Hoy en ‘La Grada Ràdio’ | Un Rayo – Espanyol marcado por las ausencias y por las dudas sobre cómo suplir a Urko; Pol Lozano señala los gestos de varios jugadores del Barça; De Burgos Bengoetxea reaparece: ¿neverazo o sólo neverita?

22 de abril de 2026

En La Grada Ràdio el tema de hoy estaba bastante claro desde el principio: solo queda un día para el Rayo – Espanyol y el ambiente ya no va de cuentas bonitas ni de seguir estirando la calma como si no pasara nada. Va de urgencia. Va de cortar de una vez esta racha terrible de 14 partidos sin ganar en 2026. Y va, sobre todo, de entender cómo un equipo que cerró 2025 casi flotando, feliz, competitivo y hasta mirando hacia arriba, ha acabado llegando a Vallecas con esa mezcla rara de ansiedad, necesidad y miedo a que todo se complique más de la cuenta.

El programa se movió justamente por ahí. Entre la memoria de aquella primera vuelta que parecía de matrícula y el presente seco, incómodo, durísimo, de un Espanyol que todavía no ha ganado en este año. Un contraste tremendo. De los que se notan en la tabla, sí, pero sobre todo en el cuerpo del perico.

De la euforia de 2025 a un 2026 que está siendo un castigo

Uno de los ejes del programa fue recordar de dónde venía el Espanyol y hasta qué punto eso hace todavía más difícil de digerir lo que está pasando ahora. Porque el equipo de Manolo González había cerrado el 2025 de una forma espectacular, tanto en juego como en clasificación. El dato es muy fuerte y sirve para explicarlo casi todo: los blanquiazules acabaron ese tramo quintos con 33 puntos, después de firmar 10 victorias, 3 empates y solo 4 derrotas.

No era una buena racha puntual. Era algo mucho más serio. Era un Espanyol que parecía haber encontrado tono, identidad y hasta una cierta felicidad competitiva. Y por eso ha sido tan chocante el derrumbe posterior. Porque una cosa es sufrir durante toda la temporada y otra muy distinta es pasar de tocar algo ilusionante a instalarte en una dinámica tan fea.

El derbi, el empate ante el Levante y el inicio de la caída

El cambio de guion no fue de golpe, sino que se fue intuyendo justo en el paso de un año a otro. La derrota en el derbi y el empate ante el Levante, aún dentro del cierre de la primera vuelta, ya fueron dejando una sensación rara, como de que algo se estaba torciendo. Y a partir del 3 de enero, el Espanyol se despeñó.

barca espanyol romero

Los números son muy duros: 5 puntos de 42 posibles, todos ellos sumados a base de empates. Ni una victoria. Ni una alegría completa. Ni una tarde tranquila. Y así el equipo ha ido resbalando hasta plantarse en la duodécima posición con 38 puntos, sostenido todavía por el colchón gigantesco que dejó aquella primera mitad de campeonato, pero cada vez más atrapado por una realidad que ya no permite bromas.

La última victoria, demasiado lejos para un equipo que necesita respirar

Otro dato que explica muy bien la dimensión del problema es este: la última victoria del Espanyol fue el 22 de diciembre en San Mamés, precisamente ante el Athletic Club. Desde entonces, nada. Y el último triunfo en casa fue ante el Rayo, el 7 de diciembre.

Eso también le da al partido de mañana un punto simbólico curioso. El rival ante el que el Espanyol se sintió fuerte en Cornellà es ahora el mismo al que necesita tumbar en Vallecas para dejar de arrastrar una sequía que empieza a hacerse muy pesada. A veces el fútbol tiene estos guiños raros. Ojalá para el perico este sirva de algo.

La tabla todavía no es una ruina, pero ya no deja vivir tranquilo

El Espanyol sigue pudiendo mirar más hacia arriba que hacia abajo, pero eso ya no da ninguna paz. Porque sí, la distancia con el descenso sigue siendo de seis puntos, aunque pendiente de lo que haga el Elche ante el Atlético de Madrid. Y sí, el séptimo puesto, el de la Real Sociedad, está a cuatro puntos. Pero el problema no es solo la distancia. El problema es la sensación.

