Las peñas también se sienten afectadas por la campaña de abonos del Espanyol: desaparece el 10% de descuento en la Grada de Penyes; la FCPE está al caso y estudia el asunto

2 de junio de 2026

La campaña de abonos 2026-27 del Espanyol sigue dejando lecturas. Se ha hablado mucho, y con razón, de la Grada Familiar y de la Grada de Animación, dos espacios muy sensibles dentro del RCDE Stadium por lo que representan: los niños, las familias, la cantera de la afición y el pulmón del estadio. Pero hay otro actor social que también se siente golpeado por algunas decisiones de la nueva propiedad: las peñas pericas. Y no es un tema menor. Las peñas llevan años sosteniendo espanyolismo en pueblos, barrios y ciudades, muchas veces lejos del foco, y ahora ven cómo desaparece el 10% de descuento en el abono de la zona donde se concentran en el estadio, la conocida Grada de Penyes, situada en Gol Cornellà Superior.

La desaparición de un descuento que iba más allá del dinero

El descuento del 10% no era solo una rebaja en el precio del carnet. Para muchas peñas, tenía un valor simbólico. Marcaba una zona del campo, reconocía una manera concreta de vivir el Espanyol y diferenciaba a un colectivo que históricamente ha ayudado a mantener vivo el club más allá de los días de partido. Al eliminarse ese descuento, algunos peñistas consideran que la Grada de Penyes desaparece en la práctica, porque deja de tener un trato específico y pasa a ser una zona más del estadio, sin ninguna diferencia real respecto al otro fondo. Y ahí está el malestar: no se trata únicamente de pagar algo más, sino de perder un reconocimiento.

Igualada y Gelida, entre las peñas que han mostrado su descontento

Peñas como las de Igualada y Gelida, entre otras, ya han trasladado su descontento por esta medida. El mensaje que llega desde el mundo peñístico es claro: valoran que el club haya contenido el incremento en buena parte del estadio, pero no entienden que, dentro de esa misma campaña, quienes salgan peor parados sean precisamente los peñistas. En un momento en el que muchas peñas ya tienen dificultades para mantener actividad, captar nuevos socios y sostener viajes, actos y vida social, perder este incentivo no ayuda precisamente a fortalecerlas. Y si el lema de la campaña habla de raíces, cuesta entender que no se cuide más a quienes llevan años plantándolas por todo el territorio.

Las peñas no restan socios: los suman

Una de las ideas que más se repite desde este entorno es que los carnets que adquieren las peñas no sirven para quitar socios al club, sino para sumar espanyolistas. Las peñas acercan gente al estadio, organizan desplazamientos, crean comunidad y consiguen que muchos pericos vivan el Espanyol también entre semana, en una cena, en una charla, en una pantalla compartida o en un viaje de domingo. El Espanyol no se vive solo en Cornellà-El Prat; también se vive en las sedes, en los bares, en los autocares y en todos esos sitios donde una bufanda blanquiazul sigue teniendo sentido aunque el equipo no juegue. Por eso la desaparición del descuento toca una fibra delicada.

La FCPE está al caso y estudia el asunto

La Federació Catalana de Penyes de l’Espanyol está al caso del tema y está estudiando el asunto, después de que varias peñas hayan trasladado su inquietud por esta situación. Desde el mundo peñístico se espera ahora ver qué pasos se dan y si el club ofrece alguna explicación sobre una medida que, para muchas entidades, no afecta solo al precio del abono, sino al reconocimiento de un espacio propio dentro del RCDE Stadium. El fondo del debate sigue siendo el mismo: las peñas quieren sentirse respetadas en una etapa en la que el club habla mucho de raíces, territorio y pertenencia.

El problema vuelve a ser la sensibilidad social

La campaña de abonos tiene aspectos positivos, y sería injusto negarlo. En muchas zonas, la subida se mantiene en parámetros moderados y el club intenta ordenar fórmulas de renovación, asistencia, cesión y liberación de asiento. Pero la campaña también deja sombras en colectivos muy concretos: familias, animación y ahora peñas. Tres espacios que, curiosamente, no son secundarios. Estamos hablando de niños, de jóvenes que animan y de peñistas que sostienen comunidad. Justo los perfiles que un club con ambición social debería mimar más.

Las peñas piden ser escuchadas

El caso de la Grada de Penyes merece explicación. No porque el club no pueda cambiar condiciones, sino porque debe explicar por qué lo hace, qué gana con ello y qué alternativa ofrece a un colectivo que ya vive un momento complicado. El Espanyol tiene una masa social fiel, fuerte y en crecimiento, pero esa fidelidad no debería darse por garantizada. Las peñas no piden privilegios sin sentido; piden reconocimiento, diálogo y una mínima sensibilidad hacia un papel que llevan años cumpliendo. Y eso, en un club como el Espanyol, debería contar.

Una campaña que abre más preguntas de las previstas

La campaña de abonos 2026-27 iba camino de presentarse como una renovación bastante continuista, con subida general cercana al IPC y un mensaje emocional potente. Pero sus excepciones han ido abriendo debates: primero la Grada Familiar, luego la Grada de Animación y ahora la Grada de Penyes. Son demasiados frentes sociales para una campaña que llega en plena nueva etapa de Alan Pace y con una afición que venía de responder como pocas. El Espanyol tiene una oportunidad enorme para reforzar su vínculo con la gente. Pero para eso no basta con pedir que renueven: también hay que demostrar que se les escucha.

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