
Resumen: El Espanyol estará pendiente este miércoles del Levante – Athletic Club, partido aplazado de la sexta jornada que puede apretar todavía más la zona baja de LaLiga. Los granotas son decimoséptimos con siete puntos, uno menos que los blanquiazules, y una victoria les permitiría adelantar al equipo de Manolo González. El Espanyol, decimoquinto con ocho puntos después de nueve jornadas, acumula cuatro partidos sin ganar y presenta un balance preocupante: ha sumado solamente cuatro puntos en cinco encuentros en el RCDE Stadium y otros cuatro en sus cuatro desplazamientos. Ahora afronta dos salidas consecutivas, ante Racing y Villarreal, con la necesidad de mejorar sus resultados y recuperar cuanto antes la capacidad para competir por las victorias.
Cinco puntos clave
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- El Levante amenaza al Espanyol. Los granotas tienen siete puntos y pueden adelantar a los blanquiazules si derrotan al Athletic.
- El descenso, demasiado cerca. El Espanyol es 15º con ocho puntos, solamente uno por encima del Elche, que marca la zona roja.
- Cuatro puntos en casa y cuatro fuera. El equipo ha logrado el mismo botín en cinco partidos como local que en cuatro desplazamientos.
- El RCDE Stadium ya no es un fortín. Una victoria, un empate y tres derrotas sitúan al Espanyol entre los peores locales de LaLiga.
- Dos salidas de máxima importancia. Racing y Villarreal medirán la capacidad de reacción del equipo y aumentarán la presión sobre Manolo si no llegan los resultados.
El Levante – Athletic puede dejar al Espanyol todavía más cerca del descenso
El Espanyol no juega este miércoles, pero tendrá motivos de sobra para seguir muy de cerca lo que suceda en el Ciutat de València. El Levante recibe al Athletic Club en el encuentro aplazado de la sexta jornada, que no pudo disputarse en septiembre por las fuertes lluvias que afectaron a la capital valenciana. Un partido pendiente que ahora llega en un momento especialmente delicado para los intereses blanquiazules, porque los granotas tienen la oportunidad de adelantar al equipo de Manolo González y estrechar todavía más la clasificación por abajo.
El Espanyol ocupa actualmente la decimoquinta posición con ocho puntos, mientras que el Levante es decimoséptimo con siete, los mismos que tiene el Elche, primer equipo situado en puestos de descenso. Un escalón por debajo aparecen el Valencia, con seis puntos, y el Málaga, colista con cuatro. Las diferencias son tan pequeñas que cualquier resultado puede alterar considerablemente el orden de los equipos que luchan por escapar de la zona peligrosa. Y eso explica por qué el encuentro de esta noche, aunque no tenga al Espanyol sobre el césped, tiene tanta importancia para los pericos.
Una victoria del Levante lo llevaría hasta los diez puntos y le permitiría superar al Espanyol. Si empata, alcanzaría los ocho y quedaría igualado con los blanquiazules, aunque su posición concreta dependería de los criterios de desempate. Una derrota, en cambio, permitiría al equipo de Manolo mantener su ventaja sobre los granotas al menos hasta la próxima jornada. Tres escenarios distintos, pero todos con una misma conclusión: el Espanyol necesita dejar de depender de los demás y empezar a sumar puntos por sí mismo.
El Levante busca una victoria que no consigue desde agosto
El Levante llega al partido frente al Athletic con sus propios problemas y una racha que tampoco invita demasiado al optimismo. El conjunto de Luís Castro no consigue ganar desde el pasado 29 de agosto, cuando derrotó al Real Betis en el Ciutat de València. Desde entonces ha acumulado resultados que lo han dejado instalado en la parte baja, aunque también ha logrado rescatar puntos en situaciones complicadas.
