
El calendario ha querido juntar este miércoles en Turf Moor a los dos equipos de Alan Pace. Sobre el papel será solamente otro amistoso de verano, uno de esos partidos que sirven para repartir minutos, probar sistemas y comprobar si las piernas empiezan a responder. Sin embargo, alrededor del Burnley – Espanyol hay bastante más historia de lo normal.
El equipo de Manolo González viaja este martes a Inglaterra y comenzará ante el Burnley su serie de tres enfrentamientos frente a conjuntos ingleses. Después llegarán el Middlesbrough y el Coventry City, pero ninguno de esos dos encuentros tendrá el componente especial del primero. En Turf Moor estarán frente a frente las dos principales entidades que forman el proyecto futbolístico de Velocity Sports Partners.
No será la primera vez que se enfrenten en toda su historia. El Espanyol ya ganó por 0-2 en ese mismo estadio durante la pretemporada de 2018, con goles de Dídac Vilà y Sergi Darder.
Lo novedoso es que ahora los dos clubes pertenecen al mismo propietario. Eso convierte el encuentro en una especie de primera fotografía familiar, aunque en una de las dos partes de la familia el ambiente no sea precisamente tranquilo.
El Burnley recibe al Espanyol después de otro descenso
El Burnley afronta una nueva reconstrucción tras haber perdido la categoría. El equipo inglés terminó la pasada Premier League en decimonovena posición y confirmó algo que ya se veía venir desde bastante antes de acabar el campeonato. La plantilla no dio el nivel, el mercado de invierno ofreció muy pocas soluciones y Scott Parker acabó abandonando el banquillo.
Su sustituto es Nicky Hayen, técnico belga contratado por tres temporadas y con la misión de devolver al club a la Premier League. El partido ante el Espanyol será su estreno como entrenador del Burnley en Turf Moor, otro detalle que da algo más de importancia a la noche.
El problema es que la afición está cansada de vivir siempre en el ascensor. Durante los últimos años ha celebrado ascensos, sí, pero también ha sufrido demasiados descensos. Bajó en 2022, subió con Vincent Kompany en 2023, volvió a caer en 2024, regresó a la Premier con Scott Parker después de sumar 100 puntos y ha descendido otra vez en 2026.
El Burnley no ha conseguido encontrar estabilidad. Cada proyecto parece durar muy poco y cada regreso a la élite termina prácticamente igual. La última temporada fue especialmente dura porque el equipo pasó muchos meses lejos de la permanencia y sin transmitir la sensación de tener recursos para cambiar su situación.
En algunos partidos aparecieron protestas contra Parker y también contra la dirección del club. No existe una oposición unánime a Alan Pace, ni mucho menos, pero sí hay seguidores que empiezan a mirar con cierta desconfianza su gestión. Sobre todo desde que el empresario estadounidense decidió ampliar su proyecto comprando el Espanyol.
Alan Pace cambió por completo el modelo del Burnley
Alan Pace llegó al Burnley en diciembre de 2020. ALK Capital adquirió alrededor del 84% de las acciones por unas 170 millones de libras y puso fin a una forma de gestionar el club que había durado más de un siglo. Hasta ese momento, la entidad había estado controlada principalmente por empresarios locales y personas muy vinculadas a la ciudad.
El cambio fue enorme. Pace se convirtió en presidente y comenzó a modernizar diferentes departamentos. Introdujo nuevas herramientas de análisis, modificó la política de captación, apostó por futbolistas jóvenes con margen de crecimiento y destinó dinero a reforzar la plantilla y las estructuras.
Pero la compra nació rodeada de polémica. Una parte importante de la operación se financió mediante deuda cargada sobre el propio Burnley. También se utilizaron fondos que tenía el club, que antes de la llegada de ALK presentaba una situación económica bastante saneada. La forma de financiar la adquisición ya provocó muchas dudas en Inglaterra desde el primer momento.
No todo ha sido negativo. Pace ha invertido, ha respaldado a sus entrenadores, ha impulsado cambios necesarios y ha visto al equipo conseguir varios ascensos. Además, a diferencia de otros propietarios extranjeros, trató de acercarse a la gente. Se instaló en Inglaterra, acudió habitualmente a Turf Moor y apareció en actos relacionados con la comunidad.
El problema, como siempre sucede en el fútbol, es que los resultados terminan mandando. Los seguidores pueden valorar los ascensos y la modernización, pero también ven que el Burnley ha descendido tres veces desde la llegada del nuevo propietario.
La compra del Espanyol abrió una duda inevitable
La entrada de Alan Pace en el Espanyol comenzó a tomar forma durante el verano de 2025. Velocity Sports Partners alcanzó un acuerdo con Rastar Group para hacerse con el control del club blanquiazul y poner fin a la etapa de Chen Yansheng. La operación se completó oficialmente en octubre y Pace pasó después a ocupar también la presidencia de la entidad perica.
