
Resumen: Marcos Fernández atendió a La Grada después de la durísima derrota del Espanyol por 1-3 ante el Elche en el RCDE Stadium. El atacante entendió el enfado y los silbidos de la afición, pidió disculpas y reconoció que el equipo no supo gestionar un partido en el que jugó con superioridad numérica prácticamente desde el inicio.
Puntos clave:
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- Marcos Fernández considera comprensible la frustración mostrada por la afición.
- El delantero reconoce que los errores propios volvieron a castigar al Espanyol.
- El equipo no supo gestionar la superioridad numérica tras la expulsión de Federico Redondo.
- Manolo pidió en el descanso mejor circulación, más control de las vigilancias y concentración defensiva.
- Marcos apuesta por hacer autocrítica y empezar a trabajar para reaccionar después del parón.
Marcos Fernández entiende los pitos del RCDE Stadium tras el 1-3
Marcos Fernández fue uno de los futbolistas del Espanyol que dio la cara después de una noche durísima. El equipo de Manolo González cayó 1-3 ante el Elche, colista antes de empezar la jornada, pese a jugar prácticamente todo el encuentro con un futbolista más tras la expulsión de Federico Redondo. El final estuvo acompañado por una sonora respuesta desde las gradas y Marcos no intentó esconderse detrás de ninguna excusa cuando se le preguntó por el enfado de la afición.
“Solo nos queda aguantar, pedirles disculpas”
El delantero entendió perfectamente la reacción del público. “Sí, bueno, creo que es entendible que muestren su frustración con lo que hemos hecho hoy en el campo. Creo que solo nos queda aguantar, pedirles disculpas y pensar ya en mañana empezar a mejorar, en trabajar un poquito más y en intentar sacar los tres puntos en la vuelta del parón”. Una declaración que explica bastante bien el estado del vestuario después de otra actuación muy difícil de defender, especialmente porque llegaba apenas tres días después de la pésima primera mitad de Butarque.
Otra primera parte para olvidar, esta vez jugando con uno más
El encuentro parecía ponerse de cara muy pronto. Bryan Zaragoza estuvo muy vivo para provocar la expulsión de Federico Redondo, dejando al Elche con diez desde el inicio. Pero el Espanyol fue incapaz de aprovechar ese escenario y acabó llegando al descanso perdiendo 0-2. Fer Niño castigó primero una salida muy desafortunada de Dmitrović, en una acción donde Unai Núñez tampoco estuvo fino, y apenas tres minutos después firmó el segundo con una gran volea tras el servicio de Revivo.
Marcos reconoce que el Espanyol no supo jugar el partido
Preguntado por cómo podía explicarse semejante escenario después de lo ocurrido ante el Rayo, Marcos puso el foco directamente en los errores del propio equipo. “Sí, bueno, creo que tanto el otro día como hoy son errores nuestros los que nos están penalizando y nos vemos con uno más prácticamente todo el partido. No hemos sabido gestionarlo ni saber jugar el partido, pero bueno, ya el pasado es pasado. Toca hacer autocrítica, aprender y ponernos a trabajar para sacar los tres puntos en el próximo partido”. Pocas vueltas. El Espanyol tenía una ventaja enorme sobre el papel y no supo convertirla en ventaja sobre el césped.
Manolo pidió circulación, vigilancia y mucha más concentración
El 0-2 obligó a Manolo González a volver a intervenir en el descanso. Salieron Hinojo y Urko y entraron Hartman y el propio Marcos Fernández. El atacante explicó también qué les reclamó el entrenador dentro del vestuario: “Que intentásemos circular mejor, que las vigilancias las tuviésemos más controladas, que no podía ser que con uno más nos cogiesen a la contra y saber gestionar mucho mejor el tener uno más en ataque y estar más concentrados en defensa. Bueno, creo que hemos intentado en la segunda parte darle la vuelta y bueno, no ha salido”.
El Espanyol mejoró, pero el Elche volvió a amenazar primero
La entrada de Marcos y Hartman cambió algo el tono del Espanyol, aunque tampoco convirtió el partido en un asedio. El Elche volvió a estar muy cerca del tercero en el minuto 55, cuando Germán Valera llegó hasta línea de fondo y encontró a Cepeda, cuyo remate desviado ligeramente por un defensor terminó estrellándose contra el poste. Incluso con diez, el conjunto ilicitano continuaba encontrando espacios demasiado fácilmente.
El 1-2 abrió una ventana que duró muy poco
La esperanza apareció pasado el minuto 71. Javi Hernández puso un centro al área, Marcos atacó el balón y Víctor Chust acabó introduciéndolo en su propia portería. Quedaban alrededor de veinte minutos y, por un momento, el RCDE Stadium volvió a creer que una noche horrible todavía podía terminar salvándose. El delantero perico fue preguntado por el forcejeo previo a la acción, después de las protestas del Elche.
Marcos niega falta en la jugada del autogol de Chust
Su visión de aquella acción fue clara: “Creo que simplemente es un forcejeo en el área sin más, como nos pasa muchas veces al revés a los delanteros y el defensa la saca, pero bueno, ya te digo, triste por el resultado, porque la afición no se puede ir con ese buen sabor de boca y pensando en trabajar un poquito más para darle la vuelta”. El gol subió al marcador y colocó el 1-2, pero la reacción terminó ahí.
Germán Valera destrozó cualquier intento de remontada
Seis minutos después llegó el golpe definitivo. Germán Valera arrancó desde campo propio, atacó un balón largo, dejó atrás a la defensa del Espanyol y terminó superando a Dmitrović con una vaselina para colocar el 1-3. Una contra que retrató precisamente uno de los problemas que Manolo había pedido corregir durante el descanso: las vigilancias defensivas jugando en superioridad.
Ni siquiera el gol anulado a Pere Milla cambió una noche desastrosa
El Espanyol todavía vio cómo se anulaba un gol de Pere Milla por fuera de juego en el minuto 86, pero el partido ya estaba prácticamente muerto. El Elche había sido más intenso, más inteligente y mucho más certero jugando con diez futbolistas que un Espanyol con uno más durante casi toda la noche. La derrota deja muy tocado al equipo después de encadenar dos actuaciones preocupantes ante Rayo y Elche.
Tres semanas para convivir con un golpe que abre muchas preguntas
El problema ahora es también el calendario. El Espanyol entra en un parón de casi tres semanas y no tendrá un partido oficial inmediato con el que borrar la imagen ofrecida. Manolo González y sus jugadores van a convivir durante muchos días con una derrota que inevitablemente abrirá el debate sobre el rumbo del equipo. Marcos ya ha marcado el primer paso: pedir disculpas, hacer autocrítica y trabajar. Después del 1-3, tampoco queda mucho más que decir.







