El Espanyol ha llegado a este punto de la temporada en una situación que cuesta explicar sin llevarse las manos a la cabeza. Quedan tres jornadas para el final de LaLiga EA Sports 25-26 y el equipo perico sigue fuera del descenso, sí, pero por solo dos puntos. La permanencia está tan cerca que casi se puede tocar, pero tan lejos que ahora mismo parece una montaña. Esa es la sensación. Porque sobre el papel hacen falta cuatro puntos para no depender de milagros, cábalas raras o favores ajenos. Cuatro puntos de nueve. Dicho así parece algo bastante normal para un equipo de Primera. El problema es que este Espanyol lleva todo 2026 sin ganar, ha sumado solo seis puntos de los últimos 54 posibles y viene de encadenar 18 jornadas sin una victoria. Así, claro, hasta lo sencillo parece imposible.
Manolo González seguirá al frente pese a una caída que ya asusta de verdad
El club no se mueve. Manolo González seguirá siendo el entrenador del Espanyol hasta el final de temporada. No hay debate interno, al menos de puertas hacia fuera, y la entidad transmite que la salvación se buscará con el mismo técnico que devolvió al equipo a Primera. La frase que resume el momento es bastante clara: si el Espanyol se salva, será con Manolo; si se hunde, también será con Manolo. Y aquí está una de las grandes dudas del espanyolismo, porque la fe está bien, la unión también, pero el equipo lleva meses sin encontrar una respuesta futbolística real. No es solo perder. Es cómo se pierde, cómo se cae, cómo se repiten los mismos síntomas y cómo el equipo parece cada vez más pequeño cuando el partido se tuerce. A Manolo se le ve con ganas, nadie lo niega, pero también da la sensación de que se le han ido acabando los recursos justo cuando más falta hacían.

Del sueño europeo al miedo a Segunda en una caída difícil de digerir
Lo más duro de todo esto es recordar de dónde venía el Espanyol. La primera vuelta invitaba a mirar hacia arriba, a hablar de una temporada bonita, incluso histórica. Y lo está siendo, sí, pero por el lado equivocado. El equipo llegó a tener 18 puntos de ventaja respecto al descenso y ahora solo conserva dos. Se han evaporado 16 puntos de colchón en una segunda vuelta que parece una pesadilla larga, de esas que no se terminan nunca. El 2-1 en Sevilla fue otro golpe de esos que dejan al vestuario tocado. Dolan hizo el 0-1 y durante un rato pareció que por fin podía llegar ese día de alivio, pero el Sevilla remontó y el Espanyol volvió a salir con la cara de quien no entiende ni cómo le está pasando todo esto. Y claro, la clasificación no espera a nadie.

El RCDE Stadium tiene la última palabra con Athletic y Real Sociedad en casa
El calendario deja una cosa muy clara: el RCDE Stadium va a decidir buena parte del destino perico. De los tres partidos que quedan, dos serán en casa, primero contra el Athletic este miércoles a las 19:00 horas y después ante la Real Sociedad en la última jornada. Entre medias, visita a Osasuna el domingo 17. El Espanyol necesita que su estadio sea algo más que un campo: necesita que sea un empujón, una bronca cuando toque y una manta cuando el equipo tiemble. La campaña del club bajo el lema ‘Fe. Valor. Honor’ va en esa línea, con entradas populares para intentar llenar Cornellà-El Prat en una noche que ya no va de jugar bonito ni de quedar bien. Va de sobrevivir. Y el perico, que ha visto de todo, sabe perfectamente cuándo un partido deja de ser fútbol normal y pasa a ser una especie de juicio.

Cuatro puntos parecen pocos, pero este Espanyol los ha convertido en una misión enorme
El cálculo es fácil. Cuatro puntos deberían dar la permanencia. Una victoria y un empate. O tres empates y mirar de reojo lo que hagan los demás, aunque eso ya suena a sufrir más de la cuenta. El drama es que a este Espanyol le pides una victoria y parece que le estés pidiendo escalar el Everest en chanclas. Esa es la crudeza del momento. No por falta de escudo, ni de historia, ni de afición. Por dinámica. Por caras. Por fútbol. Por una sensación de bloqueo que se ha instalado en el equipo y que no se va ni con discursos bonitos. Puado ya lo dejó claro con aquello de “menos hablar y más demostrar”, y tiene toda la razón. Porque ya no queda mucho margen para promesas, frases de vestuario o vídeos motivacionales. Ahora toca salir al césped y ganar duelos, correr más que el rival, no regalar atrás y meter una, aunque sea con la rodilla.
Dolan pone voz a la fe, pero el campo tendrá que sostenerla
Tyrhys Dolan, autor del gol en el Sánchez Pizjuán, quiso agarrarse a la esperanza después del palo ante el Sevilla: “Son tres finales. Ahora es el momento. Hemos de salir y hacerlo. Es el momento de demostrar espíritu, carácter y volver a levantarnos. Estoy seguro que lo lograremos. Tengo más confianza que nunca”. La frase es potente, y seguramente necesaria, porque alguien tiene que levantar la voz en un vestuario que viene recibiendo golpe tras golpe. Pero la confianza, ahora mismo, tiene que verse en el césped, no solo escucharse en zona mixta. El espanyolismo quiere creer, claro que quiere. Lo que pasa es que también está agotado. Y cuando una afición está agotada, ya no le basta con intenciones. Necesita hechos. Necesita ver al equipo morder desde el minuto uno contra el Athletic. Necesita notar que los jugadores entienden lo que hay en juego.

