
Resumen: Velocity ha vivido desde su llegada al Espanyol una etapa marcada por el crecimiento social, la incorporación de Monchi, un mercado con siete fichajes y unas expectativas que se han disparado alrededor del club. La derrota ante el Elche ha cambiado por primera vez el escenario del Espanyol construido completamente bajo la nueva propiedad. VSP ya sufrió la interminable racha sin victorias del pasado curso, pero heredó aquella plantilla y aquel contexto. Esta vez el proyecto deportivo, el entrenador ratificado y buena parte de las decisiones llevan directamente el sello de la nueva estructura. Alan Pace ha entregado a Monchi amplios poderes deportivos y la primera decisión importante ha sido mantener a Manolo González. Ahora toca comprobar cómo gestiona el nuevo Espanyol algo que ningún mercado puede resolver de un día para otro: una crisis de confianza.
Puntos clave
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- VSP adquirió oficialmente la mayoría accionarial del Espanyol en octubre de 2025, abriendo una etapa orientada al crecimiento deportivo e institucional.
- El club ha alcanzado esta temporada los 31.737 abonados, superando ya el registro final del curso anterior.
- Monchi fue incorporado en mayo para dirigir todo el área deportiva y ratificó inmediatamente a Manolo González.
- La derrota 1-3 ante el Elche y los siete puntos en siete jornadas han provocado el primer gran foco de tensión del Espanyol diseñado por la nueva estructura.
- Alan Pace ha delegado la gestión deportiva en Monchi, que ha optado por sostener a Manolo y darle margen para intentar reconstruir el equipo durante el parón.
El Espanyol de Pace había vivido hasta ahora principalmente mirando hacia arriba
Durante muchos meses, casi todo lo relacionado con la nueva propiedad del Espanyol se explicó desde una palabra bastante sencilla: crecimiento. Crecimiento social, crecimiento de expectativas, crecimiento de estructura y una sensación general de que el club estaba intentando dejar atrás años vividos casi siempre mirando hacia abajo. Velocity Sports Partners completó oficialmente la adquisición de la mayoría accionarial en octubre de 2025, definiendo entonces el nuevo ciclo como una etapa destinada a fortalecer las bases deportivas e institucionales del Espanyol.
La primera temporada de VSP ya tuvo sufrimiento, pero aquel equipo era heredado
Aquí conviene hacer una precisión. Decir que VSP nunca había vivido problemas deportivos sería falso. El curso pasado terminó convirtiéndose en una tortura durante una racha de 18 jornadas sin ganar que volvió a colocar al equipo cerca del peligro. La diferencia es que aquello pertenecía todavía en buena medida al Espanyol heredado por Alan Pace, con una estructura deportiva anterior y una plantilla que la nueva propiedad no había construido desde cero. Monchi llegó a mediados de mayo, prácticamente sobre la bocina, cuando la pelea por la permanencia todavía seguía abierta.
Esta crisis sí pertenece completamente al nuevo proyecto
Por eso lo que sucede ahora tiene una lectura diferente. Este es el primer momento delicado del Espanyol que VSP puede considerar plenamente suyo. Hubo tiempo para decidir quién dirigiría el área deportiva, para ratificar al entrenador, para analizar la plantilla y para hacer un mercado completo siguiendo una hoja de ruta propia. El resultado fue un equipo profundamente modificado y siete incorporaciones durante el verano. Monchi afirmó al terminar el mercado que estaba plenamente satisfecho con lo realizado.
Monchi fue la gran apuesta deportiva de Alan Pace
La llegada de Ramón Rodríguez Verdejo cambió también el reparto de responsabilidades. El Espanyol anunció a Monchi como director general deportivo el 11 de mayo y dejó establecido que encabezaría toda el área deportiva, reportando directamente al CEO Mao Ye Wu y al propio Alan Pace. Pace no fichó simplemente a un director deportivo para gestionar el mercado: colocó a uno de los ejecutivos con mayor recorrido del fútbol europeo en la parte central del proyecto.
Manolo González fue la primera decisión importante del nuevo director deportivo
Y Monchi empezó tomando una decisión que ahora vuelve al centro de la conversación. Manolo había conseguido la permanencia y tenía contrato hasta 2027, pero el nuevo responsable deportivo podía perfectamente haber querido empezar con otro entrenador. Escogió continuar. Y fue especialmente contundente: “Es la persona en la que vamos a depositar toda la confianza. Desde la primera vez que hablé con él, él sabe que la confianza era absoluta. Es verdad, y tengo que ser sincero, que esa confianza ha ido creciendo a medida que he ido conociéndolo. Es la persona idónea para seguir construyendo ese Espanyol que creo que todos deseamos”.