Su último compromiso terminó con un empate en Riazor frente al Deportivo, gracias a un gol de Requena en los minutos finales. Ese tanto permitió a los granotas alcanzar los siete puntos y mantenerse fuera de las tres últimas posiciones, aunque solamente por los criterios de desempate respecto al Elche. Ahora disponen de una oportunidad para dar un pequeño salto en la tabla y afrontar los próximos compromisos con mayor tranquilidad.
El partido frente al Athletic, previsto para las 20:00 horas, es una cita pendiente desde el pasado 16 de septiembre. Aquel día las condiciones meteorológicas y el estado del terreno de juego obligaron a suspenderlo, dejando a ambos equipos con un encuentro menos. Su recuperación llega justo antes de una nueva jornada liguera, una circunstancia que puede modificar la clasificación sin que el Espanyol haya vuelto a jugar.
El Espanyol ha pasado de mirar hacia arriba a vigilar cada resultado de sus rivales
Lo más preocupante para el espanyolismo no es únicamente lo que pueda hacer el Levante, sino cómo ha terminado el equipo de Manolo González dependiendo tanto de los resultados ajenos. Después de un inicio de temporada que permitió alimentar cierta esperanza, el Espanyol ha ido perdiendo terreno hasta quedarse con ocho puntos de 27 posibles. Cuatro jornadas consecutivas sin ganar, tres derrotas y un empate han cambiado completamente el ambiente alrededor del club.
La derrota frente al Atlético de Madrid, con el gol de Álex Baena en el minuto 89, terminó de aumentar esa sensación de impotencia. Una semana antes, el equipo ya había dejado escapar dos puntos en el descuento frente al Málaga. Dos encuentros en los que parecía tener al alcance un resultado positivo y que terminaron castigando a un conjunto incapaz de cerrar los partidos. <Cite ref=”turn990861news29″/>
A esos puntos perdidos se suma una caída preocupante en el rendimiento colectivo. El Espanyol genera menos ocasiones, ha perdido presencia ofensiva y continúa sin encontrar un planteamiento que le permita ser sólido atrás sin renunciar prácticamente a atacar. El equipo que empezó la temporada con Roberto Fernández marcando con facilidad se ha ido apagando, y ahora cada jornada sin ganar aumenta las dudas sobre su capacidad para salir de esta situación.
Por eso, el Levante – Athletic será un termómetro más de la zona baja, pero no debería convertirse en una excusa para olvidar el verdadero problema. El Espanyol está donde está porque ha sumado muy poco, no porque los demás estén consiguiendo demasiados puntos. Y mientras no cambie esa dinámica, seguirá teniendo que mirar de reojo los marcadores de sus rivales.
El RCDE Stadium deja de ser un fortín: cuatro puntos en cinco partidos
Una de las grandes explicaciones de la situación actual del Espanyol está en su rendimiento como local. Durante la pasada temporada, el RCDE Stadium fue uno de los principales argumentos para conseguir la permanencia. El equipo encontró en Cornellà-El Prat un escenario donde competir con confianza, hacerse fuerte ante sus rivales y sacar adelante partidos que resultaban fundamentales para mantenerse en Primera. Pero aquella seguridad parece haberse perdido en el comienzo del nuevo campeonato.
En los cinco partidos disputados esta temporada ante su afición, el Espanyol solamente ha conseguido una victoria, un empate y tres derrotas. El único triunfo llegó en la jornada inaugural frente al Levante, cuando el equipo todavía transmitía unas sensaciones bastante diferentes. Después vinieron el empate contra el Sevilla y las derrotas ante Real Madrid, Elche y Atlético de Madrid. Cuatro puntos de quince posibles que ayudan a explicar por qué los blanquiazules han caído hasta la decimoquinta posición.
El dato resulta todavía más preocupante cuando se compara con el resto de equipos de Primera División: el Espanyol es el cuarto peor local de LaLiga. Solamente Málaga, con tres puntos, Valencia, con dos, y Elche, con uno, presentan un balance inferior en sus respectivos estadios. Una estadística difícil de asumir para un equipo que precisamente había encontrado en los partidos de casa una de sus mejores herramientas para competir.
