Monchi marca el camino del nuevo Espanyol: Europa como opción real, confianza total en Manolo y una plantilla con más velocidad y física; el caso Calatrava: “Estamos hablando con el Castellón para llegar a un acuerdo”

27 de junio de 2026

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Monchi ya está metido hasta el cuello en el Espanyol. No lleva ni un verano entero en la ciudad deportiva Dani Jarque, pero su rutina ya suena a esas jornadas largas de mercado en las que el móvil no para, las reuniones se encadenan y el día se va casi sin darte cuenta. En la entrevista concedida a La Vanguardia, el nuevo director general deportivo blanquiazul deja varias ideas muy claras: quiere autonomía, confía plenamente en Manolo González, prepara una remodelación importante de la plantilla y no vende humo con Europa, aunque sí marca un objetivo que al perico le gusta escuchar: “El objetivo es que ir a Europa no sea una quimera”.

Un día a día de llamadas, vídeos y muchas reuniones

Monchi explica que su jornada arranca pronto, aunque en Barcelona todavía está en fase de adaptación, incluso con algún despiste de ruta incluido. Lo suyo, cuenta, es empezar con su equipo cuando hay menos movimiento y a partir de ahí entrar en el carrusel normal de cualquier dirección deportiva en pleno mercado. Lo resume así: “A primera hora, cuando hay menos movimiento, hablo con mi equipo y nos ponemos al día. A partir de ahí ya es todo reuniones, llamadas, vídeos… Son muchas horas, pero se pasan rápido”. Vamos, que no hay demasiada postal de verano. Aquí hay despacho, teléfono y mucha pantalla.

El Mundial no manda en la planificación

También le preguntan por el Mundial, ese escaparate que a veces dispara nombres, precios y entusiasmos peligrosos. Monchi reconoce que lo está viendo, pero sin obsesionarse: “Algo. He visto enteros 4 partidos. Poco a poco veré más. No estoy obsesionado. Es más prioritario el trabajo que el Mundial”. Y cuando se le pregunta si lo que pasa en el torneo afecta a sus planes, baja bastante el suflé: “Si hay interés en un jugador, lo ves, pero no es un banco de pruebas clave. Influyen muchos condicionantes: el físico castigado de final de curso, un exceso de motivación… A veces es un falso positivo”. Dicho de otra forma: ojo con fichar por un par de partidos buenos. Eso ya lo hemos visto mil veces.

Planificación antes que improvisación

Una de las partes más interesantes de la entrevista llega cuando Monchi habla de método. Ahí se nota el director deportivo que ha vivido de todo, también errores. Su receta pasa por planificar y no dejarse arrastrar por el ruido. “Lo he intentado mejorar tras varios errores. Primero la planificación, porque el 90% de las veces que improvisamos por la presión mediática nos equivocamos. Y la otra clave es la coordinación con el entrenador. Muchos fracasos son por no traer el perfil que quiere el técnico. El entrenador no tiene que decidir el nombre, pero sí el perfil y hay que darle alternativas”. Para el Espanyol, esto no es un detalle menor. Después de muchos veranos de parches y prisas, escuchar que el perfil va antes que el nombre ya es algo.

Una planificación exprés, pero sin excusas

Monchi admite que no llegó en mayo con cinco meses de trabajo acumulado sobre la plantilla perica, claro. El aterrizaje fue rápido y tocó acelerar. Pero tampoco se esconde detrás del calendario. “A veces tienes que hacer una planificación exprés. Hemos tirado de nuestro conocimiento y aprovechado el trabajo que aquí había. En vez de hacerlo en cinco meses, lo hemos reducido con nuestra base de datos y la colaboración de Manolo. El tiempo no es una excusa”. Esta última frase pesa bastante. Porque el perico puede aceptar que el mercado sea complicado, pero no que todo acabe sonando a improvisación.

Fichar hoy es más difícil: todos miran a todos

Monchi también habla de cómo ha cambiado el fútbol. Antes se podía encontrar un Dani Alves con menos ojos encima. Ahora, cualquier torneo juvenil parece una feria internacional de scouts. Lo cuenta con un ejemplo muy gráfico: “Es más difícil. Pongo siempre el ejemplo de Alves. El único equipo que estaba acreditado en aquel sudamericano sub-20 era el Sevilla. Ese mismo torneo hoy habrá 150 equipos acreditados. Ahora hay que dar una vuelta de tuerca, no esperar que el joven debute en la élite, sino tenerlo visto antes. Hay que innovar para adelantarte”. Aquí está una de las claves del nuevo Espanyol: ver antes, decidir mejor y no llegar cuando el precio ya se ha disparado.

