“Nos han ganado siempre; será muy difícil seguro”: Iñigo Pérez respeta al Espanyol en plena plaga de bajas en el Rayo; Lejeune, Mendy, Álvaro y Nteka son baja; Batalla e Ilias, duda

22 de abril de 2026

El Rayo Vallecano llega al partido ante el Espanyol con una sensación incómoda, de esas que no se van solas. Mientras en Europa todos son alegrías, en Liga la derrota en Mallorca antes del parón no fue solo un mal resultado, también dejó dudas en el rendimiento y en la forma en que el equipo gestionó el partido. Íñigo Pérez, que lleva toda la temporada ante el reto de simultanear la competición europea con las exigencias domésticas, hizo autocrítica tras la goleada encajada en Son Moix, poniendo el foco en lo que depende de los suyos y evitando cualquier excusa externa.

Vallecas como punto de inflexión en plena pelea por la permanencia

El contexto tampoco ayuda a relajarse. Con solo tres puntos de margen sobre el descenso, el Rayo, que corre el riesgo de distraerse con la ilusión de estar en semifinales de la Conference League, vive en esa zona donde cualquier tropiezo te mete en el problema sin darte cuenta. Y ahí entra Vallecas, que siempre aprieta, pero que también exige. Íñigo Pérez sabe que el equipo necesita dar una respuesta inmediata, sobre todo en lo emocional, porque en Mallorca se vio a un grupo que acusó el golpe cuando el partido se torció. Ahora el reto es otro: sostenerse, competir mejor y hacer de casa un refugio en un momento en el que cada punto empieza a pesar de verdad.

En esa previa del choque de Vallecas, Iñigo Pérez dejó claro que el momento obliga a ponerse serios. Nada de recrearse en lo que pasó y nada de agarrarse a excusas. El técnico habló de bajas, del desgaste, de la cabeza del grupo y de la necesidad de reaccionar ya, con un mensaje bastante directo y fácil de entender: el Rayo no se puede permitir bajar ni un poco el nivel en este tramo del curso.

Sobre cómo llega su equipo, el entrenador fue bastante transparente: “Llega con algunas bajas que conocéis, otras que valoraremos en este entrenamiento. Ahora hay que ir gestionando tal cantidad de partidos. Nadie puede estar debilitado o con sensación de tristeza. Es un momento muy bonito de la temporada. Aunque las lesiones musculares se intenten manejar estamos supeditados a la fortuna. No podemos hacer mucho más”. Ahí ya se ve por dónde va su discurso. No quiere lamentos ni que el grupo se instale en la queja. Quiere naturalidad y resistencia mental, dos cosas que ahora mismo valen oro.

El Espanyol, las rachas y un aviso claro antes del partido

Uno de los puntos que dejó la comparecencia fue su visión sobre el Espanyol y sobre todo eso de llegar con una mochila más o menos pesada. Iñigo no quiso dar demasiadas vueltas a la dinámica reciente del conjunto perico y soltó una reflexión que va bastante en serio: “No le he seguido durante 2026. Mañana, a pesar de lo que lleves en la mochila, tiene poco que ver. Hay que resetear. Espero un escenario diferente a lo vivido. Los conocemos, nos han ganado siempre, será muy difícil seguro”. Es una forma curiosa de hablar del rival, porque no entra en grandes análisis públicos, pero sí deja caer respeto, memoria competitiva y hasta un pequeño toque de alerta.

También habló del vestuario propio y de cómo maneja él esas famosas rachas de resultados que tanto se comentan fuera. Y aquí fue bastante tajante: “No les hablo de rachas. No creo en eso. La exigencia es intrínseca a su profesión. Estaremos mejor o peor, pero la exigencia es la más alta. Es el tramo final y es imposible que baje”. Es decir, que no compra eso de justificar un bajón desde lo anímico o desde una racha negativa. Para él, en el fútbol profesional la exigencia no se negocia. Y menos ahora, cuando cualquier partido te puede meter en un lío o sacarte de él.

La cabeza, casi más importante que las piernas

Hubo otro momento interesante cuando se le preguntó por la evolución del Espanyol y por el trabajo de análisis previo al partido. Ahí Iñigo Pérez dejó una de esas frases que retratan bastante bien cómo entiende esto: “Aunque metas horas y veas detalle, el exceso de análisis provoca parálisis. Estamos preparados. La parte mental es fundamental, el 99% de los objetivos. Cómo gestionar la euforia o la frustración. Hay fases sostenidas por el fútbol y la psicología”. Esa idea del “exceso de análisis” que acaba frenando tiene mucha miga, porque viene a decir que no todo se gana con pizarra, vídeo y correcciones. Hay días en los que manda la cabeza. Y da la sensación de que el técnico rayista cree que este partido va justo por ahí.

Hasta cuando le preguntaron por el fin de semana sin partidos dejó una respuesta seca, casi con media sonrisa: “Hubo fútbol que analizar”. Y cuando salió el tema de Atenas y de si ya entonces había hablado del Espanyol, también fue muy claro con los tiempos del grupo: “Teníamos bastante con recuperarnos del susto, la emoción, la alegría… El vuelo y al día siguiente digerimos lo sucedido. Hay que respetar los tiempos”. No parece un detalle menor. Viene a decir que el Rayo también está gestionando emociones fuertes y que meter todo en la misma batidora puede jugar en contra.