El verano convirtió esa confianza en un proyecto compartido
Después vino el mercado. Monchi y Manolo trabajaron juntos, analizaron las necesidades de la plantilla y consensuaron operaciones. El propio director general deportivo explicó al cerrar la ventana que habían tenido discrepancias sobre algunos nombres, algo completamente normal, pero que las decisiones finales habían sido compartidas. Eso hace que la situación actual no pueda plantearse únicamente como un problema del entrenador: esta plantilla también lleva el sello de quienes la construyeron.
Alan Pace también cumplió con los recursos pactados para el mercado
Monchi tampoco dejó dudas sobre la respuesta de la propiedad durante el verano. Al valorar el mercado explicó que el club había ejecutado lo previsto y que desde arriba había recibido las herramientas acordadas. En septiembre llegó a asegurar: “Todo lo que Alan Pace me dijo que hiciera se ha hecho”, destacando que el plan establecido se había llevado adelante. Eso convierte este primer tramo de temporada en un examen bastante limpio del nuevo modelo: entrenador respaldado, dirección deportiva reforzada y plantilla modificada.
Mientras el fútbol se preparaba, la respuesta social iba disparada
Fuera del césped, prácticamente todo acompañaba. La afición respondió con una fuerza enorme a la campaña de abonados. A comienzos de septiembre el Espanyol alcanzó los 31.737 abonados, superando ya los 31.711 con los que había cerrado la temporada anterior. El club comunicó también 36.430 socios y una disponibilidad muy reducida en numerosas zonas del RCDE Stadium.
La llegada de VSP había cambiado también lo que espera el aficionado
Aquí aparece una consecuencia inevitable. Cuando un proyecto genera más ilusión, también aumenta la exigencia. No se recibió a Pace igual que a una propiedad que llegaba simplemente prometiendo mantener al equipo en Primera. La contratación de Monchi, los fichajes y el crecimiento social hicieron que una parte importante del espanyolismo empezara a pensar que había llegado el momento de avanzar mucho más rápido.
Incluso Monchi había reconocido esa presión del entorno
El propio Monchi habló hace apenas unas semanas de una “presión bonita” alrededor del Espanyol, nacida de la necesidad de un club grande de alcanzar estabilidad después de demasiadas decepciones. Esa frase explica bastante bien el escenario. La afición quiere creer, pero precisamente porque ha vuelto a creer tolera peor determinados síntomas del pasado.
El 3-0 contra el Levante parecía confirmar que el camino empezaba bien
El campeonato arrancó ofreciendo argumentos para alimentar la ilusión. Pero el fútbol tiene estas cosas: unas semanas después, el estado emocional es completamente distinto. Las derrotas consecutivas y especialmente el 1-3 frente al Elche han colocado al proyecto ante su primera prueba seria de gestión.
El Elche cambió el debate porque no fue solamente una derrota
El problema de ese viernes fatídico ante el conjunto ilicitano no fueron únicamente los tres puntos. El Espanyol jugó casi todo el encuentro con superioridad numérica y terminó cayendo 1-3 ante el equipo que llegaba colista. Hubo silbidos y abucheos desde la grada y Manolo calificó la actuación como la peor desde su llegada. “Hemos hecho un partido horrible. Se había puesto de cara por la expulsión y no hemos hecho nada bien. Pedimos disculpas a la afición”, admitió el entrenador.
Manolo reconoció que el Espanyol había perdido aquello que lo hacía reconocible
El análisis posterior todavía abrió más el debate. Manolo habló de recuperar duelos, presión, carreras y competitividad. “Tenemos que recuperar la esencia competitiva. Tenemos que volver a ser un equipo que corra y que apriete”, explicó. Una autocrítica potente, aunque también generó una pregunta lógica entre los aficionados: si aquello era la esencia del Espanyol, ¿cómo había llegado el equipo a olvidarla?
Y entonces VSP tuvo que tomar una decisión que no podía solucionarse pagando un fichaje
Ahí aparece la verdadera novedad para la propiedad. El mercado ya está cerrado. No hay una incorporación inmediata capaz de cambiar el clima. Tampoco basta con presentar una nueva operación comercial o anunciar una mejora de infraestructura. La cuestión era puramente futbolística: mantener al entrenador o considerar que el proyecto necesitaba otro impulso.
