La campaña de abonos del Espanyol abre debate en la tertulia de La Grada Ràdio: Familias, Grada de Animación y letra pequeña de los precios, en el centro de la discusión

1 de junio de 2026

La tertulia de hoy de La Grada Ràdio, bajo la dirección de Francesc Via, ha tenido un tema clarísimo sobre la mesa: la campaña de abonos 2026-27 del Espanyol presentada por el club. Han participado Juan Antonio de Haro, Carlos Latorre, Juan Antonio Casanova, JAC, y Juan José Caseiro, en una conversación en la que también se han abierto los teléfonos para escuchar directamente a los pericos. Y ahí, como suele pasar cuando se toca el bolsillo, la familia, el asiento y el sentimiento, han salido matices. Muchos. Porque una cosa es el titular general de que la subida va ligada al IPC, y otra mirar caso por caso. La sensación de la tertulia ha sido clara: la campaña tiene partes razonables, pero también puntos que chirrían bastante, sobre todo en Grada Familiar y Grada de Animación.

 

Juan Antonio de Haro ve excesiva la subida en zonas concretas

Juan Antonio de Haro ha sido de los primeros en poner el dedo en la llaga. Ha aceptado que en muchas zonas del estadio el incremento vinculado al IPC puede tener cierta lógica, pero ha separado ese análisis general de lo que pasa en dos espacios muy concretos: Familiar y Animación. Lo ha resumido así: “Con la noticia de los abonos, considero que hay zonas para que el IPC es aceptable, pero para la Grada de Animación y Familiar es una subida considerable, excesiva. Aunque veo bien que esa esquinita de la Grada de Animación se pueda readaptar y verse cubierta, da pena verla vacía”. Y ahí está bastante bien explicado el lío. Porque se puede entender que el club quiera que no se vean huecos en la zona de animación, pero eso no borra que el cambio venga con una subida que no se parece nada al famoso 2,9%.

Latorre recuerda el susto de Segunda y lo que se ha evitado el Espanyol

El debate también ha servido para mirar un momento hacia atrás y respirar un poco. Carlos Latorre ha recordado la última jornada de LaLiga Hypermotion, con el playoff ya definido y con una igualdad tremenda en la pelea por subir. Almería, Castellón, Las Palmas y Málaga jugarán las eliminatorias por el último billete a Primera, mientras el Racing acabó campeón y el Deportivo logró el otro ascenso directo. Viendo ese panorama, Latorre lo tenía claro: “Viendo ayer la jornada de Segunda división, con esa igualdad y sufrimiento, menudo peso nos hemos quitado de encima porque tras perder en Sevilla nos vimos ahí”. Y sí, visto con distancia, el Espanyol se libró de una rueda muy peligrosa. Porque en Segunda, cuando entras en el barro, salir cuesta horrores.

JAC mira a la Champions para hablar del desgaste competitivo

Juan Antonio Casanova, JAC, también ha llevado la mirada a otro escenario, la final de la Champions, para hablar de lo que supone competir hasta el límite. Su reflexión venía a cuento del esfuerzo físico de los jugadores y de cómo, incluso en la élite máxima, los cuerpos acaban diciendo basta. Lo ha explicado con una imagen muy clara: “Vi la final de la Champions, el PSG, campeón de Europa, llegó con sus jugadores muertos. Sus tres estrellas no pudieron tirar los penales porque no llegaron”. La frase sirve para recordar algo básico, aunque a veces se nos olvide entre fichajes, abonos y debates de verano: el fútbol también es resistencia. Y cuando una temporada se estira, todos llegan tocados.

