La gente de la Grada de Animación no ve con buenos ojos la propuesta del club, que no ha sido consensuada

1 de junio de 2026

La campaña de abonos 2026-27 del Espanyol ya tiene precios, fechas, descuentos y letra pequeña. Pero entre todos los apartados hay uno que promete traer debate: la reorganización de la Grada de Animación. El club plantea compactarla, pasar de cuatro a tres “pastillas” y liberar el sector 112 para otros abonados, con el argumento de mejorar la imagen, reducir huecos y ganar impacto visual en el RCDE Stadium. Sobre el papel, puede sonar razonable. Pero desde el entorno de la Grada de Animación la lectura es bastante distinta. No ven claro ni el fondo ni la forma, y remarcan que las medidas se han tomado sin el OK de la propia grada.

De cuatro a tres pastillas para evitar huecos

La idea del club es comprimir la Grada Canito, que pasaría de ocupar cuatro pastillas a quedarse en tres. El objetivo oficial sería evitar esos vacíos que se han visto en algunos partidos y conseguir una grada más compacta, más visible y con más presencia durante los encuentros. También se plantea que el sector 112 quede disponible como zona de córner para otros abonados. Es decir, menos espacio específico para la animación y una reordenación interna de una de las zonas más simbólicas del estadio. El problema es que desde la grada no se interpreta como una mejora pactada, sino como una decisión tomada desde arriba.

La queja de fondo: el modelo no ayuda a crecer

El principal argumento de quienes forman parte de la Grada de Animación no va solo contra la reducción de espacio, sino contra el modelo: solo el Espanyol, junto a Valencia, Madrid y Barça tienen un fondo cerrado con metacrilatos donde el carnet se puede ceder de una manera dificil que no promueve ni el crecimiento de la grada ni la asistencia. La idea que hay detrás es sencilla: si la grada está cerrada, limitada y con un sistema de cesión poco práctico, es más difícil que crezca, que se llene de forma natural y que se genere ese ambiente que el propio club dice querer potenciar.

La comparación con otros fondos de España

La reflexión va más allá del caso del Espanyol. Desde este punto de vista, la Grada de Animación perica estaría funcionando con más restricciones que la mayoría de fondos animados de otros estadios cuando el resto del fútbol español tienen el fondo abierto, con las mismas condiciones que el resto de socios. Y ahí aparece una crítica bastante directa: si otros clubes tienen fondos más abiertos, con acceso más flexible y condiciones más parecidas al resto de abonados, el Espanyol estaría compitiendo con un modelo más rígido. Para quienes lo viven desde dentro, no se trata solo de ocupar menos o más asientos, sino de qué tipo de grada quiere construir el club.

Reducir la grada no arregla el problema si el asiento sigue quedando vacío

Otro argumento importante tiene que ver con la asistencia real. El club quiere evitar huecos, pero desde la grada se responde que reducir el espacio no garantiza llenar las localidades si no se cambia el sistema. Es decir, el problema no sería el tamaño de la grada, sino que cuando alguien no va, ese asiento no se ocupa de forma fácil. Si no se facilita la entrada de otros aficionados, el hueco seguirá ahí aunque se reduzca la zona.

Una grada abonada, pero con condiciones que complican la ocupación

En la misma línea, se insiste en que la Grada de Animación estaba totalmente abonada. El problema, según esta visión, no sería falta de demanda, sino de funcionamiento, y que con este modelo no se va a avanzar en reivindicaciones claras de la gente que anima, dle pulmón del estadio. Se considera que el club enfoca el asunto como un problema de imagen o de ocupación, cuando desde la grada se ve como un problema de condiciones, de acceso y de modelo.

El fondo cerrado con metacrilato, una queja que viene de lejos

Otro punto sensible es el cierre del fondo con metacrilato. Desde la grada se entiende que esa barrera también limita la experiencia y la expansión del espacio de animación. No es solo una cuestión estética. Es la sensación de estar en una zona separada, condicionada y tratada de manera distinta. La queja no es únicamente por el precio o por el sector 112; es por sentirse encajonados en una fórmula que, según ellos, no ayuda a que la grada crezca ni a que el estadio anime más.

Una subida muy superior al 3% general

La reorganización llega, además, acompañada de una subida de precio mucho más fuerte que la media del estadio. Mientras en la mayoría de zonas del RCDE Stadium el incremento ronda el 3%, en la Grada de Animación el salto es mucho más notable. En adulto, el abono pasa de 250€ en la temporada 2025-26 a 324€ en la 2026-27, es decir, 74 euros más, una subida cercana al 29,6%. En pensionista, pasa de 200€ a 270€; en Junior +16, de 136€ a 182€; y en Junior +21, de 148€ a 203€. Es difícil venderlo como un simple ajuste de IPC cuando en esta zona el aumento se acerca al 30%

Control de asistencia y posible pérdida de ubicación

El club también incorpora una condición importante: quien falte a más de cuatro partidos no podrá mantener la ubicación en la Grada de Animación durante las dos siguientes temporadas. La medida busca que el espacio esté lleno y activo. Y, vista desde fuera, puede tener lógica: una grada de animación necesita presencia. Pero desde dentro se considera que el problema no se arregla castigando al abonado, sino facilitando que el asiento se ocupe cuando alguien no puede ir. La pregunta de fondo es bastante clara: ¿quieres una grada llena o solo una grada más pequeña donde los huecos se vean menos?

Sin el OK de la Grada de Animación

El otro punto clave es la forma en que se ha gestionado todo. Según el malestar trasladado desde la propia Grada de Animación, estas medidas se han tomado sin su OK. Y eso pesa. Porque una grada de animación no es solo un bloque de asientos en un mapa. Es gente organizada, dinámica interna, cánticos, desplazamientos, horas de preparación y mucho sentimiento puesto al servicio del equipo. Si el club quiere mejorar el ambiente, parece lógico que escuche antes a quienes lo generan cada partido. Si no, la medida puede verse más como una imposición que como una mejora real.

El club busca imagen; la grada pide condiciones

Aquí está el choque. El club habla de una grada más compacta, visible y activa. La grada responde que el problema está en las condiciones: fondo cerrado, metacrilato, cesión difícil, falta de flexibilidad y decisiones tomadas sin contar con ellos. Son dos maneras distintas de mirar el mismo asunto. Desde el despacho se ve una zona con huecos. Desde la grada se ve un modelo que impide ocupar esos huecos. Y si no se resuelve esa diferencia, la reorganización puede acabar siendo solo un cambio de mapa, no una mejora del ambiente.

El debate no va solo de una grada, va del modelo de estadio

La discusión sobre la Grada de Animación va más allá de tres o cuatro sectores. Habla del modelo de estadio que quiere el Espanyol. Un estadio más lleno, sí. Más animado, también. Pero para eso quizá no basta con reducir espacio o endurecer condiciones de asistencia. Hay que facilitar que la gente entre, que el carnet circule cuando alguien falla, que el fondo tenga vida y que quienes llevan años animando se sientan parte de la solución, no del problema. La Grada de Animación no rechaza animar más; lo que no compra es que se le pida con menos espacio, sin haber dado su visto bueno.

Te explicamos cómo elegir LaGrada.org como fuente preferida en Google y ver más noticias pericas en el buscador