
Un mes para el inicio de LaLiga y las primeras ilusiones pericas
Martín ha comenzado mirando al calendario y reconociendo que el nuevo curso vuelve a despertar ganas: «Quiero comentar simplemente hoy pues que comenzamos una nueva temporada, queda un mes para que comience y esperamos con ilusión, con ganas, con expectativas lo que pueda venir». No vende una euforia descontrolada ni promete que todo será fantástico. Habla de expectativas, pero también de esa prudencia que el espanyolismo ha aprendido a base de disgustos.
La realidad siempre termina examinando al Espanyol
El colaborador ha colocado rápidamente el freno. Sabe que una cosa es imaginar el curso durante el verano y otra muy distinta ver cómo responde el equipo cuando aparecen los puntos, las lesiones y los malos momentos. «Otra cosa es lo que después nos dicte la realidad y como estamos muy capeados ya de golpazos de realidad pues tampoco nos pilla de sorpresa», ha apuntado. Una frase que define bastante bien al perico veterano: puede ilusionarse, pero ya no se deja engañar con tanta facilidad.
Una llamada a aparcar las guerras internas
La parte central de su reflexión ha sido una petición muy clara al entorno. Martín considera que ha llegado el momento de dejar a un lado las discusiones sobre Manolo González, Monchi o los propios futbolistas y apoyar al equipo durante el arranque. «Vamos a lo que importa y es que realmente vayamos todos a una en el comienzo de la temporada, nos olvidemos de pros y contras de entrenador, director deportivo, jugadores que van, vienen, jugadores que valen, que no valen», ha reclamado.
Martín Chico cree que la unidad es necesaria para crecer
Su mensaje no consiste en prohibir la crítica ni pedir que todo el mundo aplauda cualquier decisión. Lo que plantea es empezar el curso sin convertir cada debate en una pelea entre bandos. «Vamos a ir todos a una porque es la única manera de que el club crezca y realmente nosotros podamos sentirnos satisfechos», ha insistido. En un Espanyol donde casi cualquier nombre divide opiniones, esa unidad no parece sencilla. Aun así, Martín cree que vale la pena intentarlo.
Pocas expectativas con la nueva propiedad del Espanyol
Donde Martín no ha escondido sus dudas es al hablar de la propiedad. No espera grandes movimientos a corto plazo y prefiere mantener los pies en el suelo: «No esperamos mucho ahora mismo de la propiedad porque ya se está viendo, tal vez haya alguna sorpresa, ojalá sea así y nos den con un canto en los dientes pero realmente yo no lo veo tan claro». El mensaje tiene bastante de cansancio. Hay ganas de creer, pero también falta una señal fuerte que permita hacerlo sin reservas.
El colaborador reclama una crítica constructiva
Martín tampoco pide silencio cuando la pelota empiece a rodar. Al revés. Quiere que se valore lo que haga el equipo, tanto lo bueno como lo malo, pero sin convertir el análisis en una batalla diaria. «Lo que respecta al aspecto futbolístico simplemente, señores, esperemos que ruede la pelota y criticar para bien, por supuesto, siempre esperemos que sea una critica constructiva lo que realmente está haciendo el equipo en esta temporada que va a dar comienzo el próximo mes de agosto», ha explicado.
La afición del Espanyol, por encima de las divisiones
El deseo de ver unido al espanyolismo ha aparecido varias veces durante su intervención. Martín sabe que existen diferencias profundas alrededor del entrenador, la planificación deportiva y el rumbo del club. No las niega. Lo que pide es que no impidan empujar al equipo cuando empiece la competición. «Lo que realmente yo espero es que la afición, de verdad, la afición, vayamos todos a una, aunque sabemos perfectamente que hay división en un aspecto y en otro», ha reconocido.
Si el equipo responde, todo el espanyolismo saldrá ganando
Martín lo reduce a una idea bastante sencilla: si el Espanyol funciona, todos ganan. «Yo espero que eso se deje a un lado, vayamos todos, como digo, a una y que si responde el equipo, pues señores, todos saldremos ganando», ha defendido. El problema llega cuando el equipo no responde, algo que la afición perica conoce demasiado bien y que el propio colaborador admite sin intentar adornarlo.
El cansancio de vivir una decepción detrás de otra
La parte más personal de la opinión ha llegado al hablar de los golpes acumulados. «Que no, estamos acostumbrados, una decepción tras otra decepción, lo que pasa es que yo personalmente estoy muy muy harto, os podéis imaginar el tiempo que llevo, harto de decepciones», ha lamentado. Habla como un aficionado más que ha visto demasiados proyectos empezar con promesas y terminar dejando la misma cara larga.
El perico siempre vuelve a enamorarse cuando empieza una temporada
Pese a todo ese cansancio, ocurre lo de cada verano. El Espanyol vuelve a jugar y reaparece la ilusión. Martín lo ha contado con una comparación muy suya: «Pero siempre pasa lo mismo, comienza una nueva temporada y chico, como nada, nada, como si te volvieras a encaprichar, es como si te volvieras a casar con la novia, una vez más, con novia eh, no con la mujer, como si fuera otra novia y renovadas ilusiones». Puede sonar extraño, pero se entiende perfectamente: uno protesta, jura que ya no espera nada y termina mirando el primer amistoso como si allí pudiera empezar algo grande.
Martín ve una plantilla preparada para volver a luchar por la permanencia
Cuando analiza el grupo actual, su mirada vuelve a ser bastante prudente. «Realmente lo que yo pienso es que ahora mismo lo tenemos dificilillo, lo que veo yo en plantilla, en plantilla, es para lo mismo de siempre, para mantenernos en prevención Primera División, que ojalá yo me equivoque y que todo salga bien», ha afirmado. Su lectura es clara: con lo que hay ahora mismo, ve al Espanyol peleando otra vez por quedarse en Primera. El mercado todavía puede cambiar esa impresión, pero hoy no encuentra motivos suficientes para apuntar más arriba.
Un aviso final para Francesc Via sobre La Grada Ràdio
Martín ha cerrado su intervención con un mensaje directo a Francesc Via y una petición para la nueva temporada del programa: «Ah, y una cosa, Francesc Via, una mujer en el programa, nunca, nunca sobra, estás avisado». Un toque final en su línea, mezclando humor y reivindicación, antes de despedirse del espanyolismo con su habitual contundencia: «Nada más pericos, que paséis una buena jornada y ya sabéis, Fruta Far$a, visca l’Espanyol».
Ilusión, prudencia y una petición de unidad para el nuevo Espanyol
La opinión de Martín Chico deja tres ideas bastante claras. La ilusión vuelve porque siempre vuelve, la plantilla todavía genera muchas dudas y la afición necesita intentar caminar junta. Nadie pide olvidar lo ocurrido ni renunciar a señalar errores. Se trata de dar al nuevo Espanyol la oportunidad de empezar antes de dictar sentencia. Luego será la pelota, como casi siempre, la que reparta razones.







