
El VAR podrá corregir una expulsión por segunda amarilla
La modificación que más debate puede generar afecta a las expulsiones por doble amonestación. Hasta ahora, el VAR no podía entrar para revisar una segunda tarjeta amarilla, aunque las imágenes demostrasen que el árbitro se había equivocado. Desde esta temporada sí podrá intervenir cuando la segunda amonestación que provoca la expulsión sea claramente incorrecta. No se revisará cualquier amarilla del partido: solo aquella segunda tarjeta que deje a un equipo con diez y responda a un error evidente.
La segunda amarilla no será revisable en todos los casos
El cambio no convierte al VAR en un revisor permanente de las amonestaciones. El protocolo mantiene el principio de intervención limitada y exige que exista un error claro. Si la jugada admite interpretación, la decisión tomada sobre el terreno de juego seguirá adelante. Para el Espanyol, como para el resto de clubes, esto abre una nueva vía de corrección, pero también deja una zona gris: determinar qué se considera una segunda amarilla claramente errónea seguirá dependiendo del criterio arbitral.
Los saques de esquina también entran en el protocolo del VAR
El árbitro de vídeo podrá corregir un saque de esquina concedido de manera manifiestamente equivocada. La rectificación tendrá que producirse de inmediato y sin retrasar la reanudación. Si el córner se ejecuta rápido, ya no habrá tiempo para cambiar la decisión. Cuando el VAR comunique el error y el colegiado modifique el saque, este deberá realizar la señal oficial de revisión. La intención es impedir que un córner inexistente termine originando una acción decisiva.
El VAR corregirá los errores de identidad
Otra situación revisable será la confusión de identidad. Si el árbitro muestra una tarjeta amarilla o roja al futbolista equivocado, el VAR podrá advertirle y señalar quién cometió realmente la infracción. La acción que originó la tarjeta no podrá revisarse por esta vía; la intervención servirá únicamente para evitar que la sanción recaiga sobre un jugador que no participó en la jugada castigada.
Diez segundos para abandonar el campo en una sustitución
Los cambios dejarán de ser una herramienta tan cómoda para consumir tiempo. El futbolista sustituido tendrá diez segundos para salir del terreno de juego desde que aparezca el cartel o desde que el árbitro autorice el cambio. Habrá excepciones por lesión, seguridad o protección del jugador. Si no abandona el césped dentro del plazo sin una causa justificada, deberá marcharse igualmente, pero su sustituto no podrá entrar hasta la primera interrupción posterior a que haya transcurrido un minuto de juego real.
El retraso dejará al equipo con un jugador menos durante un minuto
La medida puede tener un efecto deportivo inmediato. El equipo que trate de perder tiempo durante una sustitución tendrá que jugar provisionalmente en inferioridad. El jugador que sale solo será amonestado cuando el retraso resulte excesivo, pero la consecuencia principal será la demora en la entrada de su compañero. En el caso de los porteros, se les exigirá abandonar el terreno de juego por la línea de meta; si tardan demasiado, serán amonestados, aunque el sustituto podrá incorporarse.
Un minuto fuera después de recibir asistencia médica
También cambia el tratamiento de las lesiones. El jugador que sea evaluado o atendido dentro del terreno de juego deberá salir y permanecer fuera durante un minuto de tiempo efectivo desde la reanudación. El árbitro podrá autorizar su regreso mientras el balón esté en juego. La norma pretende reducir interrupciones provocadas por molestias leves o supuestas lesiones empleadas para cortar el ritmo del rival.
Las lesiones graves mantendrán sus excepciones
El reglamento conserva varias excepciones. No se aplicará el mismo procedimiento cuando se lesione un guardameta, choquen un portero y un futbolista de campo, varios jugadores del mismo equipo necesiten atención o la lesión proceda de una acción castigada con tarjeta. Tampoco se obligará a salir al encargado de lanzar un penalti si ha sido atendido tras la infracción que originó la pena máxima. En las posibles lesiones de cabeza, el protocolo priorizará la evaluación médica y podrá exigir que el jugador permanezca un minuto fuera.