Pace ha decidido no convertirse en director deportivo desde el palco
La estructura creada durante los últimos meses tiene precisamente sentido en momentos como este. Tal como os avanzamos en LaGrada, Alan Pace ha delegado en Monchi la capacidad de tomar la decisión deportiva sobre el banquillo junto a su equipo de trabajo, lo que confirma los amplios poderes deportivos concedidos al director general.
La primera respuesta de la nueva estructura ha sido no entrar en pánico
Y Monchi ha escogido continuidad. No porque el partido del Elche no preocupara. Preocupó, y mucho. Tampoco porque los siete puntos en siete jornadas sean el inicio esperado. La lectura interna es que romper ahora con el entrenador significaría desmontar a las primeras dificultades una apuesta en la que él mismo participó desde mayo. El respaldo de parte importante del vestuario también ha pesado en la decisión.
Mantener a Manolo no es no hacer nada
A veces se interpreta que si un club no despide al entrenador, no ha tomado ninguna decisión. Es justo al revés. Sostener a Manolo después del Elche es probablemente la primera gran decisión incómoda de Monchi en el Espanyol. Lo sencillo desde fuera podía ser aprovechar las tres semanas sin competición para hacer borrón y cuenta nueva con otro técnico. La dirección deportiva ha preferido asumir el riesgo de darle tiempo.
Esa decisión también convierte a Monchi en parte directa del próximo examen
Hasta ahora las críticas podían acabar mayoritariamente en el banquillo. Desde el momento en que Monchi decide mantener a Manolo, el escenario cambia. Si el equipo reacciona, su respaldo tendrá sentido. Si no lo hace, la pregunta dejará de ser solamente por qué falla Manolo y empezará a incluir por qué la dirección deportiva consideró que todavía podía arreglarlo. Es exactamente el tipo de responsabilidad que acompaña a disponer de poder deportivo real.
Pace también se juega aquí la credibilidad de su estructura
En el caso del presidente sucede algo parecido, aunque de otra manera. Alan Pace ha decidido construir un modelo con profesionales especializados y repartir responsabilidades. Ahora toca respetarlo cuando aparecen problemas. La prueba para VSP no consiste necesariamente en decidir si Manolo debe seguir o marcharse, sino en demostrar que existe un proceso para tomar esas decisiones y que el proyecto no cambia de dirección cada vez que aparecen dos derrotas.
El nuevo Espanyol quería dejar de vivir pendiente del incendio semanal
Esta idea forma parte del cambio que se ha intentado vender desde la llegada de VSP: construir estabilidad, estructura y una visión a largo plazo. El comunicado que oficializó el cambio accionarial hablaba precisamente de fortalecer las bases deportivas e institucionales para perseguir un éxito sostenible.
Pero construir a largo plazo no significa aguantar cualquier cosa
También está la otra parte. La estabilidad no puede convertirse en inmovilismo. El fútbol sigue dependiendo de resultados, rendimiento y capacidad para convencer a los jugadores. Lopetegui, Emery o tantos otros ejemplos de la trayectoria de Monchi enseñan que el crédito existe mientras la dirección deportiva crea que el entrenador todavía puede recuperar al equipo. Y ahí está ahora mismo la apuesta.
Málaga será inevitablemente una primera comprobación
El Espanyol dispone de un parón larguísimo antes de volver a competir. Manolo tendrá tiempo para modificar comportamientos, recuperar jugadores y volver a colocar al equipo en un escenario más reconocible. Según las informaciones publicadas estos días, el club ha optado por darle ese margen antes del regreso frente al Málaga el 9 de octubre.
La primera crisis propia de VSP no se resolverá con un discurso
Eso es probablemente lo más interesante de estas semanas. Hasta ahora Pace había podido explicar crecimiento, objetivos, estructura y nuevas incorporaciones. Esta vez la respuesta tiene que llegar en el césped. El club puede dar confianza a Monchi, Monchi puede sostener a Manolo y el vestuario puede expresar públicamente su apoyo, pero después habrá once futbolistas que tendrán que correr mejor, defender mejor y competir mucho más de lo que hicieron frente al Elche.
El proyecto también se construye cuando las cosas salen mal
Las propiedades suelen resultar fáciles de gestionar cuando todo crece. Más abonados, nuevos fichajes… La parte difícil llega cuando hay que decidir qué hacer con el primer problema serio. Y eso es precisamente lo que empieza ahora.
VSP ya ha demostrado cómo quiere construir el Espanyol cuando todo apunta hacia arriba. Estas semanas enseñarán también cómo pretende gobernarlo cuando aparecen las primeras dudas.










