El derbi entre Barça y Espanyol no se ha acabado ni mucho menos. Esta vez ha sido ‘El Día Después’ el que ha vuelto a encender la mecha, enseñando imágenes muy concretas de lo que pasó durante el partido y, sobre todo, en esos minutos finales donde todo se desbordó un poco. El programa apunta directamente a la actitud de algunos jugadores azulgranas, con Gavi en el centro de todo, y deja escenas que han vuelto a molestar -y mucho- al espanyolismo.
Porque sí, el 4-1 está ahí. Pero lo que está dando vueltas ahora mismo es otra cosa. Cómo se vivió el partido. Cómo se comportaron algunos protagonistas. Y qué límites se están cruzando.
El derbi de Gavi.
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— El Día Después en Movistar Plus+ (@ElDiaDespues) April 13, 2026
Comentarios, tensión y un Gavi fuera de control
Las imágenes son bastante claras. Gavi, sin camiseta durante un rato, moviéndose sin parar, entrando y saliendo del banquillo, hablando constantemente… y soltando frases que han corrido rápido por redes.
Ahí aparecen momentos que resumen bastante bien el tono. “¿El ‘11’? Más malo es el ‘11’”, en referencia a Pere Milla. Y poco después: “Es un pringado, siempre dando por culo, hermano”. Todo en caliente, sí. Pero también todo muy explícito.
El propio programa muestra esa incomodidad constante. No es solo un gesto. Es una actitud sostenida durante muchos minutos. Una tensión que no se rebaja ni con el partido ya decidido.
Del banquillo a los cánticos… y un final que lo resume todo
Con el partido ya roto, Gavi y Fermín celebran el gol que pone el 4-1. Y ahí ya no hay freno. Miran al banquillo perico con actitud burlesca, y siguen algunos de los cánticos de la grada que ya han generado tanta polémica como: «Perico, decídme qué se siente…» mientras el onubense espeta un «Sois malísimos».
En ese momento, otra frase que se ha viralizado cuando dicen entre risas: “Eh, a Segunda están cantando. Ahí lo ves”. Y a partir de ahí, el foco deja de estar en el juego. Ciertamente, están más al cántico que a lo que sucede en el terreno de juego.
El cierre es todavía más tenso. Con el pitido final, Pere Milla aparece, se cruzan palabras, y la situación sube de tono rápido. “Ven aquí, cagón de mierda” dice en referencia a Fermín, sin duda queriendo pasar cuentas por alguna de las provocaciones. Gavi lo oye y va hacia él. Respuesta inmediata: “A ti qué te pasa, hijo de la gran puta”. Hay que separar. Y luego aunque no lo muestran las imágenes, se acaba como se acaba, con este grupo de jugadores con bastante poco respeto y una evidente falta de valores -algunos son tan pobres que sólo tienen dinero, se comentaba acertadamente en redes respecto a este asunto- berreando con la grada cánticos pidiendo la desaparición de un club rival deportivo..
Un final que explica por qué este derbi no se ha quedado en el marcador.
Los gestos de Manolo al entrar al campo
El vídeo deja también una imagen harto curiosa, la de Manolo González aparentemente sufriendo unas arcadas al pisar el césped del Camp Nou antes del partido. Algo que ha provocado un alud de insultos en redes por parte de seguidores barcelonistas. Evidentemente, sea cual sea el motivo del gesto, el tema también va a traer cola.

La defensa desde el entorno culé: el artículo de Scoccia que enciende más el debate
Y mientras las imágenes siguen corriendo, aparece la otra cara. La que no solo intenta rebajar lo ocurrido al final del derbi, sino que directamente lo justifica. Ahí entra el artículo firmado por Hugo Scoccia en SPORT que lleva un título que entra ya directamente en la provocación, «Los que saltaron a pegar se molestan por un cántico», que ha añadido todavía más leña al fuego.
