Hay una frase que se repite cada verano cuando faltan fichajes: el mercado es muy largo. Y sí, lo es. Los clubes negocian, esperan oportunidades y saben que muchas operaciones se desbloquean cuando agosto empieza a quedarse sin días y se acerca el 1 de septiembre, cuando baja la persiana. El problema es que LaLiga no concede ninguna prórroga a los equipos que todavía no han terminado los deberes. El Espanyol debutará ante el Levante el 16 de agosto, recibirá al Real Madrid seis días después y cerrará el mes visitando a la Real Sociedad. Para entonces ya habrá nueve puntos en juego.
El Espanyol no llega al verano con una plantilla cerrada
La dirección deportiva ha movido piezas y ha incorporado perfiles llamados a mejorar al equipo, pero la pretemporada también está enseñando lo que sigue faltando. La defensa necesita mayor seguridad, el lateral derecho genera interrogantes, en el centro del campo se echa de menos un jugador capaz de ordenar los partidos cuando el Espanyol no puede correr y hace falta un extremo determinante como el comet. No son caprichos para decorar la plantilla: son necesidades que pueden condicionar el funcionamiento del once.
El central ha pasado de prioridad a urgencia
Lo visto ante el Burnley volvió a colocar la zaga en el centro de todas las miradas. Los errores individuales fueron evidentes, aunque el problema tampoco se reduce a señalar a un futbolista. El Espanyol concede espacios, protege mal las pérdidas y transmite muy poca tranquilidad cuando el rival consigue superar la primera presión. Fichar un central de garantías no resolverá por arte de magia todo el trabajo defensivo, pero retrasar esa incorporación tampoco ayuda a corregirlo.
Cada día que pasa resta tiempo de adaptación
Una cosa es anunciar un fichaje y otra bastante distinta conseguir que esté preparado para competir. Un jugador nuevo debe conocer a sus compañeros, entender lo que le pide Manolo González, alcanzar el tono físico adecuado y aprender automatismos. En el caso de un central, ese periodo todavía resulta más delicado porque tiene que coordinar alturas, coberturas y movimientos con toda la línea defensiva. Cerrar una operación el último día puede servir para completar una plantilla, pero difícilmente para ganar al Levante dos semanas antes.
La primera jornada no será un ensayo
El amistoso contra el Burnley permite equivocarse, repartir minutos y salir del campo diciendo que lo importante es acumular rodaje. Contra el Levante ya no habrá ninguna de esas coartadas. El estreno está programado para el domingo 16 de agosto a las 19:00 horas en el RCDE Stadium. Después llegará el Real Madrid, también en Cornellà. El calendario ha colocado dos partidos seguidos en casa y el Espanyol necesita aprovecharlos, no usarlos para terminar de hacer la pretemporada.
Perder puntos en agosto también cuenta en mayo
Existe cierta tendencia a mirar las primeras jornadas como si pesaran menos. Parece que un mal comienzo puede arreglarse porque queda toda la temporada por delante. Matemáticamente es verdad. En la práctica, empezar mal aumenta la presión, modifica el ambiente, alimenta el debate sobre Manolo y obliga a correr durante meses para recuperar lo que se dejó escapar. Los puntos que faltan en una pelea europea, en una permanencia o en cualquier objetivo valen lo mismo, se pierdan en agosto o en abril.
Esperar puede abaratar una operación y encarecer la temporada
Monchi conoce perfectamente cómo se comporta el mercado. Cuanto más se acerca el cierre, algunos clubes rebajan sus pretensiones, varios jugadores aceptan propuestas que antes no contemplaban y aparecen cesiones que eran imposibles a principios de verano. Esa paciencia puede permitir mejores acuerdos económicos. La otra cara es menos agradable: el ahorro en un fichaje puede salir caro si el equipo pierde puntos por no tener cubierta una posición clave.
No se trata de fichar por fichar
Pedir rapidez tampoco significa aceptar al primer futbolista disponible. El Espanyol ha cometido demasiados errores en otros mercados como para repetir operaciones hechas únicamente para rellenar huecos. El central debe mejorar el nivel, el lateral debe competir de verdad y cualquier otro elemento que llegue ha de aportar algo que no exista ya en la plantilla. La exigencia correcta es fichar pronto y bien, aunque juntar ambas cosas sea precisamente lo más complicado del mercado.
Monchi afronta su primer gran examen deportivo
El director general deportivo llegó rodeado de prestigio y con el respaldo de Alan Pace. Su trabajo no debe juzgarse por un amistoso de julio ni por la velocidad de cada negociación, pero este verano sí marcará la primera impresión seria sobre su proyecto. Detectar las necesidades parece sencillo viendo al equipo. Lo difícil es encontrar soluciones que encajen en el presupuesto, convencer a los futbolistas y cerrar las operaciones. Ahora toca transformar el diagnóstico en una plantilla capaz de competir desde la primera jornada.
