Sergi Gómez ya no está en el Espanyol, pero se nota que el club le sigue tocando de cerca. El central de Arenys de Mar, ahora en el Alverca portugués, pasó por la redacción de Mundo Deportivo y charló con Sergio Escario sobre su nueva etapa, sobre su vida lejos de casa y, claro, sobre el Espanyol. Porque cuando uno ha pasado por Cornellà, ha vivido un ascenso y ha sentido el club por dentro, cuesta mirar al equipo como si nada.
Y en esa conversación hubo dos temas bien pericos: Monchi y la última temporada del Espanyol. Dos asuntos que ahora mismo van bastante ligados, porque el club arranca una nueva etapa deportiva y necesita que las cosas salgan mejor, bastante mejor, que en ese tramo de curso en el que todo se torció.
“Monchi tiene ya su libreta preparada seguro”
Uno de los momentos más curiosos de la entrevista llega cuando le preguntan si recomendaría algún jugador del Alverca a Monchi para el Espanyol. Sergi, entre risas, no se esconde demasiado: “Hay varios. Los que hemos nombrado -Meupiyou, Chiquinho, el mismo Lincoln- podrían ser una opción, pero Monchi tiene ya su libreta preparada seguro y si tiene dudas que me llame (risas).”
La frase tiene gracia, pero también fondo. Sergi Gómez conoce bien a Monchi de su etapa en el Sevilla y sabe cómo trabaja. No habla desde fuera ni por postureo. Habla de alguien con quien convivió, de un director deportivo que ha hecho carrera detectando futbolistas antes de que medio mundo se pelee por ellos.
“Es un acierto muy grande para el Espanyol”
Sergi Gómez fue muy claro al valorar la llegada de Monchi al Espanyol. Para él, el movimiento tiene todo el sentido. “Excelente, tengo la suerte de tener una relación muy buena con él. Algo que me sorprendió muy positivamente desde su llegada, en su segunda etapa, es la convicción que tenía en lo que hacía. Cuando él pronunciaba la Europa League estábamos en fase de grupos y decía que la íbamos a ganar. Es un acierto muy grande para el Espanyol.”
Ahí está la palabra clave: convicción. Y no es poca cosa en un club como el Espanyol, donde muchas veces parece que todo se vive entre dudas, urgencias y esa sensación de mirar al cielo por si viene otra nube. Sergi destaca justo lo contrario: un tipo que llega, cree en lo que hace y arrastra a los demás.
Koundé, Diego Carlos y Bono, ejemplos de su ojo
El excentral perico también recordó algunos fichajes que Monchi hizo en el Sevilla y que acabaron marcando una época. Habló de Koundé, Diego Carlos y Bono. Tres nombres que, vistos ahora, parecen obvios. Pero en su momento no lo eran tanto.
Sergi lo explicó así: “Fueron gran parte del éxito del equipo. Eran dos jugadores que nadie conocía, que eran jóvenes, y que se veía que en cuanto tuvieran continuidad lo petarían, y así fue. ¿Fichajes? El caso de Bono es sorprendente porque vino cedido del Girona, ese primer año no jugó prácticamente nada, y cuando viene la fase decisiva de la Europa League se lesiona Vaclik de la rodilla. Y creo que después fue el mejor jugador, le dio la Europa League parando un penalti en cuartos y en semis y lo demás es historia. Monchi tiene esa visión que pocos tienen, esa experiencia, ese recorrido y los números hablan por sí solos.”
Y eso, trasladado al Espanyol, suena casi a deseo colectivo. Que Monchi encuentre esos futbolistas que hoy no parecen tan grandes, pero mañana pueden ser diferenciales. Porque el club necesita justo eso: acierto, imaginación y no fallar demasiado.
El Espanyol, una “montaña rusa”
Sergi Gómez también repasó la temporada del Espanyol desde la distancia. Y aquí no hace falta adornar mucho, porque su diagnóstico es bastante reconocible para cualquier perico. “Ha sido una montaña rusa, esa es la realidad. Has hecho una primera vuelta de números para ganar la liga, es así, has estado arriba, has hecho algo extraordinario, pero después se genera esta expectativa tan alta que la gente cree que vas a poder mantener esto en la temporada y es muy complicado.”
