
Resumen: Bruselas ha premiado con 15.000 euros una propuesta para integrar 147 viviendas sociales, huertos y actividad deportiva en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. La iniciativa, que está en fase conceptual, contempla que los alojamientos acogerían inicialmente a vecinos de La Pau durante la rehabilitación de sus edificios. El club busca una segunda ciudad deportiva, pero mantiene Sant Adrià dentro de sus planes, con buena parte de la cantera y una reurbanización parcial pendiente que contempla oficinas y un hotel.
5 claves
- Un premio de 15.000 euros. Proximity Community ha sido reconocido en la modalidad Rising Stars de los premios New European Bauhaus.
- 147 viviendas junto al fútbol. La propuesta combina alojamiento social, huertos y actividad deportiva, con una primera acogida a vecinos de La Pau.
- Pese a esta propuesta, no hay que olvidar que los terrenos son del Espanyol.
- Sant Adrià sigue en los planes. La búsqueda de otra ciudad deportiva contempla mantener allí el grueso del fútbol base masculino y femenino.
- Una reurbanización pendiente. El club lleva años explorando nuevos usos en parte del recinto, con oficinas y un hotel entre las posibilidades.
Bruselas ha premiado una idea que sitúa a la Ciudad Deportiva Dani Jarque en el centro de una transformación urbanística de mucho alcance. La propuesta, llamada Proximity Community, imagina las instalaciones de Sant Adrià de Besòs como un espacio en el que convivan el fútbol, 147 viviendas sociales, huertos urbanos y zonas abiertas al vecindario. El reconocimiento corresponde a la modalidad Rising Stars de los premios New European Bauhaus 2026 y está dotado con 15.000 euros.
La noticia tiene suficiente fuerza como para que cualquier perico levante una ceja. Pero, antes de imaginar viviendas junto a los campos de entrenamiento, conviene poner sobre la mesa dos cuestiones: los terrenos son propiedad del Espanyol y el proyecto premiado no pasa de una idea en fase conceptual. El galardón reconoce una propuesta arquitectónica, lo que dista un mundo de que su ejecución pueda llegar algún día a ser realidad.
Además, hay un contexto que cambia bastante la lectura del asunto. El Espanyol lleva años buscando espacio para una segunda ciudad deportiva, pero esa aspiración no pasa por abandonar Sant Adrià. El club tiene sus propios intereses deportivos y patrimoniales en la Dani Jarque, incluida una reurbanización parcial eternamente pendiente. Por tanto, la iniciativa reconocida por la Comisión Europea se dibuja sobre un recinto que tiene propietario, actividad diaria y planes propios.
Qué han propuesto los arquitectos
Los autores, Jan Álvarez i Tomàs y Pol Cuscó Vives, plantean transformar la relación entre la ciudad deportiva y su entorno. En la memoria presentada al concurso describen un espacio donde se combinen instalaciones deportivas, vivienda asequible y agricultura urbana.
Su punto de partida es que el recinto puede abrirse más a los barrios cercanos y mejorar la conexión con el entorno del Besòs. Desde esa mirada, proponen incorporar usos residenciales y comunitarios, manteniendo el fútbol dentro del conjunto.
En la documentación lo resumen con la expresión “permeabilidad negociada”. La idea consiste en buscar una apertura compatible con el funcionamiento de unas instalaciones de alto rendimiento. Sobre el papel, determinados espacios podrían ser accesibles al vecindario cuando la actividad deportiva lo permitiera, conservando las condiciones de privacidad y seguridad que necesita el club.
Ese es precisamente uno de los grandes interrogantes: cómo se organizaría esa convivencia en el día a día. Una ciudad deportiva tiene entrenamientos, partidos, vestuarios, accesos de menores y necesidades de trabajo muy concretas. Resolver todo eso exigiría mucho más que una distribución atractiva sobre un plano.
Primero, alojamiento para vecinos de La Pau
Las 147 viviendas modulares tendrían una primera función: alojar temporalmente a vecinos del barrio de La Pau mientras se rehabilitan sus edificios. La intención de los autores es que esas familias puedan afrontar las obras sin alejarse de su entorno ni romper las relaciones que mantienen con otros residentes.
Después, las viviendas se convertirían en un recurso permanente de alojamiento social o de emergencia. La memoria calcula una capacidad aproximada de 550 personas por ciclo, dentro del escenario previsto por sus creadores.
La propuesta también contempla espacios para guardar pertenencias durante los traslados, zonas compartidas y lugares de encuentro. El objetivo es que el alojamiento provisional permita conservar una cierta vida de comunidad durante las rehabilitaciones.
