Hay técnicos que pasan por la Liga como si nada. Eder Sarabia, entrenador del Elche, rival este domingo del Espanyol, es lo contrario. Se le ve, se le oye y se le siente desde la última fila del estadio. Gesticula, protesta, celebra, corrige… todo al máximo volumen emocional. No es postureo: es que vive el fútbol así. Y eso, claro, genera amor y rechazo a partes iguales.
Su Elche tampoco es un equipo discreto. Juega abierto, atrevido, casi provocador para un recién ascendido. Cuando los resultados acompañaban, se hablaba de “equipo valiente” y de entrenador “brillante”. Ahora que encadenan ocho jornadas sin ganar (3 empates y 5 derrotas), la misma idea se describe con palabras bastante más duras. El fútbol es así de caprichoso: lo que antes era valentía ahora suena a imprudencia.
Una filosofía que no se negocia
Sarabia no ha venido a Primera para encerrarse atrás y sobrevivir. Todo lo contrario. Quiere el balón, presionar arriba y salir jugando incluso cuando el rival aprieta. Como si el presupuesto no importara. Como si el miedo no existiera.
Ese estilo tiene momentos preciosos, de verdad. El Elche ha completado 69 ataques elaborados esta temporada, el quinto mejor registro de la Liga. No es casualidad. Hay una idea clara detrás. Pero también tiene el reverso: cuando se pierde la pelota, el equipo queda muy expuesto. Y ahí llegan los problemas que explican la sangría de resultados.
Por eso algunos lo ven como un proyecto “suicida”. Otros, como un equipo capaz de sorprender a cualquiera si conecta. Probablemente las dos cosas sean ciertas.
Un inicio de 2026 que ha hecho daño
El nuevo año ha sido especialmente cruel con los franjiverdes. En nueve partidos entre Liga y Copa han encajado 19 goles. Demasiados para un equipo que pelea por no caer. Derrotas como las sufridas ante Villarreal, Barcelona o Real Sociedad han dejado esa sensación de fragilidad constante, de que cualquier error se paga carísimo.
El problema no es solo táctico. También es mental. Fallos de concentración, desajustes en defensa, pérdidas peligrosas en salida… todo suma. Y en Primera, cuando das facilidades, te pasan por encima sin pedir permiso. La élite no perdona.
Sarabia, puro nervio en la banda
Su carácter también forma parte del espectáculo. Hace poco protagonizó un encontronazo con Ernesto Valverde tras un Athletic – Elche que acabó caliente. Luego rebajó el tono y pidió disculpas públicamente: “Necesitaba disculparme porque, a veces, queriendo defender lo nuestro, tengo comportamientos que me gustaría evitar”.
Sin embargo, no podrá sentarse en el banquillo del Martínez Valero este domingo, ya que deberá cumplir sanción tras ver ante el Athletic su quinta tarjeta amarilla de la temporada por protestar. El técnico franjiverde seguirá el encuentro desde la grada en un momento especialmente delicado para su equipo, inmerso en una mala dinámica durante este 2026 y con un partido de máxima necesidad por delante. Su ausencia en la zona técnica añade un elemento más de incertidumbre a un duelo ya cargado de tensión para el Elche, que necesita reaccionar cuanto antes para no complicar todavía más su situación.
Ese es Sarabia. Intensidad sin filtro y, después, autocrítica. No calcula demasiado cómo va a quedar en cámara. Actúa y luego piensa. Y eso conecta con muchos futbolistas, porque transmite que está con ellos a muerte.
Una relación con el Espanyol llena de episodios
El técnico vasco ya ha tenido roces con el entorno perico. Se estrenó en los banquillos con el Andorra ante el filial perico. Gerard Piqué acudió como máximo accionista del club del Principado a la Dani Jarque para presenciar su estreno, generando bastante expectación al sentarse en primera fila de la grada, tras el banquillo visitante, en lugar del palco y sin llevar mascarilla en un periodo en que era obligatoria. El Andorra se impuso 0-2 al Espanyol B de José Aurelio Gay —donde ya jugaban varios futbolistas hoy del primer equipo como Omar El Hilali, Antoniu Roca, Rubén Sánchez o Ángel Fortuño, además de Joan García o Ferran Jutglà— gracias a los goles de Carlos Martínez y Víctor Casadesús. Tras el partido, Sarabia destacó la implicación de Piqué, que incluso bajó al vestuario para felicitar a plantilla y técnicos; aquel curso no lograron el ascenso a Segunda, aunque sí lo conseguirían la temporada siguiente.
En diciembre de 2023, cuando el conjunto tricolor se enfrentó al Espanyol en Segunda, en feudo andorrano, Sarabia cargó contra la afición del Espanyol presente en l’Estadi Nacional del Principat, en concreto por unos supuestos cánticos que dijo haber escuchado -harían referencia tanto a Piqué como al equipo-, llegando a reclamar a los organismos disciplinarios a actuar contra ella; así, en la recta final de su rueda de prensa posterior al encuentro, lanzó este contundente mensaje: «Espero que Antiviolencia tenga en cuenta todas las burradas que se han dicho desde la grada del Espanyol porque cuando un club es grande, hay que demostrarlo en todos los sentidos. Esto va en contra del fútbol, de sus valores y demás. Así que espero que se tenga en cuenta. Sé que el responsable de LaLiga lo tiene en cuenta, pero lo quería decir porque estas barbaridades y estas borregadas no caben en el mundo del fútbol».
En la primera vuelta de esta temporada, su Elche compitió muy bien en Cornellà-El Prat. Dominó fases del partido, generó ocasiones y dio la sensación de haber merecido más. Sin embargo admitió que el Espanyol fue superior y que su equipo no logró mantener la intensidad mostrada en encuentros anteriores: “Hay que hacerlo ver porque cambiamos tanto. El otro día nos impusimos mucho más al rival y hoy cada uno de ellos ha sido mejor que nosotros, empezando por Manolo por delante de mí. Ahora toca analizar por qué ese cambio de rendimiento.”
Un pasado ligado al Barça y a Setién
Muchos aficionados lo conocieron como mano derecha de Quique Setién en el Barcelona. Sus broncas a los jugadores, su energía desbordada y su figura siempre en primer plano lo convirtieron en personaje mediático. Antes había pasado por Betis y Las Palmas con el mismo rol.
Cuando Gerard Piqué apostó por él para dirigir al Andorra, empezó su etapa como técnico principal. Ascensos, destituciones, polémicas… una carrera con altibajos pero siempre con una idea muy clara. En el Elche ha encontrado un proyecto donde esa personalidad encaja.
Un duelo entre dos equipos heridos
Lo curioso es que el rival tampoco llega precisamente eufórico. El Espanyol encadena ocho partidos sin ganar (2 empates y 6 derrotas), su peor racha desde la primavera de 2023, aquella etapa de transición entre Diego Martínez y Luis García Fernández.
Dos equipos tocados, dos entrenadores bajo presión y un partido que puede cambiar el ánimo de ambos vestuarios. O hundirlo un poco más.
Un técnico que vive sin red
Eder Sarabia no dirige para empatar a cero. Ni para gustar a todo el mundo. Dirige para imponer su idea, aunque eso implique caer varias veces por el camino. Prefiere perder siendo fiel a su estilo que sobrevivir traicionándolo.
Eso lo convierte en un rival incómodo, imprevisible y muy emocional. También en un entrenador que divide opiniones. Pero una cosa está clara: cuando el Espanyol salte al Martínez Valero, enfrente no habrá un equipo cualquiera. Habrá un proyecto que juega al límite… y un técnico que vive cada balón como si fuera decisivo.