Problemas en defensa y un Rayo obligado a recomponerse

Uno de los quebraderos de cabeza del técnico está atrás. Entre sanciones, lesiones y dudas físicas, el Rayo llega tocado a nivel defensivo. Sobre cómo rehacer esa línea, Iñigo fue muy natural: “Tenemos las bajas de Luiz Felipe y las de los sancionados. Hay algún otro con opción a jugar al que veremos hoy. Hay que darle naturalidad a la posición. Me gusta que jueguen en diferentes posiciones porque nos da versatilidad y en momentos de urgencias te pueden ayudar”. Traducido a lenguaje más de grada: toca improvisar un poco, pero sin hacer un drama de ello.

En ese sentido, el parte médico también dejó nombres propios. Sobre Álvaro y Fran Pérez explicó: “Fran estará disponible. A Álvaro lo perdemos, espero que no sea mucho, no sé por cuánto tiempo estará”. Y al hablar de Batalla, Nteka e Ilias, afinó todavía más: “Nteka está lesionado y mañana no estará. Augusto lo veremos hoy, pero es probable que mañana no pueda ayudarnos. Tenemos el tobillo de Ilias… Hay que ser cautos porque los vamos a necesitar”. Son bajas y dudas que condicionan bastante el plan de partido, más aún cuando enfrente hay un Espanyol que, mejor o peor, compite y suele llevar los encuentros a zonas incómodas.

Qué espera del partido de Vallecas ante el Espanyol

A la hora de dibujar el encuentro, Iñigo Pérez imaginó un choque duro de picar piedra, de esos en los que cuesta mucho abrir espacios. Sus palabras fueron estas: “Espero un partido cerrado. La temperatura plomiza y pegajosa va a ese escenario futbolístico. Ojalá generemos ocasiones y una sensación de dominancia sobre ellos. Saldremos a marcar y controlar el partido”.

Permanencia, Conference y una presión que no se puede esconder

También hubo espacio para hablar del contexto general del Rayo, metido entre la pelea por la permanencia y esa ilusión europea que puede despistar a cualquiera si no se gestiona bien. Iñigo lo explicó con bastante sinceridad: “Cada jugador tiene sus sueños. Cuanto más fácil sea el pensamiento, mejor. Me llama mi madre y me pregunta por la Conference. Es normal. Hay que ser contundentes y disciplinados. Ambos objetivos, ambos, son ilusionantes. También la permanencia. Tanto como un título. Este año es especialmente difícil”. Esa frase de su madre preguntándole por la Conference tiene algo muy humano, muy de casa, y a la vez sirve para dejar claro que el ruido existe y que no vive nadie aislado del mundo.

Cuando le preguntaron por la permanencia y por la cifra de puntos necesaria, tampoco quiso jugar a adivino: “No sé con cuántos puntos. Dejemos que el fútbol haga su propia operación. El año pasado lo dije, del quinto hacia abajo habrá una igualdad máxima. No es casualidad y lo seguiremos viendo. También sucede en la Premier”. Ahí el mensaje es sencillo: nadie está a salvo y cualquiera puede meterse en problemas. El Rayo lo sabe. El Espanyol también. Y por eso este partido tiene pinta de valer más de lo que dice la jornada.

Su futuro, tema cerrado: “Nos debilita como grupo”

Otro de los asuntos potentes de la comparecencia fue el de los rumores sobre su futuro, que muchos dan ya por seguro está en el banquillo del Villarreal. Iñigo no quiso abrir ni una rendija y se mostró hasta molesto por cómo le llegó el tema. Su respuesta fue contundente: “No me enteré y me enfadé con uno de mis jugadores que me hizo la broma. Si algo he intentado es que todos entiendan que lo importante es lo colectivo. No procede ahora mismo hablar de eso porque nos debilita como grupo. Ni hablar del entrenador ni de un jugador”. Más claro, imposible.

Y la frase tiene bastante fondo, porque no se limita a cortar la pregunta. Marca una línea de vestuario. Nada de egos, nada de desviar la atención, nada de alimentar conversaciones que saquen al equipo de lo importante. En un tramo así, con tanto en juego, el técnico quiere el foco donde toca. Y punto.

El calendario no le gusta, pero no quiere refugiarse en excusas

También se refirió a los horarios, un tema que en muchas ruedas de prensa acaba sonando a lloriqueo y aquí no fue del todo así. Lo criticó, sí, pero intentando no convertirlo en coartada: “Siempre intento no quejarme ni generar excusas. Lo que sucede no tiene sentido, jugar mañana y domingo. Es algo que respeto, pero en este tramo que debemos ser mimados, junto al Atlético, no lo he entendido”. Es una queja bastante comprensible, la verdad. Más aún con la acumulación de partidos y con un calendario que aprieta por todos lados.

En conjunto, la previa de Iñigo Pérez deja la sensación de un entrenador que sabe que su equipo está en un punto delicado. No derrotado ni roto, pero sí en un momento donde un mal paso puede hacer daño. Por eso insiste tanto en resetear, en competir, en no regalar nada y en no perderse en asuntos secundarios. El Espanyol va a encontrarse a un Rayo con bajas, sí, pero también con el orgullo tocado y con ganas de dar una respuesta seria en Vallecas. Y eso, para el equipo perico, ya es una advertencia bastante clara.

Porque si algo dejó la rueda de prensa del técnico rayista es que no espera un partido bonito: espera un partido de los que hay que saber jugar. Y sufrir. Y no despistarse ni un segundo.