Capilla avisa: Pamplona puede evitar otro final al límite ante la Real
La tertulia siguió mirando de frente a Pamplona, porque el triunfo ante el Athletic ha cambiado el aire, sí, pero no ha cerrado todavía la historia. Alberto Capilla puso el aviso encima de la mesa con bastante claridad: “Hay que ir a Pamplona, no recuerdo la última vez que ganamos allí, pero como perdamos y según qué resultados haya alrededor nos volvemos a jugar la vida ante la Real. Esperemos que no pase nada de esto, hemos dado el paso necesario pero queda rematarlo y hablamos de un equipo que ha ganado un partido de 19, no podemos exigir ganarlo todo ahora”.
La frase tiene ese punto de baño de realidad que siempre viene bien después de una victoria que sabe a liberación. El Espanyol ha dado un paso enorme, pero sigue siendo un equipo que venía de una racha tremenda. Pedirle que de repente gane todo y juegue como si nada hubiese pasado sería un poco injusto. Lo importante ahora es otra cosa: llegar vivos, concentrados y con cabeza a El Sadar.
Las teorías de final de Liga también entran en la tertulia
Capilla también abrió otro melón muy de estas jornadas finales: las sospechas, las cábalas y esas teorías que aparecen cuando todos miran resultados ajenos con lupa. Lo explicó con ironía, pero también con una parte de verdad, porque en mayo cada gol raro parece tener tres lecturas ocultas.
“Esto de las teorías conspiratorias, todo el mundo daba por hecho que el Alavés iba a ganar al Barça, pero ayer me levantó suspicacias la victoria del Sevilla ante el Villarreal, y me metí en foros de otros clubes y los del Athletic decían que Valverde tiene un preacuerdo con el Espanyol y le interesaba perder, pero al rato dicen en los del Mallorca que al Getafe le interesaba ganar porque Bordalás viene aquí”, soltó Capilla.
Y claro, dicho así, suena casi a comedia. Pero es que el final de Liga tiene estas cosas. Cada afición ve fantasmas donde puede. Unos miran a Valverde, otros a Bordalás, otros al calendario, otros a los árbitros y otros a los intereses cruzados. Al final, lo más sano para el Espanyol sigue siendo lo mismo: sumar en Pamplona y dejar de depender de películas ajenas.
David Andrés y Francesc Via apuntan al Levante – Osasuna
David Andrés recogió ese hilo y reconoció que algunas teorías pueden llegar a entenderse cuando uno ve ciertos partidos con ojos de necesidad. “Hay muchas teorías que se pueden entender, sólo hay que ver los goles del Levante – Osasuna”, comentó.
Ahí Francesc Via fue un poco más allá y dejó una frase que no pasó desapercibida: “En ese partido sí hubo algo: me ha llegado de buena fuente una conversación entre jugadores antes del partido”. No se entró mucho más en el detalle, pero el comentario sirvió para enseñar que, en estos tramos finales, el fútbol no siempre se vive solo desde lo que pasa dentro del césped durante los 90 minutos. Hay contextos, intereses, nervios y conversaciones que, como mínimo, hacen que todo parezca más turbio.
Sergio Escario entra en La Grada Ràdio con un mensaje de calma
En ese punto entró en antena Sergio Escario, periodista de Mundo Deportivo y una de las voces que sigue de cerca la actualidad del Espanyol. Y lo hizo con un tono bastante agradecido, casi de tregua emocional después de tantos meses de castigo.
Preguntado por si ya había hecho sus cálculos, Escario prefirió aparcar la calculadora por unas horas: “De momento abogo por gozar por estas horas de felicidad tras este 2026 tan duro a nivel de aficionado y también profesional, al final estar cada día escribiendo de tanto tiempo sin ganar, ir a ruedas de prensa con ese ambiente enrarecido, se me estaba haciendo duro. Las matemáticas las dejo para domingo, de momento disfrutar de esta victoria. Lo que no nos vino de cara estos meses, nos vino ayer”.
Y se entiende. Porque no solo ha sufrido el aficionado. También quien cubre cada día al equipo ha vivido semanas rarísimas, ruedas de prensa tensas, caras largas y la obligación de explicar una y otra vez que el Espanyol seguía sin ganar. Por una vez, tocaba escribir desde el alivio. Aunque fuese solo por unas horas.

