento esperado. Desde los errores defensivos que han costado puntos hasta la dificultad para construir juego o acompañar a Roberto Fernández, la plantilla tiene mucho que mejorar. Con cuatro partidos consecutivos sin ganar y una visita importante al Racing de Santander, ha llegado el momento de que los futbolistas demuestren sobre el césped el compromiso que expresan públicamente con su entrenador.

Cinco puntos clave

    • Responsabilidad compartida: Manolo toma las decisiones, pero los jugadores deben responder mejor durante los partidos.
    • Errores que cuestan puntos: Málaga y Atlético dejaron acciones evitables que acabaron castigando al Espanyol.
    • Falta de liderazgo: los veteranos deben ayudar a ordenar un equipo que pierde seguridad cuando aparecen las dificultades.
    • Más apoyo para Roberto: El delantero necesita compañeros cerca y ocasiones para recuperar su capacidad goleadora.
    • Santander, una prueba colectiva: la reacción debe llegar desde el banquillo, pero también desde la actitud y el rendimiento de la plantilla.

Manolo González está bajo presión, pero los jugadores del Espanyol tampoco pueden irse de rositas

Cada vez que termina un partido del Espanyol, especialmente si el resultado es negativo, el debate acaba prácticamente en el mismo sitio: Manolo González y sus decisiones. Que si el sistema no funciona, que si los cambios llegan tarde, que si algunos futbolistas juegan demasiado y otros apenas tienen oportunidades. Y buena parte de esas críticas tienen fundamento, porque el entrenador es quien decide cómo debe jugar el equipo. Pero hay algo que empieza a resultar demasiado cómodo: convertir a Manolo en el único responsable de todo lo malo que le está pasando al Espanyol. Con ocho puntos después de nueve jornadas, cuatro encuentros consecutivos sin ganar y unas sensaciones que han ido empeorando, también toca mirar al césped. A los futbolistas. A quienes deben ganar los duelos, interpretar las jugadas y tomar decisiones cuando la pelota empieza a rodar. Porque una cosa es que el entrenador no esté encontrando las soluciones y otra muy distinta es que los jugadores estén haciendo todo lo que deberían.

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Los errores ante Málaga y Atlético no pueden explicarse únicamente desde el banquillo

Los dos últimos partidos han dejado ejemplos bastante claros. En Málaga, el Espanyol dejó escapar una victoria en el descuento y ante el Atlético perdió un punto cuando el encuentro parecía encaminado hacia el empate. En ambos casos hubo errores individuales y colectivos que terminaron costando muy caros. Jugadores que no llegaron a tiempo, acciones que pudieron cortarse antes, desajustes defensivos y decisiones equivocadas en momentos en los que el equipo necesitaba precisamente lo contrario. Manolo puede trabajar durante la semana cómo defender una transición o cómo proteger el área, pero si un futbolista debe hacer una falta táctica para impedir que el rival continúe una jugada peligrosa, tiene que reconocerlo y actuar. No puede esperar a recibir instrucciones desde la banda. Esa capacidad para interpretar los momentos del partido también forma parte de la calidad de un jugador profesional. Y al Espanyol, últimamente, le está faltando bastante de eso.

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Los veteranos y capitanes deben recuperar el liderazgo sobre el terreno de juego

Otra de las cuestiones que más preocupan es la falta de personalidad que transmite el Espanyol cuando el partido se complica. El equipo puede competir durante muchos minutos, mantener el orden e incluso incomodar a rivales superiores, pero llega un momento en que parece quedarse sin respuesta. Ahí tienen que aparecer los futbolistas con más experiencia. Leandro Cabrera, Edu Expósito, Pol Lozano y evidentemente JAvi Puado a medida que se integre en la dinámica competitiva habitual deben asumir una responsabilidad especial a la hora de ordenar, animar y ayudar a sus compañeros. No se trata simplemente de llevar el brazalete, protestar al árbitro o levantar los brazos después de una jugada mal resuelta. El liderazgo también consiste en acercarse a recibir cuando nadie quiere la pelota, corregir una posición, frenar el ritmo cuando conviene o transmitir que el equipo sigue vivo después de encajar. El Espanyol necesita jugadores que manden de verdad en el campo, que sepan interpretar las situaciones y que no esperen a que el entrenador tenga que resolver cada problema desde la zona técnica.

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Pol Lozano y Edu Expósito tienen que ayudar a que el Espanyol vuelva a jugar al fútbol

El centro del campo es otro de los lugares donde la plantilla debe ofrecer bastante más. Pol Lozano se ha ganado un sitio en el once, mientras Edu Expósito a pesar de que está atravesando un evidente bache de juego sigue siendo uno de los futbolistas con más calidad para organizar el juego, pero el equipo está teniendo demasiadas dificultades para dar continuidad a sus ataques. A veces parece que recuperar la pelota sea casi un problema, porque no hay apoyos, faltan movimientos y la única solución acaba siendo un balón largo hacia Roberto Fernández. Es evidente que el sistema elegido por Manolo influye, especialmente cuando los centrocampistas quedan demasiado separados de los jugadores ofensivos. Pero también corresponde a quienes están sobre el campo ofrecer líneas de pase, pedir la pelota y arriesgar cuando la situación lo permite. El Espanyol no puede vivir permanentemente pendiente de despejar y volver a defender. Necesita conservar posesiones, hacer correr al rival y encontrar momentos para respirar. Y eso exige que los futbolistas tengan iniciativa, incluso cuando las cosas no salen a la primera.

