El nombre de Ferran Jutglà siempre genera un punto de debate en el entorno del Espanyol. No tanto por lo que hizo después, que también, sino por cómo salió del club. El delantero catalán dejó el RCD Espanyol en el verano de 2021, cuando finalizó su contrato con la entidad blanquiazul y no hubo acuerdo para su renovación. A partir de ahí, el camino fue llamativo: filial del FC Barcelona, salto al Brujas de Bélgica y, desde el verano de 2025, etapa en el Celta de Vigo.
Ahora, en una conversación con Jan Raich, uno de los creadores de contenido en catalán más conocidos y también más polémicos, sobre todo por sus opiniones futbolísticas y su mirada culé, Jutglà ha vuelto a explicar qué siente cuando se le pregunta si se define más como Barça o como Espanyol. Y claro, tratándose de un futbolista que se crió en la cantera perica y acabó cruzando al Barça, la respuesta tiene miga.
“Yo me he criado en el Espanyol”
La pregunta fue directa: si después de pasar por el Barça y por el Espanyol se define más de uno o de otro. Y Jutglà no se escondió. Su primera respuesta fue: “Yo siempre he sido muy sincero, yo me he criado al Espanyol. Eso es verdad. Y yo era el capitán y estaba orgulloso de eso”.
La frase es importante porque reconoce una parte de su historia que a veces queda tapada por lo que pasó después. Jutglà fue jugador de la cantera blanquiazul durante muchos años, llegó a llevar el brazalete y creció dentro de la estructura del Espanyol. No fue un paso testimonial ni una parada corta. Fue una etapa formativa de verdad.
Otra cosa es cómo terminó todo. Y ahí el delantero volvió a dejar una explicación que, vista desde el lado perico, duele un poco.
“Me tengo que buscar la vida porque el Espanyol a mí no me quiere”
Jutglà explicó que su salida se produjo porque no encontró continuidad en el club. Lo dijo así: “Después llega un momento en el que yo me tengo que buscar la vida porque el Espanyol a mi no me quiere. Entonces a mi me da la oportunidad el Barça”.
Desde el punto de vista del jugador, la salida fue una cuestión de supervivencia profesional. Él entendió que el Espanyol no apostaba por él como necesitaba y que el Barça le abría una puerta que no podía dejar pasar. Desde el punto de vista blanquiazul, la lectura es más amarga: otro jugador formado en casa que se fue libre, que encontró escaparate fuera y que acabó haciendo carrera lejos de la Dani Jarque.
Y esa es una historia que el Espanyol ha vivido más veces de las que gustaría.
Una versión que ya había explicado tras dejar el club
No es la primera vez que Jutglà habla de aquel momento. En su día ya dio su versión sobre las razones que le llevaron a dejar el Espanyol y firmar por el filial del Barça. Entonces explicó: “Acabé contrato y no me renovaron. No nos entendimos. Yo tenía 21 años y con mis representantes hablábamos de que el próximo contrato tenía que ser del filial pero extensible luego algo de primer equipo, para tener algo asegurado. El club no quiso eso y luego apareció el Barça”.
Ahí está una de las claves de todo. Jutglà no pedía solo seguir. Pedía un contrato con una cierta proyección hacia el primer equipo, algo que le diera una mínima seguridad de futuro. El Espanyol no aceptó esa fórmula y el Barça apareció en medio. Y cuando aparece el Barça, con su escaparate, su marca y su filial como posible trampolín, muchos jugadores jóvenes lo ven claro.
El delantero lo reconoció también: “Yo consideraba que el Barça en ese caso sería una oportunidad de escaparate más grande para salir a Europa, como ha sido”.
El Barça como escaparate y el Espanyol como casa de formación
La carrera posterior de Jutglà le dio bastante sentido a esa decisión desde el punto de vista profesional. En el filial azulgrana se hizo visible, llegó a tener minutos con el primer equipo y después salió al Brujas, donde pudo jugar en Europa y crecer en un contexto competitivo importante. Ahora, su trayectoria le ha llevado al Celta de Vigo.
Eso no borra su pasado perico. Tampoco lo convierte en una salida fácil de digerir para el espanyolismo. Porque aquí hay dos cosas que pueden ser verdad al mismo tiempo: Jutglà se formó en el Espanyol y guarda una parte de sentimiento hacia el club, pero también entiende que el Barça fue la puerta que le permitió acelerar su carrera.
Él mismo lo resumió en la conversación con Jan Raich: “Siempre he sentido que cuando se cierra una puerta se abre otra, dos o tres”.
“Son dos sentimientos diferentes”
Cuando la conversación entró en el terreno sentimental, Jutglà intentó separar las etapas. Al hablar del Barça, reconoció que el club azulgrana le marcó mucho: “Lógicamente yo tengo un sentimiento para el Barça increíble porque me ha dado a conocer y me ha abierto la puerta para llegar a donde estoy hoy. Son dos sentimientos diferentes”.
Esa frase es probablemente la que mejor define su posición. No niega el Espanyol. No reniega de la cantera perica. Pero tampoco esconde que el Barça ocupa un lugar especial en su carrera y en su imaginario personal. Para el aficionado del Espanyol puede sonar raro, incluso incómodo, pero Jutglà lo plantea como dos etapas distintas, con dos cargas emocionales distintas.
Una le formó. La otra le proyectó.
