Alessio Lisci tomó la palabra antes del Osasuna – Espanyol con el equipo rojillo metido en una situación que hace unas semanas quizá parecía menos peligrosa, pero que ahora ya no se puede tapar con una manta fina. Osasuna llega a la penúltima jornada con 42 puntos, los mismos que el Espanyol, y solo tres por encima del descenso. O sea, partido de los de mirar la clasificación, mirar el reloj y mirar también el resto de campos, aunque el técnico italiano quiso cortar ese ruido desde el principio. Su mensaje fue directo, casi de vestuario cerrado: “No existe nada más que ganar. No hay radios, no hay nada. Solo pienso en nosotros y en ganar. No podemos hacer cuentas con nueve equipos que pueden bajar o ir a Europa. Estamos muy bien en casa. Se descarta el empate. Si acabas empatando ya haremos cuentas, pero no vamos a salir a eso”. Más claro, imposible. Lisci no quiere un Osasuna pendiente del transistor, sino un Osasuna lanzado a por una victoria que puede quitarle medio drama de encima.
El Sadar, una tarde de nervios y mucho peso emocional
La previa llega marcada por una tensión bastante especial, porque Osasuna juega en casa, con su gente, en un estadio que aprieta una barbaridad cuando huele sangre competitiva. Pero también con el miedo de saber que un mal resultado puede mandar a los rojillos a una última jornada incómoda en Getafe. Lisci no escondió ese punto de vértigo, aunque quiso darle la vuelta desde lo emocional: “Siempre lo digo, pero al final vivimos para tener sensaciones fuertes. Claro, queríamos otro tipo de sensaciones, pero son estas. La semana que más he disfrutado ha sido cuando nos jugábamos la salvación en Miranda. La Liga está de manicomio, pues tenemos que vivirlo, disfrutarlo y abrazarlo. Mañana me espero un Sadar fantástico. Ha cumplido con creces siempre. Vamos a tener que gestionar errores, les pido que hagan lo de siempre, que apoyen durante los 90 minutos aunque haya peores momentos. Todos juntos”. La frase tiene bastante miga: no niega el lío, no lo vende como algo cómodo, pero pide que el equipo y la grada lo vivan como una batalla común.
Víctor Muñoz entra en la convocatoria, aunque Lisci va con cuidado
Uno de los nombres propios de la previa rojilla es Víctor Muñoz, que entra en la convocatoria para medirse al Espanyol. Lisci fue prudente con su estado físico, pero dejó claro que su presencia ya cuenta, aunque sea desde el banquillo y con ese punto de energía que también suma en partidos así: “No sabemos si está para jugar. Irá al banquillo en cualquier caso. Ya veremos si a jugar o a animar. Víctor está con unas ganas de jugar increíble. Las ganas y el compromiso son tremendas. Al banquillo va a ir, aunque no esté disponible. Hay alguna opción de ser titular, pues muy pocas; lo normal es que no”. Vamos, que lo normal es que no salga de inicio, pero estará ahí. Y en un partido tan largo emocionalmente, tener a un jugador con ganas de morder aunque sea para empujar desde fuera tampoco es poca cosa.
Una convocatoria de 22 futbolistas para recibir al Espanyol
Osasuna ha citado a 22 futbolistas para recibir al Espanyol en El Sadar, en el partido correspondiente a la jornada 37 de LaLiga EA Sports. La lista llegó después del último entrenamiento, celebrado esta mañana a puerta abierta en Tajonar. Los porteros convocados son S. Herrera y Aitor Fdez.; en defensa entran I. Benito, Juan Cruz, Herrando, V. Rosier, Javi Galán, Boyomo, Abel Bretones, Catena y Arguibide; en el centro del campo aparecen Torró, Moncayola, Iker Muñoz, Aimar, Rubén García, Moi Gómez y A. Osambela; y arriba figuran Raúl, Kike Barja, Budimir y Víctor Muñoz. Lisci tiene prácticamente todo lo que necesita para armar un partido de mucha pierna, mucho duelo y mucha segunda jugada.