La alarma del Mundial y el dato de Pickel

Uno de los datos que más chirría es que, en un Mundial con 1.240 jugadores, el Espanyol apenas tenga presencia con Pickel, que encima estaba cedido. Monchi no lo esquiva. “Sí, es un dato que debe hacernos recapacitar. Pero el Espanyol tiene un 70% de jugadores nacionales y ser convocado con España no es fácil. Pero es llamativo y debe hacer que se encienda una alarma”. No lo dramatiza, pero tampoco lo maquilla. El Espanyol necesita crecer en nivel, en escaparate y en peso competitivo. Y eso también se mide en estas cosas.

Alan Pace le convenció con una cena y una idea clara

Monchi tenía otras opciones, pero el Espanyol entró en escena cuando él ya estaba más descansado mentalmente. La historia con Alan Pace, según explica, empezó de una forma bastante sencilla, sin grandes teatrillos. “Me llamaron para preguntar pero, entre que quería descansar y que estaba creando el CD San Fernando pues no abrí la puerta, no hubo ni negociaciones. Cuando me llamó el Espanyol ya estaba más descansado mentalmente. Surgió en una cena de dos personas que se querían conocer. A Alan le gustó lo que conté y a mí me gustó lo que me contó Alan. Sin darnos cuenta empezamos a hablar de algo más profesional. Como no me varió su primer mensaje y yo tampoco, pues fue más fácil de lo que la gente piensa. Tenía mucha ilusión en el proyecto y tener la libertad de poder ir a San Fernando”. Aquí hay una idea importante: Monchi no llega solo por el cargo, llega porque cree que puede trabajar a su manera.

“Que me deje ser Monchi”

Y esa manera de trabajar la resume en una petición muy directa a Pace: “Que me deje ser Monchi. Que me deje trabajar como me gusta, con autonomía y responsabilidad… y con la colaboración estrecha con la propiedad y Mao Ye. Hay plena comunicación. Estoy muy cómodo”. Es una frase potente porque marca territorio, pero sin sonar a pulso. Autonomía, responsabilidad y comunicación. Esa es la fórmula que quiere aplicar en el Espanyol. Luego, como siempre, mandarán los resultados.

Expectación, presión y ganas de reencontrarse

La llegada de Monchi ha levantado mucha expectación. Normal. El Espanyol no venía precisamente de años tranquilos y la afición necesita agarrarse a algo. Él lo sabe, pero deja claro que su exigencia va por dentro: “Percibo esas expectativas. Pero yo soy el que más me presiono. Me exijo mucho y este proyecto me ilusiona. Ojalá lleguemos lo más arriba posible, que es donde el perico merece por historia, ciudad, afición…Por dedicación no será. El reto es encontrarme de nuevo a mí mismo y disfrutar con mi trabajo”. La frase tiene dos lecturas: ambición para el Espanyol y también una parte personal. Monchi quiere volver a sentirse Monchi.

Del desgaste en Inglaterra a enchufarse otra vez

El propio Monchi reconoce que venía de años duros y de un último mercado exigente en el Aston Villa. Al preguntarle si ya no disfrutaba, responde: “Sí disfrutaba, pero llevaba muchos años con mucha presión y necesitaba descansar tras un último mercado muy exigente con el Aston Villa. Ahora estoy consiguiendo enchufarme otra vez”. En el Espanyol se juega mucho, claro. Pero también se juega recuperar esa chispa que hizo de él uno de los directores deportivos más reconocidos del fútbol europeo.

Un mercado distinto y menos margen para fallar

La Premier es otra cosa. Más dinero, más margen y otra dimensión económica. En el Espanyol, Monchi sabe que cada euro pesa. “Es un mercado distinto al de mis últimos años. Hay que tener cuidado y ser eficaz porque la inversión debe tener un resultado rápido”. Aquí no hay red infinita. Si se ficha mal, se nota. Si se tarda, también. Y si la plantilla vuelve a quedar corta, Manolo González lo pagará cada domingo.

Ilusión sí, pero resultados por encima de todo

Monchi tampoco promete castillos en el aire. Le preguntan si puede prometer un equipo ilusionante y responde con una sinceridad bastante cruda: “No sé si al perico le gusta generar ilusión, pero lo que quiere seguro son resultados. A mí me tendrán que juzgar por los resultados en junio. En el camino habrá gente que dirá “¿por qué ha traído a este jugador?”. Eso lo debo aguantar”. Es una frase muy de director deportivo. Sabe que habrá dudas, críticas y nombres que no convencerán de entrada. El mercado también va de aguantar ruido.

