
Resumen: El Racing de Santander espera al Espanyol este sábado en El Sardinero con unos números que preocupan, especialmente en defensa. Los cántabros han encajado 25 goles en nueve jornadas, más que cualquier otro equipo de Primera, y todavía no han conseguido mantener su portería a cero. Un estudio publicado por El Diario Montañés analiza los problemas de un conjunto que sigue teniendo mucha pólvora arriba, con 13 tantos a favor, pero que está pagando muy caro cada error atrás. Racing y Espanyol llegan empatados a ocho puntos, en un duelo directo entre dos equipos que necesitan reaccionar cuanto antes.
Cinco puntos clave
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- 25 goles encajados. El Racing es el equipo más goleado de Primera después de nueve jornadas.
- Sin porterías a cero. Los cántabros han recibido al menos un gol en todos los partidos.
- Un desastre fuera de casa. Cinco derrotas en cinco salidas y 18 tantos recibidos.
- Zabiri sostiene el ataque. El delantero suma siete goles de los trece marcados por el equipo.
- Duelo directo en El Sardinero. Racing y Espanyol llegan con ocho puntos y muchas urgencias.
El Racing espera al Espanyol con unos números defensivos que asustan
Hay estadísticas que explican bastante bien cómo le está yendo a un equipo. Y en el caso del Racing de Santander, próximo rival del Espanyol, basta con mirar los goles encajados para entender buena parte de sus problemas. El conjunto cántabro ha recibido nada menos que 25 tantos en las primeras nueve jornadas de LaLiga, una cifra que lo convierte en el equipo más goleado de toda la categoría. Y lo más preocupante para los de José Alberto es que no parece tratarse de una mala tarde aislada, sino de un problema que se repite semana tras semana. El Racing tiene argumentos para competir, sobre todo cuando ataca, pero le cuesta muchísimo sostener los partidos cuando el rival le aprieta.
El Diario Montañés analiza los problemas de un Racing que encaja mucho más de lo que marca
Un interesante estudio publicado este martes por la periodista Leila Bensghaiyar en El Diario Montañés pone cifras a una situación que empieza a inquietar en Santander. El Racing ha marcado 13 goles y ha recibido 25, prácticamente el doble, con una diferencia de goles de -12. El problema no es que el equipo sea incapaz de marcar. Al contrario, cuenta con futbolistas de mucho talento y recursos para hacer daño. Lo que sucede es que necesita generar demasiado arriba para compensar todo lo que concede atrás. Y eso, en Primera División, resulta muy complicado de mantener durante toda una temporada.
La fórmula que llevó al Racing a Primera ya no funciona igual
Una de las reflexiones más interesantes del análisis tiene que ver con la manera de jugar del Racing. El equipo de José Alberto ya encajaba muchos goles la temporada pasada, cuando consiguió el ascenso, pero entonces tenía una capacidad ofensiva que le permitía sobrevivir a partidos completamente abiertos. Si recibía dos goles, podía marcar tres. Si el rival encontraba espacios, los cántabros también sabían aprovechar los suyos. Era una apuesta arriesgada, pero funcionaba. Ahora se está comprobando que lo que servía para ganar partidos en Segunda no siempre basta para hacerlo en Primera. Los rivales tienen más calidad, castigan mejor los errores y no perdonan tantas concesiones.
El Racing es el único equipo de Primera que ha encajado en todas las jornadas
Hay otro dato que retrata perfectamente las dificultades defensivas del próximo rival del Espanyol. El Racing todavía no ha conseguido dejar su portería a cero en ninguno de los nueve encuentros disputados. Es el único equipo de Primera División al que le sucede esto. Todos los demás, incluso los que están metidos en la zona baja, han conseguido terminar algún partido sin recoger el balón de su propia portería. Los de José Alberto, ni una sola vez. Y cuando un equipo sabe que prácticamente cada semana va a recibir goles, la presión sobre sus delanteros acaba siendo enorme. El Racing necesita marcar para tener opciones de puntuar, y muchas veces ni siquiera con un gol le alcanza.
El Sardinero sostiene a un Racing que se hunde cuando juega fuera
La diferencia entre los partidos de casa y los de fuera es otra de las cuestiones que llama la atención. Según recoge El Diario Montañés, el Racing es el séptimo mejor equipo como local -dos triunfos y dos derrotas, nueve goles a favor y siete en contra-, pero también el peor visitante de Primera División. Dos caras completamente distintas. En El Sardinero se siente mucho más cómodo, compite con mayor confianza y encuentra el apoyo de una afición que aprieta de verdad. Lejos de Santander, la historia cambia radicalmente: cinco partidos, cinco derrotas y ningún punto de quince posibles. Un balance que explica por qué el recién ascendido no consigue alejarse de las posiciones peligrosas pese a disponer de futbolistas capaces de decidir encuentros.