La imagen de la montaña rusa encaja demasiado bien. El equipo pasó de mirar hacia arriba a meterse en una racha que dejó a todo el mundo con el cuerpo raro. De soñar con algo bonito a volver a hacer cuentas. Muy Espanyol todo, para qué engañarnos.
La racha sin ganar y el peso de la cabeza
Sergi, que está estudiando psicología, también habló del factor mental en esa mala dinámica de 18 partidos sin ganar. Y aquí el análisis fue bastante fino, porque no se quedó en lo típico de “faltó actitud” o “faltó suerte”. Fue más al vestuario, a la cabeza, a ese runrún que se mete cuando pasan las jornadas y no llega una victoria.
“La mente, no solo en el fútbol, es primordial, por eso hay que cuidarla tanto y cada vez más se habla de ello. Cuando hay una racha tan negativa hay un factor psicológico importante, igual que también está en la racha positiva, crees que puedes dar más de lo que igual podías dar pero como la ola va para adelante la surfeas. Pero cuando vienen en contra es más complicado y las dudas aparecen. La clave de esto es que el vestuario esté más unido que nunca y que se siga confiando en la gente que está al mando del equipo.”
Y ahí aparece una idea importante: cuando todo va mal, el vestuario no puede romperse. Porque si se rompe eso, ya no hay pizarra que te salve.
Sergi Gómez defiende el vínculo con Manolo González
La entrevista también dejó una reflexión muy potente sobre Manolo González. Sergi Gómez no se olvida de lo vivido en Segunda, ni de cómo el técnico cambió la energía de aquel equipo que estaba en un momento delicadísimo. Y lo dice con una frase que en clave perica pesa bastante.
“Los que han venido nuevos vienen en una etapa diferente, pero los que estuvimos en Segunda, Manolo nos dio la vida y nosotros a él. Y ese vínculo es muy fuerte, porque sabemos dónde estábamos y que juntos lo sacamos. Esto no lo rompe una mala racha.”
Es una frase de vestuario. Sergi recuerda que Manolo no fue solo un entrenador más para aquel grupo. Fue el tipo que llegó cuando todo estaba torcido y ayudó a levantarlo. Y eso, para los que lo vivieron, no se borra por una mala racha.
Volver al Espanyol algún día, una puerta abierta
Sergi Gómez también dejó la puerta abierta a volver al Espanyol en el futuro, aunque ahora está centrado en disfrutar sus últimos años como futbolista. El central habla del club con cariño, como una etapa importante de su vida, no solo de su carrera.
“Tengo muy buena relación con el club, ha sido una etapa muy importante para mí: de volver a casa, de ver nacer a mi primer hijo también, y de poder sentir lo que es ser del Espanyol. Evidentemente sería algo que me gustaría en un futuro, tampoco me pongo metas. Quiero disfrutar los años que me quedan y hacer mi camino fuera del fútbol, que el foco está en el fútbol pero detrás hay una persona, hay inquietudes, ideas, y en un futuro me gustaría desarrollarlas.”
No hay promesa ni titular grandilocuente. Pero sí una sensación clara: Sergi se fue, pero no se ha desconectado. Y eso, en el Espanyol, siempre se valora.
Monchi, Manolo y una etapa que pide acierto
La entrevista de Sergi Gómez deja varias lecturas. La primera, que Monchi llega al Espanyol con el respeto de quienes lo han visto trabajar desde dentro. La segunda, que Manolo González conserva un vínculo fuerte con parte del vestuario que logró el ascenso. Y la tercera, que el club tiene por delante un verano donde ya no bastan las buenas intenciones.
El Espanyol necesita fichar bien, competir mejor y no vivir otra temporada con el corazón en la garganta. Sergi Gómez, desde Portugal, lo mira con cariño y con cierta autoridad. Porque estuvo ahí. Porque sabe lo que pesa esa camiseta. Y porque cuando dice que “Monchi tiene esa visión que pocos tienen”, no lo dice para quedar bien. Lo dice porque lo ha visto.