Caseiro avisa: los euros ahora son eurazos

Juan José Caseiro ha llevado el debate otra vez al bolsillo, pero con una reflexión muy de calle. Puede entender una subida del IPC, pero cree que el club debería medir bien las particularidades de ciertos casos, porque no todo el mundo vive igual una renovación. Su frase ha sido de las que resumen un estado de ánimo: “Entendería que se incremente el IPC, ya esas particularidades el club debería entender que hemos pasado a una época en que los euros son eurazos, tras chuparnos una temporada como ésta sale bastante caro. Hay un aparte de sentimiento pero el que lo busca como una distracción puede encontrar otras opciones más económicas”. No es una crítica al sentimiento perico, al revés. Es poner los pies en el suelo. Ser del Espanyol tira mucho, claro, pero la cartera también existe.

caseiro grada radio

Via pone el foco en las familias y en los niños pequeños

Francesc Via ha leído una pequeña historia para explicar uno de los puntos que más pueden doler de la campaña: el cambio en los tramos de edad infantiles. El club unifica a los niños pequeños dentro del tramo hasta los 15 años, y eso provoca que los más pequeños, que antes estaban en otra categoría, puedan sufrir un incremento de precio muy fuerte en algunos casos. Via ha insistido en que estas pequeñas historias son las que rompen el relato fácil que se ha instalado en algunos sitios, el de que todo sube simplemente lo del IPC. Cuando una familia hace números con varios carnets, la subida deja de ser una cifra abstracta y se convierte en una decisión doméstica.

El aviso sobre la Grada de Animación y las ausencias

Otro punto que ha generado debate ha sido la medida sobre la Grada de Animación. El club plantea que quien falte a más de cuatro partidos pueda perder su ubicación en esa zona durante las dos siguientes temporadas. La intención oficial es que la grada esté llena y activa, pero en la tertulia se ha insistido en que la medida tiene una parte delicada. Porque una cosa es pedir compromiso y otra no facilitar bien que el asiento pueda ocuparse cuando alguien no puede ir. El riesgo es que el club intente tapar huecos reduciendo espacio y endureciendo condiciones, cuando quizá el problema está más en el sistema que en la voluntad de la gente que anima.

Latorre defiende que se cuide a la cantera de la afición

Carlos Latorre ha sido especialmente claro al hablar de los niños y las familias. Para él, el Espanyol debería ponerlo más fácil, no más complicado, porque conseguir que un niño sea perico ya tiene bastante mérito en una ciudad donde el entorno no ayuda precisamente. Lo ha dicho así: “con lo difícil que es hacer que los niños se hagan del Espanyol, no sé por que ponen tantas trabas y no se incentiva, lo que hay que hacer es a esta cantera de la afición ponerle facilidades y no trabas”. Y es una frase que entra sola. Porque la cantera del club no está solo en la Dani Jarque. También está en la grada, en las familias, en los niños que van al estadio y empiezan a entender por qué estos colores son distintos.

Ramón, primer oyente: crítica dura a la gestión de la Grada de Animación

El primer oyente en entrar por teléfono ha sido Ramón, y no ha ido con medias tintas. Su intervención ha sido muy crítica con la forma en que el club está gestionando la Grada de Animación. Ha explicado que conoce a gente que quería entrar y no pudo por falta de espacio, y ahora no entiende que se recorten asientos. Lo ha dicho así: “con la Grada de Animación la han vuelto a cagar, conozco diez personas que querían ser y por tema de espacio no le san dejado, y ahora van y quitan asientos… me parece una gestión de club malísima. Que se las apañen para arreglarlo. Que se pasen por Els 4 Gats o las carpas de la Curva para saber qué hay que hacer”. Más allá del tono, el fondo es claro: hay pericos que sienten que el club está decidiendo sobre la animación sin escuchar lo suficiente a quienes la viven cada partido.

Via recuerda el malestar dentro de la propia Grada de Animación

Francesc Via también ha explicado que ha hablado con gente de la Grada de Animación y que el ambiente no es precisamente de alegría con la solución adoptada por la entidad. El malestar no va solo por la subida o por pasar de cuatro a tres pastillas. Va por el modelo, por la sensación de falta de diálogo y por la duda de si reducir espacio arregla de verdad el problema de los huecos. Via lo ha rematado con una frase bastante significativa sobre algunas decisiones de la nueva propiedad: “Esta nueva propiedad está tomando muchas decisiones a las que no veo el beneficio económico, pero allá ellos”. Una reflexión que deja bastante claro que hay movimientos que, desde fuera, no se acaban de entender.