Dieciocho goles encajados lejos de Santander: el gran agujero del Racing
Si las cinco derrotas como visitante ya son preocupantes, todavía lo es más la cifra de goles recibidos. De los 25 tantos que ha encajado el Racing, 18 han llegado lejos de El Sardinero. Eso significa una media de 3,6 goles por salida. Las goleadas sufridas en escenarios como el Camp Nou o Balaídos han dejado al descubierto las dificultades de una defensa que sufre mucho cuando tiene que correr hacia su propia portería. El equipo quiere atacar, busca espacios y acostumbra a participar en encuentros abiertos, pero cuando pierde el balón queda demasiado expuesto. En Primera, dar tantas facilidades suele acabar pasando factura, especialmente contra rivales que tienen velocidad y calidad en los últimos metros.
Agirrezabala, uno de los porteros que más trabaja de toda LaLiga
Las estadísticas del portero también ayudan a entender lo que sucede. Julen Agirrezabala ha realizado 30 paradas en nueve jornadas, lo que lo sitúa como el segundo guardameta con más intervenciones del campeonato, únicamente por detrás de Álvaro Vallés, del Betis, que suma 31. Es decir, al portero del Racing le llegan mucho y tiene que intervenir constantemente. Una cosa es que el guardameta tenga trabajo, algo normal en un equipo recién ascendido, y otra muy distinta es que prácticamente cada partido se convierta en una sucesión de situaciones de peligro. Agirrezabala está entre los porteros que más paran y, al mismo tiempo, es el que más goles ha recibido. Una combinación que señala problemas que van bastante más allá de lo que pueda hacer el futbolista que está bajo los palos.
Cinco penaltis cometidos en nueve jornadas: otra señal de alarma
El Racing también tiene un problema con los penaltis. Ha cometido cinco en las primeras nueve jornadas, más que ningún otro equipo de Primera División, según los datos recogidos en el estudio. Una cifra muy elevada que apunta a otra de sus debilidades: las dificultades de sus defensores para resolver situaciones comprometidas dentro del área. Cuando un equipo pasa tanto tiempo intentando corregir desajustes, aumentan las posibilidades de que alguien llegue tarde, cometa una falta o se vea obligado a asumir riesgos. Precisamente en la última jornada, ante Osasuna, Budimir adelantó al conjunto navarro desde los once metros, en un encuentro que terminó con derrota racinguista por 2-0.
Zabiri, el gran peligro ofensivo que deberá vigilar el Espanyol
Sería un error quedarse únicamente con las dificultades defensivas del Racing y pensar que el Espanyol se encontrará un rival sencillo. Ni mucho menos. Yassir Zabiri está firmando un arranque de temporada espectacular, con siete goles en nueve jornadas, una producción que lo coloca entre los grandes goleadores del campeonato. El delantero marroquí ha marcado más de la mitad de los trece tantos de su equipo y se ha convertido en una de las mejores noticias para José Alberto. A su alrededor aparecen futbolistas como Íñigo Vicente, Sergio Canales, Pablo García o Andrés Martín, jugadores con calidad suficiente para generar ocasiones y complicarle la vida a cualquier defensa. El Racing recibe demasiado, sí, pero también tiene capacidad para hacer daño. Y eso es algo que Manolo González no puede perder de vista.
Un rival que concede mucho, pero que puede castigar los errores del Espanyol
Desde el punto de vista blanquiazul, el análisis del Racing deja una lectura bastante clara. El Espanyol se enfrentará a un equipo que concede ocasiones, deja espacios y no está encontrando respuestas defensivas, pero que se siente cómodo cuando el partido se rompe y empieza a convertirse en un intercambio de golpes. Ese escenario puede ser una oportunidad para los pericos si saben aprovechar las debilidades del rival, aunque también encierra riesgos. Porque el Racing tiene futbolistas que pueden hacer mucho daño si encuentran metros para correr o reciben cerca del área. La clave estará en atacar sus puntos débiles sin caer en el tipo de partido que más le gusta a José Alberto.
Racing y Espanyol, empatados a ocho puntos y con la necesidad de ganar
La clasificación añade todavía más importancia al enfrentamiento. Racing y Espanyol suman ocho puntos después de nueve jornadas, con idéntico balance de dos victorias, dos empates y cinco derrotas. La diferencia está en los goles: los cántabros han marcado 13 y recibido 25, mientras que el Espanyol presenta un balance de 11 a favor y 12 en contra, según los registros de LaLiga. Los blanquiazules llegan decimoquintos y el Racing ocupa la decimosexta posición. La igualdad es máxima, y los dos están peligrosamente cerca del descenso. Ganar supondría un respiro importante para cualquiera de los dos; perder, seguir alimentando las dudas.
El Espanyol tiene delante una oportunidad, pero también una advertencia
Los números del Racing invitan a pensar que el Espanyol tendrá ocasiones de hacer daño si consigue atacar con decisión, aunque sería un error convertir los 25 goles encajados por el rival en una garantía de nada. El Sardinero no es un campo sencillo, el Racing se transforma ante su gente y los de José Alberto tienen capacidad para poner en dificultades a una defensa que tampoco está libre de dudas. Lo que sí parece evidente es que el conjunto cántabro tiene un problema importante que todavía no ha sabido resolver. Manolo González deberá encontrar la manera de castigarlo sin que el partido se convierta en ese intercambio de golpes que puede acabar favoreciendo al Racing. Porque para el Espanyol ya no se trata únicamente de jugar mejor o recuperar sensaciones. Se trata de ganar. Y cuanto antes, mejor.