Con esta racha, cada punto de margen parece menos de lo que realmente es. Y eso genera un clima bastante peligroso, porque la clasificación ya no se lee desde la serenidad, sino desde el miedo a seguir cayendo.

El Rayo llega tocado, pero el Espanyol también tiene su problema con Urko

Una parte importante del programa giró alrededor de las bajas y de cómo pueden condicionar el partido. Del Rayo se habló mucho estos días y con razón, porque llega con ausencias importantes y con una defensa bastante castigada. Pero en clave perica también hay un nombre que pesa mucho: Urko. La sanción del centrocampista le quita al Espanyol una pieza de esas que sostienen mucho, de las que dan orden, presencia y equilibrio.

Y por ahí fue entrando el gran debate táctico del día eno: cómo suplir esa baja en Vallecas. No parece una decisión menor, porque el centro del campo del Espanyol es justo ahora una de las zonas donde más se juega el equipo: el equilibrio, la salida, la agresividad y hasta el ánimo competitivo.

Las opciones que se manejan: Pickel, Terrats, Edu… o doble punta

El programa fue abriendo varias posibilidades. Una de ellas pasa por apostar por otro centrocampista como Pickel para ocupar un papel más de energía y recorrido. Otra opción sería subir a Ramon Terrats y bajar a la base de la jugada a Edu Expósito, una fórmula que daría quizá un poco más de balón y más pausa, aunque también cambiaría matices del plan. Y la tercera gran vía sería tocar más arriba y apostar por una doble punta con Roberto y Kike García, asumiendo un partido más directo, más físico y quizá más de choque.

La sensación que se dejó caer en el programa es que todas las puertas están abiertas. Y también que, después de 14 jornadas sin ganar, cualquier ajuste puede entenderse. Porque si algo se ha repetido demasiado en estos meses es lo de seguir haciendo casi siempre lo mismo esperando un resultado distinto.

Vallecas ya no es una cita más: es una prueba de nervio

Ese fue seguramente el gran tono del programa de hoy. Vallecas no aparece ya como un partido importante. Aparece como un examen real. Uno de esos que te obliga a responder, aunque sea por puro instinto de supervivencia competitiva. Porque si el Espanyol gana, vuelve a respirar, vuelve a mirar la tabla con otra cara y, seguramente, se da a sí mismo la oportunidad de llegar al Levante con el cuerpo bastante menos cargado.

Pol Lozano aclara en Mundo Deportivo el ruido del derbi y señala los gestos de varios jugadores del Barça

En una entrevista con Mundo Deportivo, Pol Lozano explicó que lo peor del derbi no fue solo el golpe deportivo, sino también todo el ruido que vino después, hasta el punto de tener que cerrar sus redes sociales por la oleada de insultos, algo que, según dejó claro, afecta casi más a la gente cercana que a los propios futbolistas: “Más por ellos que por nosotros. Todo el mundo lo ve desde fuera y no sabe lo que ha pasado, entonces se dicen barbaridades y se opina de cosas que no tienen ni idea”. El tercer capitán del Espanyol también quiso aclarar lo sucedido a pie de campo y desmarcó a Cancelo del foco: “Cancelo no tenía nada que ver, vino él sin nada, yo no sabía ni que estaba ahí. Fue un partido que no pasó nada dentro del verde, otros derbis sí que a lo mejor hubo más pique dentro. Para mí fue un partido súper limpio, han salido imágenes que se pusieron dos jugadores del Barcelona a reírse y a taparse la boca, a señalar. Por eso dije lo que dije, las personas de al lado vieron lo que estaba pasando y tampoco se lo podían creer. Ya está, simplemente eso”. Pol separa claramente lo que fue el partido, que define como “súper limpio”, de esos gestos posteriores que le molestaron y que fueron los que encendieron toda la polémica.

gavi espanyol barca

Y, como se ha lamentado Francesc Via, resulta trsite y descorazonador que unas declaraciones como las que hizo Pol Lozano el mismo día de partido acabaran provocando que una horda de estúpidos reunidos en redes sociales aprovechara para tirarse ferozmente contra él, en unas plataformas que una vez más mostraron lo peor del ser humano.