Latorre vuelve a las familias: un presupuesto que pesa

La parte de familias ha vuelto a aparecer con Latorre, que ha insistido en que hacerse todos socios no es cualquier cosa. Mucho menos en un contexto económico donde cada gasto se mira. Su frase ha sido directa: “En el caso de familias, es un presupuesto hacerse todos socios, facilitemos las cosas”. Y ahí está uno de los debates de fondo de toda la campaña. El Espanyol quiere crecer socialmente, quiere llenar el estadio, quiere transmitir sentimiento y habla de Rebels d’arrel. Pero si una familia perica empieza a sumar carnets y ve que la factura sube bastante, la pregunta sale sola: ¿se está ayudando de verdad a que entren nuevos pericos?

Enric Monge explica su caso personal y pide precios más bajos

También ha llamado Enric Monge, que ha aportado una visión interesante porque su caso personal no es negativo. Al contrario, ha explicado que incluso le sale más barato que el año pasado gracias a los descuentos acumulados. Pero precisamente por eso su reflexión ha tenido más valor: no hablaba solo desde su bolsillo, sino pensando en otros pericos. Lo ha contado así: “a mí me sale 12 euros más barato que el año pasado, tengo descuento por peñista, por antigüedad, y por asistencia al 100% de los partidos. Pero hay mucha gente que está pasando una época bastante mala de dinero y trabajo, es un hobby y los jugadores viven muy bien, bajemos un poco los precios y si en vez más 28.000 socios tenemos 30.000, adelante”. Es una idea sencilla: quizá el club debería mirar más el volumen social que el ingreso inmediato por cada carnet.

El debate interno: más abonados o más asientos libres para vender

Via ha aportado después un elemento importante: dentro del club existe un debate entre aumentar el número de abonados o conservar asientos libres que puedan colocarse a través de agencias u otros canales. Según ha explicado, ahora el Espanyol cuenta con unos 31.000 abonados y solo habría margen para 3.000 o 4.000 más. Ahí entra una discusión muy de modelo de club. ¿Qué interesa más? ¿Llenar de abonados pericos el estadio o reservar más localidades para venta puntual? Deportivamente y emocionalmente, el socio da estabilidad. Económicamente, la venta de entradas puede ofrecer más margen en algunos partidos. Pero el Espanyol, por historia y por necesidad de identidad, debería medir muy bien cualquier decisión que haga sentir al abonado como un obstáculo y no como la base del club.

La grada visitante móvil, otro detalle a tener en cuenta

En la tertulia también se ha recordado otro detalle de la nueva configuración del estadio: la grada visitante se ha hecho móvil y adaptable según la afluencia de las aficiones rivales. Eso permite ajustar espacios y dar más cabida a espectadores locales cuando el desplazamiento visitante sea menor. Es una medida práctica, y puede ayudar a aprovechar mejor el aforo. Pero también conecta con el mismo debate: cómo gestionar cada asiento del RCDE Stadium para que el campo esté lleno, el ambiente sea bueno y el club no pierda ingresos. La clave, otra vez, está en equilibrar economía, afición y sentido común.

