Tiempo de Revisión avala la expulsión de Sangante en el Espanyol – Sevilla; la gran queja blanquiazul continúa siendo el gol anulado a Omar El Hilali

8 de septiembre de 2026
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La expulsión de Arouna Sangante durante el Espanyol–Sevilla fue correcta. Esa es la conclusión que deja el tercer capítulo de Tiempo de Revisión, el espacio con el que el Comité Técnico de Árbitros analiza algunas de las acciones más debatidas de cada jornada. La jugada había provocado una fuerte indignación en el entorno sevillista, pero la revisión técnica sostiene la decisión tomada por Miguel Sesma Espinosa: falta sobre Roberto Fernández y roja directa al central visitante.

Roberto había ganado la posición y avanzaba hacia la portería

La acción ocurrió en el minuto 56, cuando Edu Expósito encontró a Roberto con un pase que rompía la defensa sevillista. El delantero perico había ganado la posición, controlaba el balón y corría directamente hacia la portería defendida por Odysseas Vlachodimos. Sangante era el último futbolista con capacidad real para impedir que Roberto afrontara el mano a mano, un detalle fundamental para entender por qué la falta terminó castigada con expulsión.

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Tocar primero el balón no hace desaparecer la falta

El argumento repetido desde Sevilla fue que Sangante había tocado la pelota antes de derribar al delantero. Esa primera intervención existe, pero no cierra el análisis. Tras contactar con el balón, el defensa eleva la pierna, zancadillea a Roberto y provoca su caída. Tiempo de Revisión interpreta que existe una relación clara de causa y efecto: el atacante no cae por la inercia de la carrera, sino por la acción posterior del central.

Roberto todavía tenía opciones de alcanzar la pelota

Otro de los puntos que sostiene la roja es la posibilidad que conservaba Roberto de continuar la jugada. En el momento del derribo, el delantero del Espanyol todavía podía llegar a la pelota y seguir avanzando hacia la portería. No se trataba, pues, de un balón perdido ni de una acción ya finalizada.

Falta fuera del área y ocasión manifiesta de gol

Al producirse la infracción fuera del área, la reanudación correcta era un libre directo. La expulsión llega porque la entrada evita una ocasión manifiesta de gol: Roberto tenía el control, avanzaba hacia portería, había superado al defensor y no quedaba otro jugador del Sevilla en condiciones de detenerlo antes del mano a mano. Todos los elementos valorados por el arbitraje conducen a la misma conclusión: libre directo y tarjeta roja para Sangante.

El VAR comprobó la acción y mantuvo la decisión

Sesma Espinosa mostró la roja de manera inmediata y no acudió al monitor. Eso también provocó críticas, aunque conviene recordar que una acción no pasa desapercibida para el VAR por el simple hecho de que el árbitro no vaya a verla en la pantalla. La sala revisa la jugada y solo recomienda una intervención cuando detecta un error claro. Al considerar que el derribo existía y que Roberto conservaba una ocasión manifiesta de gol, no había motivo para cambiar la decisión de campo.

La indignación del Sevilla después de la expulsión

La acción encendió al banquillo visitante y Luis García Plaza terminó amonestado por sus protestas. El entrenador defendió que Sangante no podía desaparecer después de tocar la pelota y lamentó la interpretación arbitral: “Nos estamos complicando demasiado en el fútbol. El jugador no puede desaparecer después de la acción”. En medios cercanos al Sevilla también se presentó la roja como un nuevo perjuicio arbitral, dentro de un inicio de temporada en el que el club nervionense considera que varias decisiones han jugado en su contra.

Tiempo de Revisión desmonta la principal queja sevillista

La explicación conocida este martes rebate el argumento central de las protestas. Sí, Sangante llega a tocar el balón. Lo que sanciona el árbitro es la acción inmediatamente posterior, cuando levanta la pierna, derriba a Roberto y le impide continuar una ocasión clara. El contacto con la pelota no concede permiso para llevarse después al rival por delante. Ahí está la diferencia.

Una decisión correcta dentro de un partido con otra gran polémica

El análisis da la razón al colegiado en la expulsión, aunque eso no limpia toda su actuación en el RCDE Stadium. La gran queja del Espanyol continúa siendo el gol anulado a Omar El Hilali, invalidado por una supuesta interferencia de Marcos Fernández después de una revisión cargada de dudas. La roja a Sangante estuvo bien señalada; el debate arbitral del partido sigue abierto por una acción distinta, aquella en la que el propio Sesma fue tomando su decisión entre expresiones como “creo”, “quizá” y “puede ser”.