Dani Requena entra en la órbita del Espanyol tras la información de Esport Base

El nombre de Dani Requena ha irrumpido en la actualidad del Espanyol después de que Esport Base situara al club blanquiazul entre los equipos interesados en hacerse con el centrocampista andaluz de cara a la próxima temporada. El futbolista de Cenes de la Vega, nacido en 2004 y actualmente cedido por el Villarreal en el Córdoba CF, está firmando un curso de mucho peso en Segunda división, donde ya no se le mira como a una simple promesa, sino como a un jugador que compite de verdad y que ha ganado galones en una categoría dura. La operación, eso sí, no parece ni sencilla ni barata: según esa información, el Villarreal no contempla otra cesión como vía prioritaria y se mueve entre dos ideas, o darle sitio en dinámica de primer equipo o traspasarlo intentando sacar un buen rendimiento económico por una de las piezas más valoradas de su cantera.

dani requena cordoba villarreal

En ese escenario aparece el Espanyol, en una ecuación que también se entiende por la buena sintonía reciente entre ambos clubes, con precedentes como las cesiones de Carlos Romero y Ramon Terrats. Requena suma ya 28 partidos, 24 titularidades y 1.924 minutos en LaLiga Hypermotion, ha crecido como interior con recorrido y llegada, ya ha debutado con la sub-21 española y encaja bastante en ese perfil de centrocampista físico, dinámico y con ida y vuelta que el Espanyol podría necesitar. No es una operación cerrada ni mucho menos, pero sí una pista de mercado que parece seria y un nombre que conviene seguir muy de cerca.

De Burgos Bengoetxea sale de la nevera, pero el Mallorca – Espanyol sigue escociendo en clave perica

Ricardo de Burgos Bengoetxea volverá a arbitrar esta jornada el Oviedo – Villarreal después de más de un mes sin designaciones en Primera, cerrando así el “neverazo” -o «neverita» si tenemos en cuenta cuántos partidos se ha perdido al final- que le cayó tras su actuación en el Mallorca – Espanyol del pasado 15 de marzo, un partido que en el entorno blanquiazul sigue muy presente por una jugada que acabó marcándole. El CTA le apartó durante este tiempo por un error considerado grave, o más bien doble: primero no detectó en directo la falta previa de Samu Costa en el gol de Pablo Torre, y luego mantuvo su decisión incluso después de ser avisado desde el VAR, en una acción donde había revisión, margen para rectificar y una advertencia clara desde la sala VOR. La propia Comisión Técnica acabó admitiendo después en Tiempo de Revisión que “el tanto debió anularse”, lo que terminó de confirmar que no era solo una protesta perica ni una discusión de partido, sino una equivocación asumida desde dentro del propio sistema arbitral. Ahora De Burgos regresa al foco, acompañado por Trujillo Suárez al frente del VAR, recuperando sitio como uno de los colegiados de peso del estamento, con presencia incluso en competiciones europeas, pero en Cornellà-El Prat la sensación sigue siendo la misma: el castigo se ha acabado para él, pero aquella herida arbitral todavía no se ha cerrado del todo en el espanyolismo.

Partido homejae a Ferran Martorell con entrada gratuita

La Ciutat Esportiva Dani Jarque será escenario este próximo domingo 26 de abril, a las 11:00 horas, de un partido de fútbol homenaje al recientemente desaparecdido ex presidente perico Ferran Martorell, en una cita pensada para recordar y reconocer su figura en un ambiente muy ligado al espanyolismo. El encuentro contará con entrada gratuita para todo el público, de modo que cualquier aficionado que quiera acercarse podrá hacerlo sin coste y acompañar este acto impulsado con la participación de los Veterans RCDE y la Fundació RCDE. Será una mañana de memoria, sentimiento perico y reconocimiento en uno de los espacios más simbólicos del club.