Una nueva prueba contra las supuestas lesiones de los porteros
El CTA participará en un ensayo autorizado por la IFAB para combatir las interrupciones tácticas de los guardametas. Cuando el partido se detenga porque un portero asegura estar lesionado y requiere la entrada de los servicios médicos, un futbolista de campo de su equipo deberá permanecer fuera durante un minuto. La Federación aplicará el llamado Protocolo B, que permite al entrenador elegir qué jugador abandona temporalmente el césped. Si no lo designa en diez segundos, deberá salir el capitán.
Cuenta atrás de cinco segundos en los saques de banda
Cuando un equipo retrase de manera deliberada un saque de banda, el árbitro hará sonar el silbato e iniciará una cuenta atrás visible de cinco segundos con la mano levantada. Si el balón no entra en juego antes de que termine el plazo, el saque pasará directamente al equipo rival. La tarjeta amarilla quedará reservada para los casos en los que el futbolista siga retrasando de forma excesiva la reanudación después de perder la posesión.
Perder tiempo en un saque de meta costará un córner
La misma cuenta atrás se aplicará a los saques de meta. Si el árbitro interpreta que el equipo está demorando la puesta en juego, señalará el inicio de los cinco segundos. Cuando el saque no se haya ejecutado al terminar el plazo, el rival recibirá un saque de esquina. Una maniobra habitual para enfriar los últimos minutos puede terminar ahora con el balón dentro del área del equipo que pretendía ganar tiempo.
Nuevo criterio para el doble toque accidental
La temporada también incorpora una aclaración sobre el doble contacto involuntario en los lanzamientos. Si el jugador golpea accidentalmente el balón con los dos pies al mismo tiempo o la pelota toca su pierna de apoyo justo después del disparo, habrá dos posibles decisiones. Si el balón entra en la portería, se repetirá el lanzamiento. Si no entra, se considerará fallado y se concederá un libre indirecto cuando corresponda. La norma busca diferenciar el accidente de una segunda acción voluntaria sobre el balón.
El árbitro podrá conceder ventaja tras una reanudación incorrecta
Los colegiados podrán dejar seguir el juego cuando un equipo ejecute mal una reanudación, pero el rival recupere el balón en una posición favorable. Esto incluye un saque de banda mal realizado, un tiro libre ejecutado desde un lugar incorrecto o una puesta en juego con el balón todavía en movimiento. En lugar de detener la acción y repetirla, el árbitro podrá aplicar la ventaja si la posesión beneficia claramente al equipo contrario.
Cambia el criterio en los balones a tierra
El balón a tierra se entregará al equipo que habría conservado u obtenido la posesión si el juego no se hubiese interrumpido. La excepción aparecerá cuando la pelota se encuentre dentro del área penal en el momento de la detención: en ese caso, el balón será para el guardameta defensor. El objetivo es evitar que una interrupción arbitral altere de manera artificial la posesión que tenía o iba a conseguir uno de los dos equipos.
El CTA no expulsará automáticamente por taparse la boca
La IFAB contempla que las competiciones castiguen determinadas comunicaciones provocadoras realizadas con la boca tapada. El CTA ha decidido no adoptar la expulsión automática por el simple gesto de cubrirse la boca. Esta conducta solo podrá ser castigada cuando forme parte de una confrontación o tenga un sentido antideportivo, y en ese caso la sanción prevista será la tarjeta amarilla.
Las pausas de hidratación requerirán al menos 32 grados
Las pausas para beber agua también quedan más delimitadas. Solo podrán autorizarse cuando la temperatura alcance los 32 grados y deberán estar previstas antes del partido. Los equipos no podrán solicitarlas durante el encuentro según su conveniencia. El árbitro será el encargado de controlar su aplicación y duración.
El Espanyol deberá adaptarse a un fútbol con menos margen para especular
Las nuevas instrucciones tendrán efectos tácticos y disciplinarios desde la primera jornada. El Espanyol deberá cuidar los cambios en los finales ajustados, acelerar los saques de banda y de meta, y medir cuándo solicita asistencia médica. A la vez, contará con una protección que hasta ahora no existía ante una expulsión provocada por una segunda amarilla manifiestamente equivocada. El reglamento busca partidos con menos interrupciones, aunque su éxito dependerá de que los árbitros apliquen los mismos criterios en todos los campos.







