Hoy en ‘La Grada Ràdio’ | Francesc Via pide valentía antes del Sevilla – Espanyol: no se puede entregar el partido antes de jugarlo; un fin de semana clave para una permanencia al rojo vivo. Los cambios que se avecinan suponen una atribución de responsabilidades en el área deportiva

8 de mayo de 2026

La Grada Ràdio ha vuelto a moverse este viernes fuera de los RCE Studios en una semana que no está siendo una más para el espanyolismo. Si ayer el programa se desplazó hasta la Ciutat Esportiva Dani Jarque para seguir en directo la rueda de prensa de Javi Puado, hoy el punto de encuentro ha sido el RCDE Stadium, donde Manolo González ha comparecido en la previa del Sevilla – Espanyol. Y claro, el ambiente no es de una previa cualquiera. El equipo llega sin ganar en todo 2026, con la permanencia todavía sin cerrar y con un partido en el Sánchez-Pizjuán que puede cambiar el ánimo de golpe. Todo el mundo sabe ya lo que hay en juego, y eso se nota en el club, en el vestuario y también en la afición.

Francesc Via pide valentía: no se puede entregar el partido antes de jugarlo

Francesc Via ha seguido defendiendo una idea muy clara durante el programa: el miedo es lógico, incluso normal, pero no puede convertirse en rendición antes de que ruede la pelota. El Espanyol va a un campo complicado, con un Sevilla empujado por su afición y también metido en el barro de la permanencia, pero eso no significa que haya que viajar al Pizjuán como quien va al matadero. El equipo tiene que ir con valentía, competir desde el primer minuto y demostrar que todavía depende de sí mismo por algo. La tensión está ahí, nadie la puede negar, pero precisamente por eso el partido exige carácter, concentración y una respuesta que vaya bastante más allá de las palabras.

De Puado a Manolo: una semana de mensajes antes de la verdad del campo

La comparecencia de Javi Puado dejó ayer una frase que todavía pesa en el ambiente: menos hablar y más demostrar. Y este viernes, con Manolo González ante los medios, el foco vuelve a estar en lo mismo. El vestuario ha ido sacando voces durante la semana, primero con mensajes de jugadores, luego con el capitán, y ahora con el entrenador en la previa inmediata. Pero todos saben que el sábado se acabará el margen de los discursos. El Espanyol necesita que ese mensaje de unidad, fe y valentía se vea sobre el césped, porque la afición lleva demasiados meses esperando una reacción que no acaba de llegar.

El Sevilla – Espanyol, una cita que puede pesar más que tres puntos

El duelo de Nervión no será definitivo de forma matemática, pero sí puede serlo en lo emocional. Ganar en Sevilla cambiaría la semana, alejaría el miedo y permitiría mirar los tres últimos partidos con otra cara. Perder, en cambio, dejaría al Espanyol metido en una situación de muchísimo sufrimiento, con la clasificación apretada y la ansiedad ya dentro de casa. Por eso La Grada Ràdio ha vivido la previa desde el RCDE Stadium con una mezcla de preocupación y necesidad de creer. El equipo está obligado a competir. No por orgullo vacío, sino porque la permanencia sigue en juego y todavía hay margen para hacer las cosas bien.

La afición, otra vez preparada para estar al lado del equipo

El programa también ha puesto el foco en el papel de la afición, que pese al desgaste de este 2026 sigue dando señales de vida y de compromiso. La Curva RCDE ha llamado a despedir al equipo antes del viaje a Sevilla, y eso explica bastante bien lo que es el Espanyol: una gente muy cansada, muy golpeada por la temporada, pero todavía dispuesta a empujar cuando el escudo lo pide. Ahora le toca al equipo devolver algo de todo eso. La grada puede acompañar, despedir, animar y sufrir. Pero el sábado, en el Pizjuán, quienes tendrán que cambiar la historia serán los jugadores.

El sábado toca demostrar que el Espanyol sigue vivo

Hay miedo, sí. Hay nervios, también. Y hay motivos para estar preocupados, porque la dinámica del equipo es muy mala y la clasificación ya no permite relajarse. Pero también hay una obligación: no entregar el partido antes de jugarlo. El Espanyol debe ir al Sánchez-Pizjuán con la cabeza limpia, el orgullo activado y la valentía que reclamaba Puado y que Via ha defendido durante el programa. No queda mucho más. El sábado no servirá decir que el equipo cree. Tocará demostrarlo.

La permanencia al rojo vivo

Los pericos vienen de caer ante el Real Madrid, siguen sin ganar en 2026 y se han quedado con un colchón finísimo sobre el descenso: 39 puntos, solo tres por encima del Alavés, que marca ahora la zona roja. Tres puntos. Eso es todo. Y enfrente estará un Sevilla que acaba de salir del pozo tras ganar a la Real Sociedad. Vamos, el típico partido que te puede dar aire o meterte la ansiedad en casa hasta el último día. Además, el Espanyol deberá estar muy atento al resto de partidos de los equipos implicados en la permanencia, una pelea que arde de verdad: Levante – Osasuna, Elche – Alavés, Mallorca – Villarreal, Athletic – Valencia y Rayo – Girona.

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El presente manda por encima de cualquier ruido de futuro

La semana también ha venido cargada por el asunto Monchi, por los posibles cambios en la dirección deportiva y por todo lo que puede venir si el Espanyol se queda en Primera -es importante insistir en este punto, pese a lo que se ha publicado en sentido contrario-. Pero el mensaje es bastante claro: todo eso puede esperar. O mejor dicho, todo eso depende de lo mismo. Sin permanencia, cualquier proyecto cambia de forma brutal. Por eso, antes de hablar de despachos, inversiones o nombres ilusionantes, el Espanyol debe hacer lo básico: competir en Sevilla, sumar y acercarse de una vez a la salvación.

Via lee los cambios como una asunción de responsabilidades en el área deportiva

Francesc Via ha reflexionado que todos los cambios que se están planteando alrededor del Espanyol, de una manera más o menos directa, suponen también una asunción de responsabilidades por parte de quienes han llevado el área deportiva esta temporada. Si ahora se habla de nuevo director deportivo, de una posible llegada de Monchi, de revisar el banquillo, de inversión y de una estructura distinta, es porque algo no ha funcionado como debía. Y eso no se puede separar de lo que ha pasado en el campo: una segunda vuelta muy pobre, una plantilla que se ha quedado corta en momentos clave y un mercado de invierno que no corrigió lo suficiente los problemas del equipo. Cambiar piezas no arregla automáticamente el presente, pero sí deja claro que el club entiende que esta temporada exige consecuencias.