Monchi ya está dentro del Espanyol y, para qué engañarnos, no llega precisamente a una oficina tranquila. La permanencia ha quitado el incendio más grande de encima, sí, pero ahora empieza otro partido. Uno sin balón, sin VAR y con muchas llamadas de por medio. El nuevo director general deportivo blanquiazul tiene por delante un verano de los de verdad, con decisiones que pueden marcar no solo la próxima temporada, sino el rumbo del proyecto de Alan Pace. El Espanyol ha sobrevivido, pero sobrevivir no puede volver a ser el plan entero.
La primera carpeta de Monchi tiene nombre propio: Manolo González
Antes de hablar de fichajes, ventas o cedidos, hay una decisión que está por encima de todas: el banquillo. Manolo González tiene contrato, su continuidad quedó activada con la permanencia y la grada lo despidió como si quisiera dejar el mensaje escrito en letras gigantes. La imagen del técnico subido con La Curva tras el Espanyol – Real Sociedad, con Monchi y Alan Pace mirando desde el césped, no fue cualquier cosa. Fue una escena de fútbol puro, de las que pesan más que muchas reuniones.

O Manolo sigue o el proyecto arranca con otro volante
El club no puede eternizar este asunto. Si Manolo es el elegido -todos los inputs que llegan hasta ahora desde dentro d ela misma entidad así lo indican- hay que decirlo, protegerlo y darle herramientas: es decirm una plantilla con cara y ojos que ayude a elevar el nive. Y si Monchi piensa otra cosa, también debería actuar rápido. La peor opción sería empezar el nuevo proyecto con dudas, medias frases o silencios raros. En el fútbol, cuando se deja una puerta medio abierta, se cuela todo: ruido, especulación y nervios. El Espanyol necesita claridad desde el minuto uno, porque bastante ha tenido ya la afición con una temporada que fue de la ilusión al susto en cuestión de meses.
La grada empuja a favor del técnico, pero Monchi tendrá que decidir con cabeza fría
La afición dejó claro que una parte muy importante del espanyolismo está con Manolo. El final de Liga cambió mucho el clima. Hace unas semanas el equipo llevaba una racha terrible, el descenso se acercaba y el entrenador estaba bastante señalado. Dos victorias enormes ante Athletic Club y Osasuna, más la permanencia cerrada antes de la última jornada, giraron el relato. Aun así, Monchi no ha venido para decidir solo por emoción. Tendrá que mirar plantilla, rendimiento, vestuario, futuro y margen de crecimiento. Lo difícil será juntar las dos cosas: el vínculo emocional con Manolo y la exigencia de un proyecto que quiere subir varios escalones.

Cinco bajas ya están sobre la mesa y pueden ser solo el principio
El Espanyol ya sabe que habrá salidas obligadas. Carlos Romero y Ramon Terrats deben volver al Villarreal tras sus cesiones. Fernando Calero acaba etapa. Charles Pickel pertenece al Cremonese. Cyril Ngonge debe regresar al Nápoles. Son cinco nombres que salen de la foto inicial casi sin que Monchi tenga que hacer demasiado. Pero el problema es que la reconstrucción no termina ahí. Ni mucho menos. El Espanyol necesita moverse bastante más si quiere dejar atrás esa plantilla corta que tantas veces dio la sensación de vivir al límite.

El caso Carlos Romero duele porque se va uno de los que conectó con la grada
La marcha de Carlos Romero será una de las más sensibles. No solo por rendimiento, también por sentimiento. El lateral ha acabado muy querido, despedido con cariño en el RCDE Stadium y con esa sensación de futbolista que entendió el club desde el primer día. Su vuelta al Villarreal deja un agujero claro en el lateral izquierdo, una posición que Monchi tendrá que atacar pronto. Romero no era solo un jugador útil: era uno de esos nombres que la grada ya sentía como suyo.

El lateral izquierdo apunta a ser una de las primeras urgencias
En esa posición aparece un nombre que ya está encima de la mesa: Quilindschy Hartman, del Burnley, el otro club de Alan Pace. Su posible llegada tendría lógica por contexto, propiedad y necesidad deportiva, aunque habrá que ver condiciones y encaje real. El Espanyol necesita un lateral izquierdo de nivel, no un parche para salir del paso. La temporada ha dejado claro que competir en Primera exige especialistas fiables, no inventos constantes. Si el club quiere crecer, debe empezar por tapar los agujeros que se ven desde lejos.
La defensa también necesita una revisión seria
El eje de la zaga es otra carpeta caliente. Cabrera seguirá tras renovar por permanencia y por partidos jugados, pero Calero sale y el equipo necesita centrales que suban el nivel competitivo. No basta con rellenar fichas. Hace falta gente que pueda jugar, mandar, defender área, sostener partidos feos y no vivir siempre con la sensación de que cualquier centro lateral es medio susto. El Espanyol ha sufrido demasiado atrás en ciertos tramos, y Monchi lo sabe. La defensa debe dejar de ser un sitio donde se improvisa cuando vienen curvas.

