La Tertulia | ¿Está justificado el temor a que el Espanyol no se salve?; «Chiquidatos» pone números al miedo: la permanencia se aprieta y el Espanyol no puede dormirse; el debate sobre Manolo: contexto, confianza y momento

16 de abril de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio ha reunido a Carlos Latorre, Javier Osorio “Worzel”, Alberto Capilla y Enric Monge, bajo la dirección de Francesc Via, en una de esas conversaciones que salen solas cuando el Espanyol no juega pero está muy presente. Porque cuando no hay partido, lo que queda es pensar… y a veces eso pesa más. La charla arrancó precisamente ahí, en cómo se está viviendo esta semana larga, rara, con Vallecas todavía lejos pero ya metido en la cabeza de todos.

Alberto Capilla: calma aparente… hasta que ruede el balón

El primero en mojarse fue Alberto Capilla, con una reflexión que tiene ese punto de sinceridad que muchos comparten: “Yo no lo estoy viviendo con tensión, porque mientras no juguemos no perderemos. Los nervios me comenzarán el jueves que viene…”.

No es una frase menor. Es casi una forma de protegerse. De decir: mientras no haya partido, no hay golpe. Pero claro, eso también tiene trampa. Porque la tensión no desaparece, solo se aplaza. Se acumula. Y cuando llegue el jueves, va a salir toda junta.

Enric Monge: decepción, pero sin soltar la esperanza

Enric Monge entró en la conversación con un tono más reflexivo, tirando de memoria reciente. “Estoy tranquilo, aunque un poco decepcionado. Hace muchos años que no salimos a Europa y tras la buena primera vuelta veía brotes verdes, pero de golpe y porrazo 14 partidos sin ganar. Decepcionado pero no pierdo la esperanza, vamos a puntuar en Vallecas, ganaremos al Levante, al Sevilla y en casa al Athletic Club, 48 puntos. El equipo está capacitado, el problema es esa mala racha que está durando mucho, en cualquier otro equipo hubieran echado al entrenador pero creo que Manolo es el indicado para sacar el equipo adelante, y yo no soy blanqueador ni pelota de nadie, es mi opinión”.

Hay mucho ahí. La sensación de oportunidad perdida, de haber visto algo que pintaba bien y que se ha ido torciendo. Pero también ese hilo de optimismo que no se rompe. Esa idea de que el equipo puede, que solo necesita volver a ganar una vez para cambiar la dinámica.

Carlos Latorre: más allá de los números, falta perspectiva

Carlos Latorre llevó el debate hacia el tema que siempre acaba saliendo: el banquillo. Pero lo hizo desde otro ángulo. “Por suerte en el fútbol no se mide todo por números, si fuera por eso Manolo estaría fuera. Pero no seamos tan cortos de miras, miremos quién es Manolo, lo que ha hecho, a quién queremos traer… el lunes se abrieron aquí teléfonos y se preguntó a quién se traería y no hubo respuestas. En general lo que se lee es que todo el mundo está en contra, no sé…”.

Aquí aparece una idea interesante. Criticar es fácil cuando los resultados no llegan, pero construir una alternativa real es mucho más complicado. Y eso es algo que, según Latorre, no se está resolviendo en el entorno.

Worzel: el estado emocional del perico, en bruto

Y luego llegó Worzel. Sin filtro. Con todo. De esos discursos que no siguen una línea recta, pero que dicen mucho. “Los números son de destitución, pero a quién pones ahí a siete partidos del final. Eso es lo que hay que mirar. Vamos a dejar ya ese tema. Preguntabas, Via, cómo estábamos: yo apenado, decepcionado, enrabietado, confundido, esperanzado y siempre hay un poquito, porque siempre veo el vaso medio lleno, alegre y contento. Apenado por estas guerras internas de mierda entre los pericos, ya lo tenemos complicado como para que ahora haya gente que no acepta otra opinión, como que yo quiero que siga Manolo. Decepcionado con el equipo y el técnico, porque es una lástima tras esa espectacular primera vuelta y de dónde venimos, de dos descensos, no aprovechar la ola. Si pensamos un poco más en grande y pensamos en los arbitrajes y en lo que es más claro que nos han tangado por la cara, y los puntos que faltan, solo con eso estaríamos con suficientes puntos para no estar con ese discurso. Enrabietado, porque me da mucha rabia que nadie del club salga a dar la cara con todo lo que ha pasado, hemos de ser los pericos de a pie los que tenemos que partirnos la cara con los culés.”

