El Espanyol visita este sábado al Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán, a las 16:15 horas, en la Jornada 35 de LaLiga EA Sports, y cuesta bastante no mirar este partido como una final por la permanencia. No porque después ya no haya nada más, que todavía quedarán tres jornadas, sino porque el golpe anímico de una derrota sería enorme. El equipo de Manolo González llega con 39 puntos, fuera del descenso, pero con solo tres de margen sobre la zona roja después de la victoria sevillista ante la Real Sociedad. El colchón sigue existiendo, sí, pero ya no abriga demasiado.
Una visita al Pizjuán que llega en el peor momento perico
El problema del Espanyol no es solo la tabla. Es la racha. El equipo sigue sin ganar en este 2026 que se ha convertido en una piedra en el zapato, y cada semana pesa un poco más. Ante el Real Madrid, los pericos compitieron durante parte del partido, tuvieron alguna opción y aguantaron el tipo hasta que Vinicius rompió el duelo en la segunda mitad. Pero al final, otra derrota. Otro partido sin premio. Otra noche con la afición saliendo del RCDE Stadium con esa cara de ya no saber ni qué decir. El Espanyol necesita dejar de acumular “buenos ratos” y empezar a sumar puntos de verdad.
Manolo González sabe que ya no hay partidos normales
La lectura de Manolo González tras la derrota ante el Real Madrid fue clara: el vestuario quedó tocado, pero no había tiempo para lamentarse. El técnico quiso remarcar que el equipo debía levantarse rápido, preparar bien la semana y competir al máximo en Sevilla. También dejó una idea muy importante: lo que viene ya no se puede tratar como un tramo cualquiera del calendario. Los cuatro partidos que quedan van a definir la temporada y el Espanyol necesita dar todo lo que tenga dentro. La frase puede sonar a manual de vestuario, pero esta vez es literal. Ya no hay margen para esconderse.
Manolo González rechaza ir al Pizjuán con miedo: “Saldremos a ganar”
Manolo González compareció antes del Sevilla – Espanyol con un mensaje claro: el equipo llega tocado por una dinámica durísima, pero no viaja a Nervión derrotado de antemano. El técnico asumió la importancia del partido, aunque sin vestirlo de drama absoluto antes de jugarlo: “Es un partido muy importante. Vamos confiados en hacer un buen partido. Llegamos fuertes, aunque la situación haya empeorado”. También quiso remarcar que dentro del vestuario siguen creyendo en la permanencia: “Dentro estamos convencidos de que nos salvaremos”. La frase más potente llegó cuando se le preguntó si el partido podía verse casi como un imposible: “Saldremos a ganar, no contemplamos otra situación”. Manolo pidió cabeza fría en el ambiente caliente del Sánchez-Pizjuán, no entrar en historias ajenas al fútbol y no darle vida al Sevilla: el Espanyol deberá competir con personalidad, sin miedo y sabiendo que la presión también la tendrá el equipo de Luis García Plaza.
Orden, acierto y personalidad: la receta de Manolo para salir vivo de Sevilla
La previa del técnico blanquiazul también dejó varias claves futbolísticas. Manolo insistió en que el Espanyol debe igualar la intensidad, estar muy atento a los rechaces y no desconectarse en ninguna segunda jugada, porque el partido se decidirá por detalles. También señaló una de las grandes asignaturas pendientes del equipo: ponerse por delante. “Si nos ponemos por delante el partido cambia radicalmente”, explicó, recordando ocasiones recientes en las que el Espanyol pudo golpear primero y no lo hizo. Sobre la mala racha, fue bastante realista: “La rutina se cambia ganando, no hay más forma”. Confirmó que Ngonge será la única baja por un edema en la rodilla, valoró que Puado viaje con el grupo pese a estar lesionado y aparcó el ruido sobre Monchi y el futuro deportivo del club. Su receta fue sencilla, casi de manual de supervivencia perica: orden, no cometer errores, acertar arriba y jugar con personalidad. Ahora falta lo de siempre: que todo eso se vea esta tarde en el césped.
El Sevilla llega con oxígeno y con el Pizjuán otra vez encendido
El Sevilla llega al partido con una energía muy distinta. Venía metido en descenso, ganó 1-0 a la Real Sociedad con un gol de Alexis Sánchez y salió de la zona roja justo antes de recibir al Espanyol. Eso cambia mucho el ambiente. El Sánchez-Pizjuán pasó de la angustia al alivio en una noche, y ahora la afición nervionense ve el duelo ante los pericos como una oportunidad enorme para dar otro salto. El Espanyol no se va a encontrar a un rival hundido, sino a uno que acaba de recuperar la respiración y quiere aprovechar el impulso.
García Plaza ha dado vida a un Sevilla que sigue sufriendo, pero ya compite distinto
Con Luis García Plaza, el Sevilla parece haber ganado orden, presión y algo de confianza. No es un equipo sobrado, ni mucho menos. Ante la Real Sociedad que salió casi a pasearse sufrió hasta el final, perdonó alguna ocasión clara y acabó defendiendo el resultado con el corazón en la boca. Pero también dejó señales de mejoría: compitió con más intensidad, encontró en Ejuke un jugador para agitar por fuera y aprovechó la entrada de Alexis Sánchez para golpear en el momento justo. El Sevilla sigue teniendo grietas, pero ahora se siente vivo. Y eso, en una pelea por la permanencia, vale muchísimo.
