OPINIÓN | La contracrónica de Caseiro: el Espanyol de Manolo, entre Don Quijote y los molinos; miedo a los gigantes y poca valentía

17 de octubre de 2026
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Resumen: Juan José Caseiro compara al Espanyol con Don Quijote en su contracrónica de la derrota ante el Atlético de Madrid. Bajo el título Quijote de nuestro tiempo, el analista critica el planteamiento defensivo de Manolo González, el aislamiento de Roberto Fernández y la falta de ambición ofensiva del equipo. Salva las actuaciones de Fortuño y Pol Lozano, cuestiona el momento de Edu Expósito y encuentra en el regreso de Puado una de las pocas alegrías de la jornada. Su conclusión es que el Espanyol tiene demasiado miedo a sus rivales y necesita recuperar la valentía para competir de otra manera.

Cinco puntos clave

    • El Espanyol como Don Quijote. Caseiro recurre a Cervantes para retratar a un equipo que acaba derrotado pese a sus buenas intenciones.
    • Una defensa demasiado prudente. Critica que los cinco defensores limitaran el ataque y convirtieran la resistencia en el único objetivo.
    • Fortuño y Pol, los más destacados. Valora el trabajo del portero y del centrocampista en un partido con pocas noticias positivas.
    • Roberto, aislado; Expósito, señalado. Cuestiona la falta de apoyo al delantero y la continuidad del centrocampista en el once.
    • Falta valentía para atacar. El regreso de Puado fue un alivio, pero Caseiro reclama un Espanyol menos condicionado por el miedo.

Juan José Caseiro encuentra en Don Quijote el reflejo del Espanyol

La contracrónica de Juan José Caseiro tras el Espanyol 0-1 Atlético de Madrid tiene un protagonista inesperado: Don Quijote. El colaborador de La Grada recurre a la obra de Cervantes para explicar lo que vio en el RCDE Stadium, un equipo que quiso protegerse tanto de su rival que acabó olvidándose de atacar. Una defensa de cinco, un centro del campo sin demasiadas ideas, Roberto Fernández completamente aislado y una derrota que llegó cuando parecía que al menos se podía salvar el empate. Caseiro repasa el papel de cada futbolista, cuestiona el planteamiento de Manolo González y deja una reflexión que va bastante más allá de los tres puntos: al Espanyol le está faltando valentía para creer que puede hacer algo más que resistir.

Quijote de nuestro tiempo

La grandeza del Quijote es su contradicción: personajes que resultan ridículos en sus acciones y a la vez, admirables por sus intenciones. Del idealismo del caballero de la triste figura al pragmatismo de su escudero, la novela de Cervantes me inspira nuestra historia en 90’ de locura, imaginación o lealtad que acaban siempre, da igual la época, con nuestro equipo muerto en la batalla.

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Muy atento y con buenas paradas, Fortuño iba camuflando la derrota que se avecinaba; tres centrales para guarecerse de la diferencia de calidad y laterales que no arriesgaban crearon un sistema defensivo de perfil bajo sin errores de Omar, Drkusic, Riedel, Cabrera e Hinojo. Eso sí, prodigarse en ataque, para otro día.

Pol fue el único que descubrió que Oblak sigue siendo el portero del Atleti en un disparo cuando agonizaba el partido; el mal estado de Expósito no da sentido a su titularidad indiscutida y Javi, el único conductor de ideas creativas pagó los esfuerzos de perseguir sombras durante el mediodía.

Lo poco que le llegó a Bryan sirvió para retar a su par en carreras a ninguna parte, ya que Roberto volvió a simbolizar mejor que nadie el aislamiento al que sometemos, con estos sistemas, a cualquiera que juegue de GEO en la punta.

Si la idea era que no pasara nada, entonces las incorporaciones cumplieron el plan a la perfección: Moscardo, Marcos y Cala. No pasaré por alto que Unai tardó dos minutos en prepararse para salir al campo, imperdonable, y solo la vuelta de Puado, por su significado, fue un alivio dentro del caos.

Quizá el problema sea ver gigantes en todas partes y acabar teniendo miedo hasta de los molinos. La prudencia es un modo de supervivencia, sí, pero nos sigue faltando un valiente como Alonso Quijano, capaz de creer en lo imposible, porque de lo contrario, nuestro amado Espanyol seguirá sin alcanzar a su Dulcinea para acabar convertido en un Quijote de nuestro tiempo.

Juan José Caseiro