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Es difícil resumirlo mejor. Es el estado emocional del espanyolismo ahora mismo. Todo mezclado. Todo a la vez. Sin una línea clara, pero con una cosa en común: la necesidad de que esto cambie ya.

«Chiquidatos» pone números al miedo: la permanencia se aprieta y el Espanyol no puede dormirse

La tertulia dio un giro interesante con la entrada, vía videollamada, de Juanma Muñoz, “Chiquidatos”, que aportó ese punto de números que a veces duele más que las sensaciones. Y el mensaje no fue precisamente tranquilizador. La línea del descenso se está acercando poco a poco y la sensación de colchón empieza a ser engañosa. Lo explicó con claridad al analizar el contexto actual: “Los 32 puntos del Elche son muchos. Además hay muchos factores externos, veremos el rendimiento que dará el Madrid en los partidos en que juegue con los implicados, la Real Sociedad también creo que puede dejarse ir. Hay un Elche – Atlético cuatro días después de la final de Copa, y ya vimos el partido de los colchoneros en Sevilla, a los de Sarabia les van a hacer correr mucho. Si ganan el Elche ya se te planta con 35 puntos. Además los colchoneros visitan Valencia entre partido y partido de Champions ante el Arsenal. Recordemos el dicho de que bajan los dos peores y el tonto que pasaba por ahí, y Sevilla y Valencia llevan años opositando a ser ese tonto”.

El análisis fue más allá del calendario. La última jornada dejó un dato que rompe cualquier previsión: los cinco equipos de abajo ganaron, algo prácticamente inédito. Y dentro de ese bloque, el resultado del Elche ante el Valencia fue uno de los más difíciles de explicar. “EL Valencia lo que tuvo no lo metió aunque tuvo ocasiones de ponerse por delante. Con ocho tiros a puerta es difícil perder sobre todo si te tiran tan poco, pero tocó”, apuntó. A partir de ahí, los números dibujan una tendencia peligrosa: los equipos de abajo están sumando a ritmo de equipos de zona alta, mientras el Espanyol aparece en la parte baja de esas clasificaciones recientes. Eso cambia por completo la lectura de la tabla.

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Chiquidatos también mostró distintos gráficos que ayudan a entender el contexto. Por un lado, lo complicado que es para los recién ascendidos mantenerse frente a proyectos más consolidados. Por otro, las diferencias históricas entre el colista y la salvación, que en este curso son mucho más cortas de lo habitual. Nadie está descartado. Todos se ven con opciones. Y eso hace que nadie baje el ritmo. Incluso las proyecciones a partir de las últimas seis jornadas dibujan un escenario muy apretado, con muchos equipos implicados. Y ahí aparece el Espanyol, con una dinámica que no acompaña  y que lo sitúa como el peor del curso. Lo resumió con una frase que dejó bastante silencio en el estudio: “La línea del descenso ha estado lejísimos pero se le va acercando paulatinamente, estáis sumando puntos a base de empatitos, que es como se salvó Las Palmas hace unos años. Ahora el Espanyol aún tiene un margen de dos partidos estás preocupadillo pero si te metes en una distancia de entre tres y un punto te entra el canguelo de flipar, camia mucho. El RCDE aún tiene el colchón; yo con 42 no estaría tranquilo, porque los equipos de abajo están sumando mucho.

Latorre tira de historia y pone contexto a los 38 puntos

Tras el repaso de “Chiquidatos”, la tertulia no se quedó ahí. Carlos Latorre quiso bajar un poco la alarma con perspectiva histórica. “Mirando las últimas 10 temporadas, ningún equipo con 38 puntos en la jornada 31 perdió la categoría. También es que tener 34 puntos en la primera vuelta era sinónimo de Europa. Lo hemos roto todo”.

La frase tiene doble lectura. Por un lado, tranquilidad: con esos números, lo normal es salvarse. Por otro, esa sensación rara de temporada fuera de lo común. Ni los puntos de la primera vuelta han servido para soñar, ni los actuales para estar tranquilo del todo.

