La jornada de los cedidos del Espanyol deja una fotografía bastante mezclada. José Gragera volvió a quedarse sin participar con el Dépor; Omar Sadik tuvo media hora en la dura derrota del Pau; Marcos Fernández peleó en Ipurúa con el Ceuta; Justin Smith repitió titularidad con el Sporting; Hugo Pérez sigue perdiendo sitio en el Nàstic; Rafa Bauza y Javi Hernández tuvieron presencia en la remontada del Mirandés; Pablo Ramón sumó minutos en una tarde para olvidar del Racing; y Roger Hinojo, esta vez, arrancó desde el banquillo en una victoria vital de la Cultural. No hay una sola lectura posible. Y quizá esa sea la conclusión más honesta. Las cesiones no avanzan todas igual, ni responden al mismo calendario interno. Algunas ayudan a crecer desde el juego, otras desde la resistencia, otras desde la paciencia. El Espanyol, mientras, sigue tomando nota. Porque cada fin de semana deja algo. A veces una pista. A veces una duda. A veces una confirmación.
José Gragera, otra semana atrapado en la sala de espera del Dépor
Lo de José Gragera hace tiempo que entró en una fase muy preocupante. El Deportivo firmó un buen partido ante el Málaga, empató 1-1 en Riazor y dejó sensaciones competitivas bastante serias, pero el centrocampista del Espanyol volvió a ver todo desde el banquillo. Ya son 15 partidos consecutivos sin jugar, una cifra que deja de ser una anécdota y empieza a retratar una situación enquistada.
Lo curioso es que, desde fuera, nadie pone en duda su comportamiento. Antonio Hidalgo fue bastante claro hace unos días al hablar de él: “Gragera es un profesional espectacular que está aceptando una situación muy difícil como jugador. Hay que destacar el día a día, cómo entrena, cómo compite, cómo espera su oportunidad”. También añadió que “José está entrenando bien y tiene las mismas opciones que otro compañero”. El mensaje suena bien, pero luego llega el partido y Gragera sigue sin aparecer.
Y ahí está el matiz importante. No se trata de una cesión fallida por rendimiento inmediato ni de un futbolista apartado. Es otra cosa. Está dentro del grupo, reconocido por el entrenador, pero completamente fuera de la rotación. Y a estas alturas, con el Dépor peleando cosas importantes, cuesta pensar que el escenario vaya a girar de forma brusca si no aparece una urgencia clara.
Omar Sadik, media hora en una noche muy dura para el Pau
El Pau cayó con estrépito en Le Mans (4-0) y Omar Sadik tuvo minutos, aunque en un contexto muy poco amable para un delantero. Entró en el 67’, con el equipo ya por detrás y con la sensación de que el partido se escapaba sin remedio. Aun así, dejó una acción que pudo cambiar algo o, al menos, meter algo de picante en el tramo final. Recibió un centro cerca del área pequeña, cayó al suelo tras un ligero empujón y no hubo penalti.
No fue una noche sencilla para nadie en el Pau, y menos para los jugadores de ataque. El equipo quedó desbordado por la intensidad local desde el inicio y cuando Sadik saltó al campo ya estaba todo bastante roto. No tuvo tiempo ni contexto para dejar una actuación de peso, pero sí al menos una presencia activa dentro del área, que es donde un delantero tiene que hacerse notar.
Su caso sigue siendo de esos que conviene mirar con paciencia. No está teniendo un papel arrollador, pero sí va entrando, sumando apariciones y manteniéndose en esa pelea por hacerse un hueco más estable. En una derrota tan clara, tampoco sería justo cargarle una lectura individual demasiado severa.
Marcos Fernández, lucha, oficio y algún detalle de calidad en Ipurúa
La AD Ceuta salió claramente derrotada de Ipurúa (3-0), castigada sobre todo por el balón parado y por un rival muy fuerte en casa. Marcos Fernández no tuvo una tarde especialmente lucida en términos de producción ofensiva, pero volvió a dejar algo que se repite bastante en sus actuaciones: compite cada pelota como si fuera la última y no se borra nunca del partido.
Dentro de un encuentro muy incómodo para el Ceuta, Marcos intentó sorprender con un disparo lejano y dejó una acción de bastante mérito en el área, con un doble recorte para quitarse a un defensor y meter un pase peligroso hacia la zona de remate. No fue un partido para grandes alardes, ni mucho menos. Pero sí volvió a dejar ese perfil de delantero incómodo, trabajador, insistente, de los que no se desconectan aunque el equipo no funcione.
Eso también cuenta. Más aún en una cesión. Porque no todos los partidos dejan espacio para brillar, pero sí para mostrar carácter. Y Marcos, incluso en una tarde gris del Ceuta, volvió a dar señales de que siempre está metido en la pelea.
Justin Smith, titular otra vez, aunque en una actuación más contenida
Justin Smith repitió titularidad con el Sporting en la victoria ante la Real Sociedad B (1-0), algo que ya de por sí es una noticia relevante después de haber perdido bastante protagonismo durante semanas. Jugó hasta el minuto 81, cuando fue sustituido por Curbelo, y esta vez su actuación fue bastante más discreta que la de la jornada intersemanal.
