La pretemporada del Espanyol todavía no ha empezado y ya tiene uno de esos duelos internos que apetece seguir de cerca. A la espera de ver si Monchi ficha otro delantero, si hay alguna salida o si el mercado pega uno de esos giros raros que tanto gustan en verano, ahora mismo hay una batalla preciosa por el gol: Roberto Fernández, Kike García y Marcos Fernández.
Tres delanteros. Tres historias muy distintas. Y una misma pregunta encima de la mesa: ¿quién se gana el sitio en el ataque de Manolo González?
Roberto, el fichaje estrella que debe explotar en cifras
Roberto Fernández llega a este nuevo curso con una presión diferente. Ya no es solo el fichaje potente del verano pasado, ni ese delantero por el que el Espanyol hizo una apuesta importante. Ahora toca dar un paso más. El club ya pagó 6,2 millones de euros al Sporting de Braga por el 50% de sus derechos y, tras la salvación, debe abonar 1,55 millones más para quedarse con el 62,5%.
La operación puede seguir creciendo si el Espanyol vuelve a salvarse, hasta alcanzar el 75% de sus derechos. Y si algún día quisiera comprar el 25% restante, debería pagar otros 3,1 millones, llevando el coste total hasta los 12,4 millones. Vamos, que no es un delantero cualquiera dentro del proyecto.
En el campo, Roberto dejó trabajo, pelea y compromiso. Eso no se le puede discutir. Se vacía en cada partido y siempre da la sensación de estar metido en la batalla. Pero también hay una realidad: se espera más gol. Sus siete tantos ayudan, claro, pero el Espanyol necesita que su delantero franquicia empiece a marcar diferencias con más continuidad.
Kike García, un seguro de vida que no mira el DNI
Kike García arrancará otro año más como perico y lo hará con ese punto de veterano competitivo que tanto valora Manolo González. Tiene 36 años, sí. Pero quien lo reduzca a la edad se equivoca. Él mismo siempre ha defendido que no hay que mirar el DNI para valorar a un futbolista, y su temporada le da bastante razón.
El delantero de Motilla del Palancar acabó con ocho goles, uno más que Roberto, alternando titularidades y minutos desde el banquillo. Y más allá de las cifras, fue una pieza de esas que todo entrenador quiere tener cerca: pelea, juego de espaldas, balón aéreo, oficio y carácter cuando el partido se pone feo.
Kike ya ha dejado claro en redes que cuenta los días para volver. Una imagen celebrando un gol con varios relojes de arena. Poco texto, mucho mensaje. La pretemporada empieza el 7 de julio y Kike quiere estar en la pelea desde el primer día.
Marcos Fernández vuelve como la gran esperanza
El tercer nombre es Marcos Fernández, y aquí hay bastante morbo deportivo. El delantero de Cambrils vuelve al Espanyol después de una cesión muy buena en el Ceuta, donde se estrenó en el fútbol profesional como si llevara años ahí. Marcó 14 goles, dio dos asistencias y acabó metido entre los diez máximos goleadores de Segunda.
Eso cambia el escenario. Hace un año podía parecer un cedido más. Ahora no. Ahora es un activo revalorizado, con mercado y con una oportunidad real de demostrarle a Manolo González que puede tener sitio en Primera.
Su caso tiene muchas puertas abiertas: quedarse, salir traspasado o incluso activar ese mecanismo contractual que puede subir su cláusula de dos a ocho millones si llega una oferta y el Espanyol decide igualarla mejorándole el salario. Marcos ya no es una simple moneda de cambio. Es un delantero con nombre propio.
Manolo González tendrá materia para probar
La pretemporada será clave. Ahí no se ganan títulos, pero sí se mandan mensajes. Y Manolo González tendrá que medir muy bien qué le da cada uno. Roberto ofrece potencia, recorrido y una inversión que pide minutos. Kike da experiencia, colmillo y rendimiento inmediato. Marcos trae hambre, gol reciente y esa ilusión del que vuelve sabiendo que se ha ganado ser mirado de otra manera.
El primer amistoso será el 18 de julio ante la UE Olot, y a partir de ahí empezarán las primeras pistas. Quién juega de inicio, quién acompaña a quién, quién cae a banda, quién se entiende mejor con los extremos, quién aparece en el área pequeña. Esas cosas de verano que luego, cuando empieza la Liga, ya no parecen tan pequeñas.
Tres perfiles para una misma necesidad: gol
El Espanyol se salvó en El Sadar con aquel triunfo por 1-2 y eso activó varias certezas, ya que la permanencia no puede esconder que el equipo necesita más pegada.
Y ahí entra esta pelea. Porque una plantilla puede tener mucho orden, mucho compromiso y mucha buena intención, pero si no hay gol, se sufre. Y el Espanyol ya sabe bastante de sufrir.
Roberto debe transformar su trabajo en más goles. Kike quiere demostrar que sigue siendo fiable. Marcos llega con el cartel de revelación y con ganas de romper la puerta. Bonito lío para Manolo. De los buenos.
A la espera del mercado
Todo esto, claro, puede cambiar. Si llega otro delantero, la competencia sube. Si sale alguno, el mapa se mueve. Si Marcos recibe una oferta potente, habrá decisión de club. Si Roberto explota en pretemporada, el debate puede cambiar rápido. Si Kike sigue como siempre, nadie lo podrá sacar de la conversación.
Ahora mismo, lo único claro es que la delantera del Espanyol llega al verano con pelea. Y eso no es mala noticia. Al contrario. Después de una temporada de nervios, tener delanteros compitiendo por el gol es justo lo que necesita el equipo.
Una batalla que puede marcar el curso
La lucha entre Roberto, Kike García y Marcos Fernández será una de las historias de esta pretemporada perica. Tres delanteros con caminos muy distintos, pero con el mismo objetivo: convencer a Manolo y ganarse minutos en Primera.
El Espanyol necesita goles. La afición también. Y ellos lo saben. La portería rival será el juez. Como siempre.