Escario destaca que el Espanyol por fin supo cerrar un partido
Uno de los puntos más interesantes de la intervención de Escario fue el análisis del tramo final ante el Athletic. El Espanyol llevaba meses con el miedo metido en el cuerpo cada vez que entraba en los últimos minutos. Esta vez, en cambio, el equipo no se descompuso.
“Ayer es verdad que los últimos 10 o 15 minutos no pasa prácticamente nada, antes sí, a veces Manolo tiende demasiado a decir que no ha pasado nada ante el 0-1 cuando a veces en el fútbol también has de hacer cosas para que pasen. Aparquemos estas cosas de momento y centrémonos en disfrutar, hoy sí demos a Manolo lo que es de Manolo, muy bien los cambios y eso que no las tenía todas al ver a Jofre y Milla en la banda”, explicó.
La lectura es bastante justa. Hubo momentos anteriores en los que el Athletic pudo hacer daño, con palos y ocasiones claras, pero después del 1-0 el Espanyol no se volvió loco. Y eso, viendo la mochila que llevaba encima, también tiene valor. Saber sufrir sin romperse era casi tan importante como marcar.
Pere Milla, Carlos Romero y el valor de los cambios
Escario también se detuvo en los nombres propios. Pere Milla, claro, porque su gol cambió la noche. Pero no solo él. También Carlos Romero, que venía señalado por algunos comentarios injustos sobre su compromiso y acabó dando la asistencia del 1-0 pese a jugar con problemas físicos.
“Antoniu estaba bien, Rubén por delante del lateral siempre me ha gustado ya que pese a sus limitaciones sabes lo que te da y en ciertos contextos es muy útil, pero muy bien Pere y hacer una mención por Carlos Romero tras que se le acusase de dejarse ir pensando ya en el Villarreal y jugando con limitaciones físicas hizo una asistencia, el abrazo con Manolo cuando éste rompe a llorar”, apuntó.
Ese abrazo entre Romero y Manolo fue otra de esas imágenes que explican más que muchas frases. Porque en una temporada así se han repartido palos para todos, algunos merecidos y otros seguramente demasiado duros. Ver a un jugador tocado, infiltrado y aun así decisivo deja una lectura clara: el vestuario estaba dentro del partido y sabía lo que había en juego.
Via revela que Romero y Rubén jugaron infiltrados
Francesc Via completó esa idea con un dato importante: “Tanto Romero como Rubén se infiltraron para jugar porque tienen dolor, demuestra su compromiso”. Y eso cambia bastante la mirada sobre algunos futbolistas. Porque desde fuera es fácil pensar que alguien no está, que no corre, que piensa en otra cosa o que ya tiene la cabeza en su futuro. Pero a veces el jugador está compitiendo con dolor, apretando los dientes y exponiéndose físicamente porque el equipo lo necesita.
En semanas como estas, el compromiso no siempre se mide solo en una carrera larga o en un gesto de rabia. A veces se mide en jugar tocado cuando podrías no hacerlo. Y eso, en el caso de Romero y Rubén, tuvo peso en la tertulia.
Antoniu Roca y una pregunta incómoda para Manolo
Otro nombre que apareció con fuerza fue el de Antoniu Roca. Escario fue claro al hablar de su escaso protagonismo durante buena parte de la temporada. Preguntado por si Manolo se ha equivocado con él, no dudó: “Hace poco en Mundo Deportivo publiqué un artículo sobre su ostracismo, que es muy difícil de explicar, dentro de los perfiles de extremo que hay en plantilla me parece el más diferencial entrando desde banda izquierda”.
Es una cuestión que lleva tiempo rondando. Antoniu no ha tenido demasiada continuidad, pero cada vez que aparece deja la sensación de que puede romper algo. No siempre decide, claro, porque todavía está creciendo, pero tiene una chispa que al Espanyol le ha faltado durante muchos partidos.
Escario siguió por ahí: “Es una pregunta para Manolo, habría que ver si con los minutos que le han dado a sus jugadores habría hecho números, el aspecto en el que ha de mejorar, pero es un jugador que tienes la sensación de que cuando tiene la pelota pueden pasar cosas, algo que no siempre pasa cuando juegan otros compañeros”.