El Espanyol ha marcado seis goles y ha encajado siete en esos cinco encuentros como local. Un balance goleador negativo que refleja parte de sus dificultades. Pero hay algo todavía más significativo: el equipo no ha vuelto a ganar en el RCDE Stadium desde aquel estreno contra el Levante. Y cuando un conjunto que aspira a mantenerse con cierta tranquilidad deja de sumar en casa, necesita compensarlo con resultados fuera. Algo que, por ahora, tampoco está consiguiendo con suficiente regularidad.
El Espanyol suma los mismos puntos en casa que fuera: un balance revelador
La comparación entre los partidos del Espanyol como local y visitante deja una curiosidad que explica bastante bien las dificultades del equipo. Los blanquiazules han conseguido exactamente los mismos puntos en ambos escenarios, cuatro, aunque han disputado cinco encuentros en el RCDE Stadium y solamente cuatro lejos de Cornellà-El Prat.
| Estadística | En casa | Fuera |
|---|---|---|
| Partidos | 5 | 4 |
| Victorias | 1 | 1 |
| Empates | 1 | 1 |
| Derrotas | 3 | 2 |
| Puntos | 4 | 4 |
| Goles a favor | 6 | 5 |
| Goles en contra | 7 | 5 |
| Puntos por partido | 0,80 | 1,00 |
Los números muestran que el Espanyol está puntuando ligeramente mejor como visitante que ante su propia afición, aunque la diferencia tampoco es especialmente grande. En casa ha sumado el 26,7% de los puntos posibles, mientras que fuera ha conseguido el 33,3%. No son registros que permitan mirar hacia arriba con demasiada confianza, pero sí reflejan que el equipo ha tenido algo más de rendimiento lejos del RCDE Stadium.
La diferencia también aparece en la clasificación específica de locales y visitantes. El Espanyol ocupa la decimoséptima posición en el ranking de equipos que juegan en casa, mientras que se sitúa como el décimo mejor visitante de Primera División. Dos posiciones muy diferentes que muestran hasta qué punto ha perdido peso el factor campo.
La victoria en Pamplona ante Osasuna, el empate de Málaga y las derrotas frente a Real Sociedad y Rayo Vallecano completan su balance lejos de casa. Cuatro partidos con resultados muy diferentes y un denominador común: el equipo ha sido incapaz de mantener una regularidad que le permita encadenar jornadas positivas. La única victoria como visitante llegó el 12 de septiembre, y desde entonces tampoco ha conseguido volver a sumar de tres.
La debilidad del Espanyol en casa aumenta la importancia de Santander y Villarreal
El calendario coloca ahora al Espanyol ante dos salidas consecutivas que pueden tener una importancia enorme para su futuro inmediato. Primero llegará la visita al Racing de Santander, este sábado a las 16:15 horas, y después el desplazamiento a La Cerámica para enfrentarse al Villarreal. Entre ambos compromisos ligueros estará también la eliminatoria de Copa del Rey frente al Sestao River, de manera que el equipo afronta tres partidos seguidos lejos del RCDE Stadium.
El primer compromiso será especialmente importante porque el Racing tiene los mismos ocho puntos que el Espanyol. Los cántabros ocupan la decimosexta posición y presentan importantes problemas defensivos, pero en El Sardinero están ofreciendo una versión más competitiva que a domicilio. Para los de Manolo González, una victoria supondría alcanzar los once puntos, abrir distancia con un rival directo y rebajar parte de la presión que rodea al equipo.
El problema es que después llegará un escenario bastante más exigente: Villarreal. El conjunto castellonense representa un rival con aspiraciones superiores y una plantilla capaz de castigar cualquier debilidad. Si el Espanyol no consigue sumar en Santander, afrontará la visita a La Cerámica con una necesidad todavía mayor y con el riesgo de prolongar una racha que ya empieza a resultar demasiado larga.