El calendario de los rivales directos tampoco invita a relajarse
La pelea por abajo está como para no pestañear. El Sevilla, ya con 40 puntos después de ganarle al Espanyol, tiene por delante un calendario feo: Villarreal fuera, Real Madrid en casa y Celta fuera. No es poca cosa, aunque ese triunfo ante los pericos le ha dado media vida. Mallorca y Elche están igual que el Espanyol, con 39 puntos, y también van a tener que sudar. El Mallorca visita al Getafe, luego tiene un Levante – Mallorca que puede ser una auténtica finalísima y cierra en casa contra el Oviedo. El Elche, por su parte, va al campo del Betis, recibe al Getafe y termina en Girona, en otro duelo que puede acabar siendo de infarto. O sea, nadie tiene una autopista hacia la salvación, pero el Espanyol tampoco puede esperar que todos fallen mientras él sigue sin ganar. El Girona, con 38 puntos, todavía tiene que jugar contra Rayo, Real Sociedad, Atlético y Elche, un tramo con curvas; el Alavés, con 37, recibe al Barça, visita al Oviedo y cierra ante el Rayo; y el Levante, con 36, se la juega contra Celta, Mallorca y Betis. Todo está tan apretado que un gol en cualquier campo puede cambiar el ánimo de media clasificación.
El ‘goal average’ deja al Espanyol con poco margen para empatar cuentas
Y luego está el tema del ‘goal average’, que es otra piedra en la mochila perica. El Espanyol lo tiene ganado con el Elche y el Oviedo, pero lo pierde con Alavés, Girona y Valencia, justo equipos que están o han estado metidos en esa pelea por no caer. Con Mallorca, Rayo, Sevilla y Levante lo tiene igualado. Por eso llegar empatado a puntos al final puede ser una trampa bastante seria, porque no todos los empates valen igual cuando se miran los duelos directos. El Sevilla, por ejemplo, lo tiene ganado con Rayo, Oviedo, Girona y Alavés, empatado con Elche y Espanyol, y perdido con Valencia, Mallorca y Levante. El Mallorca llega bastante fuerte en ese apartado, con ventaja sobre Rayo, Elche y Sevilla, y empates con Espanyol, Alavés, Girona, Oviedo y Levante. El Elche también tiene varias cartas buenas, porque gana el cuerpo a cuerpo a Valencia, Rayo, Levante, Girona y Oviedo, aunque lo pierde con Mallorca, Espanyol y Alavés. Dicho claro: el Espanyol no solo necesita sumar, necesita sumar sin jugar con fuego, porque la calculadora puede ser cruel si la cosa acaba en empate múltiple.
La lucha por la permanencia está ardiendo y nadie regala nada
La zona baja está apretadísima. Sevilla, Espanyol, Mallorca, Elche, Girona, Alavés y Levante viven metidos en una pelea en la que cada gol puede cambiar media vida. El Oviedo está prácticamente sentenciado, pero la otra plaza de descenso está vivísima. El Espanyol tiene 39 puntos, los mismos que Mallorca y Elche, uno más que el Girona, dos más que el Alavés y tres más que el Levante. No es una amenaza lejana. Es aquí. Es ahora. Es esta semana. Y lo peor es que algunos rivales sí han conseguido ganar cuando más quemaba la pelota. El Sevilla, por ejemplo, ha cogido aire justo a costa del Espanyol. Eso duele doble, porque no solo perdiste tú: también levantaste a un rival directo.

El Athletic, Osasuna y Real Sociedad decidirán si esto acaba en alivio o en desastre
El camino final no es sencillo. Athletic en casa, Osasuna fuera y Real Sociedad otra vez en el RCDE Stadium. Tres partidos con rivales serios, competitivos y nada cómodos. En la primera vuelta, el Espanyol sumó siete puntos de nueve contra estos mismos equipos, y ese dato sirve para agarrarse a algo. El problema es que aquel Espanyol y este Espanyol parecen dos equipos distintos. Aquel tenía piernas, confianza y una idea que funcionaba. Este vive con miedo, se rompe con facilidad y tiene la permanencia en la mano, pero los dedos le tiemblan. El miércoles contra el Athletic no será un partido más. Será una prueba emocional, casi más que futbolística. Porque si el Espanyol gana, cambia el aire. Si no gana, el ruido puede ser insoportable.

La afición perica vuelve a estar ante una de esas semanas que duelen
El espanyolismo no merece vivir así cada dos por tres, pero le toca otra vez. Mirar la clasificación. Hacer cuentas. Revisar horarios. Preguntar contra quién juega el Alavés, qué le queda al Girona, si el Levante puede rascar algo, si el Elche se cae. Y mientras tanto, mirar a su propio equipo y pedirle algo tan simple y tan enorme como ganar un partido. La permanencia está a cuatro puntos, pero la salvación real empieza por recuperar un mínimo de orgullo. No se trata ya de jugar de cine. Nadie pide eso. Se trata de competir como si cada balón fuese el último, de dejar de parecer un equipo resignado y de entender que bajar a Segunda sería una vergüenza histórica por cómo se ha llegado hasta aquí. Todavía hay tiempo. Poco, pero hay. Y a veces el fútbol, que ha sido cruel durante meses, también te deja una rendija. El Espanyol tiene tres partidos para meterse por ella.