El texto habla de “los chavales de La Masia cantando al final del partido el ya famoso ‘perico dime lo que se siente’” y plantea que hay “muchas formas de analizarlo”. Hasta aquí, podría parecer una opinión más. Pero el tono va subiendo. Se critica abiertamente a quienes se han sentido ofendidos, señalando que algunas reacciones “tratan de anular el contexto y otorgarles una intención inventada”, como si el problema fuese la interpretación y no lo que se ve y se oye.
«Se trata -ya lo habréis visto- de los chavales de La Masia cantando al final del partido el ya famoso ‘perico dime lo que se siente’. Hay varias maneras de analizarlo y muchas formas de verlo para sacar una u otra conclusión. De estas reacciones hay algunas estrambóticas y surrealistas que tratan de anular el contexto y otorgarles una intención inventada; esos que hablan de clasismo por la referencia a Cornellá, probablemente sean ellos que sufran de este mal»
El artículo sigue en esa línea, cuestionando incluso el malestar del espanyolismo con preguntas que buscan desmontarlo. Se recuerda que el Espanyol juega en Cornellà, se pone el foco en comportamientos pasados de algunos aficionados pericos -olvidando que los responsables fueron sancionados- y a la supuesta falta de reacción del resto de la grada y se llega a comparar situaciones para relativizar lo ocurrido en el derbi. Incluso se acusa a la pericada de los cánticos islamófobos del España – Egipto, ignorando lo que sucedió en realidad, o más bien, retorciéndolo y manipulándolo para favorecer su relato contra la afición perica.
«¿Acaso no es verdad que el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona, aunque su nombre histórico diga lo contrario, ahora tiene su casa en esa ciudad? Peor aún es ver a esos que callaban o aplaudían cuando algunos de sus aficionados saltaron al campo para pegar a los jugadores rivales que celebraban un título liguero, diciendo que es inaceptable que los jugadores del Barça se pongan a cantar tras ganar un encuentro que encarrila el campeonato»
«Igual de curioso es ver a una afición que durante varios años ha llamado infiel a la mujer de un jugador culé y cosas peores que no hacen falta transcribir, escandalizarse por unos chavales saltando y coreando una letra provocativa y poco más. Y para rematar el asunto, parece que se nos haya olvidado la triste y asquerosa imagen de hace unos días en un partido de la selección en el estadio de Cornellà de esa multitud animando a la grada a saltar en caso de no ser musulmán»
Una especie de “y tú más” que intenta diluir lo que pasó sobre el césped.
También se insiste en la idea de que se trata simplemente de “unos chavales saltando y coreando una letra provocativa y poco más”, restándole gravedad a que sean jugadores profesionales los que participen activamente en esos cánticos. Ahí es donde más chirría todo, porque no se está hablando de la grada, sino de futbolistas que son imagen de un club y referencia para mucha gente joven.
Y el cierre del artículo no se queda corto. Se plantea que hay una doble moral en las críticas y se deja caer que hay cosas “peores” que lo ocurrido, como si eso justificara lo que se vio. Un enfoque que, lejos de calmar, ha provocado aún más rechazo entre los aficionados pericos, que ven cómo no solo no se condena lo sucedido, sino que se blanquea.
«Entiendo la frustración por perder casi siempre el derbi catalán, el enfado al ver como tu equipo que volaba hacia Europa en una magnífica primera vuelta ahora este igual de cerca el descenso que ese sueño europeo… pero lecciones, las justas. Porque entre un cántico más o menos acertado y una afición callada que vio como parte de su grada saltaba a apalear a los rivales, no hace falta explicar lo que es o no denunciable»
¿Dónde está el límite?
Las imágenes están ahí. Las frases también. Y las opiniones, cada vez más enfrentadas.
Lo que para unos forma parte del fútbol, para otros es una falta de respeto evidente. Y en medio, un derbi que ha dejado algo más que tres puntos.
La sensación es clara: esto no se va a apagar rápido. Y mientras tanto, el Espanyol sigue en medio de todo. Dentro del campo… y fuera también.







