
La victoria ante Osasuna ha cambiado el ánimo del equipo de Manolo González. Ahora le esperan dos partidos en cuatro días: el martes ante el Rayo en Butarque y el viernes frente al Elche en el RCDE Stadium. El reto será mantener lo que funcionó en Pamplona mientras el técnico reparte esfuerzos.
El doblete de Roberto Fernández se llevó todos los focos en Pamplona, y con razón. Pero el 0-2 ante Osasuna dejó otra noticia para el Espanyol: el equipo supo qué hacer con la ventaja. Había perdido sus dos primeras salidas de Liga y necesitaba comprobar que también podía ganar lejos del RCDE Stadium sin acabar pendiente de una última jugada. En El Sadar lo consiguió. La cuestión es si podrá repetirlo en una semana que apenas deja tiempo para respirar.
Dos goles pronto y un partido que había que saber jugar
El Espanyol golpeó casi de salida. Marcos Fernández atacó el espacio por la derecha y sirvió un centro raso que Roberto convirtió en el 0-1. El segundo llegó por el mismo costado: Edu Expósito encontró la subida de Omar El Hilali y Roberto volvió a aparecer en el área. Dos llegadas bien resueltas pusieron el partido donde quería Manolo González. El técnico explicó después que habían trabajado durante la semana movimientos para atacar la espalda rival.
Tener un 0-2 tan pronto ayuda, claro. También puede meterte en problemas si das el encuentro por terminado antes de tiempo. Osasuna apretó, encontró espacios por la izquierda perica y llegó a marcar un gol que fue anulado porque el balón había salido antes por la línea de fondo. Fue un aviso. Al Espanyol todavía le cuesta evitar algunos despistes, y en la primera mitad los hubo.
La segunda parte dejó la mejor señal
Después del descanso, el Espanyol estuvo más cómodo. Cabrera sostuvo la defensa cuando Osasuna buscó centros al área, Urko fue asentándose en el medio y la entrada de Moscardo ayudó a que el equipo juntara pases. No hacía falta correr hacia el tercer gol en cada jugada. Había que impedir que los locales encadenaran ataques y que el reloj avanzara sin sobresaltos. Por momentos, el partido fue poco vistoso. Para un equipo que defendía dos goles de ventaja fuera de casa, eso era una buena noticia.
Manolo había cambiado tres piezas respecto al encuentro ante el Sevilla: Riedel, Urko y Marcos entraron en el once por Unai Núñez, Moscardo y Calatrava. Marcos aprovechó la titularidad para participar en el primer gol y acompañar a Roberto en los ataques al espacio. Luego, desde el banquillo, el entrenador encontró otra forma de cerrar el centro del campo. No fue un partido perfecto, pero sí hubo respuestas cuando Osasuna intentó cambiarlo.
El propio Manolo evitó darlo todo por resuelto. Señaló «dos errores muy graves» que quiere corregir y recordó que «queda mucho por hacer, mucho trabajo por crecer». La portería a cero tiene mérito; el gol anulado a Osasuna recuerda que aún hay situaciones que pueden salir caras.
El nueve de nueve ya está sobre la mesa
La victoria ha dado pie a mirar un poco más allá del Rayo. Manolo ya había planteado antes de viajar a Pamplona una intención clara para esta serie de encuentros: “Salimos con la mentalidad de ganar los nueve puntos”. Los tres primeros están en el bolsillo. Quedan seis por disputar antes del parón, aunque decirlo es bastante más fácil que conseguirlo.
El siguiente rival es un Rayo que solo ha ganado uno de sus cinco primeros partidos y que viene de perder 4-1 ante el Real Madrid. A sus resultados se añade el problema de no poder jugar en Vallecas. El encuentro del martes, a las 19:00 horas, se disputará en Butarque. Todo ese ruido acompaña al equipo madrileño, pero al Espanyol le conviene fijarse sobre todo en lo que ocurra sobre el césped. No puede contar con marcar dos goles en sus primeras llegadas cada vez que sale de casa.
Tres partidos en una semana y decisiones para Manolo
El viernes, a las 21:00 horas, espera el Elche en el RCDE Stadium. Entre el inicio del partido en Pamplona y el cierre de esta serie habrán pasado apenas seis días. Manolo tendrá que gestionar las fuerzas sin perder la intensidad ni el orden que funcionaron en El Sadar. Algunos futbolistas acumulan muchos minutos; otros, como Moscardo o Bryan Zaragoza, pueden ofrecer alternativas. Las rotaciones tendrán sentido si ayudan al equipo a competir bien tanto el martes como el viernes.
El objetivo de sumar tres victorias seguidas ilusiona, pero cada partido va a pedir algo distinto. Ante Osasuna, el Espanyol atacó bien los espacios, defendió mejor a medida que avanzó el encuentro y entendió cuándo convenía bajar el ritmo. Ante el Rayo tendrá que demostrar que puede hacerlo también sin la ayuda de una ventaja temprana. Y después llegará un Elche al que recibirá con las piernas cargadas.
El nueve de nueve está al alcance en el calendario, no asegurado sobre el campo. Pamplona fue un buen comienzo: tres puntos, portería a cero y una forma de jugar fuera que el Espanyol llevaba tiempo buscando. Ahora le toca sostenerla en los dos partidos que quedan antes del parón.