Capilla señala el peligro real: Vallecas y el efecto dominó

Alberto Capilla llevó el debate al terreno práctico. A lo que viene. A lo que aprieta. “El año pasado estábamos con 39 puntos a falta de seis partidos y nos fue del canto de un duro… Se habla de los enfrentamientos directos y uno de esos es precisamente el Rayo – Espanyol, el Rayo tiene 35 y nosotros 38. Como nos ganen nos pillan. El Espanyol va a ser juez del descenso si no pierde contra el Rayo y gana al Levante, pero si no, vamos a pasar por el verdugo porque habremos dado alas a rivales directos… Ojo”.

Ahí aparece una idea potente: no solo te juegas salvarte, también puedes decidir quién se mete en el lío. Y si fallas, el golpe no es solo para ti… es para todos los de abajo.

Worzel baja expectativas y apunta al calendario duro

Worzel fue más directo con lo que viene. Sin adornos. “Hay partidos que nos quedan como el del Sevilla en que no esperemos nada, nos van a hacer perder”.

Una frase que no es optimista, pero que refleja una forma de ver el calendario: hay partidos donde el Espanyol no parte como favorito. Y eso obliga a no fallar en los que sí están marcados.

Capilla insiste: todo pasa por Rayo y Levante

Capilla volvió a entrar con una intervención larga, de las que no dejan dudas. “Sevilla y Valencia no pueden bajar, podemos esperar un atraco en el Sánchez-Pizjuán. Lo que está en nuestras manos es Rayo y Levante. El problema no es quién te venga, es cómo estás tú, en la primera vuelta eras capaz de ganar a cualquiera y ahora no, viene el Atlético con los cadetes y no sé si estamos en condiciones de ganarles. Nuestros puntos van a ser Rayo y Levante porque si no, sí que me voy a preocupar porque has de ganar al Madrid, a la Real Sociedad, vas al campo de Osasuna… no pensemos más, ganar a Rayo y Levante”.

El mensaje es claro, casi repetido como un mantra: dejar de mirar el calendario entero y centrarse en dos partidos. Porque ahí está la clave.

Via alerta del relato y Capilla apunta al vestuario

Francesc Via quiso introducir otro matiz, más de percepción. “Parece que somos incapaces de ganar a nadie, les estamos comprando el relato a los que venden que no somos capaces de ganar a nadie”.

Una reflexión que apunta a lo mental, a lo que se instala en el ambiente. Pero Capilla volvió a llevarlo al campo: “El Rayo es el partido para que el Espanyol gane; soy muy de Manolo pero ha de cambiar algo, de entrada, los jugadores”.

Y ahí apareció otro problema inmediato. “No tenemos, de entrada vamos sin Urko”, recordó Via.

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Capilla no se frenó. “Con todos los partidos que llevamos sin ganar lo normal es cambiar a gente; habrá que hacer algo con lo que hay en plantilla porque con lo que hay de titular no llega. Decíais que como no se ha fichado en diciembre… yo veía el partido del Barça y la dignidad y el amor propio no se compran en un mercado de invierno, en dos terceras partes del partido el Espanyol va andando por el campo. Vale que al final Pere Milla y tal, pero la identidad se pone en el tiempo de juego, que te griten ya es normal. Había que sacar durante los 90’ el do de pecho y llevamos toda la segunda vuelta sin hacerlo. Nosotros de haberlos ganando en el RCDE Stadium les hubiéramos dicho lo mismo”.

El cierre de Via fue corto, pero con intención: “Pero tú no eres un profesional”.

Via pide calma y alerta del peligro del pánico en el entorno

La tertulia entró en un terreno más emocional, casi de estado de ánimo colectivo. Francesc Via puso el foco en algo que se empieza a notar demasiado: el miedo. Esa sensación de que todo se puede torcer en cualquier momento. Y lanzó una idea clara: dejarse llevar por el pánico no ayuda.

Porque, como se recordó durante el programa, el propio vestuario ya ha hecho ese ejercicio de realismo. Kike García y Leandro Cabrera lo dejaron claro: se ha activado el modo supervivencia. Y a partir de ahí, lo que toca no es dramatizar más… sino competir mejor.

Worzel pone el foco en la cabeza: “Todo cambiará con una victoria”

Javier Osorio “Worzel” llevó el análisis al terreno psicológico, que ahora mismo pesa tanto o más que el físico. “Hay un tema psicológico, son personas, a la que se gane y un partido y se va a lograr, estoy convencido que harán un clic y habrá un cambio de tendencia. Ahora mismo es muy alta la montaña a nivel psicológico, se les hace muy cuesta arriba, pero si por suerte ganamos en Vallecas va a ir cuesta abajo”.