Europa, pero con un proyecto consolidado

La frase grande de la entrevista llega cuando se habla de Europa. El Espanyol solo se ha metido una vez en competición europea en los últimos 20 años, y aquel curso acabó con descenso. Monchi no quiere vender una película imposible, pero sí cambiar la mentalidad: “Y ese año que fue a Europa bajó a Segunda. El objetivo tiene que ser consolidar el proyecto para que ir a Europa no sea una quimera, que sea una opción real. Pero desde un proyecto consolidado que siga compitiendo más allá de ir a Europa. Un ejemplo es el Celta”. Esta es la clave. No ir a Europa como quien gana una rifa y luego se cae por el precipicio, sino crear un club capaz de sostenerse.

Manolo González, confianza total y cero Bordalás

También queda clarísimo el mensaje sobre Manolo González. Se habló mucho de Bordalás, pero Monchi lo niega de forma tajante: “No hice ninguna gestión. Cero. Lo prometo. Estaba convencido de que Manolo debía comandar el proyecto y a medida que le he conocido creo que con él podemos armar la idea de planificación que me gusta. Hablamos todos los días, es la primera piedra para el éxito”. Para Manolo, esto es un respaldo enorme. No solo sigue porque se salvó al equipo, sino porque Monchi cree que puede construir con él.

Lo que le gusta de Manolo

A nivel táctico y de gestión, Monchi también explica qué le convenció del técnico gallego: “Me gustó cómo manejó los tiempos al final de temporada, sus charlas y cómo reaccionó, por ejemplo, en el partido en Pamplona”. El triunfo en El Sadar, aquel 1-2 que certificó la salvación, aparece otra vez como punto de giro. No solo por el resultado, sino por lo que enseñó del entrenador.

La racha de 18 partidos sin ganar, una herida a estudiar

Eso sí, Monchi no pasa de puntillas por el tramo oscuro del curso. El Espanyol estuvo 18 partidos sin ganar, una barbaridad para cualquier equipo que quiera vivir tranquilo. Él lo enfoca desde la prevención: “Lo que hay que intentar es poner los remedios antes de llegar a esa situación. Si hubiera estado aquí quizá no hubiera seguido yo. Cuando nos reunimos en el aeropuerto y le transmití mi confianza, le dije a Manolo que él también había hecho méritos para cortar su relación y sin embargo sigue porque la gente cree en él. Pero es verdad que hay que analizar cómo un equipo que viene como un tiro choca con una pared y está muerto”. La frase es dura, pero necesaria. Hay confianza, sí. Barra libre, no.

Garagarza, respeto y continuidad en la estructura

Monchi también habla de Fran Garagarza, su antecesor. Y lo hace con respeto. “Una estructura bien montada. Distinta a mi método, pero con la información para construir una base de datos que nos permite ir escogiendo jugadores. Fran ha conseguido el objetivo del ascenso y dos permanencias. El 90% del grupo de trabajo continuará conmigo”. No hay demolición total. Hay cambio de método, pero también aprovechamiento de lo que ya estaba.

El primer mensaje tras la salvación fue para Fran Garagarza

El detalle humano llega cuando explica que habló con Garagarza por mensajes: “Solo por mensajes. Cuando llegué le mandé un mensaje y tras la salvación el primer mensaje que envié fue a él dándole la enhorabuena porque esto es suyo”. Puede gustar más o menos la etapa anterior, pero Monchi reconoce los objetivos cumplidos. Y eso, en un club tan dado a quemar etapas a toda velocidad, también cuenta.

Una pequeña revolución en todas las líneas

Sobre fichajes, no da una cifra cerrada. Pero sí deja una pista bastante clara de lo que viene: “No hay un número exacto. Vamos a hacer un cambio en el bloque más agresivo, posiblemente en todas las líneas. Me gustaría tener algunos fichajes al inicio de la pretemporada y dar otro paso más cuando vayamos a Inglaterra. Diez días antes de empezar la Liga quiero tener el bloque, pero no tomaré decisiones de las que no esté convencido”. Es decir: habrá movimiento. Bastante. Pero sin fichar por ansiedad. El equilibrio no será fácil.

Calatrava, consenso interno

Uno de los nombres propios es Cala, Álex Calatrava, atacante del Castellón. Monchi confirma el interés y el consenso total dentro del club: “La dirección deportiva y el cuerpo técnico estamos de acuerdo, también la propiedad. Creo que le puede venir bien el estilo de Manolo. Estamos hablando con el Castellón para llegar a un acuerdo”. El mensaje es nítido: Calatrava gusta a todos y està al caer.