Javi entra con enfado por los precios, los niños y la fidelidad

La tertulia ha seguido con la llamada de Javi, que ha entrado directamente con un cabreo importante, de esos que no necesitan mucha introducción porque se notan desde la primera frase. Su queja iba por varios frentes: la subida de precios, el coste para los niños, las condiciones de la Grada de Animación y la sensación de que el club no está cuidando como debería a la gente que lleva años ahí. Lo ha explicado así: “Por un lado subes precios cuando no vas a tener Europa ni Copa del Rey, y subes los precios d ellos nuños cuando los partidos son horarios intempestivos. Lo de la Grada de Animación, el metacrilato, los cachos, las condiciones de partidos, yo estando al lado no lo tengo. Y el mayor cabreo los descuentos, son ridículos, un euro por año, no entiendo qué manera es de fidelizar a los que llevamos años siguiendo a este club, y con los últimos años que hemos tenido, hemos seguido estando ahí y le subes el precio 100 euros a mi hijo, están locos”. La intervención ha resumido bastante bien una parte del malestar: no es solo pagar más, es pagar más después de años complicados, sin premio deportivo europeo, con horarios que muchas veces no ayudan a las familias y con descuentos que algunos socios ven demasiado pobres para lo que han aguantado.

Caseiro pone su propio ejemplo: más subida pese a los descuentos

Juan José Caseiro también ha llevado el debate a su caso concreto, algo que siempre ayuda a bajar los números del Excel al bolsillo real del abonado. Ha explicado que, aun con descuentos aplicados, su renovación no queda precisamente congelada. Lo ha dicho así: “un incremento del 10% respecto a la pasada temporada, pese a los descuentos, y encima 8 eurazos si quiero mi carnet físico”. Y ahí aparece otro detalle que ha ido saliendo durante el programa: el carnet digital será gratuito, sí, pero quien no tenga domiciliado el pago y quiera el carnet físico deberá pagar esos 8 euros. Para algunos puede parecer poco; para otros, sumado al resto, es otra gota más. La campaña tiene muchas capas, y cuando se juntan subida, descuentos, carnet físico y situación familiar, cada abonado acaba teniendo una película distinta.

Latorre critica el enfoque del spot y la insistencia con Barcelona

Carlos Latorre ha abierto otro melón, distinto pero conectado con la campaña: el enfoque del spot. El anuncio del club tira de identidad, de Barcelona, de ser perico en una ciudad donde muchas veces toca ir a contracorriente. Pero Latorre no lo ve igual. Ha lamentado que se insista una y otra vez en esa vinculación con Barcelona porque, a su juicio, parece responder demasiado a aquella idea de Gerard Piqué negando al Espanyol su condición de club barcelonés. Su reflexión ha sido clara: “Ya está bien”. El fondo de su queja es que el Espanyol no debería estar justificándose constantemente. Es de Barcelona porque lo es, porque su historia está ahí y porque no necesita que nadie le valide desde fuera. A veces, por querer reafirmar una identidad, se corre el riesgo de parecer que todavía se está contestando a quien la puso en duda.

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La falta de explicación pública de la campaña, otro punto señalado

Latorre también ha echado de menos una presentación pública más clara por parte de los responsables de marketing del club. Según ha recordado, antes era habitual que este tipo de campañas se explicasen de cara al socio, con más detalle y dando la cara ante dudas evidentes. Esta vez, en cambio, solo hubo una presentación privada ante los medios la pasada semana. Y claro, cuando después aparecen los matices de la tabla, las subidas en zonas concretas, los cambios de edad y las condiciones de la Grada de Animación, la sensación es que faltan voces oficiales explicándolo con calma. Una campaña de abonos no es solo lanzar un vídeo bonito y colgar un PDF: también es explicar por qué se toman las decisiones, especialmente cuando afectan a familias, animación y socios de muchos años.

Jordi Pastor pide que el club dé la cara y explique la campaña

La tertulia ha seguido con la llamada de Jordi Pastor, que ha entrado con una crítica muy clara hacia la forma en que el Espanyol ha presentado la campaña de abonos. Para él, lo más grave no es solo la subida o la letra pequeña, sino que el club no haya salido públicamente a explicar el plan y a asumirlo ante la afición. Lo ha dicho sin rodeos, asegurando que le parece “patético” que la entidad no dé la cara para presentar una campaña de este calibre y, ya puestos, para garantizar que esta vez el equipo jugará en unos horarios más normales. Porque ahí hay otro tema que pesa mucho: el socio paga, sí, pero luego se encuentra partidos en días y horas que muchas veces hacen casi imposible ir en familia o cuadrarlo con la vida normal. No se puede pedir fidelidad absoluta si después el calendario y los horarios convierten ir al campo en una carrera de obstáculos.

