El Espanyol ha puesto en marcha la campaña de renovación de socios 2026-27 con un vídeo y un relato que van mucho más allá de vender un abono. El club ha presentado una pieza con una idea que busca tocar una fibra muy reconocible para cualquier perico: ser del Espanyol no siempre es lo fácil, ni lo cómodo, ni lo que más gente hace. Pero precisamente por eso tiene algo especial. La campaña no intenta esconder que el espanyolismo vive muchas veces a contracorriente en Barcelona; lo abraza y lo convierte en identidad.
Sempre hi ha lloc per a un rebel més! pic.twitter.com/VytnMhtaCL
— RCD Espanyol de Barcelona (@RCDEspanyol) June 1, 2026
Una familia perica, el Aeri del Port y Barcelona vista desde arriba
La historia se sitúa en el Teleférico del Puerto, l’Aeri, uno de esos lugares de Barcelona que todavía conservan un punto antiguo, casi de postal. El propio club lo cuenta en su web con un tono muy narrativo: “Son casi las siete de la tarde. Llevamos todo el día recorriendo la ciudad y ya es hora de volver a casa. Estamos cansados, pero antes aún tenemos que deshacer el trayecto que hicimos por la mañana.” La escena arranca con una familia perica subiendo al ascensor de la Torre de Sant Sebastià, en la Barceloneta, antes de coger el teleférico. Y ahí aparece una comparación bonita, muy de niño con los ojos abiertos: “Subimos al ascensor de la Torre de Sant Sebastià, en la Barceloneta, con la misma ilusión de quien se monta en una atracción del Tibidabo.”
Ernest Riveras y la primera broma del vídeo
En el vídeo, el encargado del teleférico está interpretado por Ernest Riveras, que recibe a la familia con una frase que empieza como una simple prisa de final de jornada y acaba siendo el primer guiño perico. El club lo reproduce así: “¡Corred, corred, que sois los últimos!”. Y después añade una explicación que humaniza mucho la escena: “Seguramente el buen hombre tiene ganas de terminar la jornada.” Hasta ahí, todo normal. Una familia que llega justa, un trabajador que quiere cerrar, Barcelona al fondo y el teleférico a punto de salir.
“Lo de los últimos no lo decía por la camiseta, ¿eh?”
El punto que cambia el tono llega justo después, cuando el trabajador se fija en la camiseta de Aleix y lanza la broma que abre la herida de siempre, esa que cualquier perico ha escuchado mil veces. La frase es directa: “Lo de los últimos no lo decía por la camiseta, ¿eh?”. El club no la presenta como una gran ofensa, sino como algo más cotidiano, casi de paisaje urbano. Y eso es lo que la hace más reconocible. Lo explica así: “Seguramente a él le ha hecho gracia. Quizá ni siquiera lo ha dicho con mala intención. Pero es el tipo de comentario que hemos oído tantas veces que ya forma parte del paisaje.” Ahí está la clave: no es una anécdota aislada, es una música de fondo que el espanyolismo conoce de sobra.
El Espanyol convierte la broma fácil en orgullo
La campaña gira la situación con una frase muy potente: “Y, ¿sabéis qué? Tienen razón.” No desde la resignación, sino desde el orgullo. El club asume que el Espanyol es diferente, que no sigue el camino fácil y que muchas veces ser perico implica aguantar bromas, miradas raras o comentarios de barra de bar. Pero lejos de esconderlo, lo reivindica. En el texto oficial, el mensaje queda muy claro: “Cada comentario, cada intento de menospreciarnos, no hace más que reforzar lo que somos.” Y remata la idea con una definición muy de campaña: “Nos recuerda que pertenecemos a una manera de entender el fútbol y la vida que huye de los caminos preestablecidos. Que somos una familia rebelde que resiste unida, generación tras generación, fiel y orgullosa de sus colores.”
Vera pregunta por Barcelona, Catalunya y el mundo
El vídeo baja luego al terreno familiar, que es donde el Espanyol sabe tocar muy bien. La niña empieza a preguntar por cuánta gente vive en Barcelona, en Catalunya y en el mundo. El padre contesta como puede, con ese punto de improvisación que tienen los padres cuando un hijo encadena preguntas sin parar: “¿En Barcelona? No sé, cuatro millones de personas.”, “¿En Catalunyaa? No sé exactamente.” y “¿El mundo? No sé, un montón, demasiado y todo.” La conversación parece pequeña, pero en realidad está preparando el mensaje principal: hay muchísima gente, muchísimos equipos y muchísimas formas de elegir. Y aun así, algunos eligen ser del Espanyol.
Del número de equipos al número de pericos
La niña sigue preguntando, ahora por los clubes de fútbol. “¿Y cuántos equipos de fútbol hay en Barcelona, papá?”, le dice. El padre responde: “Barcelona, un montón”, y cita algunos nombres: “El Júpiter, el Horta, el Martinenc…”. Luego llega Catalunya: “¿Y en Catalunya?”, y aparecen más ejemplos: “En Catalunya, muchos también. El Sabadell, el Reus…..”. Cuando pregunta por España, el padre ya se rinde: “20.000, 40.000, un millón, no sé, muchos.” Es una conversación sencilla, pero funciona porque va haciendo grande la pregunta final. Entre tanta gente y tanto fútbol, ¿qué lugar ocupa el Espanyol?
“Siempre hay lugar para un rebelde más”
La pregunta clave llega cuando la niña suelta: “Y papá, ¿cuántos pericos hay en Barcelona?”. Y ahí responde la madre con la frase central de toda la campaña: “Amor, no importa los que haya. Lo importante es que siempre hay lugar para un rebelde más.” Es el golpe emocional del vídeo. No se trata de cuántos somos, sino de quiénes somos. No se trata de ganar por mayoría, sino de seguir estando. De pasar el sentimiento de una generación a otra. De que siempre haya alguien más dispuesto a llevar esa camiseta incluso sabiendo que vendrán bromas como la del teleférico.
Barcelona desde el aire y el Espanyol como algo auténtico
El texto del club también juega con la belleza de Barcelona vista desde el teleférico. Hay un fragmento especialmente visual: “Las puertas se cierran y, durante unos segundos, solo existen las vistas. Qué vistas. Barcelona es maravillosa desde el aire, especialmente a esta hora de la tarde, cuando el sol de primavera empieza a caer y los claroscuros de las fachadas dibujan una ciudad de dorados y sombras con una delicadeza casi mágica.” Es una imagen muy cuidada, casi cinematográfica. Pero el remate vuelve al Espanyol y a esa idea de resistencia: “Porque me doy cuenta de que todavía quedan cosas auténticas en Barcelona. Cosas que han resistido el paso del tiempo sin perder su esencia. Como el Teleférico del Puerto. Y como nosotros. La gente del Espanyol.”
https://lagrada.org/como-elegir-la-grada-com-fuente-preferida-google/