Sustituir a Carlos Romero, otro reto serio

La salida de Carlos Romero deja un agujero importante. Fue de los mejores del curso y su adiós obliga a acertar. Monchi no se enrolla demasiado, pero lo deja claro: “Es un reto sustituirlo con garantías”. Y vaya si lo es. Porque Romero no solo rindió; dio energía, personalidad y un tipo de lateral que el equipo necesita mucho.

Muriqi, Mojica y los límites económicos

También le preguntan por nombres como Muriqi o Mojica tras el descenso del Mallorca. La respuesta de Monchi es mitad realidad económica, mitad dardo simpático: “¿Tienes el teléfono de Tebas? Llama a LaLiga y pregunta cuánto cobraba Muriqi. Hay límites. No podemos romper el equilibrio del vestuario y hay que ser coherentes con nuestra capacidad económica”. Más claro, agua. El Espanyol quiere crecer, pero no puede romperse por dentro con salarios fuera de escala.

Más velocidad, más físico y jugadores que ganen duelos

La receta para dejar de sufrir y mirar más arriba está bastante definida: plantilla larga, competencia y físico. Monchi lo explica así: “Necesita una plantilla con 20 jugadores del mismo nivel, que Manolo tenga la opción de alternar. Que la competencia aumente el rendimiento y mejorar en lo posible la calidad del grupo. Ya hay jugadores buenos. También necesitamos velocidad y físico porque te hacen un equipo más fiable. Buscamos jugadores que ganen duelos”. Aquí aparece una frase que explica mucho del mercado que viene: velocidad, físico y duelos. No solo talento bonito. También piernas y colmillo.

El Barça, los derbis y una racha que hay que cambiar

El tema del Barça también sale. En Sevilla o Birmingham los derbis son más igualados, mientras que el Espanyol lleva demasiado tiempo sin plantar más cara al vecino en los resultados. Monchi lo enfoca como un reto dentro de otro mayor: “Hay que cambiar la racha contra el Barça, es uno de lo pequeños retos dentro del reto general. El aficionado perico firmaría perder los derbis si se logra el objetivo, pero si en ese camino también ganamos los derbis, pues mejor”. Es una frase bastante realista. Primero crecer. Y si en ese camino se tumba al Barça, pues nadie se va a quejar.

Crecer sin obsesionarse con nadie

Alan Pace dijo en su día que

el Espanyol podía ganar terreno al Barça en todos los campos. Monchi recoge la idea, pero sin convertirla en obsesión: “El Espanyol debe tener como meta crecer sin enfocarse en nadie y eso el club lo tiene interiorizado. La entidad tiene mucho potencial”. Ese equilibrio será importante. El Espanyol debe mirar arriba, pero sin vivir pendiente del retrovisor azulgrana.

Contra el Sevilla, profesionalidad absoluta

La jornada 10 traerá un Espanyol-Sevilla especial para Monchi. Su sevillismo es evidente y él no lo esconde, pero tampoco deja espacio a dudas: “No, soy un profesional. Mi sevillismo no lo va a cambiar nadie, pero si juega el Espanyol siempre quiero que gane. Solo me he enfrentado con el Roma en un amistoso”. Será raro verle contra el Sevilla, claro. Pero ahora trabaja para el Espanyol. Y eso implica querer que gane el Espanyol siempre.

Crear estructura antes que prometer castillos

Cuando le preguntan qué le gustaría haber logrado cuando deje el club, Monchi no se va a una promesa gigante. Habla de cimientos, estructura y crecimiento. “No llego tan lejos. Mi objetivo es crear una estructura que nos permita crecer. Dar los pasos para que los cimientos del club sean sólidos. Pero prometer o pensar a largo plazo no creo que sea bueno ni necesario. Quiero que me vean como una persona vinculada al club e ilusionada. Que estoy con la cabeza 100% en el Espanyol”. Para un club que ha vivido demasiadas montañas rusas, lo de los cimientos suena casi más importante que cualquier fichaje.

El mensaje final: menos humo y más construcción

La entrevista de Monchi deja una foto bastante completa del momento perico. Hay ambición, pero no fantasía. Hay confianza en Manolo, pero también exigencia. Hay respeto por lo anterior, pero ganas de cambiar el bloque. Hay una idea de Europa, pero desde la consolidación. Y hay una frase que resume bastante bien el clima: “Vamos a hacer un cambio en el bloque más agresivo. Necesitamos más velocidad y físico”. El Espanyol necesita una plantilla más fuerte, más fiable y con más competencia. Ahora empieza lo difícil: que las palabras de junio se conviertan en fichajes de julio.