La paradoja es que el Espanyol necesita encontrar fuera de casa los puntos que no ha sabido asegurar ante su afición. El equipo que debería haberse apoyado en el RCDE Stadium para construir una clasificación más tranquila afronta ahora dos desplazamientos en los que necesita recuperar terreno. Y aunque sus cifras como visitante son algo mejores, tampoco ofrecen garantías suficientes para confiar en una reacción inmediata.
Manolo González necesita resultados antes de que la clasificación se complique todavía más
Toda esta situación vuelve a colocar a Manolo González en el centro del debate. El entrenador ha intentado corregir los problemas defensivos del Espanyol mediante cambios de sistema, modificaciones en el once y planteamientos más conservadores. Pero el equipo continúa sin ganar y las sensaciones ofensivas han empeorado durante las últimas jornadas. La derrota contra el Atlético terminó de mostrar las limitaciones de un modelo que permite resistir durante buena parte del partido, pero deja muy pocas opciones de generar peligro.
No hay constancia de que el club haya fijado un ultimátum formal para la visita al Racing de Santander. Tampoco se conoce que Monchi o la propiedad hayan establecido una fecha concreta para decidir sobre la continuidad del técnico. Pero una nueva derrota, especialmente frente a un rival directo, complicaría enormemente su situación y aumentaría la presión sobre la dirección deportiva para valorar posibles alternativas.
El Espanyol necesita corregir varios problemas al mismo tiempo. Debe recuperar solidez defensiva sin renunciar a la capacidad ofensiva, mejorar el funcionamiento del centro del campo y volver a generar ocasiones para Roberto Fernández, que acumula tres partidos consecutivos sin marcar. Y, sobre todo, tiene que encontrar una manera de competir que permita sumar puntos con regularidad, algo que ahora mismo está muy lejos de conseguir.
La próxima semana puede resultar fundamental para saber si Manolo todavía tiene capacidad para reconducir el rumbo del equipo. Racing, Sestao River y Villarreal pondrán a prueba su propuesta, sus decisiones y la respuesta de una plantilla que, sobre el papel, dispone de argumentos para ofrecer mejores resultados.
El Levante puede mover la tabla, pero el verdadero problema del Espanyol son sus ocho puntos
El partido aplazado entre Levante y Athletic puede provocar que el Espanyol pierda otra posición antes incluso de disputar su próximo encuentro. Si los granotas ganan, superarán a los blanquiazules y dejarán todavía más apretada la zona baja. Si empatan o pierden, la situación será algo menos comprometida a corto plazo, aunque la ventaja del Espanyol seguirá siendo mínima.
Lo realmente preocupante es que cualquier resultado ajeno tenga ahora tanta importancia para un equipo que solamente ha disputado nueve jornadas. El Espanyol debería estar construyendo una base de puntos que le permitiera afrontar el campeonato con tranquilidad, pero ha terminado instalado en una pelea de la que esperaba alejarse esta temporada.
Cuatro puntos en casa, cuatro fuera y ocho de 27 posibles. Ese es el balance que explica la situación mejor que cualquier debate sobre sistemas o sensaciones. La derrota ante el Atlético volvió a dejar escapar una oportunidad, pero los problemas vienen de bastante antes y no se resolverán únicamente esperando que los rivales directos tropiecen.
La afición sigue respondiendo, como demuestra que se hayan agotado las 303 entradas disponibles para acompañar al equipo en Santander. El apoyo existe, tanto en el RCDE Stadium como lejos de él. Lo que falta son victorias que permitan recuperar la confianza y empezar a mirar la clasificación sin tanta preocupación.
Este miércoles tocará estar pendientes del Levante. El sábado, en cambio, ya no habrá excusas: será el Espanyol quien tenga que responder sobre el césped. Porque, gane o pierda el conjunto granota, la realidad seguirá siendo la misma. Los blanquiazules han sumado demasiado poco y necesitan empezar a engordar su casillero antes de que la zona de descenso deje de ser una amenaza cercana y se convierta en una realidad.







