
El delantero empezó LaLiga firmando el doblete que encaminó el 3-0 ante el Levante. Dos tantos de nueve. Sin adornos, sin necesitar demasiados toques y apareciendo justo donde debe vivir un futbolista con sus características.
Un doblete que cambia el ruido alrededor de Roberto
Durante buena parte del verano, Roberto había quedado bajo la lupa. Sus siete goles en 40 partidos de la pasada Liga no terminaron de convencer a todo el mundo y la irregular pretemporada del equipo tampoco le ayudó. Parte del entorno empezó a preguntarse si debía continuar siendo titular indiscutible.
Un encuentro no borra todo lo anterior ni garantiza una temporada redonda. Pero empezar con dos goles cambia el ánimo, corta el debate y permite trabajar con otra tranquilidad. El delantero necesitaba una noche así. El Espanyol, también.
Marcos Fernández convierte la competencia en un estímulo
La aparición de Marcos Fernández añadió presión. El delantero regresó después de marcar 14 goles con el Ceuta y aprovechó la pretemporada para firmar otros tres. Su rendimiento abrió un debate que unas semanas antes apenas existía: ¿y si el titular debía ser Marcos?
La competencia parece haberle sentado de maravilla a Roberto. Lejos de empequeñecerse, el andaluz respondió en el primer partido oficial con dos goles. Ese es el tipo de pelea interna que necesita una plantilla. Marcos aprieta, Roberto sabe que no puede relajarse y Manolo dispone de dos delanteros con hambre mientras Kike García se recupera de su lesión.
La inversión realizada por el Espanyol también estaba bajo examen
Las dudas no afectaban únicamente a su titularidad. También comenzaba a cuestionarse el dinero comprometido por el Espanyol para quedarse con el futbolista. El club adquirió inicialmente el 50% de sus derechos y le firmó un contrato hasta 2031, como confirmó la entidad blanquiazul.
Las cifras publicadas situaron aquel primer pago en 6,2 millones de euros. La permanencia del pasado curso activó la compra obligatoria de otro 25% por 3,1 millones, lo que eleva la inversión hasta los 9,3 millones por el 75% del delantero. El Espanyol conserva la opción de adquirir el porcentaje restante por otros 3,1 millones. No es una operación menor y es lógico que al futbolista se le exija rendimiento.
Siete goles no fueron suficientes para apagar las dudas
Roberto terminó la pasada Liga con siete tantos. No es una cifra desastrosa dentro de un equipo que atravesó una segunda vuelta durísima, aunque sí quedó por debajo de lo que se esperaba después de la apuesta realizada por el club.
El problema tampoco fueron únicamente los números. Hubo encuentros en los que falló ocasiones muy claras y momentos en los que pareció necesitar un toque más dentro del área. Ese instante de duda suele ser mortal para un delantero: cuando termina de pensar qué hacer, el defensa ya ha llegado o el portero ha cerrado el espacio.
Los fallos ante el Barça no le dejaron bloqueado
Uno de los partidos que más marcó la conversación fue el derbi disputado en enero. Roberto tuvo oportunidades claras ante el Barça y no consiguió superar a Joan García. Desde fuera se instaló la idea de que aquella noche le había generado un bloqueo delante de la portería.
Él lo negó durante una entrevista concedida a La Grada Ràdio. Lo hizo con una frase muy suya, espontánea y sin darle demasiadas vueltas: “el cabrón de Joan García me conocía”. No era un reproche serio hacia el portero, sino la explicación de dos futbolistas que habían compartido entrenamientos y sabían perfectamente por dónde podía salir el otro.
Roberto ya avisó de que no arrastraba ningún trauma
Aquella entrevista sirvió para descubrir a un Roberto bastante menos atormentado de lo que muchos imaginaban. No sentía que el derbi hubiese cambiado su manera de rematar ni que los errores le persiguieran cada vez que entraba en el área.
El delantero asumía que había fallado, pero no convirtió aquellas ocasiones en una tragedia personal. Su idea era seguir trabajando y volver a encontrarse con el gol, justo lo que ha conseguido en el primer encuentro oficial del nuevo curso.
Dos goles sin pensar demasiado
El primer tanto ante el Levante nació de una acción embarullada. Roberto cazó un rechazo dentro del área y cruzó el balón estirando la pierna derecha. Cinco minutos y trabajo hecho.
El segundo fue todavía más reconocible. Javi Hernández encontró el pase y Roberto atacó el primer palo para rematar con el interior. Un toque. Gol. Esa es seguramente la mejor versión del delantero: la que no se entretiene, no busca una jugada perfecta y remata en cuanto aparece el espacio.
La receta parece sencilla: controlar menos y rematar más
A Roberto no se le puede pedir que sea un delantero que se invente goles desde cualquier lugar. Sus mejores virtudes aparecen cerca del área, atacando espacios, anticipándose al central y llegando antes que el portero.
