Antoniu Roca es uno de esos nombres que aparecen en todas las conversaciones del mercado perico. No porque no tenga talento, que lo tiene, sino porque su situación invita a pensar que este verano puede tocar mover ficha. El extremo del RCD Espanyol viene de una temporada rara, de esas que curten más por lo que se sufre que por lo que se juega. Y ahora, en una entrevista en La Vanguardia, ha hablado bastante claro de su futuro, justo cuando su nombre está en todas las quinielas para salir cedido este verano.
Una temporada de esperar, apretar los dientes y no venirse abajo
El curso de Antoniu Roca no ha sido fácil. Ni mucho menos. El jugador de Martorell pasó muchísimas jornadas sin apenas contar para Manolo González, hasta que el 13 de mayo, en un partido que olía a final contra el Athletic Club, volvió al once titular después de 24 partidos sin salir de inicio en Liga. El Espanyol llevaba 18 jornadas sin ganar, el descenso apretaba una barbaridad y el ambiente en el RCDE Stadium era de esos en los que hasta un saque de banda parece importante.
Roca lo explicó con bastante naturalidad: “Mucha ilusión. Evidentemente, también nervios, porque era un partido muy importante para el equipo y porque llevaba mucho tiempo esperando una oportunidad así. Yo me sentía preparado. Había trabajado durante meses para estarlo cuando llegara el momento y tenía muy claro lo que podía aportar al equipo. Intenté centrarme en eso y en ayudar al máximo.”
El Athletic, el día que todo cambió un poco
Aquel partido acabó siendo una liberación para todos. Para el equipo, porque cortó una racha horrible de casi cinco meses sin ganar. Para la grada, porque ya tocaba respirar un poco. Y para Antoniu, porque por fin pudo sentirse útil en el césped en un momento gordo de verdad.
El propio futbolista lo resumió así: “Fue un alivio enorme. Rompimos una racha muy complicada y dimos un paso muy importante para conseguir el objetivo que tanto buscábamos. A nivel colectivo se notó una liberación grande dentro del vestuario, porque el equipo trabajaba bien, pero los resultados no salían. A nivel personal, también fue una gran satisfacción. Sentí que por fin podía aportar en el campo y ayudar al grupo cuando más lo necesitaba.”
La cabeza también juega, y mucho
Una de las partes más interesantes de la entrevista es cuando Roca habla de la parte mental. Porque a veces desde fuera parece muy fácil: entrenas, esperas y ya está. Pero claro, cuando pasan semanas, luego meses, y sigues sin jugar, la cabeza empieza a hacer ruido. Y ahí no todo el mundo aguanta igual.
Antoniu lo cuenta sin hacerse la víctima, pero tampoco escondiendo lo evidente: “Fue una etapa difícil, seguramente la más complicada de la temporada. Pasaban las jornadas, los minutos no llegaban y tocaba aceptar una situación que no era la que uno desea como futbolista. Lo peor es la incertidumbre. La rabia la puedes canalizar entrenando duro, pero cuando pasas meses sin jugar y no sabes cuándo volverás a saltar al césped, aparecen las dudas.”
Y aquí hay una frase que explica bastante bien su año: “Creo que haber pasado tantos partidos sin jugar también me ayudó a ver el fútbol desde otra perspectiva.” No es una frase cualquiera. Es la típica que suena a futbolista que ha tenido que madurar a base de banquillo, de entrenamientos sin premio y de tragarse el orgullo más de una vez.
El papel clave del psicólogo deportivo
Roca también reconoce que el trabajo con su psicólogo deportivo fue básico para no perderse por el camino. Y esto, aunque en el fútbol todavía se hable poco, cada vez pesa más. Porque el talento no sirve de mucho si por dentro estás hecho un lío.
El extremo perico lo explica así: “Fundamental. Me ayudó muchísimo a entender lo que sentía en cada momento y a no pelearme contra ello. A veces te frustras y te exiges demasiado, pero él me hizo ver que no se trata de eliminar las emociones negativas, sino de aceptarlas y gestionarlas bien para que no te afecten en el campo. Ha sido un apoyo muy importante para mí durante todo el año.”