“Cuando era pequeño, yo era del Barça”
La parte más sensible para muchos pericos llegó cuando Jutglà reconoció su sentimiento de infancia. Lo dijo sin rodeos: “Mira, yo cuando era pequeño, yo era del Barça”.
No es una confesión nueva del todo, porque él mismo ya había explicado en su día: “Yo era culé, pero luego vino el Espanyol a ficharme. De pequeño tenía un carácter complicado, pero cuando mejoré me fichó el Espanyol a los 13 años”.
La historia, contada así, es bastante clara. De niño tenía simpatía por el Barça, el Espanyol lo captó en edad de formación y en la Dani Jarque terminó construyendo una parte grande de su identidad como futbolista. En el fútbol base pasan estas cosas más de lo que parece: el sentimiento infantil va por un lado, la carrera deportiva por otro, y luego la vida va mezclándolo todo de una manera que casi nunca es limpia.
Antes del Espanyol, una prueba fallida en el Barça
Jutglà también explicó un detalle curioso: antes de llegar al Espanyol, probó primero con el Barça. Lo contó así: “Yo antes de ir al Espanyol, fui a probar el Barça. Y lo probé, eran dos semanas. Y la primera semana muy bien y la segunda no fue de todo bien. Estaba bien entre yo y otro y nos quedamos con el otro. Y entonces yo fui al Espanyol”.
El fútbol tiene estas vueltas. El Barça no lo escogió entonces, el Espanyol sí apostó por él y años después el jugador acabó entrando en la estructura azulgrana cuando ya era más mayor y tenía otra madurez. Jutglà incluso explicó que el otro chico con el que competía por quedarse era “Tandasi, un africano”, y añadió sobre su trayectoria: “Me parece que ha dejado el fútbol”.
El sentimiento perico que nació en la cantera
Después de aquella prueba fallida con el Barça, Jutglà llegó al Espanyol y ahí se construyó una parte importante de su carrera. En la charla lo explicó con naturalidad: “Y después empecé el Espanyol y tomé este sentimiento de…”. La frase quedó cortada, pero el sentido se entiende. Su etapa en la Dani Jarque no fue fría ni de paso. Hubo vínculo y hubo identificación.
No hace falta exagerar nada. En el Espanyol estas cosas se viven con pasión, pero también con memoria. Y el caso Jutglà mezcla dos temas sensibles: la cantera y el Barça. Mal combo para que pase desapercibido.
El vestuario del Barça y la piel de gallina
Cuando Jan Raich le preguntó por su recuerdo de la etapa con el primer equipo del Barça, Jutglà respondió desde la emoción. Dijo: “Se me pone la piel de gallina”. Y luego añadió: “He tenido muchas emociones. El primer día que pisé el vestidor del Barça. Yo era lo que soñaba de pequeño. Yo veía a todos estos jugadores y es lo que soñaba de pequeño”.
Aquí ya no habla el canterano perico que salió sin renovar. Habla el niño que soñaba con el Barça y que, de repente, se vio dentro de aquel vestuario. Es una parte de su historia que puede no gustar al perico, pero que explica bastante bien por qué aquella etapa fue tan importante para él.
Y aun así, el Espanyol aparece siempre en el relato. Como casa de formación, como club que le dio estructura y como lugar donde fue capitán y creció. La pena, para la mirada blanquiazul, es que esa historia no terminara con una oportunidad real en el primer equipo perico.
El regreso que sonó más de una vez
Con los años, el nombre de Ferran Jutglà volvió a aparecer en el entorno del Espanyol en más de una ocasión. La última, en enero, cuando se habló de un posible retorno. No llegó a concretarse, pero el simple hecho de que su nombre volviera a estar encima de la mesa ya decía bastante.
Porque Jutglà es uno de esos perfiles que en el Espanyol siempre generan debate. Por formación, por pasado, por posición y por trayectoria. Un jugador que salió libre, que hizo carrera fuera y que, en otro contexto, quizá habría encajado en esa idea de recuperar talento formado en casa. Pero el fútbol no funciona con nostalgia. Funciona con momentos, contratos, necesidades y oportunidades.
Hoy su camino está en el Celta. El debate, eso sí, sigue vivo cada vez que habla de su pasado.
Un caso que explica muchas cosas del Espanyol
El caso Jutglà no es solo una historia personal. También sirve para hablar del Espanyol y de su relación con la cantera. Porque formar jugadores no basta si luego no se construyen caminos creíbles hacia el primer equipo. Y cuando esos caminos no aparecen, los futbolistas buscan otra salida. A veces al Barça. A veces fuera de España. A veces donde sea.
La salida de Jutglà en 2021 dejó esa sensación de oportunidad perdida. Él pedía un contrato con proyección. El Espanyol no lo vio claro. El Barça se movió y el jugador aprovechó el escaparate. Después, Europa, Brujas y Celta. La historia ya se conoce.
Para el Espanyol, la historia tiene un punto incómodo, pero también útil. Recuerda la importancia de La21, sí, pero también la necesidad de no dejar escapar talento por falta de encaje, de decisión o de una propuesta clara. Jutglà ya forma parte de otro camino, pero su caso sigue siendo uno de esos que en el entorno perico se miran con esa mezcla tan nuestra de orgullo, rabia y un poco de “qué habría pasado si…”.
Porque al final, aunque ahora juegue en Vigo y hable del Barça con la piel de gallina, Ferran Jutglà también se explica desde el Espanyol. Y eso, guste más o menos, no se borra.