El consejo para aprovechar esta racha parece bastante claro: pensar lo justo y rematar todo lo que pueda. Habrá días en que la pelota saldrá fuera, chocará contra un defensa o terminará en las manos del portero. Forma parte del oficio. Lo peligroso es querer asegurar tanto el disparo que la ocasión desaparezca.
Manolo nunca dejó de defender a Roberto
Mientras crecían las dudas, Manolo González mantuvo su apuesta. En la previa ante el Levante fue tajante: “Roberto la va a petar”. No se escondió detrás de una frase prudente ni repartió responsabilidades. Se mojó por su delantero.
El entrenador recordó también todo lo que aporta aunque no marque: “Roberto, como siempre, confianza total. Desde el día uno que ha venido, nos ha dado mucho. Tenemos que entender que no es fácil marcar veintipico goles para un delantero”.
Manolo valora su presión, los desmarques y el trabajo que obliga a realizar a los centrales. El gol sigue siendo la medida principal para un nueve, pero el técnico nunca quiso reducir a Roberto únicamente a esa cifra.
El doblete dio la razón a Manolo
Después del partido, el entrenador volvió a insistir en la importancia de su estado de ánimo: “Si Roberto está bien en las presiones sabes que está con ‘flow’. Si además empieza el partido y mete gol… mucho mejor. Necesita confianza. Esperemos que le dure y haga un gran año”.
La confianza aparece mucho en el discurso de Manolo porque conoce el tipo de delantero que tiene. Roberto juega mejor cuando se siente fuerte, cuando ataca sin miedo y cuando no carga cada ocasión con el peso de las anteriores. El doblete ante el Levante puede darle ese punto de atrevimiento que le faltó en algunos tramos del pasado curso.
Roberto asegura que ya se encontraba bien
El delantero tampoco presentó sus dos goles como una transformación repentina. Según explicó después del partido, las buenas sensaciones venían de antes: “Ya me sentía bien. En pretemporada me estaba sintiendo cómodo, entrenando y todo. Y al final, hoy era la oportunidad de demostrar lo que llevaba entrenando y trabajando en pretemporada. Ha salido bien y ahora seguir con más confianza y a por el siguiente partido”.
La frase tiene sentido. El resultado de la pretemporada no fue brillante, pero Roberto sentía que estaba trabajando bien. Ante el Levante consiguió convertir esas sensaciones en algo que todo el mundo entiende: dos goles y tres puntos.
Un delantero necesita que le den de comer
Roberto también explicó qué necesita para rendir. Su descripción fue bastante gráfica: “Yo, al final, soy un jugador que va bien al espacio y necesito que me den de comer en esos aspectos”.
Un delantero puede moverse bien, atacar una y otra vez o fijar a los centrales, pero si la pelota no llega terminará pareciendo desconectado. Roberto necesita compañeros que levanten la cabeza y encuentren sus carreras, como señaló tras el partido en las declaraciones recogidas por La Grada.
Javi Hernández y Calatrava pueden cambiar su temporada
Ahí entran Javi Hernández y Àlex Calatrava. Los dos jugaron por detrás del delantero, recibieron entre líneas y aportaron una pausa que el Espanyol echó de menos durante varios momentos de la pasada temporada.
Javi dio la asistencia del segundo gol. Calatrava también buscó al delantero y obligó al Levante a vigilar zonas interiores. Con futbolistas capaces de darle pases al espacio y colocar balones dentro del área, Roberto tendrá mucho más alimento. La responsabilidad de marcar será suya, pero el equipo debe ayudarle a llegar a las ocasiones.
Primera exige aprovechar las pocas oportunidades
Roberto conoce perfectamente la exigencia de la categoría: “Al final esto es Primera División, sé que no puedo tener muchas ocasiones, a veces en algunos partidos y la que tenga tiene que ir adentro, ¿no? Por eso estoy trabajando para ello, pero bueno, la verdad que el equipo, ya te digo, ha estado espectacular en línea ofensiva y línea defensiva, así que, genial”.

Ante el Levante tuvo dos y metió dos. Contra el Real Madrid puede que solo disponga de una. Esa es la siguiente prueba. El reto ya no consiste en responder a las dudas durante una tarde, sino en convertir ese doblete en el comienzo de una temporada más regular.
Roberto ha ganado aire, pero ahora debe seguir rematando
El delantero no ha cerrado ningún debate para siempre. El fútbol no funciona así. Dos goles pueden cambiar una semana, pero la condición de titular se mantiene marcando, trabajando y respondiendo cuando Marcos Fernández tenga su oportunidad.
Lo que sí hizo Roberto fue recordar por qué el Espanyol apostó por él. Tiene instinto, potencia, capacidad para atacar espacios y esa condición de delantero incómodo que aparece cuando el balón queda suelto dentro del área. Si Cala, Javi Hernández y compañía le dan de comer, el nueve deberá encargarse de terminar el plato.