También deja otra reflexión potente: “Podía tener un día malo, incluso dos, pero al tercero tenía que volver a entrenar convencido de quién era y de lo que podía aportar.” Y eso, dicho rápido, parece fácil. Hacerlo durante meses ya es otra película.
En enero quiso salir, pero el Espanyol frenó la cesión
El punto clave, pensando en este mercado, llega cuando Antoniu Roca habla de lo que pasó en invierno. Con pocos minutos y viendo que la temporada se le escapaba, el jugador quiso salir cedido para competir más. Algo bastante lógico, vaya. Un futbolista joven necesita jugar, equivocarse, repetir, crecer. No solo entrenar bien entre semana.
Roca lo reconoce sin rodeos: “Sí. Quería salir porque necesitaba competir más y tener más minutos. Es algo totalmente normal. Pero el club entendió que podía ayudar al equipo y decidió que me quedara. Lo acepté porque me debo al Espanyol y a partir de ahí intenté enfocarme únicamente en trabajar.”
El club apostó por quedárselo para el tramo decisivo y, al final, la jugada tuvo cierto sentido porque acabó participando en partidos importantes. Pero eso no borra la cuestión de fondo: Antoniu necesita continuidad. Y este verano, con Monchi al frente de la dirección deportiva y Manolo González renovado, toca decidir qué camino es mejor para todos.
“Necesito sentirme importante”
La frase que más titulares deja la entrevista es bastante clara. Antoniu Roca no pide nada raro. No habla de exigencias enormes ni de ponerse por encima de nadie. Pide sentirse futbolista. Jugar. Competir. Disfrutar. Lo normal para un chico que sabe que necesita minutos para crecer.
El jugador lo dice así: “Necesito sentirme importante, tener continuidad, competir y disfrutar de lo que hago. Me siento preparadísimo para afrontar una gran temporada. Me gustaría demostrar todo mi potencial en el Espanyol, por supuesto, porque es mi casa, pero veremos qué es lo mejor para todas las partes en las próximas semanas.”
Ahí está todo. Quiere triunfar en el Espanyol, claro. Lo siente como su casa. Pero tampoco cierra la puerta a una salida si eso le ayuda a crecer. Y siendo sinceros, es una postura bastante sensata.
Una cesión, opción cada vez más encima de la mesa
Con este escenario, la posibilidad de una cesión gana peso. Antoniu Roca tiene mercado, tiene edad para dar un paso adelante y tiene una necesidad evidente de jugar más de lo que jugó esta temporada. El Espanyol, por su parte, debe decidir si puede ofrecerle ese espacio o si lo mejor es buscarle un destino donde tenga continuidad real.
Preguntado por esa posibilidad, Roca tampoco se esconde: “Al final, uno siempre analiza el panorama y sabe más o menos qué destinos o qué estilos de juego encajan mejor con su idea de ver el fútbol, pero son cosas que todavía no se saben. No hay nada cerrado. Si realmente toca salir cedido, el objetivo principal vaya donde vaya será entrenar, aprender, disfrutar de minutos y mejorar para seguir creciendo como futbolista y como persona.”
Esa última parte es importante: no hay nada cerrado. Pero sí hay una idea bastante clara. Si sale, no será por salir. Será para jugar y volver mejor. O, al menos, ese debería ser el plan.
Un verano para decidir con calma, pero sin dormirse
El caso Antoniu Roca es uno de esos que el Espanyol debe gestionar con cuidado. Porque no hablamos de un futbolista cualquiera ni de un descarte sin más. Hablamos de un jugador formado en casa, con margen, con talento y con una temporada complicada a la espalda que, según sus propias palabras, le ha servido para aprender mucho.
Él mismo lo resume con orgullo: “Si tuviera que resumir este curso en una sola frase, diría que ha sido una temporada diferente y complicada por momentos, pero de muchísimo aprendizaje y de un gran orgullo por haber sabido esperar mi momento sin bajar los brazos.”
Ahora falta ver qué pasa. Si el Espanyol le da sitio, tendrá que ser de verdad. Si no, una cesión bien elegida puede ser lo más lógico. Porque Antoniu necesita sentirse importante. Y el club, si quiere cuidar su patrimonio deportivo, también necesita que sus jóvenes no se queden atascados.







