El Espanyol llega al duelo del sábado ante el Atlético con una pregunta que lo condiciona casi todo: ¿llegará Fernando Calero a tiempo? No es una duda menor. En un equipo que ha perdido solidez en las últimas semanas, su presencia o ausencia cambia la sensación de seguridad atrás. Ante el Celta no pudo jugar por molestias en el cuádriceps y desde entonces el foco está puesto en su evolución diaria. Manolo González dejó caer que “debería” estar disponible, pero sin garantías. Y en un partido así, cualquier matiz cuenta.

Cabrera tiene sitio fijo… pero su socio no está claro
Con Cabrera como pieza indiscutible, el rompecabezas está en quién le acompañará si Calero no llega. Riedel o Miguel Rubio aparecen como alternativas, aunque las pruebas realizadas sin el central castellano no han terminado de convencer. La pareja Cabrera-Calero ha sido, pese a que ninguno de los dos atraviesa su mejor momento del curos, la que mejor ha funcionado durante. Su ausencia ante el Celta volvió a dejar la sensación de que algo no encaja igual, de que la defensa pierde orden y contundencia.

Una defensa que ya no transmite la misma confianza
El dato es inquietante: el Espanyol lleva ocho partidos sin dejar la portería a cero. Demasiado para un equipo que construyó su buena primera vuelta precisamente desde atrás. Mantener la portería cerrada no era solo una cuestión estadística, era una forma de competir en el Espanyol de Manolo. Ahora cada gol encajado pesa más, obliga a remar contracorriente y alimenta la ansiedad. La baja de Calero amplifica ese problema, porque en su mejor versión ha sido clave para sostener al bloque.

Los números sin Calero tampoco ayudan a la tranquilidad
El balance cuando no está en el once no invita al optimismo: dos empates, dos derrotas y una sola victoria. La estadística es un indicador claro de que el equipo pierde consistencia. Y en un escenario como el Metropolitano, donde cualquier despiste se castiga con crueldad, esa fragilidad puede ser determinante. El Atlético no necesita muchas ocasiones para hacer daño.
Un partido donde las áreas lo decidirán todo
En el vestuario se repite la misma consigna: mejorar en las áreas. Traducido al lenguaje de la calle, marcar cuando se tenga ocasión… y sobre todo no regalar nada atrás. Para eso Calero es importante, ya que cuando ha estado fino representa esa versión competitiva del Espanyol que no se rompe con facilidad. Si llega, el equipo gana presencia y experiencia; si no, tocará resistir con lo que haya y confiar en que la estructura aguante.
Datos: AS







