Pol Lozano se agarra al orgullo del Espanyol tras ganar al Athletic: “Hasta que esto no se acabe, no pararemos”

13 de mayo de 2026

Pol Lozano habló tras el Espanyol 2-0 Athletic Club con esa mezcla de alivio y rabia contenida que tenía todo el vestuario. No era una noche cualquiera. Ni por el rival, ni por la clasificación, ni por todo lo que llevaba encima el equipo de Manolo González. El Espanyol venía de muchas semanas sin ganar, de demasiados golpes y de esa sensación horrible de que cada partido se le escapaba por un detalle. Por eso, cuando llegó por fin la victoria, Pol no la vendió como una fiesta sin más. La colocó en su sitio: tres puntos enormes, sí, pero con la permanencia todavía por cerrar. El equipo respira, pero no puede relajarse ni medio segundo.

“Hoy hemos vuelto a lo que fuimos la primera vuelta”

El centrocampista fue bastante claro al analizar lo que había pasado sobre el césped del RCDE Stadium. Para él, el Espanyol recuperó una parte de su identidad, esa que durante la primera vuelta le permitió competir muy bien y sumar puntos que ahora valen media vida: “Hace mucho tiempo desde aquella victoria de la primera vuelta ante el Athletic. Durante toda la temporada hemos hecho cosas muy buenas, no para estar tantas jornadas sin ganar. Hoy hemos vuelto a lo que fuimos la primera vuelta, con intensidad, jugando a fútbol. Al final hemos perdido un poco esta confianza. Creo que son tres puntos más que merecidos”. La frase tiene sentido. El Espanyol no hizo un partido perfecto, pero sí volvió a parecer un equipo reconocible, con piernas, carácter y algo más de valentía.

Una primera parte de mucho ritmo y de sustos para los dos lados

El partido ya venía cargado desde el inicio. El Espanyol salió con ganas, empujado por una grada que entendió rápido que la noche iba en serio. Hubo ocasiones, nervios y mucho ida y vuelta. Unai Simón evitó el gol en una acción muy clara de Roberto Fernández, mientras que Dmitrović sostuvo a los pericos con intervenciones de mucho mérito ante Berenguer y Unai Gómez. El Athletic también se encontró con los palos, esos palos que por una vez no castigaron al Espanyol. La primera mitad fue de esas que te dejan agotado en el sofá, imagínate en el campo. Mucha intensidad, poca calma y todo abierto para la segunda parte.

Pere Milla y Kike García cambiaron una noche que empezaba a atascarse

Tras el descanso, el Espanyol siguió intentándolo, aunque durante varios minutos volvió a aparecer ese problema de las últimas semanas: mucha voluntad, pero poca claridad arriba. Entonces entró Pere Milla y cambió la historia. En el 68’, tras un centro de Carlos Romero, firmó un remate dificilísimo para hacer el 1-0. El estadio explotó. Y ya en el tramo final, Kike García puso el 2-0 después de una acción en la que Ramon Terrats también tuvo mucho que ver. Fue el momento del desahogo. Manolo González acabó llorando en el banquillo, a lágrima viva, agradeciendo a la grada. Cornellà llevaba demasiado tiempo esperando una noche así.

“Sabemos que esto no está acabado, ni mucho menos”

Pol Lozano, pese a la alegría, no quiso perder el norte. La clasificación sigue apretada y el Espanyol aún tiene trabajo por delante. Lo dijo sin dar demasiadas vueltas: “Sabemos que esto no está acabado, ni mucho menos. Al final somos un grupo joven, lo que queremos es jugar en la Primera división, y hasta que esto no se acabe, no pararemos. Creo que hoy lo hemos demostrado”. Ese “no pararemos” es justo lo que quiere escuchar la afición. Porque ganar al Athletic ayuda muchísimo, claro, pero si el equipo se confía ahora, el lío puede volver en dos minutos. Esta victoria debe ser un empujón, no una siesta.

Pol piensa en su familia y en la memoria emocional del espanyolismo

Una de las partes más bonitas de sus declaraciones llegó cuando Pol habló desde un sitio más personal. No solo como jugador, también como perico que ha vivido momentos grandes y angustiosos del club: “En estos momentos, más que pensar en mí, pienso en mi familia. He estado como aficionado, he vivido el gol de Coro, el gol de la Real Sociedad. No es la misma situación, pero cuando estás jugándote el descenso, recuerdas todo eso, sacas fuerzas de donde no hay, y sigues para que este club pueda estar en la Primera División un año más. Creo que es lo que quiere toda la plantilla”. Ahí se entiende bastante bien lo que significa Pol Lozano para mucha gente. No habla desde fuera. Habla desde dentro, pero también desde la grada que fue antes de ser futbolista profesional.

El peso de Coro, la Real Sociedad y esas heridas que nunca se van del todo

Cuando Pol menciona el gol de Coro o aquel recuerdo ligado a la Real Sociedad, no lo hace por nostalgia barata. Lo hace porque el Espanyol tiene una historia muy suya con los finales al límite. A veces gloriosa, a veces cruel, casi siempre con el corazón por la garganta. Y cuando un jugador que ha crecido como aficionado reconoce que esos recuerdos aparecen en noches así, el mensaje llega de otra manera. La permanencia no es solo una cuenta de puntos. Para el espanyolismo también es memoria, miedo y orgullo. Y Pol lo expresó sin ponerse solemne, que es cuando más se nota que sale de verdad.

“Es espectacular, es lo que mantiene vivo a este club”

También quiso acordarse de la afición, que volvió a estar cuando más quemada podía estar. Porque una cosa es animar cuando todo va bien y otra muy distinta es hacerlo después de meses tragando frustración: “Sí, como siempre. Creo que llevamos unos años, sobre todo desde el año en que subimos de la Segunda División, es espectacular, es lo que mantiene vivo a este club”. La frase es corta, pero muy potente. El Espanyol ha sobrevivido muchas veces por su gente. Y esta vez, otra vez, la grada fue parte del partido. Empujó cuando el equipo dudaba, apretó cuando tocaba sufrir y celebró como si el gol de Pere Milla hubiese quitado cien kilos de encima.

Una victoria que devuelve confianza, pero no cierra nada

El mensaje de Pol Lozano encaja muy bien con lo que dejó la noche: alivio, sí; alegría, también; pero nada de hacerse trampas. El Espanyol ganó porque compitió, porque tuvo momentos de fútbol y porque sus cambios hicieron daño. Pero la permanencia aún exige rematar el trabajo. La victoria ante el Athletic debe servir para recuperar la confianza perdida, no para olvidar el peligro. Pol lo dijo claro: el equipo quiere seguir en Primera y no va a parar hasta conseguirlo. Ahora toca demostrar que esta noche no fue solo un desahogo, sino el primer paso real para cerrar una salvación que el espanyolismo necesita como el aire.