El técnico rojillo pide agresividad y estar vivos en todos los escenarios
En lo puramente futbolístico, Lisci puso el foco en algo que seguramente también preocupa al Espanyol: los duelos, las segundas acciones y la capacidad de aguantar un partido que puede cambiar por cualquier detalle. El entrenador de Osasuna lo explicó así: “Tenemos que estar muy vivos, ser muy agresivos tanto en los duelos como en las segundas acciones. Tenemos que estar preparados para todos los escenarios, el gol puede venir en cualquier momento”. Es justo el tipo de partido que se espera en El Sadar: centros, choques, rechaces, balón dividido y mucho nervio. Para el Espanyol, eso significa que no bastará con resistir. Habrá que competir de verdad cada balón, porque Osasuna intentará llevar el encuentro a su terreno desde el primer minuto.
Lisci aparca Europa y admite que mirar arriba les despistó
Osasuna ha pasado en poco tiempo de poder mirar de reojo hacia objetivos más bonitos a tener que asegurar primero la permanencia. Y Lisci no se hizo el despistado con ese cambio de escenario. Su lectura fue breve, pero bastante clara: “Por mirar arriba nos hemos descuidado. Pero pensamos en salvarnos y ya veremos si nos da para más”. La frase encaja con el momento rojillo. El equipo se metió en una pelea que parecía menos probable hace semanas y ahora ya no puede hacerse trampas al solitario. Primero salvarse. Luego, si queda algo, ya se verá. Pero este domingo, ante el Espanyol, el único objetivo real es salir de El Sadar mucho más cerca de Primera.
Kike Barja, un recurso que Lisci valora mucho
El técnico también habló de Kike Barja, uno de esos jugadores que pueden tener peso tanto de inicio como desde el banquillo. Lisci le dio cariño público y dejó abierta la decisión sobre su titularidad: “Él jugó contra el Sevilla y el Alavés de titular. Mañana decidiremos si sale de titular, pero él ha sumado durante todo el año, pero en la segunda vuelta ha dado un gran paso adelante. Estoy muy agradecido a Kike por todo lo que ha hecho. Mañana lo va a hacer estupendamente, salga de titular o no. Estoy muy tranquilo con él”. En una tarde de tensión, perfiles así importan. Gente que entiende el club, que conoce el estadio y que puede entrar en el partido sin necesitar demasiadas instrucciones.
Misterio en la portería rojilla hasta el final
Lisci también dejó una pequeña broma al hablar de la portería. No quiso revelar si jugará Sergio Herrera o Aitor Fernández, aunque confirmó que la decisión ya está tomada: “Uno de los dos. Los dos no (se ríe). La decisión la tengo tomada, pero hay que darle vida a la alineación, que estos (el departamento de comunicación) quieren visitas y si os lo cuento todo, pierde emoción. Sergio es capaz de pasar de página rápido. Ya sabéis cómo es”. Un poco de humor dentro de una previa cargada de presión. Tampoco viene mal. Porque el ambiente está tan apretado que cualquier frase más ligera ayuda a bajar medio grado la temperatura.
Osasuna llega obligado por contexto, no solo por puntos
El partido ante el Espanyol no es una final matemática definitiva para Osasuna, pero casi se vive como si lo fuera. El conjunto rojillo viene de caer ante el Atlético, llega en mala dinámica y se ha complicado una permanencia que en otros años ya tenía mucho más encarrilada a estas alturas. Por eso el empate no se ve igual en Pamplona que en clave perica. Para el Espanyol, puntuar puede ser oro si los demás resultados acompañan; para Osasuna, quedarse en 43 puede dejar todavía demasiados cables sueltos antes de ir a Getafe. Lisci lo sabe, la afición lo sabe y el vestuario también: el partido pide ganar, no hacer cuentas bonitas.
Un duelo directo con dos equipos igualados y mucho miedo alrededor
El Osasuna – Espanyol llega con los dos equipos igualados a 42 puntos y con una zona baja que parece una olla a presión. El equipo de Manolo González aterriza en Pamplona con el subidón del 2-0 ante el Athletic, mientras que Osasuna lo hace con la necesidad de cortar dudas y demostrar que El Sadar sigue siendo un seguro en los momentos feos. Lisci ha sido tajante: no quiere radios, no quiere especular y no quiere empezar pensando en el empate. Para el Espanyol, eso deja claro el tipo de partido que le espera: un Osasuna agresivo, emocional, empujado por su gente y con la obligación de ir a por los tres puntos. Vamos, una tarde de supervivencia pura.