El Sporting fue de más a menos, y Justin se movió un poco en esa misma línea. Formó parte de un equipo que arrancó bien, dominó bastante en la primera parte y acabó sufriendo más de la cuenta por no matar el partido. Tuvo incluso un disparo sin demasiado veneno en el primer tiempo, pero en general le faltó peso para mandar más en el centro del campo.
Aun así, el detalle importante está en otro sitio. Después de un periodo con menos presencia, está volviendo a entrar en las alineaciones y eso ya es un síntoma positivo. Esta vez no fue una actuación para tirar cohetes, pero sí otra cita sumada desde el inicio. Y a veces, cuando vienes de atrás en la rotación, el primer objetivo no es lucir, sino consolidar el espacio recuperado.
Hugo Pérez, de ser importante a casi desaparecer con el cambio de entrenador
El caso de Hugo Pérez seguramente sea uno de los más bruscos dentro del grupo de cedidos. Con Cristóbal Parralo había tenido peso, continuidad y minutos. Con Pablo Alfaro, en cambio, la historia ha cambiado bastante. En la derrota del Nàstic en Teruel (1-0), volvió a quedarse sin participar. Desde la llegada del nuevo técnico solo ha jugado 18 minutos en cuatro partidos, un contraste muy fuerte con el papel que venía teniendo antes.
Y eso se nota. No solo en las cifras, también en la lectura de su situación. Hugo ha pasado de ser una pieza visible a quedarse casi fuera de plano. En un Nàstic que vuelve a sufrir fuera de casa y que repite muchos de sus problemas cada semana, cuesta entender que un futbolista que venía entrando tanto haya perdido casi todo su espacio.
Es una de esas cesiones que piden seguimiento fino, porque el bajón de protagonismo no parece responder tanto a una mala racha individual como a una decisión estructural del nuevo cuerpo técnico. Y cuando el técnico cambia el foco, a veces el jugador se queda atrapado sin demasiado margen para reaccionar.
Bauza y Javi Hernández, dos aportes distintos en una remontada vital del Mirandés
El Mirandés se llevó un triunfo enorme en Zaragoza (1-2), de esos que sirven para seguir con vida y volver a creer. Y en esa victoria hubo participación perica por partida doble, con Rafa Bauza y Javi Hernández en el once. Los dos jugaron, los dos aportaron, aunque de forma distinta.
Bauza realizó un trabajo muy sacrificado, muy de ida y vuelta, muy de sostener al equipo cuando el partido pedía piernas. Recorrió muchos kilómetros, ayudó en tareas defensivas y terminó sustituido en el 82’ por cansancio. Entró poco en contacto con el balón, pero sí dejó esa sensación de centrocampista disciplinado, útil para equilibrar.
Lo de Javi Hernández tuvo mucho más brillo. Estuvo cerca de marcar al filo del descanso en una acción salvada por un defensor y, ya en la segunda parte, firmó la asistencia del 1-2 con un pase raso al primer palo para que Carlos Fernández marcara de tacón. Terminó agotado y vio amarilla en el añadido. Fue una actuación con mucho peso dentro del triunfo rojillo. Participó, generó y dejó una acción decisiva. En un partido de máxima tensión para el Mirandés, eso vale mucho.
Pablo Ramón, minutos para coger ritmo… y un error muy doloroso
El Racing vivió una de esas tardes que se quedan marcadas durante un tiempo. Ganaba 0-2 al Andorra y terminó perdiendo 6-2. Un descalabro tremendo, de los que cuestan explicar, y en medio de ese caos apareció Pablo Ramón desde el banquillo. Entró en el minuto 66 por Manu Hernando y quedó señalado por una acción muy concreta: un resbalón con pérdida de balón en la jugada del quinto gol.
No conviene cargar toda la derrota en una sola escena, porque el hundimiento colectivo del Racing fue bastante más amplio que eso. Pero tampoco se puede esquivar el hecho de que su error tuvo una consecuencia directa y muy visible. Y cuando entras con el partido roto y te toca vivir una acción así, el foco se pone enseguida encima.
La parte menos negativa es que sigue sumando minutos y ritmo, que al final también es parte del objetivo de una cesión. Pero fue una tarde ingrata, de esas que dejan mal sabor aunque el contexto general del equipo ya fuera un incendio antes de su entrada. Ahora le toca pasar página rápido.
Roger Hinojo, suplencia inesperada y entrada útil para cerrar un triunfo clave
La Cultural Leonesa volvió a ganar después de muchísimo tiempo y derrotó al Valladolid por 1-0 en un partido muy importante para seguir creyendo en la permanencia. Y uno de los detalles que sorprendió fue ver a Roger Hinojo empezando desde el banquillo. Rubén de la Barrera optó por no forzar a algunos jugadores tocados y con acumulación de minutos, y ahí entró la decisión de reservar al lateral catalán de inicio.
Hinojo entró más tarde para reforzar el lado izquierdo de la defensa y cumplir una misión bastante concreta: ayudar a cerrar el partido y contener los balones laterales del Valladolid. Y lo hizo bien. Cumplió con solvencia, sin grandes focos pero con ese tipo de intervención que un entrenador valora mucho en un tramo final apretado.
No fue su jornada más vistosa, pero sí una de esas en las que el jugador responde a lo que pide el guion. En una victoria tan valiosa, también suma eso: entrar, interpretar rápido el momento y no fallar.






