Tal y como se había anunciado, la afición del Espanyol se ha dado cita este lunes para recibir al autocar del equipo antes del partido ante el Levante en el RCDE Stadium. No era una previa cualquiera, y eso se notaba en el ambiente. La Curva había convocado al espanyolismo a las 18:30 h en el Carrer Camí del Rugby, con una llamada sencilla, directa y muy de estas noches en las que el corazón pesa más que la cabeza: “Ven con tu camiseta blanquiazul”. Y la gente, como tantas otras veces, ha aparecido. Porque cuando el Espanyol se mete en un lío, la afición puede estar enfadada, puede estar harta, puede estar con la ceja levantada… pero desaparecida, no.
Un recibimiento al autocar del Espanyol con mucho más que ánimo
El recibimiento al autocar no ha sido solo una escena bonita para la foto. Tenía bastante más detrás. El Espanyol llega al partido contra el Levante en uno de esos momentos en los que ya no sirve vender calma ni frases bonitas. La racha pesa, el entorno está tocado y la sensación entre la gente es clara: este lunes no se juega un partido más. Se juega una noche de esas que pueden cambiar el aire o dejarlo todavía más cargado. Por eso el gesto de la afición tiene un punto de empuje, sí, pero también de aviso. Estamos aquí, os acompañamos, pero ahora os toca a vosotros.
La llegada del autocar del Espanyol al #RCDE Stadium pic.twitter.com/tXPISeDrYP
— Iván Molero (@IvanMolero) April 27, 2026
La Curva marca el tono: exigencia, orgullo y escudo
La convocatoria de La Curva ya dejaba bastante claro por dónde iba el mensaje. El texto tenía reproche, tenía rabia y tenía también esa fidelidad tan perica que a veces cuesta explicar si no eres de aquí. “Por lo civil o por lo criminal, por el escudo, por su afición y por los sancionados que no podrán venir… ¡SOLO VALE GANAR!”. Más claro, complicado. No hay medias tintas. No hay espacio para una noche floja, ni para otro partido en el que el equipo se quede a medias. La afición ha puesto de su parte antes incluso de que ruede el balón. Ahora el equipo tiene que responder dentro.
“TE ANIMARÉ CUANDO MENOS LO MEREZCAS”, la frase que lo explica casi todo
La otra frase de la convocatoria también tenía miga: “TE ANIMARÉ CUANDO MENOS LO MEREZCAS”. Y ahí, la verdad, está resumido medio espanyolismo. Porque esa frase no suena a aplauso fácil. Suena a cansancio, a decepción, a noches torcidas y a cabreos acumulados. Pero también suena a algo muy fuerte: a seguir estando. El perico no anima porque todo vaya perfecto. Muchas veces anima justo porque todo va fatal. Y eso, aunque a veces duela, forma parte de la identidad de este club.
El partido ante el Levante ya empieza antes de entrar al RCDE Stadium
El duelo ante el Levante ha empezado antes del pitido inicial. Ha empezado en la calle, con camisetas blanquiazules, con nervios, con cánticos y con esa mezcla tan rara de miedo y esperanza que aparece en los partidos grandes de verdad. No grandes por el cartel, sino por lo que te juegas. El Espanyol necesita ganar, necesita respirar y necesita darle una alegría a una afición que lleva demasiadas semanas tragando saliva. El recibimiento al autocar ha sido el primer empujón. El segundo, y el más importante, tiene que llegar sobre el césped.
Una afición que no falla, aunque tenga motivos para estar quemada
Lo más potente de todo esto es que la afición ha vuelto a estar. Incluso con motivos de sobra para estar quemada. Incluso con el equipo metido en una racha horrible. Incluso con la sensación de que este tramo de temporada se ha ido enredando de una manera difícil de digerir. Pero ahí estaba la gente, otra vez, esperando al autocar. Y eso también debería pesar dentro del vestuario. Porque no hay muchas cosas más claras en el fútbol que esta: cuando una afición se planta en la calle antes de un partido así, no lo hace por postureo. Lo hace porque todavía cree. O porque necesita creer.
Ahora le toca hablar al Espanyol sobre el césped
El recibimiento ya está hecho. El mensaje ya está enviado. La calle ya ha dicho lo suyo. Ahora le toca al Espanyol, al de Manolo González, al de los futbolistas, al que tantas veces ha sabido sobrevivir cuando el escenario se ponía feo de verdad. El lunes ante el Levante no pide una obra de arte. Pide carácter, cabeza, piernas y gol. Pide competir como si no hubiera red. Y pide algo tan simple como enorme: ganar. Porque esta vez, como decía La Curva, “¡SOLO VALE GANAR!”.







