
Resumen: El nuevo Espanyol todavía conserva muchas de las jerarquías del anterior. Cabrera, Omar El Hilali y Edu Expósito siguen teniendo mucho peso y Puado debería recuperarlo cuando vuelva, mientras varias incorporaciones todavía buscan continuidad. El famoso 31,17% de minutos de los fichajes sirve para medir una transición que está avanzando despacio, pero las palabras recientes de Monchi cambian la lectura: la planificación se hizo junto a Manolo y, llegado el momento de valorar el proyecto, los aciertos y los errores también tendrán una responsabilidad compartida.
Puntos clave
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- Monchi ha explicado que Manolo marcaba los perfiles que necesitaba y la dirección deportiva proponía los nombres.
- Los fichajes han acumulado hasta ahora solo el 31,17% de los minutos posibles.
- Cabrera, Omar El Hilali y Edu Expósito mantienen un peso muy importante en el equipo.
- Las lesiones, las llegadas tardías y la adaptación ayudan a explicar parte del escaso protagonismo de algunos refuerzos.
- El parón debería permitir ver a partir de Málaga un Espanyol bastante más cercano al que Manolo y Monchi planificaron durante el verano.
El dato de que los fichajes del verano apenas hayan acumulado algo más del 31% de los minutos posibles ha dado mucho que hablar esta semana, pero quizá la lectura más interesante esté en otro sitio. Monchi ha dejado claro que la plantilla no se construyó desde un despacho al margen de Manolo González: el entrenador pidió perfiles, la dirección deportiva buscó nombres y las decisiones se tomaron de manera conjunta. Siete jornadas después, buena parte del peso continúa en manos de futbolistas que ya estaban antes de la llegada del nuevo director deportivo. No estamos ante una pelea entre “los de Manolo” y “los de Monchi”. Estamos ante una plantilla diseñada entre ambos que todavía busca su forma definitiva.
Hablar de “los fichajes de Monchi” empieza a quedarse corto
Durante las últimas semanas se ha instalado una expresión bastante cómoda: los fichajes de Monchi. Sirve para identificar rápidamente a los recién llegados, pero puede transmitir una idea que no encaja del todo con la manera en que se construyó la plantilla. Monchi ha explicado con bastante claridad que Manolo estuvo implicado en la planificación desde el primer momento.
Monchi dejó muy claro cómo se confeccionó la plantilla
El director general deportivo detalló recientemente cuál fue el reparto de papeles: “al menos, hemos ido de la mano: ellos, cuerpo técnico, marcando los perfiles y nosotros, dirección deportiva, dando nombres”. Es una frase importante porque elimina una posible coartada futura. Manolo sabía qué tipo de jugadores estaban llegando y Monchi buscó futbolistas que respondieran a las necesidades que le había trasladado el entrenador.
Manolo pidió perfiles y después las decisiones se tomaron entre todos
Monchi fue todavía más preciso al recordar el proceso: “Él ha dicho: ‘Oye, Monchi, quiero un jugador de este perfil, tal y tal’. Hemos puesto nombres encima de la mesa que reunían ese perfil y entre cuerpo técnico y dirección deportiva hemos decidido los nombres.” No hubo, al menos según la versión del propio director deportivo, una plantilla impuesta al entrenador. Este Espanyol es fruto de una planificación compartida.
Por eso el 31,17% cambia un poco de significado
Esta semana ha llamado la atención que las incorporaciones hayan disputado solo el 31,17% de los minutos que podían acumular. El dato sigue siendo relevante, pero ya no tiene demasiado sentido utilizarlo como si Manolo estuviera dejando en el banquillo “a los jugadores de Monchi”. Son futbolistas que llegaron, en teoría, precisamente porque reunían los perfiles que el técnico consideraba necesarios.
La pregunta ya no es por qué Manolo no pone a los fichajes de Monchi
La pregunta puede formularse de otra manera: si los nuevos llegaron pensando en el fútbol que quería desarrollar Manolo, ¿por qué varios todavía no han conseguido hacerse importantes? Hay respuestas individuales bastante distintas, desde lesiones hasta falta de ritmo o simplemente competencia con compañeros que ya estaban asentados.
