Joan Collet porta la Flama de la Llengua en el paso del Correllengua por el RCDE Stadium

22 de abril de 2026

El RCDE Stadium ha sido este miércoles uno de esos puntos que, aunque duren un rato, dejan imagen. La ‘Flama de la Llengua’ ha pasado por delante del estadio del Espanyol dentro del recorrido del Correllengua Agermanat 2026, y uno de los encargados de portar la antorcha ha sido Joan Collet, expresidente blanquiazul. Junto a él también ha participado Silvia Rodríguez, presidenta de la FCPE y de la peña Runners Espanyol.

Un gesto con peso simbólico en clave perica

No era un acto cualquiera ni un simple relevo más. Que Joan Collet apareciera en ese tramo delante del RCDE Stadium le dio al momento un aire muy reconocible para el espanyolismo, porque al final no dejaba de ser una imagen de club, de entorno y de sentimiento perico en un acto de marcado valor simbólico.

El Espanyol se suma a una iniciativa ligada a lengua, cultura y comunidad

El club blanquiazul forma parte de este proyecto y, con este paso de la llama por el estadio, se ha situado entre las entidades deportivas y sociales que respaldan el Correllengua Agermanat. La entidad enmarcó esta participación en su voluntad de mantener “su compromiso con el entorno social y cultural” y de seguir siendo “un actor activo dentro de la comunidad”.

El RCDE Stadium, una parada señalada dentro del recorrido metropolitano

El paso de la llama por el estadio perico convirtió al RCDE Stadium en uno de los puntos simbólicos del recorrido en el área metropolitana de Barcelona. Ahí está un poco la gracia del asunto: el estadio no solo como escenario de partidos, sino también como espacio conectado con lo que pasa alrededor, con todo lo que mezcla deporte, tejido social y vida cultural. Según el club, este tramo sirvió también para reivindicar el catalán como lengua vertebradora en ámbitos como el deporte y el ocio.

Un Correllengua de largo recorrido

El Correllengua Agermanat 2026 se celebra del 19 de abril al 5 de mayo y recorrerá más de 1.500 kilómetros, con paso por cientos de municipios de distintos territorios de habla catalana. Ese dato ayuda a poner en contexto la parada en Cornellà-El Prat: no fue una anécdota suelta, sino una estación más dentro de un recorrido amplio, pensado para reforzar el uso social de la lengua y los vínculos culturales compartidos.