Jaume Ballester pone números al debate: mucho ruido por poco dinero

Jaume Ballester, colaborador de La Grada, ha querido bajar el debate al terreno de los números. Ha recordado via mensaje que el Espanyol ingresa algo más de siete millones de euros por abonos, y ha calculado que el incremento aplicado en los carnets puede acabar suponiendo alrededor de unos 200.000 euros más. Una cantidad que, dentro de un presupuesto cercano a los 80 millones, no cambia demasiado la película del club. Y ahí es donde aparece la pregunta incómoda: ¿vale la pena generar tanto malestar social por una cifra que, a escala de presupuesto, no mueve casi nada? Via lo ha resumido con una expresión muy gráfica: “Es el chocolate del loro como tras cosas”. Es decir, pequeños recortes o incrementos en asuntos muy sensibles que quizá ayudan poco en las cuentas grandes, pero molestan mucho a quien lleva años pasando por caja.

Cuando el ahorro pequeño se convierte en enfado grande

La reflexión de fondo no iba solo por los abonos. Via ha enlazado esta cuestión con la sensación de que el club está tomando decisiones de recorte en temas que afectan directamente a la afición, aunque luego ese ahorro no tenga un peso decisivo en la economía global. Y claro, ahí el problema deja de ser matemático y pasa a ser emocional. Porque el socio no está mirando solo una tabla de Excel. Mira si le cuidan, si le escuchan, si le respetan los años de fidelidad, si le facilitan traer a sus hijos y si entiende hacia dónde va el club. A veces el problema no es pagar un poco más, sino sentir que ese esfuerzo no viene acompañado de una explicación ni de un proyecto visible.

Òscar Ortega reclama cambios reales si se pide un esfuerzo

También ha llamado Òscar Ortega, que ha explicado su caso personal: tres carnets en casa, dos en lateral superior y uno en Grada de Animación. Su visión ha sido bastante clara: no ve sentido a pagar más simplemente para seguir igual. Si el club pide un esfuerzo, al menos debería verse que ese dinero sirve para construir algo. Òscar ha planteado incluso una idea concreta: que ese pequeño ingreso extra se destine a abrir una sede social en Barcelona, un espacio propio, visible, útil y reconocible para el espanyolismo. La idea de fondo es sencilla: si la afición pone más, quiere ver cambios estructurales, no solo una subida más en el recibo.

La afición siente que ha remado demasiados años como para recibir poca sensibilidad

Òscar también ha reivindicado el papel de una afición que lleva años remando a favor del club en contextos muy duros. Descensos, cambios de propiedad, temporadas torcidas, horarios malos, decepciones deportivas y aun así el estadio ha respondido. Por eso ha pedido algo que parece básico: sensibilidad. No grandes discursos. No promesas gigantes. Sensibilidad. Porque el socio perico no suele pedir lujos, pero sí quiere notar que el club entiende lo que cuesta seguir ahí. Después de tantos años tragando curvas, la afición no quiere que se le trate como si su fidelidad estuviera garantizada pase lo que pase.

La falta de sede social y la salida de la tienda de Balmes

Francesc Via ha recogido ese hilo y ha lamentado que el Espanyol siga sin una sede social potente en Barcelona, más aún cuando la tienda del Carrer Balmes también va fuera. Es un asunto que parece menor hasta que se piensa un poco. El Espanyol habla mucho de Barcelona, lanza campañas apoyadas en su identidad barcelonesa, reivindica que sigue vivo en la ciudad, pero luego pierde presencia física en la capital catalana. Via cree que, en cualquier caso, el club buscará un nuevo espacio para ubicar al menos una tienda en Barcelona. Pero la sensación sigue siendo rara. Si el Espanyol quiere ser visible en la ciudad, necesita algo más que un lema: necesita lugares, presencia y puntos de encuentro para su gente.