En Barcelona, el cambio fue recibido con bastante esperanza. El espanyolismo venía de una etapa marcada por la distancia de Chen, dos descensos y una sensación constante de falta de rumbo. La nueva propiedad llegó hablando de ambición, estructuras, crecimiento e inversión. Después incorporó a Monchi como gran responsable deportivo para poner en marcha una etapa diferente.
La visión desde Burnley no podía ser exactamente la misma. Allí, la aparición del Espanyol dentro del proyecto generó una pregunta bastante lógica: si algún día los intereses de los dos clubes chocan, ¿cuál tendrá preferencia?
Pace quiso cortar pronto ese debate con una frase directa: “Burnley will remain Burnley. Espanyol will remain Espanyol”. El mensaje es que cada club mantendrá su identidad, su estructura y su capacidad para tomar decisiones.
Aun así, las palabras no han eliminado todas las dudas. Algunos aficionados ingleses consideran que el Espanyol tiene un mayor potencial de crecimiento por su historia, por Barcelona, por su estadio y por las posibilidades que ofrece el mercado español. También ven a Pace muy implicado en su nueva aventura y temen que, con el Burnley otra vez en la Championship, una parte de la atención y los recursos acabe marchándose hacia Cornellà.
No es una sensación compartida por todo el mundo. Otros seguidores ven la llegada del Espanyol como una buena oportunidad para intercambiar conocimientos, mejorar la captación y abrir nuevas puertas en el mercado europeo. Pero el temor a convertirse en el segundo equipo del grupo existe, especialmente después de otro descenso.
Hartman, el movimiento que ha alimentado las suspicacias
La cesión de Quilindschy Hartman al Espanyol ha servido para alimentar todavía más ese debate. La operación tiene una explicación deportiva sencilla. El lateral neerlandés quería seguir compitiendo en una primera división, el Burnley había bajado a la Championship y el Espanyol necesitaba cubrir el lateral izquierdo después de la salida de Carlos Romero.
Para la propiedad es una forma de aprovechar sinergias para cubrir una necesidad de uno de los clubes de su ecosistema. Para algunos seguidores ingleses, en cambio, la imagen puede resultar incómoda: su equipo desciende y uno de sus futbolistas se marcha al otro club propiedad de Alan Pace.
Eso no significa que el Burnley haya entregado al jugador o que el Espanyol se haya aprovechado de su situación. Hartman quería salir y los dos clubes encontraron una fórmula que podía beneficiar a todas las partes. Pero en un modelo multiclub cada operación queda expuesta a interpretaciones que van mucho más allá del fútbol.
El neerlandés podría volver este miércoles a Turf Moor vestido de blanquiazul. No parece probable que reciba una bienvenida especialmente hostil pese a que no gustó un pelo que dijera que pensaba en el RCDE desde enero, pero será uno de los grandes focos de la noche. Para muchos aficionados locales, su presencia simbolizará ese nuevo vínculo entre Burnley y Espanyol que todavía no saben muy bien cómo valorar.
Un amistoso convertido en pequeño examen para la propiedad
El resultado del partido importará relativamente poco. Estamos en julio y los dos entrenadores utilizarán el encuentro para realizar pruebas. Sin embargo, lo que ocurra alrededor puede resultar interesante.
Será una primera oportunidad para comprobar cómo recibe Turf Moor al Espanyol, qué ambiente encuentra Alan Pace entre la afición inglesa y cómo se presenta públicamente esta relación entre los dos clubes. El Burnley necesita recuperar ilusión después de un curso desastroso, mientras que el Espanyol llega con Monchi al frente del proyecto deportivo y con la intención de seguir creciendo.
No sería justo afirmar que Pace se ha olvidado del Burnley. Ha invertido mucho dinero desde su llegada, ha modernizado la entidad y ha celebrado ascensos importantes. Pero tampoco se puede ignorar que una parte de la grada inglesa está preocupada. El descenso, la deuda, los continuos cambios de entrenador y la aparición del Espanyol han creado un escenario nuevo.
Por eso el encuentro tiene morbo. No porque Burnley y Espanyol sean rivales, sino porque ahora comparten camino. Este miércoles, por primera vez desde que Pace controla ambos clubes, los dos escudos estarán uno delante del otro.
Será un amistoso, pero para algunos seguidores del Burnley también será una primera ocasión para mirar hacia el palco, observar al Espanyol y preguntarse qué papel les ha reservado Alan Pace dentro de su proyecto.