Unai Núñez y Calatrava son los que más han conseguido entrar
Unai Núñez y Álex Calatrava son hasta ahora las incorporaciones que han acumulado una presencia más continuada. El central ha superado los 400 minutos y Calatrava se ha acercado a esa cifra, mientras detrás aparece un grupo que todavía ha tenido mucha menos participación. No todos los fichajes han partido desde el mismo punto ni han tenido las mismas oportunidades.
Bryan Zaragoza llegó condicionado por su estado físico
El propio Monchi ha reconocido que Bryan Zaragoza aterrizó con “un déficit físico importante”. Su incorporación llegó muy cerca del cierre del mercado y Manolo ya había explicado que necesitaba entrenamientos y competición para ponerse al nivel del resto. El parón aparece casi como una segunda pretemporada para un jugador llamado a tener bastante más peso del que ha tenido hasta ahora.
Gorosabel prácticamente todavía no ha empezado
Andoni Gorosabel representa el caso más extremo. Llegó tarde, arrastrando problemas físicos, y todavía no ha disputado un minuto oficial con el Espanyol. Es difícil valorar un fichaje que en la práctica todavía no ha podido competir. El amistoso frente al Ipswich puede servir para empezar a cambiar esa situación.
Hartman y Vanja también siguen buscando continuidad
Hartman ha ido ganando espacio progresivamente, mientras Vanja Drkušić todavía ha tenido una participación muy reducida. En defensa, Manolo ha probado diferentes combinaciones y todavía no parece haber una jerarquía completamente cerrada más allá del peso de Cabrera. Parte de la fotografía actual puede cambiar bastante en cuanto varios recién llegados encadenen semanas normales de trabajo.
Moscardo ha tenido oportunidades, pero todavía no ha ganado el puesto
Moscardo sí ha disfrutado de minutos y alguna titularidad, aunque todavía no ha conseguido establecerse de manera definitiva junto a Urko. Su caso sirve para recordar que fichar un jugador para un perfil determinado no garantiza que vaya a ganar inmediatamente la competencia interna. El puesto se consigue después, sobre el campo.
Mientras los nuevos entran poco a poco, los hombres de confianza siguen mandando
Ahí aparece la otra mitad del análisis. Cabrera, Omar El Hilali y Edu Expósito continúan teniendo un peso enorme. Son futbolistas que conocen perfectamente a Manolo, sus mecanismos y lo que espera de ellos. Cuando un entrenador atraviesa un momento complicado, resulta bastante lógico que se agarre a quienes le han respondido durante más tiempo.
Cabrera sigue siendo la gran referencia defensiva
Han llegado centrales y se han probado diferentes parejas, pero Cabrera continúa siendo el futbolista alrededor del cual se construye buena parte de la defensa. Su conocimiento del sistema y la confianza que Manolo tiene en él le mantienen por delante mientras los recién llegados intentan asentarse.
Omar tampoco ha cedido todavía el lateral derecho
El Espanyol incorporó a Gorosabel precisamente para elevar la competencia en esa posición, pero su ausencia ha permitido que Omar siga ocupando prácticamente todo el espacio. La competición real por el puesto todavía no ha comenzado, y eso también ayuda a entender por qué el nuevo equipo se parece bastante al anterior.
Edu Expósito continúa teniendo las llaves del balón
Edu sigue siendo otra pieza central. Puede jugar algo más adelantado o aparecer más cerca de la base de la jugada, pero Manolo continúa confiándole buena parte de la construcción y de la pelota parada. En un equipo que está intentando tener más balón que durante algunos tramos del curso pasado, su peso incluso ha aumentado.
Puado puede reforzar todavía más a la vieja guardia
Y falta Puado. Su lesión ha impedido que participe en este inicio, pero su regreso debería devolver a Manolo uno de sus futbolistas más importantes. Fue decisivo tanto en el ascenso como en la permanencia y, cuando esté preparado, lo normal es que vuelva a competir inmediatamente por un lugar importante. Otro jugador del núcleo anterior entrando en un equipo que, sobre el papel, había cambiado bastante.
Pero tampoco todo lo anterior pertenece al pasado
Hay un matiz importante. El proyecto de Monchi no consiste simplemente en sustituir a los jugadores que estaban. Cabrera renovó. Fortuño también. Javi Hernández se quedó. Marcos Fernández y Rafel Bauzà forman parte de la plantilla. La continuidad de ciertos futbolistas también fue una decisión de la nueva dirección deportiva.
