Fran Soto, presidente del CTA, ha puesto voz a lo que durante días ha sido una evidencia en el entorno del Espanyol. El dirigente arbitral ha reconocido públicamente el error cometido por Ricardo de Burgos Bengoetxea en el encuentro disputado en Son Moix, en una acción que terminó siendo determinante en el desarrollo del partido.
Sus palabras no dejan lugar a interpretaciones. Ante la pregunta de un reportero de El Chiinguito sobre cómo es posible que, tras revisar una jugada durante varios minutos en el monitor, no se detectara un contacto evidente, Soto respondió de forma clara:
“Se explica en que detrás de un árbitro está una persona que a veces comete errores. Muchas veces nos quejamos de los errores del VAR, que no llaman o que llaman. Y esta vez la realidad es que entendemos, y así me lo ha trasladado la comisión técnica porque son los que analizan la jugada, que es un error. Entendemos que ahí debería haberse señalado la falta, incluso con tarjeta amarilla, y no se ha señalado. Es una pena porque no queremos errar. Sabemos que todo el mundo se juega mucho y los árbitros se juegan exactamente igual, a otro nivel, porque es diferente lo que conlleva un club o un árbitro, pero evidentemente lo que no queremos es fallar y ahí tenemos que reconocer que ha habido un error”.
🚨🚨 FRAN SOTO, presidente del CTA, habla muy claro de la POLÉMICA EN EN EL MALLORCA-ESPANYOL:
❌ “Hay que RECONOCER que ha habido un ERROR”.
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— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) March 17, 2026
Una acción clave que cambió el rumbo del partido
El contexto de la jugada amplifica su impacto. El Espanyol se había adelantado en el marcador con un gol de Charles Pickel, que posteriormente fue expulsado en una acción correctamente sancionada. Hasta ese momento, el encuentro transcurría dentro de la normalidad competitiva.
El punto de inflexión llegó en la acción previa al gol en propia puerta de Miguel Rubio. Una intervención de Samu Costa sobre Urko González de Zárate, claramente visible en las repeticiones, condicionó directamente la jugada. A pesar de que desde el VAR se alertó al colegiado -«pone el pie y le chuta el pie»-, De Burgos Bengoetxea optó por mantener su decisión inicial tras la revisión en el monitor, al considerar que no existía contacto suficiente.
La jugada continuó, el gol subió al marcador y el partido entró en una fase completamente distinta.
El impacto de la decisión arbitral no se limitó a una acción aislada. Ese gol supuso el empate del Mallorca y modificó la dinámica del encuentro. Minutos más tarde, el propio Samu Costa, protagonista de la acción anterior, anotó el tanto que certificó la remontada local.
El Espanyol pasó de tener el partido controlado a marcharse sin puntos, en un desenlace que no puede desligarse de la jugada revisada.
Reconocimiento tardío que no altera el resultado
El pronunciamiento del CTA valida la interpretación que desde el primer momento se defendió en el entorno blanquiazul. La falta debió señalarse y la jugada debió invalidarse. No ocurrió.
Este tipo de reconocimientos, aunque relevantes desde el punto de vista institucional, no tienen efecto sobre la clasificación ni sobre el resultado final. El Espanyol continúa sin los puntos que estaban en juego en Son Moix.
El error ha sido admitido. Las consecuencias, en cambio, permanecen.