Via echa en falta que Alan Pace explique su proyecto

El cierre de este bloque ha ido directo al corazón de la nueva etapa. Via ha admitido que aquí se nota la falta de una explicación pública de Alan Pace sobre su proyecto para el Espanyol. Lo ha expresado así: “Aquí es cuando notamos a faltar que el presidente no nos ha explicado su proyecto aún, y es importante porque si le dices, hemos de hacer un esfuerzo porque todo lo que construimos va en esta dirección, para tener esa tienda, esa sede social, ese equipo que vaya a más, si el señor presidente que ahora pide a los socios que renueves se dignase a explicar eso s sus socios encontraría una respuesta más positiva porque la gente del Espanyol está dispuesta a hacer un esfuerzo y sacrificarse. Es cierto que tenemos a Monchi, pero no podemos dejar con ese fichaje la explicación de lo que quiere hacer con el club”. La frase resume bastante bien el momento. Monchi ilusiona, claro. Pero un fichaje en los despachos deportivos no puede sustituir a un relato presidencial completo.

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Joan cierra las llamadas con el foco en el carnet de socio

La última llamada ha sido la de Joan, que ha puesto el acento en un perfil que a veces queda algo escondido cuando se habla de abonos: el socio que no tiene asiento. Ha defendido que la subida del carnet de socio es fuerte para aquellas personas que solo pueden mantener ese vínculo con el club, ya sea por distancia, economía, trabajo o porque no pueden ir cada dos semanas al RCDE Stadium. Joan ha recordado que hace unos años a este colectivo ya se le quitó la posibilidad de asistir gratis a un partido por temporada, y entiende que, si ahora el carnet pasa de 60 a 75 euros, con un incremento del 25%, la medida cuesta de justificar. Para él, es positivo que en la mayoría del estadio se aplique solo el IPC, porque ese ajuste puede entenderse mejor, pero cree que el mismo criterio debería haberse seguido también con el carnet de socio, la Grada Familiar y la Grada de Animación. La idea que ha dejado Joan es sencilla: si el club defiende una subida moderada, esa moderación debería llegar también a los colectivos más sensibles, no solo a la grada regular.

La explicación pública, una ausencia que pesa

Joan también ha insistido en un punto que ha ido apareciendo durante toda la tertulia: la falta de una explicación pública por parte del club. No se trata solo de discutir si 15 euros más, 60 euros más o 74 euros más son mucho o poco. Se trata de que alguien salga y explique el criterio, el porqué, el sentido de cada decisión. Si el socio entiende que hay una razón clara, quizá lo encaja de otra manera. Pero cuando la campaña se presenta con un mensaje general de subida ligada al IPC y luego aparecen casos donde el aumento es bastante superior, la sensación que queda es de letra pequeña. Y en un club como el Espanyol, donde la masa social ha respondido incluso en años complicados, la forma de comunicar también cuenta. Mucho.

Una tertulia que acaba con una conclusión compartida

El cierre del debate ha dejado una conclusión bastante clara: la campaña de abonos no ha provocado un rechazo total, pero sí muchas dudas en puntos concretos. El espanyolismo entiende que el club necesite actualizar precios y ordenar el estadio, pero pide sensibilidad en las familias, en la animación y en los socios sin asiento. Son tres espacios distintos, pero todos tienen algo en común: representan vínculo, futuro y pertenencia. La afición no está diciendo que no quiera hacer esfuerzos; lo que pide es que esos esfuerzos tengan sentido, se expliquen bien y no recaigan justo sobre quienes más ayudan a sostener el sentimiento perico.

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