El equipo supo jugar con el marcador a favor
También se habló de una sensación que no se veía desde hacía mucho: al Espanyol le sentó bien marcar. Parece una tontería, pero no lo es. Durante meses, ponerse por delante o tener opciones de ganar casi le generaba más miedo que confianza. Ante el Athletic, con todos los nervios lógicos, el equipo no se vino abajo.
Escario lo explicó desde la mentalidad del grupo: “Los jugadores salen muy mentalizados de lo que se juegan, muchas veces tendemos a criticar a los futbolistas cuando son los que más se juegan a nivel salarial y de estatus, más allá de algún momento en que se vio a algún jugador más temblorosos todos salieron mentalizados en que si no se ganaba la cosa se ponía prácticamente imposible”.
Ahí hay una parte que a veces se olvida. El futbolista cobra, sí. Vive de esto, sí. Pero también se juega contratos, categoría, prestigio y futuro. Y cuando el equipo está cerca del abismo, la presión no es decorativa. Ante el Athletic, por fin, esa presión no les bloqueó del todo.
Monchi, una figura que ilusiona dentro y fuera
La entrada de Monchi en la estructura del Espanyol también ocupó una parte importante de la conversación. Escario fue bastante claro sobre el impacto que puede tener una figura así en un vestuario tocado.
“En este sentido es destacable que una figura como Monchi baje al vestuario, te esté animando y te de apoyo, es una figura muy relevante en el mundo del deporte. Gratamente ilusionado y muy sorprendido en lo que me toca como perico y periodista, y tener una figura de este calado y poder compartir espacio es la mejor noticia para el Espanyol de los últimos tiempos”, dijo.
La frase no es poca cosa. Porque el Espanyol llevaba tiempo necesitando señales de peso, no solo promesas. Monchi no va a ganar partidos desde el despacho ni va a marcar goles, eso está claro, pero su presencia puede cambiar el clima. Puede ordenar, puede exigir, puede transmitir algo que el club llevaba tiempo sin transmitir: dirección.
La triple P manda: prohibido perder en Pamplona
Para cerrar su intervención, Escario compró la idea que ha marcado buena parte del programa y que Francesc Via había repetido como hoja de ruta para el domingo: “Compro la triple P, prohibido perder en Pamplona”.
Y poco más hay que añadir. El Espanyol va a El Sadar con aire, pero no con la permanencia cerrada. Puede hacer cálculos, puede mirar qué pasa con Elche, Getafe, Mallorca o Levante, puede imaginar escenarios de 43 o 44 puntos. Pero todo se simplifica bastante si hace su parte.
No perder en Pamplona sería dar otro paso enorme. Ganar sería casi apagar el incendio. Perder, en cambio, podría devolver al equipo a una última jornada de infarto ante la Real Sociedad. Y después de lo vivido en 2026, nadie en el espanyolismo quiere otra tarde con la calculadora en una mano y el corazón en la otra.
David Andrés ve un efecto Monchi: “Les ha espabilado”
La tertulia siguió por el impacto de Monchi en el Espanyol. No solo como nombre grande en el despacho, sino como figura capaz de mover algo dentro del club y del vestuario. David Andrés coincidió con Sergio Escario en esa lectura y fue bastante claro: “la entrada de Monchi en el club les ha espabilado. Tengo ganas que explique el proyecto, con Garagarza era de apañarnos y aguantar, no había un proyecto de crecimiento definido, si Monchi ha venido al Espanyol es porque sí lo hay”.

La frase conecta con una sensación que lleva tiempo instalada en el espanyolismo: durante demasiados meses, el proyecto parecía más de supervivencia que de crecimiento. Ir tirando, aguantar, salvar el año y ya veremos. La llegada de Monchi cambia el marco, al menos en la percepción. Si un dirigente de ese nivel acepta venir al Espanyol, es lógico pensar que detrás debe haber algo más que una simple operación de emergencia.
Bordalás entra con fuerza en el debate del banquillo
En ese punto apareció uno de los temas calientes del día: el futuro del banquillo. Se comentó la información de Matteo Moretto, que va en la misma línea que otras fuentes y sitúa a José Bordalás como una opción “seria” para entrenar al Espanyol la próxima temporada. No como nombre de relleno. No como rumor lanzado al aire. Como una posibilidad que está encima de la mesa.
