Roberto y Javi Hernández, la sociedad que está sosteniendo buena parte del ataque del Espanyol

17 de septiembre de 2026
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Seis jornadas de Liga pueden parecer pocas para sacar conclusiones definitivas, pero hay cosas que empiezan a verse bastante claras. Una de ellas está en la conexión entre Roberto Fernández y Javi Hernández. El delantero suma seis goles y el canterano ya ha servido cuatro asistencias, todas ellas encontrando a Roberto. Cuando Javi levanta la cabeza y Roberto ataca el espacio, algo suele pasar.

Cuatro asistencias de Javi para el mismo destinatario

El dato habla bastante por sí solo. Cuatro pases de gol de Javi Hernández en apenas seis partidos han terminado en las botas de Roberto. No es únicamente una cuestión estadística. Hay una lectura futbolística detrás: Javi entiende muy bien cuándo Roberto empieza el desmarque, y el delantero tiene la agresividad suficiente para atacar el espacio antes de que el defensa pueda reaccionar.

Roberto está viviendo un inicio de temporada espectacular

El delantero atraviesa un momento difícil de mejorar. Seis goles en seis jornadas lo han colocado entre los nombres propios del inicio de campeonato y también han abierto el debate sobre una posible llamada de Luis de la Fuente. Roberto está jugando con confianza, pero tampoco vive únicamente del gol. Fija centrales, ataca la profundidad y obliga a las defensas rivales a estar pendientes de él prácticamente en cada transición.

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Javi ha aprendido a encontrar dónde puede hacer daño

La evolución de Javi Hernández también merece atención. Su etapa en el Mirandés le obligó a crecer lejos de cualquier comodidad, aprender a moverse entre líneas y encontrar soluciones sin que todo el equipo jugara para él. Ahora está trasladando buena parte de ese aprendizaje al Espanyol. Cuando recibe de cara y puede conducir, encuentra con mucha facilidad los movimientos de Roberto.

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Butarque volvió a demostrarlo

Hasta en una noche tan mala como la del Rayo apareció la sociedad. El Espanyol salió completamente desdibujado durante la primera mitad, pero después del descanso cambió el escenario. Javi ganó protagonismo, Roberto volvió a encontrar espacios y llegó el 2-1. Otra vez, asistencia de Javi. Otra vez, definición de Roberto.

Cuatro asistencias en seis partidos no son un detalle menor

Roger Cassà incidía precisamente en este punto durante su análisis táctico ayer en LaGrada Ràdio. Mover demasiado a Javi de su zona natural puede significar alejar al Espanyol de una de sus mejores armas. En Butarque empezó en una posición más escorada hacia la derecha, condicionado por la presencia de Bauzà por dentro, y durante muchos minutos su peso ofensivo quedó reducido.

Javi necesita recibir entre líneas

La mejor versión de Javi aparece cuando puede recibir entre la defensa y el centro del campo rival. Ahí tiene tiempo para girarse, conducir y elegir. Si además Roberto empieza a atacar la espalda de los centrales, aparece una combinación que el Espanyol está explotando casi partido tras partido. Uno necesita espacio para pensar y el otro necesita espacio para correr.

Roberto convierte buenos pases en ocasiones de verdad

También existe mérito del delantero. Una cosa es encontrar al atacante y otra que ese pase acabe convertido en una ocasión clara. Roberto está interpretando muy bien cuándo romper, cuándo fijar y cuándo esperar. Su primer paso está haciendo mucho daño y, una vez pisa el área, está mostrando una eficacia altísima.

El Espanyol tiene que proteger esa sociedad

Ahí aparece una de las lecciones que puede dejar Butarque. La profundidad de plantilla permite introducir variantes, pero tocar demasiadas posiciones a la vez puede romper automatismos que ya están funcionando. La conexión Javi-Roberto debería ser una de las cosas que el Espanyol intente proteger, incluso cuando Manolo quiera rotar o modificar el dibujo.

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Ante el Elche puede aparecer un escenario perfecto

El partido del viernes puede ofrecer precisamente un contexto favorable para ambos. El Elche suele defender con una línea adelantada y asume riesgos cuando intenta presionar arriba. Si el Espanyol consigue superar esa primera presión, pueden aparecer metros a la espalda. Ahí Roberto disfruta. Y si Javi tiene tiempo para recibir y levantar la cabeza, la amenaza crece.

Bryan Zaragoza puede añadir todavía otra vía

La entrada progresiva de Bryan Zaragoza también puede beneficiar a la pareja. El extremo obliga a las defensas a abrirse y acumula rivales en el uno contra uno. Cuanto más pendiente esté el contrario de Bryan, más espacios pueden aparecer por dentro para Javi y más huecos puede atacar Roberto. Es una relación que todavía está empezando a construirse, pero tiene sentido.

La salida de Javi en Butarque también tuvo consecuencias

Manolo explicó que retiró a Javi por cansancio, una decisión comprensible después de la carga acumulada. Aun así, el cambio coincidió con una pérdida evidente de claridad ofensiva. Calatrava entró sin terminar de encontrar el ritmo del partido y el Espanyol perdió parte de la continuidad que había alcanzado durante la segunda mitad.

Una sociedad que también habla de La21

Que uno de los principales generadores de juego del equipo sea un futbolista formado en casa tampoco es un detalle pequeño. Javi ha ido ganándose el sitio poco a poco y ahora está participando directamente en buena parte de los goles de Roberto. No necesita ser el futbolista que más toque el balón; necesita recibirlo en los lugares donde puede marcar diferencias.

Roberto también sirve como ejemplo para los que todavía están encontrando su sitio

Su caso resulta especialmente interesante porque la pasada temporada también tuvo momentos complicados y recibió bastantes críticas. Hoy está en el centro de casi todo lo bueno que hace el Espanyol en ataque. Esa evolución recuerda que seis jornadas no sirven para sentenciar a futbolistas como Moscardo, Bauza o Calatrava.

De una buena conexión puede nacer buena parte del ataque perico

El Espanyol todavía está construyendo muchas cosas, pero esta ya funciona. Javi Hernández ve el espacio y Roberto Fernández lo ataca. Parece sencillo escrito así, aunque conseguir esa coordinación dentro de un partido nunca lo es. Cuatro asistencias y seis goles después, Manolo tiene delante una sociedad que merece ser cuidada.