Omar El Hilali habla claro en SPORT; autocrítica, respaldo total a Manolo y una condena firme a los cánticos: «Son lamentables para musulmanes, cristianos… toda religión»; pero insiste: «España no es un país recista»

3 de abril de 2026

La entrevista de Omar El Hilali en SPORT deja pocas dudas sobre cómo está el vestuario del Espanyol por dentro. No es una comparecencia de esas de manual, con respuestas medidas y poco más; hay reflexión, hay autocrítica y también hay un posicionamiento claro en temas delicados como el racismo o la figura del entrenador. El lateral blanquiazul repasa el momento del equipo con naturalidad, sin esconder que la racha pesa, pero dejando una idea que atraviesa toda la conversación: el grupo sigue unido, convencido de lo que hace y con la mirada puesta en salir adelante cuanto antes.

“La verdad es que la necesitábamos”: un parón para recomponer la cabeza

El punto de partida es claro: el Espanyol necesitaba parar. Así lo explica el propio jugador cuando se le pregunta por cómo ha vivido el equipo estos días: “La verdad es que la necesitábamos. Creo que desconectar un poquito de todo nos ha ido muy bien y veo al equipo con muchas ganas para afrontar el partido del sábado”. No lo dice como una excusa, sino como una constatación de lo que se vivía en el día a día; demasiada carga, demasiados partidos sin premio y esa sensación que se va acumulando poco a poco hasta que se hace difícil de gestionar. Ese pequeño corte en la rutina aparece como un punto de inflexión mental más que físico, una forma de volver a empezar sin olvidar lo que ha pasado.

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Doce jornadas sin ganar: asumir el golpe sin perder el rumbo

El dato es evidente y él no lo esquiva en ningún momento. El Espanyol acumula doce jornadas sin ganar y eso, en cualquier equipo, deja huella. El Hilali lo reconoce con naturalidad: “Sabíamos que en algún momento íbamos a pasar por un bache así. Nosotros lo teníamos muy claro, pero al final creo que todo el mundo lo ve, que se ha alargado un poquito más de la cuenta”. No intenta suavizarlo, ni tampoco dramatizarlo más de lo necesario. A partir de ahí, el discurso cambia hacia lo que viene: “Pero ya te digo, estamos ya enfocados en poder sacarlo este sábado, sacar una victoria, cumplir el objetivo, que creo que todos sabemos cuál es, y a partir de ahí poder respirar un poco más tranquilos, creo que lo necesitamos”. Ese “respirar tranquilos” resume bien el estado emocional del equipo, que no ha perdido la fe pero sí necesita un resultado que cambie la inercia.

La salvación, bajo control: confianza pese al ruido

Cuando se le plantea si existe preocupación real por la permanencia, la respuesta es directa y sin titubeos: “No, el equipo está en una situación muy diferente por ejemplo a la del año pasado. El año pasado sí que estábamos ahí y decías: “Ostras, puede ser que… uff”. Pero no, este año estamos bien, luego lo malo es que la racha te puede un poco desestabilizar en ese sentido, pero estamos muy convencidos de que el objetivo se va a cumplir y lo antes posible”. En sus palabras se percibe esa mezcla de tranquilidad y alerta, de saber que el contexto es distinto pero que una mala dinámica siempre genera dudas. No hay sensación de alarma, pero sí conciencia de que toca reaccionar cuanto antes.

Manolo González, figura clave: “Estamos con él a muerte”

Uno de los puntos más claros de la entrevista llega cuando se aborda la situación del entrenador. En medio del debate externo, El Hilali no deja espacio a interpretaciones: “No, nosotros estamos con él a muerte. Hay más de un compañero que ha salido y que lo ha dicho. Creo que es entrenador ideal para el proyecto del Espanyol, ahora a corto plazo y a largo plazo”. El respaldo es total, sin matices. También describe cómo ha gestionado el técnico estos días: “Tranquilo. Él también nos pidió un poco aislarnos de todo esto, desconectar un poco de lo que es la Liga. Creo que nos ha ido muy bien. Y luego cuando hemos vuelto, pues es como es él, muy exigente, cuando toca hacer bromas, hacer bromas, pero metiéndonos mucho en la cabeza el ganar en Sevilla contra el Betis”. Un liderazgo que combina exigencia y cercanía, al menos desde dentro, y que el vestuario parece asumir como válido para este momento.