Ahí David Andrés, que suele manejar buena información, no esquivó el asunto: “A mí me ha llegado también el tema Bordalás, no es una inventiva ni una broma”. Y Alberto Capilla, sin demasiadas vueltas, dejó clara su postura: “A mí me necantaría”.
Bordalás es de esos entrenadores que no dejan a nadie a medias. O lo compras, o te cuesta. Pero en un Espanyol que ha sufrido una segunda vuelta larguísima, con demasiadas dudas competitivas y con partidos que se han escapado por detalles, su perfil puede tener bastante lógica. Un equipo más duro, más incómodo y con menos tendencia a caerse: eso es lo que muchos pericos piden desde hace tiempo.
El Sevilla también lo quiere y complica el escenario
Francesc Via recordó que el Espanyol no está solo en esa carrera. “El Sevilla va también detrás, siempre le sha gustado”, apuntó el director de La Grada Ràdio. Y ese detalle cambia bastante la película, porque el Sevilla, pese a su temporada complicada, sigue siendo un club con peso, presión y capacidad para atraer entrenadores.
David Andrés añadió otro matiz interesante sobre el club andaluz: “Tienen nuevo propietario, a ver cómo les afecta, no sé si al nuevo grupo inversor le encaja un perfil intervencionista como Bordalás. Cómo disfrutaríamos con Bordalás en el banquillo blanquiazul”.
La duda tiene sentido. Bordalás no es un entrenador de bajo perfil. Le gusta tener voz, marcar mucho el camino y construir equipos a su manera. Eso puede ser una virtud enorme si el club quiere una identidad fuerte, pero también exige encaje con la propiedad, la dirección deportiva y el proyecto. En el Espanyol, con Monchi recién llegado, sería una decisión de mucho peso.
Via enfría el debate: primero, la permanencia
Con todo, Via frenó un poco la euforia del mercado. Porque hablar de Bordalás, de proyectos y de la próxima temporada está muy bien, pero la realidad sigue mandando: el Espanyol todavía no ha certificado la permanencia. Y sin eso, cualquier debate queda en el aire.
Lo resumió así: “veremos porque todo esto es hacer castillos en el aire porque todo pasa por la permanencia y aún no la hemos conseguido”.
Y tiene razón. El nombre de Bordalás ilusiona a una parte de la afición, Monchi ha despertado expectativas y la victoria ante el Athletic ha cambiado el ánimo. Pero el club no puede diseñar nada con tranquilidad si antes no cierra la categoría. Primero Pamplona. Luego ya vendrán los banquillos, los fichajes y las promesas de verano.
Pamplona vuelve a meter miedo: El Sadar no trae buenos recuerdos
El siguiente bloque volvió al presente puro. Osasuna. El Sadar. Domingo. Y ahí el tono ya no fue tan optimista. Alberto Capilla recordó el precedente del año pasado y esa sensación tan perica de que el equipo puede hacer lo más difícil y luego tropezar donde no toca.

Lo dijo así: “penúltimo partido allí en El Sadar como el año pasado, en que salí de allí hundió, y el Espanyol es experto en hacer lo más difícil, romper la racha, y perder 2-0 allí. Si verdaderamente algo ah cambiado, solo pido un empate en Pamplona”.
La petición es bastante clara: no hace falta hacer una exhibición. No hace falta ganar 0-3 ni ponerse estupendos. Hace falta competir, aguantar, no regalar y salir vivos. Porque una derrota en Pamplona, según los resultados de alrededor, puede devolver al Espanyol a una última jornada de muchísima tensión ante la Real Sociedad.
Iván Gómez recuerda el mal partido del curso pasado
Iván Gómez también tiró de memoria para hablar del precedente en El Sadar. Y lo hizo con una frase seca: “Es fácil hacerlo mejor que el año pasado, no hicimos nada allí ante Osasuna”.
Ese recuerdo pesa porque el Espanyol ya sabe lo que es ir a Pamplona en un contexto delicado y salir tocado. El Sadar aprieta, Osasuna compite y el partido te puede llevar a una zona incómoda si no entras con la cabeza limpia. Por eso la tertulia insistió tanto en el empate como mínimo. No por falta de ambición, sino por puro sentido de supervivencia.