Madera, huertos y espacios comunitarios junto al fútbol
Las viviendas se construirían con madera sobre una base de tierra apisonada. El conjunto se completaría con huertos urbanos, espacios agrícolas y sistemas para recuperar agua y aprovecharla en el riego.
Los autores imaginan una gestión vecinal de parte de esas actividades, con producción de alimentos y espacios colectivos para cocinar y comer. La agricultura sería una pieza central de la vida comunitaria que propone el proyecto, además de una forma de recuperar el vínculo histórico del delta del Besòs con el cultivo de la tierra. Todo ello pertenece al diseño presentado al concurso.
La Dani Jarque es patrimonio del Espanyol
Para entender el alcance de la noticia hay que detenerse en una cuestión básica: la ciudad deportiva pertenece al Espanyol. No se trata de una parcela disponible sobre la que baste con presentar una buena idea para empezar a construir. La titularidad del recinto y su uso deportivo forman parte de cualquier conversación sobre su futuro.
Y Sant Adrià tampoco es un espacio que haya perdido su función: es sede de la actividad del primer equipo, el filial, el Juvenil A, el primer equipo femenino, el resto del fútbol base masculino y femenino y la escuela. La Dani Jarque sigue concentrando una parte fundamental de la vida del Espanyol.
La memoria de los arquitectos contempla al club entre los actores de su modelo. Pero incluirlo en una propuesta de funcionamiento no equivale a acreditar su participación o consentimiento.
Buscar una segunda ciudad deportiva no significa marcharse de Sant Adrià
Precisamente, el Espanyol lleva mucho tiempo intentando resolver las limitaciones de espacio de sus instalaciones. La búsqueda de otro emplazamiento, más próximo al estadio, responde a esa necesidad de crecer y repartir mejor la actividad.
La línea que el club ha venido explorando consiste en disponer de dos equipamientos con funciones distintas. Sant Adrià conservaría el grueso del fútbol base, tanto masculino como femenino. El primer equipo y el llamado grupo élite de la cantera, con el filial y los juveniles, pasarían a una segunda instalación más cercana al RCDE Stadium.
Ese segundo recinto permitiría también concentrar buena parte del trabajo cotidiano de la entidad, ahora repartido entre el estadio y la ciudad deportiva. La voluntad de conservar Sant Adrià y especializar las dos sedes ya había sido explicada públicamente por responsables del club.
Por eso, asociar la búsqueda de terrenos con una futura Dani Jarque vacía llevaría a una conclusión equivocada. El planteamiento que el Espanyol ha mantenido durante años reserva a Sant Adrià un papel deportivo relevante.
La reurbanización pendiente: oficinas y un hotel
A ese reparto de funciones se añade otra carpeta que lleva demasiado tiempo abierta: la posible reurbanización parcial vinculada a unos 20.000 metros cuadrados del recinto. Los planes explorados por el club han incluido nuevas oficinas y un hotel que podría alojar a equipos y academias durante sus estancias en las instalaciones.
La intención sería aprovechar mejor el patrimonio, generar actividad y complementar el uso deportivo. Ese planteamiento tiene un recorrido propio y unos objetivos distintos a los de la propuesta de vivienda social.
También aquí conviene medir las palabras. Una posibilidad de transformación urbanística no equivale a una autorización vigente para construir cualquier equipamiento. El alcance de los usos, su encaje y los trámites necesarios deben concretarse. Lo que sí existe es una larga historia de conversaciones sobre el aprovechamiento parcial de los terrenos, compatible con la continuidad del Espanyol en el municipio.
Qué supone realmente el premio europeo
El premio da visibilidad a los arquitectos y les aporta recursos para seguir trabajando. Además de la dotación económica, la convocatoria ofrece difusión y acompañamiento a los ganadores. Rising Stars está concebida para reconocer conceptos de jóvenes de hasta 30 años, desde ideas con un plan definido hasta propuestas en fase de prototipo.
Los propios autores sitúan entre sus siguientes pasos la búsqueda de apoyos locales, el desarrollo técnico, el estudio del encaje normativo y la identificación de financiación. Queda, por tanto, un recorrido considerable antes de poder hablar de una ejecución.
Bruselas ha reconocido una manera de imaginar la Dani Jarque. El futuro de la Dani Jarque sigue pendiente de decisiones que afectan al Espanyol, a su patrimonio y a su actividad deportiva. Para la afición, esa diferencia es fundamental: el club quiere crecer y lleva años buscando cómo hacerlo, pero Sant Adrià continúa formando parte de ese futuro.









