100 días de Alan Pace al frente del Espanyol: promesas, dudas y el reto de ganarse la confianza

17 de enero de 2026

Se cumple el primer centenar de días desde que Velocity y Alan Pace tomaron el control del Espanyol, en una etapa marcada por la cautela institucional, la ilusión renovada en lo deportivo y la expectativa creciente entre los socios

El arranque más esperado: cambio de dueño, nuevo relato

El 9 de octubre de 2025, el Espanyol vivió su punto de inflexión más importante en años: tras una larga travesía bajo el mando de Chen Yansheng y Rastar Group, el club blanquiazul pasaba oficialmente a manos de Alan Pace y el grupo inversor Velocity. El relevo llegaba con alivio entre la mayoría del espanyolismo, fatigado por años de distancia institucional, decisiones incomprensibles y una sensación permanente de parálisis.

pace spiby espanyol

La presentación de Pace fue medida, incluso emocionante. Habló en catalán, rindió homenaje a Jarque y reconoció el peso de la historia del club. Prometió escuchar, cuidar y profesionalizar el Espanyol. Optó por no hacer promesas vacías. Y durante un rato, buena parte de la afición recuperó la esperanza. Pero 100 días después, la ilusión convive con las preguntas y las dudas. Porque el primer impacto emocional ya pasó. Ahora toca lo difícil: aterrizar un proyecto de verdad.

Tiempo de silencio: perfil bajo, muchas incógnitas

Si hay algo que define estos primeros 100 días, es el bajo perfil de Pace y su equipo. Más allá de la presentación oficial, su tour por los diferentes medios y del nombramiento de Antonio Dávila y Brad Spiby como figuras de confianza en el organigrama, no ha habido grandes intervenciones públicas. Mao Ye sigue como CEO. El club no ha comunicado proyectos específicos. Las decisiones importantes, como los refuerzos de invierno o el futuro del área deportiva tras la baja médica de Garagarza, siguen sin respuesta oficial.

alan pace mao ye acto presentacion

La falta de transparencia empieza a generar cierto runrún. Se entiende que haya un tiempo de adaptación. Pero el Espanyol no es una empresa cualquiera: es un club de fútbol con una masa social exigente y dolida, que ha escuchado demasiadas veces la palabra “proyecto” sin ver resultados. En estos tres meses largos, no ha habido aún una hoja de ruta clara más allá de las buenas intenciones. Y eso abre una lista de incógnitas que, si las juntas, suenan casi como un examen oral que aún no se ha hecho.

Por ejemplo: ¿cuál es el plan deportivo concreto para los próximos 12-24 meses: estabilidad en Primera, pelear Europa, o ir paso a paso sin prometer nada? ¿Quién manda en el día a día, de verdad: Pace, el equipo de Velocity o Mao Ye como figura continuista? ¿Qué decisiones son “de club” y cuáles pasan sí o sí por el filtro de la propiedad (fichajes, renovaciones, ventas, presupuesto)? Y una que parece muy simple, pero que es clave: ¿cuánta inversión nueva real va a entrar y en qué plazos? Porque una cosa es el relato, y otra el dinero que termina notándose.

También queda por ver si el orden de prioridades será deportivo o estructural. ¿Se va a notar ese dinero en plantilla ya, o primero irá a estructura, deuda y “ordenar la casa”? Y, ligado a eso, ¿qué margen tiene el equipo de Fran Garagarza: libertad total, libertad condicionada o “tú propones, nosotros aprobamos”?

La parte futbolística también deja preguntas muy concretas. ¿Cuál es la política de mercado: jóvenes con revalorización, cesiones “inteligentes”, o fichajes hechos para rendir desde el minuto uno? ¿Qué peso tendrán los datos y el scouting internacional frente al ojo clásico de fútbol de toda la vida? ¿Se quiere montar una red más amplia de clubes tipo “multi-club” o el Espanyol va a ir siempre como proyecto único y autónomo? Y si se crea esa red más allá de Burnley y RCDE, la duda lógica: ¿cómo se evita que el Espanyol sea “satélite” de otro, aunque sea de forma indirecta? El más que probable descenso del Burnley, ¿en qué grado compromete el futuro del Espanyol?

fran garagarza

La situación médica de Fran Garagarza abre también todo tipo de incógnitas. ¿Cómo se gestiona el día a día a nivel deportivo? ¿Cómo se conforma la toma de decisiones deportivas importantes? Y por último, y quizá más importante ¿va a volver Fran Garagarza a ocupar su posición de Director Deportivo tal y como la ejercía antes de su situación personal? ¿Es eso viable, en primer lugar para su propia salud y para la dedicación que precisa un club como el Espanyol? 