Manolo no puede trabajar con futbolistas imaginarios
El entrenador puede probar sistemas, adelantar la presión y corregir movimientos. Lo que no puede hacer es entrenar con jugadores que todavía no han llegado. Cada sesión sin el central esperado es una sesión menos para integrarlo. Cada amistoso disputado con soluciones provisionales limita el valor de las pruebas. Después se exigirá a Manolo que el equipo funcione desde el primer día, así que lo razonable es darle cuanto antes las piezas con las que deberá construirlo.
La propiedad también debe aclarar hasta dónde quiere llegar
El nuevo proyecto ha generado ilusión y la afición ha respondido con más de 30.000 abonos. Esa confianza eleva también el nivel de exigencia. Si el objetivo es dar un paso adelante, la plantilla debe demostrarlo. Si existen límites económicos que obligan a esperar o a elegir entre varias posiciones, convendría asumirlos con claridad. No se puede pedir paciencia infinita mientras se alimenta la idea de un Espanyol mucho más ambicioso.
La operación salida condiciona, pero no puede bloquearlo todo
El club todavía debe resolver el futuro de varios futbolistas. Las salidas liberan masa salarial, fichas y espacio dentro del grupo, pero esperar a colocar a todos antes de avanzar puede provocar un atasco peligroso. Hay casos en los que tocará asumir riesgos, adelantar operaciones o buscar fórmulas imaginativas. Una dirección deportiva también se mide por su capacidad para actuar cuando el mercado no sigue el orden perfecto que había dibujado en una libreta.
El lateral derecho tampoco admite demasiada tranquilidad
La zaga central concentra gran parte del ruido, pero el costado derecho también necesita una revisión. Hay futbolistas que pueden ocuparlo, aunque no está claro que Manolo disponga de una solución fiable para toda la temporada. La aparición de nombres como William Mikelbrencis confirma que el club rastrea el mercado. El francés reúne juventud y experiencia, pero el Espanyol compite con otros pretendientes y no tiene garantizada la operación.
El centro del campo necesita mandar más
Lleva días sobrevolando las tertyulias el debate sobre la falta de un constructor. Edu Expósito puede asumir parte de esa función, Pol Lozano debe recuperar peso y Calatrava ofrece creatividad más cerca del área. Aun así, cuando el rival obliga a jugar despacio, al equipo le cuesta encontrar una voz que ordene. No hace falta fichar a Sergi Darder para aceptar que el Espanyol sigue necesitando algunas de las cosas que ofrecía Darder.
El ataque ofrece más alternativas que hace un año
La zona ofensiva transmite una sensación algo distinta. Roberto Fernández, Kike García, Pere Milla, Calatrava y el resto de atacantes ofrecen perfiles variados y capacidad para marcar. Eso no significa que el frente ofensivo esté terminado ni que no pueda aparecer una oportunidad, pero el nivel de urgencia parece menor. Cuando los recursos son limitados, el Espanyol debe ordenar las necesidades y la defensa se encuentra claramente en la primera línea.
La pretemporada debe servir para preparar el equipo real
Quedan los amistosos contra Middlesbrough y Coventry antes del debut liguero. El último ensayo está programado para el 8 de agosto, solo ocho días antes de recibir al Levante. Si los refuerzos llegan después, Manolo habrá completado prácticamente toda la preparación con una plantilla diferente a la que tendrá durante la temporada. Eso convierte parte del trabajo de julio en una solución temporal, cuando debería ser la base del curso.
Agosto no puede convertirse en un mes regalado
El Espanyol no necesita tener cerrada hasta la última ficha antes de comenzar LALIGA. Casi ningún club llega completamente terminado. Una incorporación tardía puede ser una gran oportunidad y siempre habrá margen para mejorar el grupo. Otra cosa es empezar con carencias estructurales que todo el mundo detectó semanas antes. Una plantilla puede completarse al final del mercado; un inicio de campeonato mal preparado ya no se puede volver a jugar.
Exigencia en los despachos y prudencia sobre el césped
No toca incendiar el proyecto por un empate en Burnley. Tampoco fingir que el calendario esperará amablemente a que Monchi termine su trabajo. Las dos ideas pueden convivir: el equipo necesita tiempo y la dirección deportiva debe acelerar. Prudencia para juzgar los amistosos, exigencia para cerrar los refuerzos. Esa debería ser la medida.












