La temporada del Espanyol se ha convertido en una de esas historias que nadie quería tener que contar así. Lo que en la primera vuelta parecía un curso para mirar hacia arriba, incluso con cierto derecho a soñar, se ha transformado en una recta final angustiosa, con el equipo de Manolo González metido de lleno en la pelea por la permanencia. Tras el nuevo golpe en el Sánchez-Pizjuán ante el Sevilla, y con solo tres jornadas por delante, el Espanyol está apenas dos puntos por encima del descenso. La cuenta es tan fácil como cruel: quedan Athletic Club en el RCDE Stadium, Osasuna en El Sadar y Real Sociedad otra vez en casa; hacen falta, como mínimo, cuatro puntos de nueve para evitar una caída que sería durísima. Sobre el papel no parece una misión imposible, pero viendo la dinámica del equipo, con 18 partidos seguidos sin ganar, cuesta muchísimo encontrar argumentos para creer sin que se te encoja un poco el estómago.
Francesc Via admite que su confianza está por los suelos
En el programa de este lunes de La Grada Ràdio, Francesc Via puso palabras a un sentimiento que ahora mismo comparte buena parte del espanyolismo: agotamiento, decepción y una confianza muy tocada. El director del programa reconoció que durante todo este 2026 había intentado mantenerse positivo, incluso cuando la realidad ya empezaba a ponerse fea, pero la derrota en Sevilla terminó de romper algo. Via tiró de ironía para señalar que algunos le reprochan haber confiado demasiado en el equipo y en el técnico, admitiendo que quizá su gran error fue creer que serían capaces “de ganar un partido, un puto partido”. La frase resume el hartazgo de una afición que ya no pide grandes exhibiciones, ni fútbol brillante, ni discursos bonitos: pide ganar una vez, aunque sea como sea.
El golpe de Sevilla deja al equipo y al técnico señalados
La derrota ante el Sevilla no fue una más, porque el Espanyol se adelantó en el marcador y llegó al tramo final con una oportunidad enorme de dar un paso clave hacia la permanencia. Pero volvió a pasar lo que tantas veces en esta segunda vuelta: el equipo no supo cerrar el partido, se hundió en los minutos decisivos y acabó perdiendo. Francesc Via fue muy duro al valorar lo ocurrido, dejando claro que el grupo ha sometido a la afición a otro castigo en un año lleno de partidos perdidos o mal cerrados en los últimos instantes. Los jugadores quedan muy señalados, pero también Manolo González, porque el equipo lleva meses sin encontrar una respuesta y el entrenador no ha conseguido cortar la caída. Lo peor, quizá, es esa sensación de repetición constante, como si el Espanyol tropezara siempre con la misma piedra y nadie fuese capaz de apartarla.

Via resume el desastre del Pizjuán con una frase durísima
Francesc Via fue especialmente contundente al poner palabras a lo que se vivió en el Sánchez-Pizjuán. Así, resumió el hundimiento del Espanyol con una frase muy gráfica y nada cómoda: “Fue todo lamentable, equipo y entrenador, ridículo”. Una sentencia dura, sí, pero que conecta con el estado de ánimo de buena parte del espanyolismo tras ver cómo el equipo se adelantaba, parecía tener el partido bajo control y volvía a caerse de la peor manera en los minutos finales. El reproche no apunta solo a los futbolistas, también al banquillo, porque el Espanyol volvió a demostrar una incapacidad alarmante para cerrar un partido que podía haber cambiado por completo el tramo final de la temporada.

Una racha que amenaza con entrar en la historia más negra
El programa también recordó un dato que hace daño: el Espanyol está a las puertas de igualar una de las peores rachas sin ganar de toda su historia. La referencia está en la temporada 1988-89, con Javier Clemente, cuando el equipo llegó a estar 19 partidos sin ganar hasta que Pepe Mauri, un hombre de la casa, asumió las riendas y consiguió romper la dinámica. Ahora, con 18 jornadas sin victoria, el riesgo de entrar todavía más en la historia negativa del club es real. La comparación duele porque no hablamos solo de números, sino de una caída que ha ido devorando la temporada hasta dejar al Espanyol al borde del precipicio. Y la sensación, dentro y fuera del entorno, es que ya no quedan demasiados recursos a los que agarrarse.
El debate sobre Manolo, Garagarza, Pace y Monchi también estuvo sobre la mesa
La continuidad de Manolo González también fue uno de los temas centrales. El club ha decidido mantenerlo hasta el final, y en La Grada Ràdio se analizó el contexto de esa decisión, con la figura de Alan Pace y las consultas realizadas tras el partido ante el Sevilla. Via también apuntó al papel de Monchi, que durante el programa ha sido oficializado como nuevo director general deportivo del club.

También apareció el nombre de Fran Garagarza, señalado en el análisis por la configuración del área deportiva y por la falta de perfiles internos capaces de asumir un momento así desde el conocimiento profundo de la casa. El Espanyol vive una crisis deportiva, pero también una crisis de estructura, de liderazgo y de confianza en quienes deben tomar las decisiones.
Tres balas y una obligación: sumar cuatro puntos
El mensaje final fue tan directo como doloroso: al Espanyol le quedan tres balas. Athletic, Osasuna y Real Sociedad. No hay más. Francesc Via lo resumió con esa crudeza tan propia de quien habla desde el cansancio del aficionado y no desde la comodidad del cálculo frío: “No miréis nada más, tres balas, cuatro puntos mínimo, o para Ceuta”. La frase tiene dureza, sí, pero también realidad. El Espanyol necesita dejar de mirar alrededor, dejar de esperar favores y empezar a sumar por sí mismo. Cuatro puntos pueden ser suficientes. Una victoria y un empate. Algo que cualquier equipo de Primera debería ver como una meta posible, pero que este Espanyol, por su dinámica, ha convertido en una montaña enorme.
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— LA GRADA (@lagradaonline) May 11, 2026
El RCDE Stadium, primera parada de una semana decisiva
La primera final llega este miércoles ante el Athletic Club en el RCDE Stadium. No será un partido cualquiera. El equipo jugará con la presión de toda una temporada encima, con la afición entre la rabia y la necesidad de empujar, y con un margen de error prácticamente inexistente. Después llegará Pamplona, siempre complicada, y luego la Real Sociedad en casa para cerrar la Liga. El Espanyol todavía depende de sí mismo, pero esa frase ya no consuela demasiado si el equipo no demuestra en el campo que está capacitado para ganar. La permanencia está al alcance, sí, pero también se está escapando jornada tras jornada. Y eso es lo que hace que el ambiente sea tan pesado.
La afición, entre el enfado y la obligación de seguir
La Grada Ràdio volvió a reflejar ese estado de ánimo tan perico de estos días: enfado, tristeza, incredulidad y, aun así, una especie de deber emocional de seguir estando. Porque el espanyolismo puede estar harto, puede sentirse castigado y puede exigir explicaciones, pero sabe que el equipo se juega seguir en Primera. Ahora no se trata de tapar la crítica ni de fingir que no pasa nada; se trata de entender que durante estos tres partidos el club entero se juega demasiado. Después ya llegará el momento de pedir responsabilidades, revisar la plantilla, mirar el banquillo, analizar la dirección deportiva y preguntarse cómo se ha podido llegar hasta aquí. Pero antes hay que salvarse.