La cantera aparece en todos los discursos, pero aquí nadie se conforma con palabras bonitas. ¿Qué papel va a tener la cantera: discurso o inversión fuerte con objetivos medibles? ¿Hay un plan claro para el Espanyol B y el paso al primer equipo, o seguirá siendo un salto al vacío según la urgencia? Teniendo en cuenta que se visualiza como una importante fuente de ingresos ¿Se va a incrementar la inversión en la cantera? Y ya que hablamos de modernización, otra incógnita que no se ve desde fuera: ¿qué se va a hacer con la estructura de rendimiento, la prevención de lesiones, la preparación física y la readaptación, y qué presupuesto real habrá para eso?

Lo que sí ha mejorado: el ambiente y la conexión social

Donde sí se notan ciertos brotes verdes es en el entorno del club. Se ha recuperado un tono más cercano, menos confrontativo. La relación con la afición parece más cuidada. Se ha batido el récord de socios. Y se ha empezado a notar un cambio de cultura interna que apunta hacia una mayor atención al día a día del espanyolismo. Pace mantiene su conexión y cercanía con la afición, como volvió a demostrar ayer haciéndose fotos en los alrededores del estadio.

pace espanyol

No es menor el valor simbólico que han tenido gestos como la celebración del 125 aniversario, la implicación con causas sociales o la voluntad de abrir el club a más participación. Aunque todavía queda muchísimo por hacer, especialmente en transparencia, profesionalización de áreas clave, y en la modernización de la estructura. Y, aun así, la gente también quiere saber qué modelo social se cocina. ¿Cómo será la relación con la afición: más transparencia real o el típico “os escuchamos” que luego se queda en frases? ¿Qué política habrá con precios, abonos, entradas y merchandising: “familia perica” o “negocio a tope” aunque genere enfado? Al final, el termómetro social no solo son los discursos: también es cuánto cuesta ir al estadio y sentirse parte de algo. Tampoco el equipo de Pace ha articulado ningún mecanismo de relación real con la afición más allá de lo que ya existía con Pace ¿se nombrará un portavoz para hacer llegar claramente los mensajes que desee enviar la dirección? ¿Se pretende incrementar la presencia del club en los medios de comunicación?

El equipo de Manolo, la gran alegría de esta etapa

Pero si hay un motivo claro para que la etapa Pace arranque con buena nota, ese es el terreno de juego. Bajo el liderazgo de Manolo González, el Espanyol ha encontrado una identidad, una regularidad competitiva y una ilusión que no se veía desde hacía muchos años. Con fichajes como Dmitrovic, Carlos Romero, Urko o Roberto rindiendo a gran nivel, y con figuras como Pere Milla, Pol Lozano o Edu Expósito consolidadas, el equipo ha cerrado la primera vuelta con 34 puntos y en puestos europeos. Pero esa buena noticia guarda también no pocas incógnitas, ¿va a ampliar Manolo González, al que solo resta un año de contrato condicionado a su clasificación, su vínculo con el club?. El míster blanquiazul tiene uno de los contratos más bajos de la categoría, ¿se van a reconocer a nivel económico y contractual sus méritos al frente del equipo? 

manolo gonzalez alan pace espanyol

Pace y los suyos no son responsables directos del éxito deportivo -el trabajo empezó antes de su llegada-, pero el viento a favor en lo futbolístico les ha dado margen y oxígeno. Ahora, el gran reto es no desaprovecharlo. Y aquí aparecen más preguntas, de las que pican: ¿han hecho ya una lectura interna real del vestuario, de qué sobra, qué falta y qué perfiles quieren construir? ¿Cuánto se va a blindar el talento propio, con cláusulas y renovaciones, para no vivir con el susto cada mercado? ¿Cuál es el plan con los cedidos: escaparate, desarrollo real o simple parche según necesidades? Y la más importante, ¿es consciente la gente de Pace que si no se refuerza adecuadamente el equipo la próxima temporada difícilmente se repetirán los éxitos de la presente?

