
La portería fue una de esas posiciones que el Espanyol estudió tocar durante el pasado verano pero que finalmente quedó como estaba. Marko Dmitrović siguió como número uno, Àngel Fortuño se quedó como alternativa y Monchi acabó destinando los esfuerzos a otras necesidades de la plantilla. El asunto, sin embargo, nunca terminó de quedar completamente aparcado. Y este inicio de temporada, en el que el guardameta serbio ha alternado buenas intervenciones con algunos momentos menos convincentes, vuelve a ponerlo sobre la mesa.
Dmitrović continúa teniendo la confianza de Manolo González y su condición de titular no ha estado en discusión. Eso tampoco significa que su comienzo de curso haya sido perfecto. El serbio ha dejado algunas dudas en determinadas acciones, especialmente en un inicio de campeonato en el que la defensa del Espanyol tampoco siempre ha conseguido transmitir la seguridad necesaria. Ha habido paradas importantes, pero también situaciones en las que podía haber hecho algo más.
Una portería que ya generó debate durante el verano
En realidad, no estamos ante un asunto nuevo. La dirección deportiva ya contempló durante el mercado de verano la posibilidad de incorporar otro guardameta que aumentase la competencia de Dmitrović.
El escenario tenía bastante lógica. Dmitrović llegaba como titular después de su primera temporada como perico, mientras que Fortuño necesitaba empezar a acumular minutos. Para un portero joven resulta especialmente complicado progresar cuando prácticamente toda su actividad competitiva queda reducida a esperar una oportunidad que normalmente solo aparece por lesión, sanción o rotación en competiciones como la Copa.
Por eso durante el verano se manejó la posibilidad de que Fortuño saliese cedido y el Espanyol incorporase otro portero con capacidad para competir inmediatamente con Dmitrović. El mercado, sin embargo, fue avanzando y aparecieron necesidades mucho más urgentes.
El Espanyol necesitaba completar la defensa, añadir alternativas en el centro del campo y encontrar jugadores diferenciales arriba. La portería fue perdiendo posiciones entre las prioridades y finalmente se optó por mantener lo que ya había.
Fortuño se quedó y Dmitrović mantuvo el número uno
Fortuño terminó permaneciendo en el club y el Espanyol reforzó además su apuesta por el canterano renovándolo hasta 2030. La decisión solucionaba el presente de la plantilla, pero no necesariamente la necesidad del joven guardameta de jugar con continuidad.
Porque el reparto de papeles estaba bastante claro desde el principio. Dmitrović era el titular y Fortuño debía esperar.
Manolo no ha modificado esa jerarquía durante el comienzo de Liga. El serbio ha estado bajo palos jornada tras jornada y ha tenido actuaciones de diferente nivel. Ante el Real Madrid, por ejemplo, realizó intervenciones importantes y sostuvo al Espanyol en fases complicadas del encuentro. También participó en las porterías a cero frente al Levante y Osasuna.
Pero su rendimiento no ha terminado de transmitir siempre la sensación de seguridad que ofreció durante buena parte del curso pasado. No hablamos de un problema grave ni de una situación que coloque inmediatamente su titularidad en peligro, pero sí de pequeños detalles que mantienen abierto un debate que el propio club ya se planteó hace unos meses.
Algunas dudas en este comienzo de temporada
El partido de Butarque volvió a dejar al Espanyol encajando dos goles. Sería excesivamente sencillo colocar la responsabilidad de aquella derrota sobre Dmitrović porque el problema fue colectivo y, especialmente durante la primera mitad, el equipo de Manolo González estuvo muy lejos del nivel que había mostrado tres días antes en Pamplona.
Aun así, la portería tampoco está siendo una posición completamente ajena al análisis del irregular inicio perico. Dmitrović tiene experiencia suficiente para convivir con momentos de mayor exigencia y continúa partiendo con ventaja, pero el Espanyol quiere competencia en prácticamente todas las posiciones. La portería no tiene por qué ser una excepción.
Y ahí reaparece una cuestión que quedó pendiente en verano.
El nombre de Sergio Rico vuelve a mostrar que el asunto sigue abierto
En este contexto aparece ahora una información de Fútbol In!, que explica que el Espanyol habría mantenido conversaciones con Sergio Rico. El guardameta de 33 años se encuentra actualmente sin equipo después de finalizar su etapa en Al-Gharafa y es un futbolista perfectamente conocido por Monchi de su etapa en el Sevilla.
Según esta información, ya se habrían producido contactos entre Monchi y Sergio Rico, aunque no existe por ahora ningún acuerdo cerrado. La posibilidad estaría relacionada además con una eventual cesión de Fortuño durante el mercado de invierno.
Más allá de si finalmente Sergio Rico acaba convirtiéndose o no en jugador del Espanyol, su nombre sirve para confirmar una realidad: la configuración de la portería no quedó definitivamente resuelta durante el verano.
El club ya pensó entonces en incorporar competencia para Dmitrović y facilitar una salida a Fortuño. Finalmente decidió esperar. Ahora, apenas unas semanas después de cerrar el mercado, vuelve a aparecer sobre la mesa prácticamente el mismo escenario.
Enero puede volver a abrir el debate
Queda mucho hasta el mercado de invierno y pueden pasar suficientes cosas como para que los planes actuales cambien completamente. Dmitrović puede recuperar su versión más sólida, Fortuño puede encontrar oportunidades o el Espanyol puede decidir que existen otras prioridades mucho más importantes.
Pero la situación merece seguimiento.
Dmitrović continúa siendo el número uno y conserva la confianza de Manolo González, aunque su inicio de temporada ha dejado algunas dudas. Fortuño, mientras tanto, sigue necesitando algo difícil de encontrar teniendo por delante al serbio: partidos.
El Espanyol ya intentó encontrar una solución a ese equilibrio durante el verano y acabó posponiéndola. Ahora aparece Sergio Rico, pero mañana podría ser otro nombre. Porque la cuestión de fondo va bastante más allá de un futbolista concreto.
La portería fue uno de los debates que Monchi dejó abiertos al terminar su primer mercado al frente de la dirección deportiva. Y este comienzo de temporada no parece haberlo cerrado del todo.