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El “toque de atención” y la reacción profesional

El episodio vivido tras el partido ante el Alavés, cuando Manolo González habló de “toque de atención”, también aparece en la conversación. El Hilali lo afronta desde una perspectiva profesional: “Somos profesionales, tenemos que asumir todas las decisiones que da el entrenador. Si lo hizo en ese momento será porque él creía que era lo mejor, igual creía que no estábamos en nuestro mejor momento, que nos tocaba reaccionar. Pero yo respeto todas las decisiones que tenga él, somos profesionales, entonces lo que decida… para eso es el entrenador”. Lejos de quedarse ahí, añade cómo lo vivió personalmente: “Sí, bueno, cuando pasa algo así te preguntas el porqué, y en ese momento dije: “Ostras, algo hay que cambiar”. Y si se puede decir así, creo que fue un toque de atención que me fue bien”. Una lectura madura de una situación que podría haber generado fricción, pero que en su caso ha servido como estímulo.

Racismo en el España – Egipto: una condena rotunda

El tono cambia cuando se aborda lo sucedido en el España – Egipto. Aquí no hay espacio para matices en la condena: “Creo que está todo dicho, las imágenes están ahí. No sé cuánta gente, sí que es verdad que es una minoría, pero a partir de ahí lo que tengan que hacer será. Pero sí que es verdad que los cánticos esos son lamentables, ya sea para los musulmanes, para los cristianos… para todas las religiones. Creo que eso es faltar el respeto a una religión con tanta gente que la sigue, creo que es una falta de respeto, y repito, para cualquier religión del mundo”. La reflexión va más allá de un caso concreto y apunta al respeto básico, sin etiquetas.

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Se le pregunta por el hecho de que sobre el verde estaa Lamine Yamal, y por cómo hubiese reaccionado de estar allí en esas circunstancias: “Es que es muy difícil, porque es mucha gente, tú estás muchas veces muy enfocado en el partido, y hay veces que ni escuchas lo que canta la gente. Pero me sentaría mal, porque estás jugando (en ese caso es Lamine con España) para un país, y que gente que te está animando esté cantando eso, tampoco hace falta decir cómo le sentaría eso a una persona. Creo que no debería pasar eso nunca. Para mí, viendo las imágenes, son más que lamentables, y a partir de ahí, lo que tenga que pasar con la gente que lo hizo, que repito, es una minoría, que las consecuencias sean para ellos”. Un posicionamiento claro, con la mirada puesta tanto en el hecho como en sus consecuencias.

“España no es un país racista”: una opinión personal con contexto

Sobre el debate de fondo, El Hilali introduce su visión personal: “Siempre he pensado que España no es un país racista, por lo menos en primera persona y a nivel de familia, para mí no lo es. Habrá gente que diga que sí, que haya pasado algunos episodios, gente que no, pero ya te digo, creo que son muy pocos los que son así. En cada país hay, porque los hay. Por desgracia en el mundo hay gente mala, ya sea en el racismo, en muchas cosas, y a partir de ahí no se puede generalizar a un país entero con tantas personas que hay y tanta buena gente, por unos pocos, creo que eso sería de ser mala persona, y así pienso yo”. La idea que transmite es la de separar comportamientos individuales de una etiqueta global, con una reflexión que busca equilibrio en un tema especialmente sensible.

El caso Rafa Mir: serenidad y conciencia

La entrevista se cierra con el episodio vivido con Rafa Mir, donde el jugador explica cómo actuó: “Es que yo lo que escucho, cuando lo escuché, se lo dije al árbitro. Y a partir de ahí hay cosas que no puedes controlar. Si tú te tapas la boca, por ejemplo, ya es imposible que una cámara o lo que sea te pueda leer los labios. Y bueno, como digo yo, eso queda la conciencia de cada uno. Yo estoy muy tranquilo y una persona cuando hace algo malo, queda con su conciencia. Yo sé que no he hecho nada malo”. Una respuesta que evita el ruido externo y se centra en la responsabilidad individual, dejando claro su posicionamiento sin necesidad de elevar el tono.

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