El caso Puado, por ejemplo, ha encendido la alarma: su lesión permite fichar por artículo 107, y muchos esperan un gesto. No fichar sería difícil de justificar. Y ahí entra otro debate, más financiero, pero igual de real: ¿qué estrategia hay con el límite salarial y la sostenibilidad: apretar ahora para crecer luego, o prudencia total aunque duela? ¿Se va a agotar el límite salarial para efectuar alguna incorporación que equilibre las bajas?

Un mercado invernal que será clave

Pese a que hay margen salarial, el Espanyol aún no ha movido ficha en el mercado. Y eso preocupa. No tanto por la urgencia (la plantilla es competitiva), sino por lo que puede simbolizar: el primer gran examen a la gestión Pace. ¿Se reforzará el equipo con criterio? ¿Se tomará una decisión consensuada entre entrenador y dirección deportiva? ¿Habrá agilidad? ¿O entramos en una dinámica de espera eterna como en la etapa Rastar?

alan pace mao ye junta

Y ojo, porque el mercado no es solo “fichar o no fichar”. También es el modelo. ¿Se va a apostar por fichajes que suban el nivel ya o por operaciones con “reventa” pensadas para dentro de dos años? ¿Quién tiene la última palabra cuando hay que elegir entre una necesidad deportiva y una oportunidad de negocio? Y, si Velocity trae una forma distinta de gestionar, otra incógnita inevitable: ¿qué papel van a tener los datos, el análisis y el scouting global frente a las decisiones más tradicionales?

El caso del Espanyol Femenino, que pidió fichajes y recibió un “no” como respuesta, también deja dudas. ¿Dónde queda el discurso de potenciar todas las secciones? ¿Qué hoja de ruta hay para el fútbol femenino: crecimiento serio o mantenerse sin grandes saltos? Son preguntas que, además, no solo hablan de deporte: hablan de marca, de club y de qué tipo de institución quiere ser el Espanyol en 2026. También Secciones Deportivas Espanyol sigue esperando una reunión al más alto nivel para ver si tienen margen de encaje en la entidad. ¿Llegará la misma a producirse?

La parte comercial, por cierto, aún es un misterio. ¿Qué cambios vendrán en patrocinadores, acuerdos y activaciones? ¿Cuándo se notará en ingresos? ¿Se está trabajando ya en naming rights del estadio o nuevas líneas de negocio alrededor del RCDE Stadium? Son temas menos “románticos”, sí, pero son los que luego determinan si el proyecto puede crecer sin vivir cada año con el agua al cuello. Y algo implícito a todo esto: ¿cree la propiedad que sin cambios importantes en la estructura corporativa puede elevarse el nivel de ingresos?

Luces y sombras en estos 100 días

En resumen, la era Pace arranca con luces y sombras. Ha habido gestos positivos, un clima más sano, una etapa deportiva que ayuda, y la esperanza de que por fin el club entra en una nueva fase. Pero la falta de comunicación clara, la incertidumbre en decisiones clave y la sensación de que aún no se ha pasado del “modo observador” empiezan a pesar.

Y por encima de todo, queda la pregunta que da un poco de vértigo porque no tiene una respuesta fácil: ¿cuál es el horizonte de Velocity en el Espanyol… proyecto a largo plazo o modelo de inversión con salida cuando toque? Esa es la madre de todas las incógnitas, porque de ella dependen casi todas las demás. El espanyolismo no exige milagros. Solo pide que quien ha comprado el club, se lo tome como suyo. Que invierta con cabeza. Que respete su historia y su singularidad. Que no tenga miedo a tomar decisiones. Y que entienda que aquí, a diferencia de lo que ocurre en la Premier, la gente pregunta, exige y se ilusiona sin filtros. Y eso, bien gestionado, puede ser una gran fortaleza y no una molestia implícita con el cargo.