El nuevo Espanyol no se construyó borrando el anterior
Eso ayuda a entender mejor la transición. No hubo una limpieza completa ni una plantilla rehecha desde cero. Monchi añadió piezas sobre una estructura que Manolo conocía bien, intentando elevar el nivel competitivo sin perder todo aquello que había servido para lograr la permanencia.
La responsabilidad deportiva queda así mucho más repartida
Las palabras de Monchi tienen otra consecuencia. Cuando llegue el momento de valorar la temporada, será complicado repartir las notas en compartimentos completamente separados. Si Manolo pidió determinados perfiles y Monchi encontró los nombres, la planificación pertenece a ambos.
Si los fichajes funcionan, será un éxito compartido
Si Bryan termina siendo diferencial, Gorosabel mejora el lateral, Moscardo se hace fuerte en el centro del campo o Unai y Vanja estabilizan la defensa, habrá mérito tanto en detectar los jugadores como en integrarlos. Dirección deportiva y cuerpo técnico podrán reivindicar una idea construida conjuntamente.
Si no funcionan, tampoco será fácil separar responsabilidades
Y ocurre exactamente lo mismo si los resultados no llegan. No serviría demasiado explicar que Manolo no supo sacar rendimiento de una plantilla completamente ajena a sus preferencias. Monchi ya ha explicado que se trabajó de la mano. Tampoco bastaría señalar únicamente al entrenador si los perfiles elegidos terminan sin ofrecer aquello para lo que fueron contratados.
El parón empieza a quitar algunas de las explicaciones iniciales
Hasta ahora ha habido condicionantes claros. Bryan llegó tarde y corto de preparación. Gorosabel estaba lesionado. Otros jugadores necesitaban conocer los automatismos del equipo. Después de tres semanas sin competición, varias de esas circunstancias deberían empezar a pesar bastante menos.
El Ipswich será el primer pequeño laboratorio
El amistoso del viernes puede empezar a ofrecer alguna pista. No tendrá la presión de un partido de Liga, pero permitirá repartir minutos, recuperar futbolistas y probar combinaciones que Manolo no podía plantear hace unas semanas. Será una primera oportunidad para empezar a ver algo más del equipo que entrenador y director deportivo imaginaron durante el mercado.
Málaga será otra cosa
El examen real llegará el 9 de octubre. En La Rosaleda volverán los puntos, la presión y las decisiones difíciles. Ahí ya empezará a importar mucho más quién ha aprovechado el parón y qué jugadores continúan formando parte del núcleo duro.
Ya no habrá tantas excusas para algunos recién llegados
Nadie debería esperar que todos los fichajes se conviertan automáticamente en titulares, pero sí será razonable exigir que empiecen a tener más presencia. Fueron incorporados porque respondían a necesidades concretas detectadas por cuerpo técnico y dirección deportiva. En algún momento esas necesidades tienen que traducirse sobre el césped.
El gran reto es mezclar lo que ya funcionaba con lo que debía hacer crecer al equipo
Quizá ahí esté la verdadera cuestión. El Espanyol no necesita elegir entre los veteranos de Manolo y los fichajes de Monchi. Necesita que ambos grupos funcionen juntos. Que Cabrera mantenga su fiabilidad mientras Vanja o Unai elevan la competencia. Que Omar sienta a Gorosabel cerca. Que Edu tenga más soluciones alrededor. Que Bryan aporte desequilibrio y que Puado recupere su peso.
El Espanyol de Manolo y Monchi todavía no ha aparecido del todo
Después de siete jornadas, seguimos viendo un equipo con muchas referencias del curso pasado y varios fichajes todavía en fase de incorporación. Eso no demuestra que el mercado haya sido un error ni que Manolo desconfíe de los nuevos. Demuestra que la transformación sigue incompleta.
Ahora empieza el momento de comprobar si la planificación conjunta funciona
Monchi ya ha explicado cómo se hizo el trabajo. Manolo pidió perfiles, la dirección deportiva buscó jugadores y las decisiones finales se tomaron conjuntamente.
Ahora queda la parte más difícil. Que el equipo que imaginaron en verano empiece a aparecer cuando vuelve la Liga.