Luis García Plaza pide otro “manicomio” en el Pizjuán para empujar al Sevilla
Luis García Plaza centró buena parte de su previa en el ambiente que espera este sábado en el Sánchez-Pizjuán ante el Espanyol. El técnico del Sevilla aseguró que la afición fue clave en la victoria ante la Real Sociedad y puso como ejemplo el caso de Ejuke, que pidió el cambio en el minuto 60 y acabó aguantando hasta el 90 gracias al empuje de la grada. Por eso, espera repetir ese escenario ante el conjunto perico: “Mañana esperamos otro manicomio aquí, que sea increíble, porque creo que nos ayuda”. García Plaza no escondió la trascendencia del partido y fue muy claro con el mensaje: “Mañana hay que ganar sí o sí”, porque entiende que una victoria permitiría al Sevilla dar un paso muy importante en la pelea por la permanencia.
García Plaza respeta al Espanyol y avisa de una final para los dos
El entrenador sevillista también habló con respeto del Espanyol, pese a su mala dinámica y a ese dato tan duro de seguir sin ganar en 2026. García Plaza recordó que el equipo de Manolo González tiene futbolistas experimentados y que, en su opinión, ha merecido más en varios partidos de esta mala racha. “Tiene un buen entrenador y unos buenos jugadores. Muy experimentados en Primera división”, afirmó. También admitió que golpear primero puede ser clave, aunque avisó de que el partido será complicado pase lo que pase: “Creo que nos lo van a poner muy, muy, muy difícil”. Para el técnico, el Sevilla llega con impulso tras ganar a la Real, pero no con margen para relajarse: el duelo ante el Espanyol es una final directa, de esas que pueden cambiar el ánimo y la clasificación de golpe.
Dos equipos con urgencias parecidas, pero sensaciones muy diferentes
La diferencia emocional entre ambos equipos es evidente. El Sevilla llega después de una victoria liberadora. El Espanyol llega después de otra derrota que alimenta la duda. Y eso puede marcar el inicio del partido. Los locales intentarán meter ritmo, empujar con el estadio y llevar el duelo a un punto de nervio que les favorezca. El Espanyol, en cambio, necesita calma. Mucha calma. Si el partido se vuelve una olla desde el minuto uno, los de Manolo tendrán que demostrar una madurez que últimamente no siempre han tenido.
El gol, el gran drama que sigue persiguiendo al Espanyol
La falta de gol vuelve a ser el elefante en la habitación. El Espanyol puede discutir si generó lo suficiente ante el Madrid, si en Vallecas tuvo ocasiones claras o si en otros partidos mereció algo más. Pero la realidad es bastante simple: si no marcas, todo cuesta el doble. Y en un duelo directo como el de Sevilla, ese problema se vuelve todavía más peligroso. El equipo necesita atacar con más decisión, acabar mejor las jugadas y dejar de vivir esperando que el gol llegue por accidente. Porque ahora mismo cada ocasión fallada parece una oportunidad menos para respirar.
Dmitrović, la defensa y la obligación de no regalar nada
En Nervión, el Espanyol deberá cuidar cada detalle. El Sevilla viene de ganar con un gol en una acción dentro del área y tiene jugadores que pueden hacer daño si el partido se rompe. Dmitrović volverá a ser importante, pero el objetivo debería ser no exigirle milagros cada dos por tres. La defensa necesita concentración máxima, sobre todo en centros laterales, rechaces y balones parados. El Espanyol no puede regalar segundas jugadas ni defender con miedo en su propia área. En este tipo de partidos, un despiste te cambia la semana entera.
El Pizjuán apretará, pero también puede ponerse nervioso
El Sánchez-Pizjuán será un factor. Eso está claro. El Sevilla viene de ganar, la afición está metida y el partido tiene un peso enorme. Pero también hay una parte que el Espanyol puede intentar aprovechar: si el marcador no se mueve pronto, Nervión puede empezar a tensarse. El Sevilla no está salvado, tampoco juega con red, y su gente sabe que un tropiezo volvería a complicarlo todo. El Espanyol tiene que resistir los primeros golpes, enfriar el partido cuando toque y crecer desde la seguridad. No hace falta dominar cada minuto. Hace falta competir con cabeza.
Manolo también se juega crédito en una tarde muy delicada
La situación del equipo también coloca a Manolo González bajo el foco. Nadie puede discutirle implicación ni compromiso, pero la racha sin ganar ha desgastado mucho su figura. La afición empieza a preguntarse si el equipo tiene recursos para salir de esta caída o si se ha quedado atrapado en una idea que ya no da más. En Sevilla, el técnico necesita algo más que actitud. Necesita que el Espanyol tenga plan, respuesta y colmillo. Otra tarde de buenas intenciones sin puntos sería muy difícil de defender.
El empate puede ser útil, pero la victoria cambiaría todo
Un punto en el Sánchez-Pizjuán no sería un desastre. Frenaría al Sevilla, mantendría al Espanyol por delante y permitiría encarar las tres últimas jornadas con algo de margen. Pero el equipo necesita más que aguantar. Necesita ganar para romper la maldición de 2026, para sacarse un peso enorme de encima y para que la afición vuelva a creer un poco. La victoria tendría un valor emocional casi tan grande como el clasificatorio. Sería decir: seguimos vivos, pero vivos de verdad.
El Espanyol necesita volver de Sevilla con algo en la mochila
La previa tiene pocas vueltas. El Espanyol llega tocado, el Sevilla llega crecido y la permanencia se ha convertido en una pelea demasiado estrecha. Pero precisamente por eso, este partido puede cambiar muchas cosas. Si los pericos compiten con orden, si son duros atrás y si por fin encuentran acierto arriba, hay partido. Si vuelven a quedarse a medias, el final de temporada puede ponerse feísimo. El Espanyol no necesita hacer una obra de arte en Nervión. Necesita jugar como un equipo que entiende perfectamente lo que se está jugando.