Bryan Zaragoza debe aportar más que desequilibrio ofensivo: las ayudas defensivas también cuentan

El caso de Bryan Zaragoza es bastante representativo de los problemas que está teniendo el Espanyol para encontrar equilibrio. El extremo malagueño posee unas condiciones ofensivas que pocos jugadores de la plantilla pueden igualar, especialmente por su capacidad para encarar y superar rivales. Pero su escasa participación defensiva está dejando demasiado expuesto al lateral que juega a su espalda, sea Roger Hinojo o Quilindschy Hartman. Y eso es algo que también debe asumir el propio futbolista. Se puede discutir si Manolo debería proteger mejor esa banda, modificar el sistema o reservar a Bryan para determinados momentos de los partidos, pero un jugador con su protagonismo también tiene que entender que defender forma parte del trabajo colectivo. No basta con esperar a recibir la pelota para intentar una acción individual. Cuando el Espanyol pierde el balón, todos tienen que participar. Y cuando lo recupera, los extremos deben ofrecer continuidad, buscar compañeros y evitar que cada ataque termine en una jugada aislada.

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Roberto Fernández no puede seguir siendo una isla en el ataque del Espanyol

Como insistíamos esta misma semana en el portal, la situación de Roberto Fernández es otro ejemplo de cómo el funcionamiento colectivo está condicionando el rendimiento individual. El delantero comenzó la temporada marcando seis goles y convirtiéndose en una de las grandes noticias del equipo, pero lleva tres jornadas consecutivas sin ver portería. Y no parece casualidad que su sequía coincida con la versión más defensiva del Espanyol. Roberto necesita recibir balones cerca del área, tener compañeros que acompañen sus movimientos y encontrar situaciones de remate. Ahora pasa demasiados minutos peleando solo contra los centrales rivales, disputando envíos largos y esperando alguna oportunidad que apenas llega. Naturalmente, también se le puede exigir que participe más, que descargue mejor y que aproveche sus ocasiones, pero sería injusto responsabilizarlo de la falta de gol cuando casi no recibe balones en condiciones. Los jugadores que actúan por detrás tienen que acercarse, recoger las segundas jugadas y conseguir que las recuperaciones se conviertan en ataques. Sin eso, el delantero seguirá demasiado aislado.

Defender a Manolo González exige demostrar el compromiso durante los partidos

Durante las últimas semanas, diferentes futbolistas han trasladado su confianza en Manolo González, algo lógico teniendo en cuenta el papel que ha tenido el entrenador en la historia reciente del club. Pero el compromiso no puede quedarse únicamente en las declaraciones. Si el vestuario está convencido de que Manolo es la persona adecuada para sacar adelante al equipo, la mejor manera de defenderlo es demostrarlo durante los noventa minutos. Ganando un duelo que parecía perdido, cerrando una banda, haciendo una cobertura o evitando un error que puede costar el partido. No se trata de pedir que los jugadores corran sin sentido ni de confundir compromiso con acumular faltas y tarjetas. Se trata de competir con inteligencia y responsabilidad. Manolo tiene que asumir sus errores, pero los futbolistas tampoco pueden esconderse detrás de las decisiones del entrenador. Y si llega un momento en el que el club decide cambiar de técnico, esa responsabilidad seguirá siendo exactamente la misma.

Santander debe demostrar si el vestuario del Espanyol está preparado para reaccionar

El sábado, ante el Racing de Santander en El Sardinero, el Espanyol tendrá una oportunidad para demostrar que todavía puede cambiar la dinámica. No hará falta esperar a ver un equipo completamente transformado ni un fútbol espectacular de un día para otro. Lo que necesita la afición es reconocer algunas señales: una defensa que no regale acciones decisivas, un centro del campo que se atreva a jugar, futbolistas que se ayuden y un ataque que no dependa de que Roberto invente algo prácticamente solo. Después llegarán la Copa ante el Sestao River y la visita al Villarreal, dos compromisos que también pondrán a prueba la capacidad de reacción del grupo. La situación es preocupante, pero todavía hay tiempo para corregirla. Manolo González tiene la obligación de encontrar un plan que funcione, y sus jugadores tienen la de llevarlo a cabo con personalidad, concentración y rendimiento. Porque si el Espanyol quiere salir de donde está, no bastará con señalar al entrenador cada lunes. Los futbolistas también tienen que empezar a dar respuestas. Y esas, al final, solo cuentan cuando se ven sobre el césped.