La portería también pide una decisión
Dmitrović ha sido una figura importante en la permanencia, pero el club necesita competencia real bajo palos. Ángel Fortuño debutó en Liga ante la Real Sociedad y dejó una noche bonita, con nervios normales y orgullo perico, pero su futuro también requiere una hoja de ruta clara. Si el chico necesita jugar, el club deberá decidir si lo mantiene como parte del primer equipo, si busca una cesión o si apuesta por otro perfil para pelear la titularidad. de hecho, como venimos diciendo estos días en La Grada Ràdio, el club planea fichar un meta de garantías que dispute la competencia al serbio.

El centro del campo, otra zona donde Monchi deberá hilar fino
El regreso de Terrats al Villarreal deja otra pérdida importante. Urko ha sido una pieza de mucho valor, Edu Expósito ha puesto criterio cuando el equipo lo ha encontrado y Pol Lozano ha tenido peso en diferentes momentos. Pero falta músculo, continuidad, piernas y quizá un mediocentro que eleve el suelo competitivo del equipo. El Espanyol no puede volver a depender de que todo salga perfecto para tener equilibrio. Hace falta una sala de máquinas más completa, con más recursos y menos sustos cuando falte alguien.

Arriba hacen falta extremos, gol y más amenaza real
La lesión de Javi Puado, que le tendrá fuera como mínimo hasta septiembre u octubre, obliga a planificar con cuidado. Roberto Fernández cerró el curso con siete goles, Kike García dejó tantos decisivos ante Athletic y Osasuna, Pere Milla volvió a tener peso y Dolan ofreció chispazos. Pero el Espanyol necesita más amenaza por fuera, más desborde y más gol repartido. Cuando la racha se puso fea, quedó claro que al equipo le costaba un mundo generar ocasiones claras. Si Monchi quiere un Espanyol menos angustiado, debe darle al ataque algo más que voluntad.

El club necesita vender, pero no tiene un gran escaparate claro
La parte económica tampoco ayuda. Al Espanyol le convendría cerrar alguna venta para aliviar cuentas. El problema es que no hay una gran operación cantada en la plantilla. Puede haber movimientos más modestos, salidas negociadas, cesiones con opción o ventas de jugadores que vuelven de préstamo. Pero no parece una de esas plantillas con un traspaso enorme listo para solucionar medio verano. Monchi tendrá que hacer equilibrio entre necesidad deportiva y realidad económica, que es justo donde se nota si un director deportivo es bueno de verdad.
Los cedidos vuelven, pero hay dudas respecto a que tengan sitio
Otra parte del lío está en los jugadores que regresan tras sus cesiones. Son varios nombres que contractualmente deberían volver, pero eso no significa que todos encajen en el nuevo plan. Pablo Ramón, José Gragera, Omar Sadik o Justin Smith pueden entrar en diferentes escenarios: otra cesión, una rescisión, una venta o una prueba en pretemporada. La idea que pudiera tener la dirección deportiva anterior ya no tiene por qué ser la misma. Monchi llega con otra mirada y con poder para ordenar el tablero. Volver de cesión no es volver al equipo; es volver al punto de decisión.
Monchi no necesita una revolución loca, sino una reconstrucción con sentido
El Espanyol no puede fichar por fichar ni cambiar media plantilla solo para vender la sensación de nuevo ciclo. Eso sería peligroso. Pero tampoco puede quedarse corto. Harán falta más de media docena de incorporaciones si el club quiere competir con cierta tranquilidad. Y no todas pueden ser apuestas, oportunidades de mercado o jugadores por hacer. Deben llegar titulares. Gente que mejore el once, que suba la exigencia y que obligue a los que ya están a apretar. La palabra clave del verano no debería ser cantidad, sino jerarquía.
Alan Pace quiere estabilidad, pero la estabilidad se ficha y se trabaja
Pace habla de un Espanyol que debe mirar hacia arriba, incluso hacia ese top-6 que suena bonito cuando se dice en mayo y bastante más complicado cuando llega agosto. Para llegar ahí no basta con ilusión, ni con Monchi, ni con una buena foto a pie de campo. Hace falta estructura, presupuesto bien usado, decisiones rápidas y una plantilla que no se caiga cuando llegue una mala racha. Girona y Mallorca han bajado con 41 y 42 puntos. Ojo. Esta Liga ha dejado un aviso clarísimo: si te duermes, te vas al barro.

El Espanyol ya no puede vivir otro verano a medio gas
La permanencia ha sido un alivio enorme, pero también debería ser una advertencia. El equipo empezó como un tiro, se hundió durante meses y salió vivo casi al final. Eso no puede normalizarse. Monchi tiene por delante la continuidad del entrenador, las salidas seguras, las posibles ventas, los cedidos, la portería, el lateral izquierdo, los centrales, el mediocampo, las bandas y el gol. Casi nada. El Espanyol ha comprado tiempo con la salvación; ahora debe demostrar que sabe aprovecharlo.
El primer verano de Monchi marcará el tono del nuevo Espanyol
La presentación de Monchi será importante, claro, pero lo de verdad vendrá después. Las palabras pueden ilusionar un día. Los fichajes, las salidas y las decisiones sostienen un proyecto entero. El espanyolismo llega al verano con ganas de creer, pero también con la memoria fresca del sufrimiento. Nadie pide magia. Se pide seriedad. Se pide no improvisar. Se pide que la plantilla de la próxima temporada no obligue a rezar cada domingo desde enero. Monchi tiene una lista larguísima encima de la mesa. Y el Espanyol, por fin, necesita que alguien la empiece a tachar bien.