Martín Chico tira de Blade Runner para explicar lo que es ser del Espanyol: sufrimiento, pericada y una esperanza que no se apaga

La participación de Martín Chico en La opinión del día dejó una de esas intervenciones que no van tanto de táctica, ni de once, ni siquiera de clasificación pura, sino de algo bastante más profundo y bastante más perico: lo que se siente siguiendo a este club aunque te vuelva loco cada dos por tres. Su reflexión empezó con una imagen inesperada, casi de cine de madrugada, con Blade Runner sobre la mesa, y a partir de ahí construyó una idea muy clara: que hay pocas cosas tan difíciles de explicar desde fuera como lo que significa vivir el Espanyol.

opinion del dia Martin Chico

Y la verdad es que le salió una opinión muy reconocible para cualquiera que lleve años en esto. Porque no habló solo del partido del jueves. Habló del peso emocional de ser perico, de los golpes, de las esperanzas que vuelven aunque no toque, de esa mezcla rara entre resignación y fe que acompaña al club desde hace décadas.

Blade Runner, Rutger Hauer y una comparación muy perica

Martín Chico arrancó su intervención tirando de una escena mítica del cine, con ese monólogo final de Rutger Hauer en Blade Runner que tanta gente recuerda. Y lo hizo para darle la vuelta desde el espanyolismo. Lo dijo así: “Hay una película que yo soy un fan de esa película que es Blade Runner y en esa película al final el protagonista Rutger Hauer dice que he visto cosas que vosotros nunca imaginaríais”.

Pero enseguida giró la idea hacia el Espanyol con bastante gracia y bastante mala leche perica: “Yo tendría que decirle a Rutger Hauer y a ese androide que realmente él es el que no ha visto cosas que nosotros si hemos visto, él no ha visto ni un partido del Espanyol, él no ha visto lo que es el ser pericos, lo que significa la pericada”.

Ahí ya estaba todo dicho. Porque con esa comparación medio irónica, medio sentimental, Martín Chico metió de golpe en la conversación el gran tema de fondo: que ser del Espanyol es ver cosas que a veces no se entienden ni se explican fácil. Cosas malas muchas veces, sí. Pero también una forma muy particular de seguir queriendo al club.

La “pericada” como forma de vida

Su intervención fue entrando luego en ese territorio tan conocido por la afición blanquiazul: el del sufrimiento casi estructural, el de la montaña rusa permanente, el de vivir entre el golpe y la ilusión. Lo expresó con bastante sentimiento: “Él no ha visto lo que es el ser pericos, lo que significa la pericada, el sufrimiento, la esperanza, la ilusión que crea este club ante todos los aficionados y todos los que de verdad se sienten pericos”.

Esa frase resume muy bien la pieza. Porque Martín Chico no hablaba del Espanyol como un simple equipo que gana o pierde. Hablaba del club como una experiencia emocional, de ese vínculo que tantas veces castiga y tantas otras vuelve a enganchar aunque no tenga mucho sentido.

Un club de vaivenes que obliga a aprender a sobrevivir

Martín siguió por ahí y dejó otra reflexión bastante certera sobre la historia reciente, o no tan reciente, del club: “Se sienten gente que más o menos ha vivido pues un mundo de vaivenes, de subidas y bajadas en este club durante tantos años”.

Es una frase sencilla, pero muy fiel a la realidad. El Espanyol lleva demasiado tiempo instalado en ese territorio de los cambios bruscos, de los bandazos, de las ilusiones que duran poco y de los golpes que duran bastante. Y quizá por eso su opinión conectó tanto con esa idea de aguante. De resistencia emocional. De seguir ahí incluso cuando el club te lo pone muy difícil.

Los más jóvenes y una de las peores épocas del Espanyol

Hubo también un momento más serio, casi triste, cuando se acordó de la gente más joven. De quienes están creciendo como pericos viendo una versión especialmente dura del club. Lo dijo así: “Los más jóvenes es triste pero están viviendo tal vez una de las peores épocas del Espanyol”.