Capilla volvió a remarcarlo con otra frase sencilla y necesaria: “Los 42 puntos nos quitan un peso de encima pero esto no está hecho”. Exacto. Los 42 alivian. No salvan todavía. Y ahí está el peligro de confundir respirar con haber llegado ya a la meta.
David Andrés teme una última jornada jugada con mentalidad de empate
Uno de los puntos más interesantes lo planteó David Andrés mirando al último partido ante la Real Sociedad. Su miedo no es solo llegar con necesidad de puntuar. Su miedo es llegar con una cuenta peligrosa: que el empate sirva y el equipo salga con esa idea metida en la cabeza.
“Me da miedo que el último partido ante la Real tengamos que jugar a empatar y no a ganar, salir ese último partido sabiendo que el empate te sirve te hace salir con una relajación que no conviene. No nos relajemos porque si con un empate esa última jornada sirve, lo veremos ya hecho y no como una final”, explicó.
Es una reflexión muy de fútbol real. Jugar a empatar suele ser una trampa. El equipo se parte entre no arriesgar y no encerrarse, entre dejar pasar minutos y no saber cuándo apretar. Y el Espanyol, viendo cómo ha sufrido esta segunda vuelta, no está para entrar en partidos de control emocional raro. Por eso sumar en Pamplona puede evitar una última tarde con demasiada calculadora y demasiados nervios.
Via mira los apercibidos y pide salir vivos de Pamplona
Francesc Via añadió otra preocupación: los jugadores apercibidos. En un partido como el de Pamplona, con tensión, duelos y presión ambiental, cualquier tarjeta puede condicionar también la última jornada. Y el Espanyol no va precisamente sobrado.
Via lo planteó así: “Al ver la cantidad de jugadores que tenemos apercibidos piendo, cuidado porque hemos de salir vivos de Pamplona que es puntuar y no perder. Un puntito al menos, por favor”.
Ese “un puntito” resume el estado de ánimo del momento. Nadie quiere renunciar a ganar, pero el mínimo exigible es no perder. Porque una derrota reabriría demasiadas ventanas peligrosas. El Espanyol necesita llegar a la última jornada con margen, no con el agua otra vez al cuello.
Las cuentas de Via: Osasuna también está tocado y 43 pueden bastar
Via volvió a repetir las cuentas para que quedasen claras. Y lo hizo con un dato que también pesa: Osasuna no llega tranquilo. Tiene los mismos puntos que el Espanyol y viene de tres derrotas seguidas. La presión también está al otro lado.
Su explicación fue directa: “En Osasuna están cagados, ahora, porque tiene los mismos puntos que el Espanyol tras tres derrotas seguidas. Para que ambos se salven con un punto y 43 puntos, el Elche ha de perder en casa ante el Getafe de Bordalás, y Levante ganar a Mallorca y Mallorca a Levante. Si es así, 43 puntos nos dan la salvación”.
La cuenta necesita traducirse bien: si el Elche cae ante el Getafe y en el duelo Mallorca-Levante hay un ganador, el escenario se aclara mucho para el Espanyol y Osasuna. En ese caso, el empate en El Sadar podría valer oro. Pero depender de terceros siempre tiene ese punto incómodo. Y más en una Liga donde cada resultado parece hecho para complicarle la vida a alguien.
El mensaje final: ni euforia ni pánico, pero Pamplona decide mucho
La tertulia acabó dejando una sensación muy clara. El Espanyol está mejor que hace una semana, muchísimo mejor. Ha ganado, ha roto la racha, ha recuperado algo de autoestima y ve el futuro con otro color. Monchi ilusiona. Bordalás aparece como nombre serio. La permanencia está más cerca.
Pero falta el paso más importante. Pamplona puede ser el partido que cierre la angustia o el que la devuelva entera para la última jornada. Y por eso la idea se repitió de mil maneras: no perder, puntuar, salir vivos, no regalar nada y no pensar que el trabajo ya está hecho.
El Espanyol ha vuelto a respirar. Ahora le toca demostrar que ese respiro no fue solo una noche bonita ante el Athletic, sino el inicio del cierre definitivo de la permanencia.