ANÁLISIS | Volver a la esencia para que el Espanyol dé un (gran) paso adelante

13 de septiembre de 2026
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El Espanyol de Manolo González vuelve a mirar hacia arriba después de conseguir la primera victoria del curso lejos de Barcelona. Si en algo se han puesto de acuerdo para esta temporada todos los estamentos del club, desde la propiedad a la afición, pasando por dirección deportiva, cuerpo técnico y plantilla, es en la voluntad de crecer, mejorar los resultados de la temporada pasada y afrontar las últimas jornadas luchando por algo más que una permanencia sufrida.

El «qué», es decir, el objetivo, está claro, y el equipo parece estar explorando el «cómo» jornada a jornada. En el último partido en El Sadar vimos algunos de esos aspectos que no por conocidos dejan de ser importantes en la definición del Espanyol 26/27. Es verdad que la plantilla ha sumado variedad de perfiles que forman un equipo más preparado para afrontar situaciones diversas, pero, probablemente, tan importante es añadir virtudes como preservar la esencia de un Espanyol de Manolo González que ya había alcanzado un nivel muy alto en 2025.

Un Espanyol vertical es un Espanyol peligroso

El partido ante Osasuna dejó varias imágenes especialmente representativas. Pese a alinear un once bastante ofensivo, el Espanyol sufría ante la presión alta de Osasuna. No controló el balón, permitió más centros laterales de los que quería y pudo encajar. Sin embargo, fue clínico en las veces en que sí salió de la presión. Dos jugadas a pocos toques en los primeros 15′ plantaron un 0-2 que acabaría siendo definitivo.

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Edu Expósito es la viva imagen de este Espanyol vertical. No consiguió juntar al equipo a través de pases cortos, pero hizo progresar al equipo cuando se le encontró en el centro y filtró balones indetectables para la defensa de Osasuna, por ejemplo, en la jugada del segundo gol.

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Edu no es seguramente el mejor organizador en la base de la jugada, pero es un gran lanzador al espacio. Tiene visión de juego y cuando el rival concede espacios, encuentra fácilmente los desmarques de los delanteros. Lo mismo podemos decir de Javi Hernández, que ya lo demostró con su asistencia a Roberto en Anoeta, o Cala.

Estos jugadores seguramente ayudarán a que el Espanyol no se atasque con tanta facilidad ante bloques bajos, pero pueden ser aún más fundamentales en los momentos en los que sí se pueda atraer la presión rival y aparezcan espacios. Ellos, como el equipo en general, multiplican su peligro cuando pueden ser verticales.

El papel de Marcos Fernández en la ruptura

En este sentido, no basta con tener grandes lanzadores; son necesarios jugadores que generen desmarques de ruptura. Sabemos que Roberto Fernández es un jugador que suele picar al espacio, pero en este último partido una decisión de Manolo González marcó la diferencia. La entrada de Marcos Fernández en el once, así como su rol en banda derecha, fueron fundamentales para desarbolar la defensa de Osasuna. Marcos interpretó bien ese papel en el primer gol de Roberto, y demostró que también puede ser un peligro a la espalda del rival.

Las esperanzas puestas en Bryan Zaragoza y Javi Puado

Sin embargo, el potencial del equipo en este aspecto aún es más alto. Un Bryan Zaragoza completamente adaptado y un Javi Puado totalmente recuperado de su lesión llevarían esta manera de atacar a un nivel totalmente diferente. De nuevo, son jugadores que aportarán en múltiples contextos, pero en este en concreto pueden formar una combinación demoledora.

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No es difícil recordar grandes contragolpes protagonizados por Javi Puado y Roberto Fernández en la primera mitad de 2025, por ejemplo en las victorias conseguidas en Balaídos y Vallecas en el mes de abril. Ahora, Manolo González tendrá recursos para proponer un juego vertical todavía más peligroso con Javi Hernández, Cala, Bryan Zaragoza o Marcos Fernández.

La contracara: controlar el centro del campo y saber defender el área

Por otro lado, debemos tener en cuenta que atraer la presión rival conlleva una responsabilidad defensiva importante. Volviendo a la referencia de lo ocurrido ante Osasuna, el Espanyol sufrió demasiado en los centros laterales durante los primeros minutos. Si ampliamos la mira, en más de un partido de este inicio de Liga ha faltado control y capacidad física en el centro del campo.

En este sentido, sin embargo, la plantilla también se ha fortalecido con dos pivotes y dos centrales. La capacidad de ganar duelos de Moscardo, la de Bauza para repetir esfuerzos o las cualidades físicas de Vanja Drkušić deben ayudar a solucionar estos problemas, aunque de momento no han tenido demasiado protagonismo. Además, no podemos olvidar que Leandro Cabrera, con sus defectos, es un baluarte para este tipo de situaciones, como demostró con sus 17 despejes en El Sadar.

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Conclusión: Crecer sin renunciar a la esencia

Quizá el siguiente paso del Espanyol no pase por alejarse de lo que ya sabe hacer, sino por perfeccionarlo. Tiene más calidad, más variantes y más recursos que en las últimas temporadas, pero sigue siendo especialmente peligroso cuando puede defender con orden y atacar espacios con velocidad. Controlar más no tiene por qué significar tener mucho más el balón, sino elegir mejor cuándo correr, cuándo pausar y cuándo protegerse. Si Manolo consigue encontrar ese equilibrio, volver a la esencia puede ser precisamente la mejor manera de dar un (gran) paso adelante.