Es una frase potente porque mira hacia delante con cierta pena. Como diciendo que los chavales que se están enganchando ahora al Espanyol no están conociendo precisamente la parte amable del club. Más bien al revés. Están entrando por una puerta difícil, con un Espanyol muy castigado, muy irregular y muy lejos de la ambición que muchos creen que debería tener.

Optimismo, ilusión… y hasta el sueño de ganar una Liga

Pese a todo, Martín Chico no quiso quedarse solo en la melancolía. También dejó espacio para ese optimismo tan perico que a veces parece casi una forma de locura bonita. Lo verbalizó así: “Yo quiero ser optimista y espero que algún día Rutger Hauer vea cosas que de verdad nunca ha visto y que sea ganar al Espanyol un título más, ya no hablo de copas que tenemos unas cuantas, hablo de incluso de ligas, fíjate si soy optimista o iluso, miradlo como queráis”.

Aquí se mezclan muy bien dos cosas: el sueño y la conciencia de que quizá suena exagerado. Pero ahí está la gracia. El perico muchas veces vive de eso también. De una ilusión que parece desmedida, incluso ingenua, pero que sigue viva aunque la lógica diga otra cosa.

Muchas esperanzas puestas en Vallecas… aunque por el rival más que por el Espanyol

Luego sí, ya aterrizó en el partido del jueves, en ese Rayo – Espanyol que llega cargado de urgencias. Y su visión fue bastante honesta, incluso un poco resignada.

«Yo sinceramente tengo puestas muchas esperanzas en el partido”, espetó pero enseguida llegó el matiz, y ahí estuvo una de las frases más significativas de su intervención: “más que nada no ya por lo que puede ofrecer el Espanyol sino por lo que el déficit que pueda tener el Rayo Vallecano”.

Eso retrata muy bien el momento del equipo. El perico llega a Vallecas con esperanza, sí, pero no tanto porque el Espanyol inspire una confianza total, sino porque el rival también tiene sus grietas. Es una manera bastante cruda de admitir que ahora mismo cuesta creer más en las virtudes propias que en las carencias ajenas.

“Es triste que tengamos que andar siempre igual”

Martín no esquivó esa sensación y la expresó con bastante claridad: “Ya es triste que tengamos que andar siempre igual pero parece que tienen más valor para nosotros las carencias del rival que realmente las virtudes de nuestro equipo”.

Es una frase que pega fuerte porque explica muy bien la dependencia emocional actual del espanyolismo. El análisis previo de muchos partidos ya no va tanto de qué puede hacer tu equipo, sino de si el otro llega cansado, tocado o con bajas. Y eso, en el fondo, dice bastante del momento del Espanyol.

Harto del ruido alrededor del Barça y de Cornellà

La intervención cambió luego de tercio y entró en otro terreno muy reconocible en el entorno perico: el cansancio con todo el ruido externo, con ciertos relatos y con esa sensación de que el Espanyol y Cornellà siempre aparecen mencionados desde marcos que no gustan nada. Lo expresó sin filtro: “Estoy hasta el gorro de las informaciones referentes a que si un hormonado ha comprado un equipo en Cornellà, que si el Far$a ha obtenido o tiene el premio Laureus, no sé qué rollos”.

Es un bloque de opinión mucho más de hincha, mucho más de víscera, pero también muy coherente con el tono de la pieza. Porque Martín Chico no estaba haciendo un análisis institucional. Estaba soltando el hartazgo de una parte del espanyolismo con ese ruido constante que gira siempre alrededor del otro club de la ciudad.

El cierre, sin matices

Y terminó como empezó: con sentimiento, con mala leche perica y con una frase muy suya, muy directa, muy de trinchera. “Del Barça solamente se puede hablar de una cosa y es señores, Fruta Far$a, visca l’Espanyol”.

No hace falta traducir mucho más. Es un cierre de opinión pura, de grada, de identidad. Y seguramente por eso funciona tan bien como remate. Porque deja claro desde dónde hablaba Martín Chico durante toda su intervención: desde el orgullo de ser perico incluso en una época especialmente pesada.