La imagen es clara. Una subida larga, dura, que parece no acabar… pero que puede cambiar de golpe. Todo depende de ese primer paso. De esa victoria que rompa la dinámica.

Via reconoce lo inexplicable de la segunda vuelta

El propio Via quiso ir un poco más allá, intentando poner contexto a lo que está pasando. “Esta segunda vuelta han pasado cosa anormales, hemos hecho algún buen partido, lo mismo los días del Elche y el Getafe. Nos han pasado muchas cosas, creo que el Espanyol se salvará con relativa tranquilidad pero no sé cómo explicaremos algún día esta segunda vuelta”.

Ahí hay una sensación compartida: no hay una explicación clara. Han pasado cosas, sí. Algunas decisiones, algunos partidos raros… pero cuesta encontrar un motivo único que justifique este bajón.

Latorre y Capilla: entre la lógica de los puntos y el recuerdo del pasado

Carlos Latorre insistió en esa idea de no encontrar una causa concreta. “No puedes encontrar un motivo de por qué se ha hundido así el equipo. No es un tema físico, no es tan proporcional la lesión de Puado, no encontramos explicación y dentro de eso estamos con esa duda de qué pasará el final. Pero con los puntos que llevamos últimamente no ha bajado ningún equipo, y normalmente los tres últimos a estas alturas son los que bajan al final”.

Capilla, en cambio, prefirió mirar al pasado reciente para no relajarse. “Recordad la pasada temporada, nos ha de servir para pensar que es muy difícil que pase y hay remotas opciones de bajar pero que la posibilidad está ahí”.

Dos miradas distintas, pero compatibles. Los números dicen una cosa… la experiencia te obliga a no confiarte.

El debate sobre Manolo: contexto, confianza y momento

El tema del entrenador volvió a salir, pero esta vez con más contexto. Se puso sobre la mesa que la racha es muy mala, sí, pero también todo lo que hay alrededor. “A Manolo se le podría pasar con estos 14 partidos sin ganar. Pero cojamos dos temas más: el partido clave para hacerlo era el día del Alavés, que fue nuestro peor partido, pero veníamos de un partido en Valencia en el que nos robaron. Aisladamente no puedes juzgar las cosas, veníamos de hacer 34 puntos pese a estar en medio de la mala racha, ¿qué directiva del Espanyol en la historia ha cesado a un entrenador yendo quinto o sexto?”.

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Y se volvió al presente. “Estamos a siete partidos en que estamos súper cerca de la permanencia, aunque aquí estemos cagados. Son muchos puntos y se ha perdido el colchón pero estamos cerca, los jugadores creen en el entrenador, no es un grupo roto y que no compita…”.

El mensaje es claro: hay preocupación, pero también argumentos para sostener al técnico. Y una idea final que pesa: el contexto de la propiedad, con Alan Pace manteniendo estabilidad en otros proyectos.

Worzel mira al futuro y señala el mercado

Worzel retomó su discurso, esta vez mirando más allá del corto plazo. “Como decía estaba confundido y mucho con la propiedad, sigo pensando que prefiero esta propiedad que la anterior, no son datos sino sensaciones, dejémosle trabajar, pero estoy confundido porque pensaba que en enero harían algo más de lo que han hecho, era el momento de si quieres apostar, fichar dos o tres jugadores con alguno de calidad y el equipo hubiera ido arriba. Ahora espero al mercado de verano, ha de ser el punto de inflexión. Yo no estoy cagado, doy al equipo por salvado”. Aquí aparece otra línea de debate: no tanto el presente inmediato, sino qué pasará después.

Y no podía acabar sin su ultima sensación: «Y para acabar estoy alegre y contento porque culerdos, a tragar otro año más, a tragar otro año más. Ya son 11 años sin Champions; a  tragar. ¿Qué se siente, Fermín…?«.

Capilla cierra con un aviso: salvarse sí, pero con identidad

El cierre de este tramo lo puso Capilla con una reflexión más de fondo. “Yo no lo doy por salvado, aunque haya pocas posibilidades. Nos merecemos una salvación tranquila y pasa por hacer un final de temporada honesto porque ahora mismo la realidad es que el Espanyol es de los peores equipos de Europa. Nos merecemos recuperar la autoestima, la identidad… y de paso, salvarnos”.

Y ahí queda una idea que va más allá de los puntos. No se trata solo de salvarse. Se trata de cómo hacerlo.